Cuando
se aborda la solución a un problema público como el de la violencia es importante
tomar en cuenta factores como la exclusión social, el desarrollo económico y
hasta la infraestructura de los Estados. Por ello me es grato decir que, para
coadyuvar a la paz, la energía más limpia, eficaz y competitiva ya existe, es
la energía eólica marítima, y en México es potencialmente un elemento
multidisciplinario para una vida pacífica y sustentable en la medida que exista
un pacto entre los principales actores políticos del gobierno.
Aunque
es viable generarla sólo en el 0.3% de la superficie del planeta y donde no
haya huracanes superiores a la categoría
3 en la escala Saffir-Simpson. El Mar de Cortés o Golfo de California al noroeste del país, es uno de esos lugares privilegiados; así, se
podría proveer a Estados Unidos de Norteamérica -el mercado de energía más grande del mundo-, y que no cuenta con las
condiciones necesarias para establecer
parques eólicos en el mar. Por ello, México acrecentaría exponencialmente las
ventajas de desarrollo para la población, sin comprometer el destino de las
futuras generaciones.
Este
trabajo de cabildeo (lobbying) con
las autoridades en pro del Desarrollo
Eólico Marítimo México (DEOMM) es actualmente un proyecto que ha creado,
desarrollado e impulsa José Rosas Acuña, quien lo presentó el pasado 19 de
marzo en el marco de la 5º Reunión Ordinaria de la Comisión de Medio
Ambiente y Recursos Naturales del Senado
de la República que tuvo lugar en la nueva sede del Senado en la capital
del país. De ser impulsado, con el DEOMM será posible
confinar la agricultura (ahorrar en más del 90% en el uso de agua de riego,
agroquímicos y fertilizantes, incrementando además los rendimientos en por lo
menos de 5 a 12 veces por hectárea) y contribuir a la gran atracción de
inversiones industriales, comerciales, de servicios y turísticas con la
consecuente creación masiva de empleos y una muy significativa reducción en la
emisión regional, nacional y global de gases de efecto invernadero (GEI), convirtiendo
con ello a México en una de las regiones del mundo más atractivas para
invertir, producir, vivir, desarrollarse, estudiar, investigar, vacacionar,
desarrollar regionalmente nuevas tecnologías y mejorar las actualmente
disponibles.
Con el
objetivo de elevar el nivel de competitividad global de la economía mexicana
por medio de la incorporación local de una confiable y muy abundante oferta de
energía verde el ingeniero Rosas Acuña comenzó a desarrollar su
investigación en 1986, cuando estudiaba en la Universidad de Kiel, Alemania,
época en la que conoció a uno de los hombres más poderosos de la energía eólica
en el mundo. En aquél momento, su intuición lo llevó a pensar que los
aerogeneradores serían más eficientes si se instalaban en el mar, donde las
corrientes de viento son más potentes y constantes… Cinco años después (1991) vio
como en Europa se colocaron los primeros
aerogeneradores eólicos marítimos. De allí que al ser factible su visión se
interesó aún más por la instalación de estos
parques –ahondó en estudios batimétricos, biológicos, de huracanes, resistencia
de los aerogeneradores, navegación aérea, ondas de radio, seguridad
nacional…– y, mientras su trabajo
avanzaba, en 2002 se inauguró el primer
parque eólico marítimo comercial del mundo que pronto debió superar el problema
de la corrosión pues obviando este hecho sólo se habían trasladado al mar aerogeneradores que habían sido desarrollados
para tierra y no para mar . Superado ese obstáculo, con aerogeneradores ya
desarrollados específicamente para las durísimas condiciones marítimas, para el
año 2010 esta tecnología se ha posicionado como la más verde del
mundo lo que, aunado a la especialización con que el investigador mexicano José
Rosas cuenta –él es el único en México con este nivel de conocimientos, único
en el mundo en materia de energía eólica en mares tropicales y es uno de los 10
investigadores más conocedores de la generación de energía eólica marítima en
términos generales a nivel mundial– y, con el apoyo del presidente, senadores y
diputados se haría posible que el impulso del DEOMM vuelva a México en unos
años el referente obligado para, por ejemplo, la producción ecológicamente sustentable y
almacenamiento de hidrógeno como combustible de automóviles y todo medio de
transporte cuyo “desecho” en lugar de CO,
CO2, NOx, SOx y otros gases de efecto invernadero fuera agua y vapor de agua…
En
2004, Rosas Acuña, supo que su idea había madurado y estaba lista para darse a
conocer a las autoridades que facilitarían su ejecución; desde entonces ha
presentado su proyecto en muy diversos foros nacionales e internacionales donde
poco a poco ha ganado seguidores pero es importante no perder de vista que
países como Alemania –líder mundial de la tecnología eólica marítima-, Reino
Unido, Dinamarca, Irlanda, Holanda, Bélgica, Francia, Suecia y China impulsores
de este tipo de energía verde, ha sido la firme voluntad de los
jefes de Estado y de Gobierno, con el apoyo de sus parlamentarios, lo que ha
hecho posible que se lleven a cabo y no se queden en el camino sucumbiendo ante
efímeros intereses particulares o cortoplacistas. De allí la importancia que
actualmente este proyecto único en su género tiene ahora que ha llegado al
recinto senatorial mexicano donde, por cierto, afortunadamente el senador
sonorense Ernesto Gándara Camou fue de los más prestos a allegarse información
(enhorabuena para los sonorenses). Con ello podríamos ver los inicios serios de
un trabajo de dimensiones exponenciales a favor del medio ambiente, de la
economía, del empleo y del desarrollo social en el Estado.
