2 de Octubre: Día Internacional de la No Violencia 2021

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Opinión de Federico Mayor Zaragoza

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel sobre el Día Internacional de la Paz

Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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1709. "Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O más dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida": António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas


En su intervención ante los líderes mundiales, el titular de la ONU presenta un grave panorama de la situación en la que se encuentra el mundo que van desde el fracaso en la lucha contra la pandemia de COVID-19 y contra el cambio climático hasta el creciente el incumplimiento de los derechos humanos, la falta de respeto a la ciencia o el aumento de la división entre ricos y pobres y entre bloques geopolíticos.
“Estoy aquí para hacer sonar la alarma (…) Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O más dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida. La pandemia del COVID-19 ha sobredimensionado las flagrantes desigualdades. La crisis climática está golpeando el planeta. La agitación desde Afganistán hasta Etiopía, pasando por Yemen y más allá ha frustrado la paz. Un aumento de la desconfianza y la desinformación está polarizando a la gente y paralizando las sociedades. Los derechos humanos están bajo fuego. La ciencia está siendo atacada. Y los salvavidas económicos para los más vulnerables llegan demasiado poco y demasiado tarde... si es que llegan. La solidaridad está ausente, justo cuando más la necesitamos”.
Con estas palabras, el Secretario General de la ONU ha abierto el debate del 76 periodo de sesiones de la Asamblea General ante una sala en la que solo se sentaban unos pocos líderes mundiales debido a la pandemia de COVID-19, mientras que el resto de los mandatarios participarán de forma virtual en este foro que cada año expone la situación general de los problemas que carcomen el planeta y las soluciones que se ofrecen para atajarlos.
António Guterres quiso ser muy claro en su descripción de la grave situación que afronta el mundo y el momento actual para lo cual utilizó multitud de metáforas e imágenes, entre ellas una de la que afirmó tal vez explique la historia de nuestro tiempo: “La imagen que hemos visto en algunas partes del mundo de las vacunas COVID-19 en la basura. Caducadas y sin usar”.
Después añadió que esa fotografía muestra todo lo bueno y lo malo del ser humano ya que, “por un lado, vemos las vacunas desarrolladas en un tiempo récord, lo que es una victoria de la ciencia y el ingenio humano. Y, por otro lado, vemos ese triunfo deshecho por la tragedia de la falta de voluntad política, el egoísmo y la desconfianza”.
“Esto es una acusación moral del estado de nuestro mundo. Es una obscenidad. Hemos aprobado el examen en Ciencias, pero no el de Ética”, declaró.
Un infierno en la tierra
A la crisis provocada por la pandemia, se añade la del cambio climático y el reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que indica que no estamos en camino de cumplir los objetivos del Acuerdo de París y mantener la temperatura media de la Tierra en 1,5 grados centígrados por encima de la era preindustrial “es un código rojo para la humanidad”.
“Necesitamos un recorte del 45% de las emisiones de gases de efector invernadero para 2030. Sin embargo, otro reciente informe de la ONU dejó claro que, con los actuales compromisos climáticos nacionales, las emisiones aumentarán un 16% para 2030. Eso nos condenaría a un infierno de aumentos de temperatura de al menos 2,7 grados por encima de los niveles preindustriales.
Guterres dijo que estamos a semanas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima en Glasgow, pero aparentemente a años luz de alcanzar nuestros objetivos (…) debemos actuar rápido.
La enfermedad de la desconfianza
Al mismo tiempo, otra enfermedad se está extendiendo en nuestro mundo: un mal de desconfianza, según el titular de la ONU.
“Cuando la gente ve las promesas de progreso negadas por las realidades de su dura vida diaria... Cuando ven sus derechos y libertades fundamentales recortados... Cuando ven la pequeña y también la gran corrupción a su alrededor… Cuando ven a los multimillonarios viajando al espacio mientras millones pasan hambre en la tierra... Cuando los padres ven un futuro para sus hijos que parece aún más sombrío que las luchas de hoy... Y cuando los jóvenes no ven ningún futuro... La gente a la que servimos y representamos pierde la fe no sólo en sus gobiernos e instituciones, sino también en los valores que han animado el trabajo de las Naciones Unidas durante más de 75 años”, afirmó Guterres.
Y explicó que la ruptura de la confianza está llevando a la ruptura de valores fundamentales como la paz, los derechos humanos, la dignidad, la igualdad, la justicia y la solidaridad, que ahora están están en el punto de mira.
“Las promesas, después de todo, no tienen valor si la gente no ve resultados en su vida diaria. La falta de resultados crea un espacio para algunos de los impulsos más oscuros de la humanidad. Proporciona oxígeno para las soluciones fáciles, las pseudo-soluciones y las teorías de la conspiración. Es el combustible para avivar antiguos agravios, la supremacía cultural, la dominación ideológica, la misoginia violenta, la discriminación de los más vulnerables, incluidos los refugiados y migrantes.
Solo el multilateralismo nos salvará
Por todo ello, aseguro que “nos enfrentamos a la hora de la verdad. Ahora es el momento de cumplir. Ahora es el momento de restablecer la confianza. Ahora es el momento de inspirar esperanza. Y yo tengo esperanza. Los problemas que hemos creado son problemas que podemos resolver. La humanidad ha demostrado que somos capaces de grandes cosas cuando trabajamos juntos. Esa es la razón de ser de nuestras Naciones Unidas”.
Y añadió: “Pero seamos francos. El sistema multilateral actual es demasiado limitado en sus instrumentos y capacidades, en relación con lo que se necesita para una gobernanza eficaz de la gestión de los bienes públicos mundiales. Está demasiado fijado en el corto plazo. Tenemos que reforzar la gobernanza mundial. Tenemos que centrarnos en el futuro. Tenemos que renovar el contrato social. Tenemos que garantizar unas Naciones Unidas adecuadas para una para una nueva era”.
Recordó que con ese propósito presentó recientemente el documento Nuestra Agenda Común, que ofrece un análisis de 360 grados del estado de nuestro mundo, con 90 recomendaciones específicas recomendaciones específicas que abordan los retos de hoy y fortalecen el multilateralismo para el futuro.
Seis cuestiones dividen el mundo
A continuación, expuso lo que consideró son las seis brechas que deben superarse para lograr un mundo mejor y para las que ha hecho una serie de propuestas en su Agenda Común:
La división de la paz
La división del clima
La división entre ricos y pobres
La división de género
La división digital
La división generacional
Una nota de esperanza
Tras ese sombrio panorama, el Secretario General quiso terminar con una nota de esperanza al señala que “con un compromiso real, podemos cumplir la promesa de un mundo mejor y más pacífico” a través de su Agenda Común, ya que “la mejor manera de promover los intereses de los propios ciudadanos es promoviendo los intereses de nuestro futuro común”.
“La interdependencia es la lógica del siglo XXI. Y es el principio básico de las Naciones Unidas. Este es nuestro momento. Un momento de transformación. Una era para reavivar el multilateralismo. Una era de posibilidades. Restauremos la confianza. Inspiremos esperanza. Y empecemos ahora mismo”, concluyó.
Noticias ONU. Naciones Unidas. 21/09/2021
https://news.un.org/es/story/2021/09/1497032