Es un
hecho perfectamente comprobable que en una sociedad moderna, que se concentra
mundialmente en más del 90% en ciudades la electricidad es más importante que
el agua porque si no hay electricidad no podría, el vital líquido, ser
purificado y bombeado. El futuro inmediato plantea un muy acelerado agotamiento
de las fuentes convencionales de combustibles fósiles, lo que está provocando
un continuo encarecimiento de estos; ello sin considerar que son éstos la
principal causa del calentamiento global.
Desde el año 2008, año en que se empieza a implementar de manera extensiva el
uso de una tecnología llamada “fracking” y o fracturación hidráulica, proceso
que se utiliza para extraer las últimas reservas mundiales de combustibles
fósiles no convencionales llamados shale
gas y shale oil, se ha logrado reemplazar por este medio, las decrecientes
reservas convencionales de combustibles fósiles; sin embargo, a un inmenso
costo ecológico, lo que se ha logrado comprobar fehacientemente recientemente
por lo que el fracking va a ser
prohibido de manera generalizada en todo el mundo lo que traerá consigo una
crisis energética, económica y en consecuencia de amplias repercusiones
sociales.
Igualmente
la energía eólica marítima será a partir del 2015 la fuente de electricidad más
barata, confiable y ecológicamente sustentable disponible en México y el resto
de Norteamérica y Centroamérica. La fuente de energía más barata porque para
ese año la electricidad convencional costará US$0.28 por kWh –kilowatthora- e
incrementará su precio continua e inexorablemente con relación al precio de los
combustibles fósiles mientras que la electricidad generada a través de parques
eólicos marítimos mantendrá sus precios estables, sólo con ajustes
inflacionarios, durante la vida útil de los equipos eólicos desarrollados para
el mar que tendrá un precio permanente
de US$0.24 por kWh, Una inversión eólica marítima se amortiza en alrededor de 7
a 8 años.
Por
otra parte, los parques eólicos marítimos permitirán realizar los procesos de
la producción ecológica de hidrógeno y de agua potable a partir de la
desalinización de agua de mar de manera ecológica y económicamente sustentable
y competitiva.
La
amortización de un parque eólico marítimo se da entre 7 a 8 años y un parque
eólico marítima tiene una vida útil de 25 años por lo que los inversionistas de
estos proyectos tendrán un atractivo rendimiento financiero y hará posible dar
en México en lo general y en Sonora en lo particular, un alto valor agregado y
elevada competitividad a los productos y servicios producidos en el país. Lo
antes expuesto traerá los grandes valores agregados de la paz y la
sustentabilidad social, lo que hará de México en lo general y de Sonora en lo
particular, un país y un Estado respectivamente más ecológicos, atractivos e
interesantes para vivir, trabajar, estudiar y curarse de males físicos y
emocionales.
Desde
2004, año en que José Rosas Acuña supo que su idea había madurado y estaba
lista para darse a conocer a las autoridades, tres frases son las que han
acompañado el cierre de sus presentaciones: “La
energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, de Antonio Lorenzo
de Lavoisier, “Dadme un punto de apoyo y
moveré el mundo”, de Arquímedes de Siracusa y la que es quizá la más
significativa para todo visionario, “Los
Dioses favorecen a los audaces”, de Ovidio.
Lizbeth
Gutiérrez Obeso. Politóloga, Co-Fundadora de Administradora General de Proyectos
Intelectuales (AGPI), A. C. Síguela en Twitter: @Politologa_Liz