1708. 20 años después de la Declaración de Durban, el racismo sigue impregnando las instituciones, las estructuras sociales y la vida cotidiana


En el aniversario de la histórica Declaración, altos funcionarios de la ONU y líderes mundiales señalan que la xenofobia, la misoginia, las conspiraciones de odio, la supremacía blanca y las ideologías neonazis se están extendiendo y llaman a permanecer juntos como una familia humana, rica en diversidad.
Dos décadas después de que se adoptara una declaración histórica para erradicar el racismo, la discriminación sigue "impregnando las instituciones, las estructuras sociales y la vida cotidiana en todas las sociedades", dijo el miércoles el Secretario General de la de la ONU.
Con motivo del 20º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, los Jefes de Estado y de Gobierno se reunieron en el salón de la Asamblea General para debatir sobre las reparaciones, la justicia racial y la igualdad de los afrodescendientes, en el marco de la semana de alto nivel de la ONU.
"Los afrodescendientes, las comunidades minoritarias, los pueblos indígenas, los migrantes, los refugiados, los desplazados, y tantos otros, siguen enfrentándose al odio, a la estigmatización, a la búsqueda de chivos expiatorios, a la discriminación y a la violencia", dijo António Guterres.
"La xenofobia, la misoginia, las conspiraciones de odio, la supremacía blanca y las ideologías neonazis se están extendiendo, amplificadas en las cámaras de eco del odio", añadió.
Vínculos con la desigualdad de género
El titular de la ONU afirmó que los derechos humanos están siendo atacados, desde infracciones flagrantes hasta transgresiones sigilosas.
El racismo estructural y la injusticia sistemática siguen negando a las personas sus derechos humanos fundamentales, y los vínculos entre el racismo y la desigualdad de género son inconfundibles.
Algunos de los peores impactos en las "superposiciones e intersecciones de la discriminación" los sufren las mujeres. Y el mundo está asistiendo a un "preocupante aumento" del antisemitismo, el creciente fanatismo antimusulmán y el maltrato a las minorías cristianas, señaló Guterres.
El Secretario General instó a todos a condenar la discriminación, los discursos de odio y las afirmaciones sin fundamento, ya que los que impulsan esa ideología hoy en día, denigran "nuestra lucha esencial contra el racismo".
Reconocer la resonancia del pasado en el presente
Guterres destacó la "agenda transformadora" lanzada por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos para tratar de desmantelar el racismo sistémico, garantizar la rendición de cuentas y ofrecer justicia reparadora.
"Este nuevo despertar, a menudo liderado por las mujeres y los jóvenes, ha creado un impulso que debemos aprovechar", dijo, reconociendo también los "avances significativos" realizados por el Foro Permanente de Afrodescendientes en la lucha contra el racismo sistémico.
El titular de la ONU pidió a los Estados miembros que "adopten medidas concretas" para apoyar estos esfuerzos a nivel nacional y mundial y que "reconozcan la resonancia contemporánea de los crímenes del pasado que siguen acechando nuestro presente", como el sufrimiento transgeneracional y las desigualdades estructurales "profundamente arraigadas en siglos de esclavitud y explotación colonial".
"Debemos revertir las consecuencias de generaciones de exclusión y discriminación, incluidas sus evidentes dimensiones sociales y económicas, mediante marcos de justicia reparadora", declaró.
Unidos en una humanidad común
Además, instó a todos a "reconocer la diversidad como riqueza" y a comprender que la lucha contra el racismo es una lucha universal y "concreta en cada sociedad".
"Ningún país puede pretender estar libre de él", dijo, subrayando la necesidad de corregir los desequilibrios políticos, económicos y estructurales; garantizar que todos se sientan respetados como miembros valiosos de la sociedad; y "permanecer juntos como una familia humana, rica en diversidad, igual en dignidad y derechos, unida en solidaridad".
En un momento en el que el mundo se siente más dividido que nunca, el Secretario General animó a todos a "unirse en torno a nuestra humanidad común (...) y volver a comprometernos con este propósito esencial".
Enmendar las cosas
La Alta Comisionada para los Derechos Humanos afirmó, por su parte, que es vital abordar las consecuencias duraderas del racismo, ya que millones de personas siguen soportando su carga, pasada y presente; el legado de la explotación colonial y la esclavitud inhumana y criminal de los africanos.
Las reparaciones deben ir "más allá del simbolismo" para incluir medidas de restitución, rehabilitación y garantías de que no volverá a ocurrir, dijo Michelle Bachelet.
Tales reparaciones requerirán "capital político, humano y financiero", añadió la responsable de derechos de la ONU, que indicó que esa restitución "debe considerarse junto con el enriquecimiento que supuso para muchas economías la esclavitud y la explotación".
Avanzar en la agenda contra el racismo
Utilizando el ejemplo de una mujer migrante pobre de ascendencia africana, Bachelet destacó las "manifestaciones múltiples e intersecciones" de la discriminación racial.
Subrayó que la lucha contra esta plaga requiere un enfoque global con "estrategias concretas y objetivos con plazos definidos" que se integren en las leyes y las políticas.
Aunque su Oficina seguirá apoyando las acciones, subrayó que la agenda contra la discriminación pertenece a todos, independientemente de la raza, el color, el origen nacional o la afiliación religiosa.
"Se puede lograr la justicia racial, para los afrodescendientes y para todos los demás que sufren discriminación racial", aseguró la responsable de derechos humanos.
Abordar el racismo
Por su parte, el Presidente de la Asamblea General sostuvo que el mundo no ha hecho lo suficiente para "hacer frente a la omnipresencia" de la discriminación racial, la intolerancia y la xenofobia.
"El racismo engendra violencia, desplazamiento y desigualdad. Sigue vivo porque lo permitimos. Penetra en la sociedad porque no reconocemos la diversidad", dijo Abdulla Shahid.
La pandemia del COVID-19 es un ejemplo más de lo lejos que está el mundo de corregir los errores del pasado.
Aunque reconoció que las debilidades estructurales preexistentes eran "una receta para el desastre" mucho antes del coronavirus, observó que a lo largo de la pandemia vemos cómo los marginados y vulnerables "se quedan más atrás", y a muchos "se les niega la igualdad de acceso a la salud, la educación y la seguridad".
Dar un giro a la intolerancia
Durante este "punto de inflexión" en el tiempo, Shahid instó a los líderes mundiales a "cambiar el rumbo del racismo y la intolerancia" reconociendo estos fallos y buscando la igualdad racial para "cerrar esa brecha" y crear resiliencia para los que se quedan atrás.
Subrayó la importancia de reconocer el pasado, diciendo que "no podemos dejar atrás lo que no se aborda".
"Animo a la comunidad internacional, a los individuos, a los líderes y a las partes interesadas, a entablar un diálogo más profundo y honesto para abordar este problema mundial", dijo.
La esclavitud, crimen contra la humanidad
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, también participó en la reunión a través de una declaración grabada en vídeo en la que afirmó que la Declaración de Durban y la acción resultante encarnan los compromisos de la comunidad internacional para abordar tanto el legado del pasado como las formas contemporáneas de racismo, y reconocer que la esclavitud y la trata de esclavos son crímenes contra la humanidad.
En la reunión, los Estados miembros también adoptaron una resolución para movilizar la voluntad política a nivel nacional, regional e internacional con el fin de aplicar plenamente la Declaración, que es un hito.
Noticias ONU. Naciones Unidas. 22/09/2021
https://news.un.org/es/story/2021/09/1497222?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=00e11be4c9-EMAIL_CAMPAIGN_2021_09_22_05_30&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-00e11be4c9-106929537

1707. Día Internacional de la Paz Panel



1706. Día Internacional de la Paz 2021. "Avancemos por el camino de la Paz como si estuviera en juego nuestra vida. Porque así es": António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas


Recuperarse mejor para crear un mundo más equitativo y sostenible
Cada año, el 21 de septiembre, se celebra el Día Internacional de la Paz en todo el mundo. La Asamblea General ha declarado esta fecha como el día dedicado al fortalecimiento de los ideales de paz, a través de la observación de 24 horas de no violencia y alto el fuego.
A medida que nos recuperamos de la pandemia COVID-19 en este 2021, nos sentimos inspirados a pensar creativa y colectivamente sobre cómo ayudar a todos a recuperarse para mejorar, cómo fomentar la resiliencia y cómo transformar nuestro mundo en uno más igualitario, más justo, equitativo, inclusivo, sostenible y más saludable.
La pandemia ha golpeado con más fuerza a los grupos más desfavorecidos y marginados. En abril de 2021, se habían administrado en todo el mundo más de 687 millones de dosis de la vacuna contra la COVID-19; sin embargo, más de 100 países no habían recibido una sola dosis. Las personas atrapadas en conflictos son especialmente vulnerables en cuanto a la falta de acceso a la atención sanitaria.
En consonancia con el llamamiento del Secretario General de un alto al fuego mundial en marzo pasado, en febrero de 2021 el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad una resolución en la que se pedía a los Estados Miembros que apoyaran una "pausa humanitaria duradera, amplia y sostenida" en los conflictos locales. El alto al fuego mundial debe seguir siendo respetado para garantizar que las personas atrapadas en conflictos tengan acceso a las vacunas y los tratamientos que pueden salvar vidas.
Asimismo, esta pandemia ha ido acompañada de un aumento del estigma, la discriminación y el odio, que solo cuestan más vidas en lugar de salvarlas: el virus ataca a todos sin importarnos de dónde venimos ni en qué creemos. Al enfrentarnos a este enemigo común de la humanidad, debemos recordar que no somos el enemigo del otro. Para poder recuperarnos de la devastación de la pandemia, debemos hacer las paces entre nosotros.
Debemos hacer las paces con la naturaleza también. A pesar de las restricciones para viajar y los parones económicos, las negativas consecuencias del cambio climático no se han detenido. Necesitamos una economía mundial verde y sostenible que genere empleo, reduzca las emisiones y aumente la resiliencia a los impactos climáticos.
El tema de 2021 para el Día Internacional de la Paz es "Recuperarse mejor para un mundo equitativo y sostenible". Únete a las Naciones Unidas en nuestro empeño por recuperarnos mejor y conseguir un mundo más equitativo y pacífico. Celebra la paz. Oponte a los actos de odio tanto en Internet, como fuera de ella. Difunde compasión, bondad y esperanza frente a la pandemia para que todos nos recuperemos mejor.
Naciones Unidas. 21/09/2021
https://www.un.org/es/observances/international-day-peace
 

"Este año, el Día Internacional de la Paz llega en un momento crítico para la humanidad.
La COVID-19 ha trastornado completamente nuestro mundo.
Los conflictos se están volviendo incontrolables.
La emergencia climática empeora.
La desigualdad y la pobreza se agudizan.
Y la desconfianza y la división alejan a las personas cuando la solidaridad y la colaboración son más necesarias que nunca.
Como familia humana, estamos frente a una clara disyuntiva:la paz o el peligro perpetuo.
Debemos elegir la paz.
Por eso pido hoy un alto el fuego de 24 horas.
Si trabajamos día a día de manera solidaria por una paz duradera y sostenible, podremos afrontar los problemas que tengamos por delante.
Necesitamos la paz para poder suministrar con urgencia las vacunas y el tratamiento contra la COVID-19 y así salvar vidas.
Necesitamos la paz para recuperarnos de la pandemia y reconstruir sistemas destruidos y vidas destrozadas.
Necesitamos la paz para establecer condiciones equitativas y reducir las desigualdades.
Necesitamos la paz para renovar la confianza en los demás y la fe en los hechos y la ciencia.
Tenemos que hacer las paces con la naturaleza para sanar nuestro planeta, construir una economía verde y alcanzar nuestro objetivo de lograr emisiones netas cero.
La paz no es un sueño de ingenuos.
Es una luz en la oscuridad que nos guía por el único camino que conduce a un futuro mejor para la humanidad.
Avancemos por el camino de la paz como si estuviera en juego nuestra vida.
Porque así es.
Muchas gracias".
António Guterres, 
Secretario General de la ONU sobre el Día Internacional de la Paz
21 de septiembre de 2021
Naciones Unidas. 21/09/2021
https://www.onu.org.mx/guterres-la-paz-no-es-un-sueno-de-ingenuos/
 
El Derecho a la Paz: 70 años después de la Declaración Universal de Derechos Humanos
Cada año, el 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz en todas las partes del mundo. La Asamblea General lo ha declarado como un día dedicado al fomento de los ideales de paz en todas las naciones y pueblos y entre estos.
Los Estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015 porque consideraron que no es posible hacer de este un mundo pacífico si no se toman las medidas pertinentes para lograr el desarrollo social y económico de todas las personas del mundo y garantizar la protección de sus derechos. Los Objetivos Sostenibles abarcan una amplia variedad de materias, entre las que se incluyen: pobreza, hambre, salud, educación, cambio climático, igualdad de género, agua, saneamiento, electricidad, medioambiente y justicia social.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 16, bajo el título «Paz, justicia e instituciones sólidas», realiza un llamamiento a las sociedades pacíficas e inclusivas para que fomenten un desarrollo sostenible a la vez que facilitan el acceso de todas las personas a la justicia y crean instituciones efectivas, responsables e inclusivas a todos los niveles.
Una sociedad pacífica es aquella en la que la justicia y la igualdad están al alcance de todos. Un medioambiente sostenible podrá tomar forma gracias a la paz y este, a su vez, ayudará a que esta se potencie.
El tema de este año es la conmemoración del 70 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
La Declaración Universal de Derechos Humanos es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 como un ideal común para todos los pueblos y naciones.
La Declaración Universal (el documento más traducido del mundo, disponible en más de 500 idiomas) tiene tanta relevancia hoy en día como la tuvo el día en que se proclamó.
Artículo 3 de la Declaración Universal. «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona». Estas palabras sentaron las bases para la libertad, la justicia y la paz en el mundo.
Sin embargo, la Declaración Universal no incluye un artículo independiente sobre el «Derecho a la paz». Por eso, este año queremos hacerle la siguiente pregunta:
¿Qué significa el «Derecho a la paz» para usted? Comparta sus ideas con nosotros mediante los hashtags #peaceday y #standup4humanright.
Le pedimos que actúe ahora que se acerca el Día Internacional de la Paz del 21 de septiembre.
Puede respaldar el ODS 16 Paz, justicia e instituciones sólidas fomentando la resolución de conflictos de forma pacífica cuando surjan desacuerdos en su entorno. Adopte pequeñas medidas y forme parte de la solución. Puede evitar que sucedan injusticias en la escuela o en su comunidad mediante la adopción de un enfoque no violento para la resolución del problema y la denuncia de posibles delitos, como el acoso escolar en línea.
Puede fomentar los derechos humanos mediante la recopilación y la promoción de vídeos de todos los artículos que pueda en todos los idiomas posibles. Grábese mientras lee uno de los 30 artículos de la Declaración en cualquiera de los 135 idiomas en los que está disponible y comparta su vídeo con sus amigos.
Puede mostrar su compromiso defendiendo a los que estén en peligro y reivindicando los derechos humanos de otras personas en el trabajo, la escuela y la mesa del comedor.
Puede reflexionar sobre el modo en que cada uno de nosotros puede defender nuestros derechos a diario.
Los derechos humanos son los derechos de todo el mundo.
Naciones Unidas. 21/09/2021
https://nacionesunidas.org.co/eventos/dia-internacional-la-paz/

Recuperarse para mejorar y crear un mundo equitativo y sostenible
"Todos los años, el día 21 de septiembre, las Naciones Unidas invitan a las personas de todo el mundo a celebrar la paz observando 24 horas de alto el fuego y no violencia.
El tema elegido para este año es “Recuperarse para mejorar y crear un mundo equitativo y sostenible”, que resulta apropiado en un momento en que estamos tratando de curar las heridas de la pandemia de COVID-19 y reimaginar un futuro mejor para las personas y el planeta.
La paz es la base fundamental de esa recuperación; la campaña mundial de vacunación no puede avanzar en medio de conflictos armados.
Tampoco podremos construir un mundo sostenible, resiliente y pacífico mientras estemos en guerra con la naturaleza. Los esfuerzos de recuperación nos brindan la oportunidad de transformar nuestra relación con el planeta y el medio ambiente.
El mundo no puede volver a la situación anterior. Al comenzar la cuenta atrás hacia el Día Internacional de la Paz, hago un llamamiento a las personas de todo el mundo para que se impliquen en la transformación por la paz, rechazando el odio y la discriminación, cuidando el planeta y promoviendo la solidaridad mundial, que es tan necesaria en estos momentos".
António Guterres, 
Secretario General con motivo de los 100 días de cuenta atrás hasta el Día Internacional de la Paz de 2021: “Recuperarse para mejorar y crear un mundo equitativo y sostenible”.
Naciones Unidas. 13/09/2021
https://unric.org/es/recuperarse-para-mejorar-y-crear-un-mundo-equitativo-y-sostenible/

1705. Vacunas contra la COVID-19: ¿Se puede conseguir la equidad en un contexto de desigualdad con millones de personas vulnerables?



Las máximas autoridades sanitarias coinciden en que acabar con el COVID-19 a nivel global no será posible hasta que todas las personas dispongan del mismo acceso a las vacunas. El coronavirus ya ha causado más de 4,6 millones de muertes desde principios de 2020 aunque se espera una disminución del número de fallecidos si se logra vacunar a más personas.
La probabilidad de que los países desarrollados vacunen a sus ciudadanos es mucho más alta que en los países en desarrollo, una situación que conlleva el riesgo de prolongar la pandemia y aumentar la desigualdad mundial. En paralelo a la celebración este lunes de un diálogo entre altos funcionarios de las Naciones Unidas, Noticias ONU explica la importancia de un acceso igualitario a las vacunas.
¿Qué es la distribución equitativa de vacunas?
En pocas palabras significa que todas las personas deben tener las mismas condiciones de acceso a una vacuna que ofrezca protección contra el coronavirus, independientemente de donde habiten.
La Organización Mundial de la Salud se ha fijado el objetivo de vacunar al 70% de la población mundial a mediados de 2022. Sin embargo, si se quiere alcanzar esta meta será necesario conseguir un acceso más equitativo a las vacunas
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, destaca que el acceso igualitario a las vacunas "no es ni ingeniería espacial, ni caridad. Se trata de salud pública inteligente y redunda en beneficio de todos".
¿Por qué es tan importante?
Aparte del argumento ético de que ningún país o ciudadano, por muy rico o pobre que sea, se merece la vacuna más que otro, una enfermedad infecciosa como el COVID-19 seguirá siendo una amenaza global, mientras exista en cualquier parte del mundo.
La distribución desigual de las vacunas no sólo deja a millones o miles de millones de personas en situación de vulnerabilidad frente a un virus letal, sino que también permite la aparición de variantes de la enfermedad todavía más mortíferas y que éstas se propaguen por todo el mundo.
Es más, una distribución desigual de las vacunas profundizará las desigualdades y aumentará la brecha entre ricos y pobres, y además revertirá décadas de progreso en materia de desarrollo humano que tanto ha costado conseguir.
La ONU indica que la desigualdad en el acceso a las vacunas tendrá un impacto duradero en la recuperación socioeconómica de los países de ingresos bajos y medios-bajos y que retrasará el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización.
Por ejemplo, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) prevé que ocho de cada diez personas que hayan caído en la pobreza durante la pandemia del coronavirus vivirán en los países más pobres del mundo en 2030.
Las previsiones también sugieren que en los países de bajos ingresos los impactos económicos de la COVID-19 pueden durar hasta 2024, mientras que en los países de altos ingresos se podrían alcanzar tasas de crecimiento del PIB anteriores a la aparición del coronavirus a finales de este año.
¿Funciona este enfoque de lucha contra la pandemia?
No, lo advertía el pasado mes de abril el doctor Tedros cuando declaró que "la equidad de las vacunas es el reto de nuestro tiempo... y estamos fracasando".
Aunque en 2021 se producirán suficientes vacunas para cubrir al 70% de la población mundial compuesta por 7800 millones de personas, la mayoría de las vacunas se reservan para los países ricos, mientras que otras naciones productoras de vacunas restringen su exportación priorizando la vacunación de sus ciudadanos, un enfoque que se ha denominado una “actitud nacionalista con respecto a las vacunas”.
Un claro ejemplo de esta tendencia se produce en los países donde los ciudadanos ya inoculados reciben una vacuna de refuerzo, en lugar de priorizar las dosis sobrantes para las personas no vacunadas en los países más pobres.
Aun así, la buena noticia es que hasta el 15 de septiembre se han administrado más de 5500 millones de dosis en todo el mundo, aunque dado que la mayoría de las vacunas disponibles requieren dos dosis, el número de personas protegidas es mucho menor.
¿Qué países están recibiendo las vacunas?
Mientras que los países ricos reciben la mayoría de las vacunas, muchas de las naciones más pobres tienen dificultades para vacunar incluso a un pequeño número de ciudadanos.
Según el Tablero Mundial para la Equidad de las Vacunas (establecido por el PNUD, la OMS y la Universidad de Oxford) el 15 de septiembre, sólo el 3,07% de los habitantes de los países de bajos ingresos habían recibido la primera dosis en comparación con el 60,18% de los países de altos ingresos.
Así, cerca del 70,92% de las personas que viven en el Reino Unido fueron inoculados con la primera dosis de la vacuna, mientras que en Estados Unidos la cifra es del 65,2%.
Sin embargo, otras naciones de ingresos altos y medios no se encuentran en una situación tan favorable. En Nueva Zelanda sólo se ha vacunado al 31,97% de una población compuesta por unos cinco millones de habitantes, aunque en Brasil la tasa de vacunación está ahora en el 63,31%.
Estas cifras contrastan con las estadísticas de algunos de los países más pobres del mundo. En la República Democrática del Congo, sólo el 0,09% de la población ha recibido una dosis de la vacuna; en tanto que, en Papúa Nueva Guinea y Venezuela, la tasa es del 1,15% y del 20,45% respectivamente.
¿Cuánto cuesta una vacuna?
Los datos de UNICEF muestran que el coste medio de una vacuna COVID-19 es de 2 a 37 dólares (con 24 vacunas aprobadas por al menos una autoridad reguladora nacional) y el coste de distribución estimado por persona es de 3,70 dólares. Esto representa una importante carga financiera para los países de bajos ingresos, donde, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el gasto sanitario medio anual per cápita asciende a 41 dólares.
El Tablero Mundial para la Equidad de las Vacunas muestra que, sin una ayuda financiera mundial inmediata, los países de bajos ingresos tendrían que aumentar su gasto sanitario a un 57% para cumplir el objetivo de vacunar al 70% de sus ciudadanos.
¿Qué ha hecho la ONU para promover un acceso más equitativo a las vacunas?
La Organización Mundial de la Salud y UNICEF han trabajado con otras organizaciones para establecer y gestionar el Mecanismo para un Acceso Mundial a las Vacunas COVID-19, conocido como COVAX. Lanzado en abril de 2020, la primera agencia de la ONU lo calificó como una "colaboración mundial innovadora para acelerar el desarrollo, la producción y el acceso equitativo a las pruebas, los tratamientos y las vacunas de COVID-19".
Su objetivo es garantizar un acceso justo y equitativo para todos los países del mundo en función de las necesidades y no del poder adquisitivo.
Según la Alianza Gavi, que cuenta con el apoyo de la ONU, COVAX cuenta actualmente con 141 participantes, pero esa no es la única forma en que los países pueden acceder a las vacunas ya que también pueden llegar a acuerdos bilaterales con los fabricantes.
¿Logrará la igualdad de acceso acabar con la pandemia?
Aunque obviamente es un paso crucial, y en muchos de los países más ricos la vida para muchas personas está volviendo a una especie de normalidad, la situación en los países menos desarrollados es más difícil.
Aunque la entrega de vacunas proporcionadas en el marco del Mecanismo COVAX está siendo bien recibida en todo el mundo, la debilidad de los sistemas sanitarios, que incluye la falta de personal sanitario, está contribuyendo a aumentar los problemas de acceso y distribución sobre el terreno.
Además, los problemas de equidad no desaparecen tras la entrega física de las vacunas en cada país; en algunas naciones, tanto en ricas como en pobres, pueden persistir las desigualdades en la distribución.
También vale la pena recordar que el requisito de facilitar un acceso equitativo a la atención sanitaria no es una cuestión nueva, sino que es fundamental en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En concreto, para el Objetivo número 3 sobre la salud y el bienestar, que busca la cobertura sanitaria universal y medicamentos esenciales y vacunas asequibles para todos.
El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud; Achim Steiner, administrador del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; y Vera Songwe, que dirige la Comisión Económica de las Naciones Unidas para África participaron este lunes en la conversación sobre la equidad de las vacunas como parte de una serie de encuentros denominados “Momento para impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.
ONU Noticias. Naciones Unidas. 20/09/2021
https://news.un.org/es/story/2021/09/1497022?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=31a9f85152-EMAIL_CAMPAIGN_2021_09_21_12_00&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-31a9f85152-106929537

1704. Rapean en mazateco para transmitir a todo México el orgullo por sus raíces


Dos raperos mexicanos hacen frente al racismo y la discriminación por cantar en su lengua indígena y llevar las ropas típicas de su pueblo. Su historia nos revela por qué la Declaración de Durban, que lucha contra el racismo en el mundo, sigue vigente 20 años después de su aprobación.

Estrofa por estrofa, los raperos indígenas Diego Aurelio y José Antonio Andrés luchan por extender su música más allá de las fronteras del racismo y la discriminación. Al ritmo del beatboxing, quieren convertirse en ejemplo y demostrar a los niños y jóvenes de su comunidad que hablar mazateco es motivo de orgullo.
Quien escribe las canciones es José Antonio Andrés Bolaños, también conocido como Kipper, de 25 años; mientras que Diego Aurelio Olivera, de 23, lo acompaña al ritmo del beatbox, una técnica para producir ritmos y sonidos musicales usando la boca y las manos.
“La intención es rescatar nuestras lenguas maternas del pueblo, que a los jóvenes hoy en día les interese más. El tema más importante para mí es la naturaleza y hablar de mis raíces, de mi comunidad. Hablo de que en mi lugar hay cosas culturales y ropa de manta que son cosas que porto orgullosamente porque son únicas en la ciudad”, dice José Antonio.
Líricas llenas de tradición y nostalgia
Sus letras hablan del municipio de San Felipe Jalapa de Díaz, de donde ambos son originarios: de sus bosques y selvas de pino, roble y caoba; de los hombres y niños que se dedican a la siembra de maíz, chile, y piña; de sus madres, tías y hermanas que bordan las camisas y gorras que ambos exhiben con orgullo.
Ha shuta enima, “los que trabajan en el monte, humildes, gente de costumbres”, es el gentilicio con el cual se reconocen los indígenas mazatecos, cuyos pueblos se ubican en las regiones de la Cañada y el valle de Papaloapan-Tuxtepec en el estado de Oaxaca, a 600 kilómetros de la Ciudad de México.
En septiembre se conmemorará el vigésimo aniversario de la aprobación de la Declaración y el Programa de Acción de Durban, el programa más amplio y firme para luchar contra el racismo en el mundo.
Los documentos, aprobados en septiembre de 2001 en la ciudad sudafricana de Durban, indican las medidas que deben adoptar los países unidos a esta declaración para poner fin al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia e impedir que vuelvan a aparecer.
El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU advirtió que son los pueblos indígenas quienes han sufrido en mayor medida la pobreza y la desigualdad; y “han sido afectados de manera desproporcionada por la pandemia de COVID-19 en todo el mundo”.
En la construcción del nuevo mundo que debería llegar después de la pandemia, la ONU llama a incluir las voces, necesidades y preocupaciones de los pueblos indígenas, como las de Diego Aurelio y José Antonio.
De acuerdo con el estudio “¿Y tú cómo te llamas? Las voces de los pueblos indígenas para nombrar a la gente” que editó el Senado de la República, en la actualidad 10% de la población en México es de origen indígena; de esta, 7,3 millones de personas hablan alguna de las 68 lenguas indígenas; 4,6 millones ya no lo hacen; y un millón de personas únicamente habla lengua indígena, no español.
Una larga despedida
En San Felipe Jalapa de Díaz, la mayor parte de la población se dedica a la pesca y la agricultura; sin embargo, muchos jóvenes migran a las ciudades en busca de mayores ingresos que les den la posibilidad de un mejor futuro y de enviar algo de dinero a casa.
Diego migró a la Ciudad de México y en la actualidad trabaja como vendedor en un negocio del Centro Histórico.
“Yo trabajaba en el campo con mi papá, que se dedica a sembrar piña o chile de árbol. Allá está mi mamá, mi familia, algunos de mis hermanos están aquí trabajando porque se gana un poco más que en el pueblo”, cuenta.
“Kipper”, como se da a conocer José Antonio en las redes sociales, rapea en el transporte público y vende las blusas bordadas que le envían su tía y una de sus hermanas. Como su amigo Diego, con quien habla en su lengua materna, quiso buscar fuera de su pueblo las oportunidades que este no le ofrecía.
El largo camino de regreso
A la complicación de dejar a su familia y todo lo que conocen, incluido su idioma, se ha sumado el racismo que muchas personas expresan mediante burlas y comentarios discriminatorios sobre su origen indígena, su forma de hablar y de vestir.
A José Antonio en una ocasión le negaron un empleo presuntamente por no contar con “referencias bien hechas” en la Ciudad de México; otra vez se presentó a una entrevista de trabajo, y el empleador le pidió regresar al día siguiente con ropa distinta a sus camisas bordadas.
“Me vine por las oportunidades que no hay en el pueblo, por el trabajo. Lamentablemente aquí hay discriminación, a veces en el metro me ha tocado que cuando vengo así vestido se burlan, me dicen cosas como ‘ah, mira ese indígena, mira ese Juan Diego’. Me da tristeza a veces ver a esas personas que se dirigen a mí diciéndome indígena, me da como decirles ‘pues somos indígenas todos’ y, para demostrarles que no me da pena, estoy haciendo mi música en mazateco”, contó.
A Diego varias personas lo han señalado por su acento, se han burlado de él y lo han llamado de manera despectiva, como si su origen fuera un insulto.
“Como en mi pueblo estamos acostumbrados a hablar puro mazateco, algunas palabras me fallan a veces o alguna letra, (las personas) se ríen de mí y siento que es discriminación. Me dicen que hable bien o se ríen de mí, se siente feo. A veces me siento mal, pienso ‘chale, ¡qué mala onda!’ porque lo hacen con un tono de burla. Luego te dicen oaxaco con un tono de desprecio”.
Una lengua y muchas formas de comunicarse
Además de su lengua materna, los habitantes de San Felipe Jalapa de Díaz sortean la geografía montañosa del municipio mediante chiflidos, con los cuales se comunican de una casa a otra, e incluso sustituyendo oraciones completas.
Allá, dirigir el silbido hacia una persona no se considera una grosería sino un saludo y hasta un medio para conversar a la distancia: “¡Hola!”, “¡Aquí estoy!”, “¿Qué pasó?” pueden decir y responder sin pronunciar palabra.
A pesar de dominar el arte del chiflido, el mazateco es el idioma preferido de Diego y José Antonio pues expresa su sentir con mayor precisión que el español, es el que aprendieron de sus padres y abuelos, y el que aún se habla en su pueblo, aunque cada vez menos.
Es por eso que, con su trabajo y música, ambos jóvenes quieren viajar y llevar su cultura a todo el mundo. Rapeando en mazateco, les quieren decir a los niños y jóvenes de su pueblo que en esta lengua no hay nada de qué avergonzarse y muchas cosas, sí, de las cuales sentirse orgullosos.
“A veces me bajan la energía, pero yo siempre le echo ganas, no me agüito* pues. Yo soy de Oaxaca, soy Oaxaco y 100% hablo mazateco. No me agüito, sigo dándole con todo”, señala Diego.
“A los de mi comunidad les diría que no tengan pena por hablar mazateco, que seamos orgullosos, tenemos una cultura, una raíz, algo muy bonito que son nuestras tradiciones. A las personas que nos discriminan, les diría que busquen un poquito más, que no se burlen de las lenguas, que nos ayuden a rescatarlas e incluso que sepan ayudarnos, la vida sería muy diferente con su ayuda”, finaliza José Antonio.
*No me entristezco. En México y El Salvador, agüitarse es entristecerse.
Teresita Moreno. Centro de Información de las Naciones Unidas en México. México. 20/09/2021
https://news.un.org/es/story/2021/09/1495782?utm_source=Noticias+ONU+-+Bolet%C3%ADn&utm_campaign=bdf9e9b6a3-EMAIL_CAMPAIGN_2021_09_20_01_30&utm_medium=email&utm_term=0_e7f6cb3d3c-bdf9e9b6a3-106929537

1703. Yoga y meditación en prisión, una ‘nueva esperanza’ para construir la paz y repensar la justicia


El Proyecto Yoga en Prisiones tienen presencia en más de 200 cárceles estadounidenses, en Europa, y en México comenzó su labor en 2017.
Desde la primera vez que se subió al tapete de yoga, Juan José experimentó la sensación de ser libre y dejar atrás sus frustraciones y dolencias. Jamás lo había practicado y lo conoció estando encarcelado en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México.“Estuve trece años preso, caí a la edad de 20 años y salí a los 34. Me gustó el yoga cuando estuve en prisión, es diferente a otras disciplinas deportivas que te hacen sentir alterado o a la defensiva… y pues estando en reclusión me ayudó mucho a reflexionar”, cuenta Juan José.
Cuando llegaron por primera vez los instructores de yoga a la prisión donde estuvo recluido, él, al igual que sus compañeros, dudó en asistir a las clases por ideas como que era “algo para mujeres” o “para putos”. Fue un amigo que baila break dance quien lo convenció de que podía ser buena idea practicarlo. Y así fue.
Además de notar cambios emocionales y físicos positivos, pudo obtener beneficios en su proceso gracias a que acreditó que realizó actividades enfocadas en meditación y relajación. Fue encarcelado por cometer un delito con violencia, por lo que practicar box o pesas, otras opciones que tienen dentro de la prisión, no era tomado en cuenta por las autoridades para permitirle reducir su condena.
Aún después de abandonar la cárcel, Juan José considera que el yoga continúa siendo útil para sostener “que ya tienes otro pensamiento, que es verdad lo que decías allá adentro de haber cambiado”, pero también, dice, como un instrumento de supervivencia.
“En lo personal me gusta ver cada práctica como una reflexión, como un reto. A veces no te sale una postura y es un reto para la siguiente clase, esforzarte para que salga, y con el tiempo también el ir aceptando, que lo que digan de ti no importa, que las decisiones pasadas que tomaste son eso, decisiones… que puedes cambiar”.
Reconoce que “a veces todavía tengo pensamientos negativos, hay malas amistades que te van a decir que cuando salgas te necesitan para hacer un negocio, situaciones que a veces ocurren… a veces todavía piensas en tomar las mismas decisiones, pero practicar yoga me ayuda mucho a pensar en el sentido de mi vida”.
Él forma parte del grupo de instructores que da clases en varios centros penitenciarios del país como parte del Proyecto Yoga en Prisiones México, que entre 2017 y 2019 -antes de la pandemia- instruyó a 634 personas privadas de libertad en esta disciplina.
Actualmente trabaja como comerciante, y en su tiempo libre practica e instruye yoga. Por el momento, a través de videollamadas, aunque antes de la pandemia acudía directamente a los centros penitenciarios.
‘Karma yoga’ y justicia restaurativa
El Proyecto Yoga en Prisiones (Prison Yoga Project) nació en 2002 en San Quintin, en San Francisco, California, gracias a la labor de un empresario e instructor llamado James Fox, quien desarrolló una metodología especial, al percatarse de que trabajar con población penitenciaria era distinto a dar una clase al público general.
Actualmente tienen presencia en más de 200 prisiones estadounidenses, en Europa, y en México comenzó su labor en 2017, cuando Luisa Pérez, directora del proyecto en nuestro país, decidió acercarse con las autoridades para plantearles la posibilidad de impartir clases a personas privadas de libertad, con quienes había tenido contacto previo por su carrera como abogada.
“Yo estudié derecho. Soy abogada y me dediqué por más de 15 años a la defensa de los derechos humanos, y entrar a prisiones era una actividad habitual. Al salir siempre practicaba yoga. Para mí ese era mi refugio, en el que podía encontrar un poco de balance por toda la presión laboral, las angustias y los enojos con los que vivía” recuerda.
“Siempre al salir de prisión, al ir a algún contexto penitenciario me preguntaba ¿Por qué aquí la gente no practica yoga? Yo me voy a mi clase y podré dormir tranquila, descansar y relajarme. Tenía esa inquietud, de que algo tan sencillo, que solo necesita quien acompañe la práctica y un tapete -si acaso, porque antiguamente no se utilizaban- no se hiciera ahí, pero sí en centros exclusivos que pocos pueden pagar”, explica Luisa.
Por ello, se certificó como instructora de yoga, se especializó en la práctica con personas en contexto de encierro, y decidió abandonar la abogacía para dedicarse de tiempo completo a la labor en prisiones.
“Hace ya algunos años decidí dejar la abogacía, alejarme del mundo de los derechos humanos por salud mental, física y emocional. Conocí la justicia restaurativa, que para mí es como una nueva esperanza. Antes, como abogada, todo era estar en contra, peleando, principalmente con autoridades o personas con poder. Y con la justicia restaurativa descubrí que hay otras formas. Que las personas no solo podemos hacernos daño, sino también ayudar a repararnos mutuamente”, cuenta.
Hasta ahora el Proyecto Yoga en Prisiones ha trabajado en el centro federal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México; en el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Morelos (CEFEREPSI); en el complejo penitenciario de las Islas Marías, y recientemente con el Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) 5, en Veracruz, donde actualmente tienen clases en línea.
A nivel estatal, han trabajado en el Reclusorio Oriente, la prisión varonil de Santa Martha Acatitla, en el módulo de alta seguridad, así como en un centro de reclusión femenil en Nezahualcóyotl, y en el penal de Coatzacoalcos, Veracruz.
En las evaluaciones que realizan sobre la actividad, las personas privadas de libertad que han practicado yoga señalan que han tenido efectos como “respirar más relajadamente, desestresarme y pensar positivamente”.
Otros reportan que les “enriquece el alma”, o que cuando practican se sienten rodeados “por un campo de energía positiva protegido de las vibraciones negativas de la vida de la prisión”, y que se sienten más sanos, logran concentrarse mejor y presentan menos insomnio.
Además de dar clases de yoga en prisiones, el proyecto certifica a instructores, pero también a personas que estuvieron privadas de la libertad, en albergues, o cualquier contexto de encierro o de violencia, para que se dediquen a brindar acompañamiento en esta práctica a personas que han vivido situaciones de trauma.
En estas certificaciones, los instructores no solo enseñan los valores del “karma yoga”, o práctica “de servicio”, como apoyo comunitario, sino que reflexionan sobre los contextos de criminalización y población en prisiones, adiciones, clasismo, sexismo y salud mental.
Círculos de paz
Sergio está a punto de cumplir 50 años, de los cuales, la mitad, estuvo preso en varias cárceles de los Estados Unidos, y fue en una de ellas donde comenzó a practicar yoga y conoció la justicia restaurativa.
“Fue hermoso porque entendí que uno como persona puede decidir cosas saludables. Me di cuenta que muchos decimos que cometemos errores, pero tenemos que verlos como decisiones mal tomadas en su momento, sin excusas ni culpar a otros… y también trabajamos el tema del daño que se causó a las víctimas”, señala.
“Al principio está uno renuente, no quiere aceptar sus errores. Sin embargo, con las pláticas y los ejercicios que vamos haciendo vamos aprendiendo que cometimos crímenes, tomamos malas decisiones, pero nunca dejamos de ser humanos”, explica Sergio.
En estos conversatorios entre personas presas, y algunas que han obtenido su libertad, Sergio cuenta que se dio cuenta de “que quien estaba mal era yo, no las circunstancias. Que no fue la forma en que crecí ni las personas que estaban a mi alrededor. Fueron una influencia, pero las decisiones siempre fueron y son mías. Ahora asumo la completa responsabilidad y eso me ayuda a concientizarme, a saber el valor que tengo como persona y de quienes afecté”.
Al salir de prisión, dice que le ha costado trabajo retomar su vida en México y volver a encontrar un empleo, pero consiguió trabajo en el Hotel Hilton, como parte del servicio de meseros en fiestas, aunque este quedó suspendido por la pandemia, y desde entonces no ha conseguido otra fuente de ingresos estable. En casi todos lados le niegan la oportunidad por falta de documentos y cuando saben que estuvo preso.
“Ha sido complicado para mí, sin embargo”, -concluye- “el haber tomado la ayuda de los círculos de paz y el yoga me ayudaron a salir de prisión emocionalmente fortalecido, porque no me he dado por vencido. Es difícil, pero puedo salir adelante y sé que tarde o temprano se va a presentar una oportunidad de trabajo. Por ahora, hago esto voluntariamente, así me ayudo yo, y al mismo tiempo puedo influenciar a alguien”.
Si te interesa conocer más sobre esta iniciativa, consulta el manual “Yoga y meditación para personas privadas de la libertad en México”, publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Proyecto Yoga en Prisiones México y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Eréndira Aquino. animalpolítico.com. México. 19/09/21
https://www.animalpolitico.com/2021/09/yoga-prision-esperanza-construir-paz-repensar-justicia/

1702. La pandemia de las Armas


«En un momento en el que una pandemia mundial, el cambio climático y la injusticia racial y económica suponen los mayores peligros para la vida y el sustento de las personas, el aumento del gasto militar mundial en 2020 supone un fracaso estrepitoso de los responsables políticos de todo el mundo a la hora de abordar los retos más urgentes a los que nos enfrentamos».
-William D. Hartung
Director del Proyecto de Armas y Seguridad del Centro de Política Internacional.

Según un reciente informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial en 2020 fue de $ 1981 mil millones, esto es, un 2.6% más alto que en 2019 y un 9.3% más arriba que en 2011. El costo bélico como porcentaje del PIB llegó a un promedio global de 2.4% en 2020, ante el 2.2% en 2019. Este es el superior incremento interanual en la carga militar desde el quiebre financiero de 2009.
La pandemia provocada por el Covid-19, el aumento de la pobreza extrema, hambre y desigualdades sociales producto de la misma y la caída del producto interior bruto mundial (que el Fondo Monetario Internacional calculó en un 4.4 %) no parecieron tener una influencia relevante para detener dicho crecimiento
Irónicamente, cuatro de los cinco países que más desembolsaron en armamento (China, Estados Unidos, Reino Unido y Rusia), son miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el más grande encargado de implementar la paz en el mundo. El quinto es India. Dichos estados significaron el 62% del pago universal.
Estados Unidos se encuentra a la cabeza con 778 mil millones de dólares de gasto, esto es, un 4.4% más frente al realizado en 2019. Es el tercer año en aumento. Los norteamericanos representan el 39% de la inversión en 2020. Por lo visto en los primeros meses de gestión del nuevo presidente de Estados Unidos Joe Biden, no pareciera tener la intención de disminuir la cuota bélica, que podría ser destinada a combatir el coronavirus o el calentamiento del planeta.
El siguiente en mayor dispendio es China, con 252.000 millones de dólares en 2020. Esto es, un incremento de 1.9% en relación al 2019 y del 76% en comparación al periodo del 2011 al 2020. En 26 años seguidos China ha ampliado constantemente su consumo militar
India ocupa la tercera plaza con 72.900 millones de dólares y un crecimiento del 2.1 %; seguido por Rusia, con 61.700 millones, es decir, un 2.5 % adicional y Reino Unido, con 59.200 y un 2.9 % más. El resto de los primeros 10 puestos lo obtienen Arabia Saudí, Alemania, Francia, Japón y Corea del Sur.
Los cinco países con más gasto representan el 62% del desembolso global en la materia.
En nuestro continente el consumo bélico sumó 853.000 millones, aumentado un 3.9 % conforme al año pasado. El 94 % del pago lo hacen tres naciones: Estados Unidos, Canadá y Brasil.
En Sudamérica se invirtió 43.500 millones de dólares, esto es una reducción del 2.1 % con Brasil a la punta, siendo el 15 lugar mundial con 19.700 millones, un 3.1 % menor al 2019. Seguido de Colombia con 9.200 millones de dólares y un 0.3 % menos, con el puesto 26 a nivel global.
Nuestro país, México, está a la cabeza en la región de América Central y el Caribe con 6.100 millones de dólares, manteniendo el peldaño 33 mundial, pero significando un 07 % menor al 2019, a pesar de la situación tan complicada que vive para pintar la raya a los carteles del narcotráfico.
José Benito Pérez Sauceda. Doctor en Derecho. Profesor Investigador de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León en Negociación, Mediación y Cultura de Paz. Autor de libros y artículos científicos sobre el tema. Creador-Coordinador de los sitios: "Cultura de Paz Monterrey" y “Mediación Monterrey”. Correo electrónico: josebenitoperezsauceda@hotmail.com

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