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1158. Muhamad Yunuz, el profesor que enseña a acabar con la pobreza

Desde joven se dio cuenta que, para que el mundo viva en paz, debe haber equidad, sin gente con hambre y con trabajo, lo cual se logra con el esfuerzo humano
 Más allá de haber recibido el premio Nobel de la Paz, el verdadero reconocimiento que recibió Muhammad Yunus a lo largo de su vida fue el de convertirse en un líder, para convencer al mundo de que es posible sacar a muchas personas de la pobreza con un poco de ayuda.
 Aunque es doctor en economía, Yunus, a quien mucha gente le llama El profesor, parece más un filósofo por sus frases y conceptos. Piensa que “la pobreza es una creación artificial que se puede eliminar por completo a través del esfuerzo humano”.
En otra de sus frases señala que “un dólar proveniente de la caridad tiene sólo una vida. Un dólar proveniente de un negocio social tiene vida eterna”.
Yunus, quien estuvo de visita en México y ofreció un discurso público en el Expo Bancomer de Santa Fe, nació el 28 de junio de 1940 en Chittagong, Bangladesh.
Fue el tercero de una familia de 14 hijos. Su padre, un exitoso orfebre, lo impulsó a que recibiera una educación superior.
Después de graduarse de la Universidad de Dacca, en Bangladesh, el profesor Yunus recibió la beca Fullbright para estudiar economía en la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, donde obtuvo un doctorado en 1971.
Durante su estancia en ese país también enseñó Economía en la Universidad Middle, en Tennessee.
Regresó a Bangladesh cuando este país se independizó en 1972, para fungir como director del Departamento de Economía de la Universidad de Chittagong.
El año de 1976 fue un periodo de grandes cambios y adversidades durante las cuales el recién independizado Bangladesh sufría para recuperarse de la amarga guerra.
Con la economía en ruinas, la pobreza miserable estaba generalizada, particularmente, en las áreas de alrededor de Chittagong.
En este entorno de desesperación, el joven académico decidió implementar una idea: darle a los pobres de las zonas rurales una alternativa ante los usureros que andaban a la caza de mujeres desesperadamente pobres.
Después de haber logrado el éxito con un experimento local, el profesor Yunus consideró que el modelo que había creado podía ser exitoso a una escala más amplia y se dedicó a establecer proyectos de microcréditos en otras partes del país. Siete años después, la iniciativa se estructuró formalmente para convertirse en el Banco Grameen en 1983.
Hoy el Banco Grameen cuenta con más de 8.4 millones de miembros, 97 por ciento de los cuales son mujeres, y ha otorgado préstamos por más de 12.5 mil millones de dólares desde que fue fundado.
Imagen del sitio rtve.es 
El Premio Nobel
El 16 de octubre de 2006, el comité noruego del Premio Nobel otorgó el de la Paz conjuntamente al profesor Yunus y al Banco Grameen, como un reconocimiento a sus esfuerzos por crear desarrollo económico y social desde las bases.
Yunus, quien está casado con Afrozi Yunus, profesora de Física en la Universidad Jahangirnagar en Savar, Dhaka, y tiene dos hijas, Monica y Dina, fue elogiado por el Comité del Nobel, al declarar que, “la paz duradera no se puede lograr a menos que grandes grupos de población encuentren la forma para salir de la pobreza. El microcrédito es una forma de lograrlo. El desarrollo desde las bases también sirve para promover la democracia y los derechos humanos.”
En diciembre de 2006, el profesor Yunus viajó a Oslo para recibir su premio, acompañado de nueve mujeres de los pueblos de Bangladesh que habían sido escogidas para representar al Banco Grameen. El profesor Ole Danbolt Mjøs, presidente del comité noruego del Premio Nobel, dijo que este reconocimiento enfocaba la atención en tres temas cada vez más importantes: la relación con el mundo musulmán, el empoderamiento de la mujer y la lucha por el desarrollo social y económico.
De hecho, declaró, “la lucha contra la pobreza es un trabajo de primer orden a favor de la paz”.
En su discurso del Nobel, el profesor Yunus habló sobre los antecedentes del Banco Grameen así como del futuro de la pobreza.
Argumentó que la pobreza constituye una amenaza para la paz y que enfrentarla constituye una lucha a favor de los derechos humanos.  Una paz estable, dijo, debe necesariamente incluir oportunidades para que la gente pueda vivir una vida decente. Mientras que el capitalismo del libre mercado está enfocado a la maximización unidimensional de las utilidades, el profesor Yunus promueve negocios sociales cuya meta principal es buscar soluciones para resolver los problemas sociales.
“Creo firmemente que podemos crear un mundo libre de pobreza si creemos en ello colectivamente”, piensa el Nobel.
Desde 2006, el profesor Yunus se ha enfocado en difundir e implementar el concepto de Negocio Social, un modelo de negocios que busca resolver los problemas sociales y al mismo tiempo ser financieramente autosostenible.
A la fecha, existen más de 50 negocios sociales en operación tan sólo en Bangladesh, entre los que se cuentan algunas de las empresas más grandes de la región.
Actualmente Yunus funge como presidente del Yunus Centre, un centro de ventanilla única para todas las actividades relacionadas con los negocios sociales del Banco Grameen en Bangladesh y en todo el mundo.
Es autor de tres libros sobre microcréditos y negocios sociales: Banker to the Poor (Banquero de los pobres, 2003), A World Without Poverty: Social Business and the Future of Capitalism (Un mundo sin pobreza: los negocios sociales y el futuro del capitalismo, 2008) y Building Social Business (Las empresas sociales, 2010).
Entre los muchos premios y honores que ha recibido se encuentran el Premio del Día de la Independencia (Independence Day Award, Bangladesh, 1987), la Medalla Presidencial a la Libertad (Presidential Medal of Freedom, Estados Unidos, 2009) y la Medalla de Oro del Congreso (Congressional Gold Medal, Estados Unidos, 2012).
En 2009, la revista Forbes incluyó a Yunus en la lista de los “10 gurús de los negocios con mayor influencia”.
Los negocios
Habiendo comenzado en Bangladesh, el movimiento en favor de los negocios sociales es hoy ya un movimiento global, y ha recibido reconocimientos por parte de las Naciones Unidas, la Comisión Europea y por varios países, entre ellos Haití y Albania, quienes han incluido a los negocios sociales en su agenda de desarrollo.
El movimiento también ha desarrollado una extensa red de asociaciones con universidades en todo el mundo, entre las que se incluyen la Universidad de Kyu-shu, HEC y la European Business School, entre otras.
Se han lanzado varias iniciativas de negocios sociales a gran escala en años recientes, incluidas algunas en Haití, Colombia y Albania y otras que están en proceso en Túnez, Togo y Brasil.
Anualmente, la comunidad de negocios sociales se reúne en el Global Social Business Summit en un lugar distinto, que este año tuvo como sede a México.
Felipe Gazcón. Excelsior.com.mx. México, D.F. 07/12/14
http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/12/07/996266

Muhammad Yunus, el banquero social
El sistema económico es una de las causas de problemas que afectan a nuestro país como la corrupción, el narcotráfico y el analfabetismo.
 Esto fue señalado por Muhammad Yunnus, ganador del premio Nobel de la Paz en el año 2006.
"Por cómo hemos diseñado toda la estructura de lo que llamamos el sistema capitalista, estas cosas son parte integral de él. Entonces, con ese sistema, esto no se puede superar. Se puede reducir un poco, mejorar un poco, reformar un poco, pero esto es lo que sigue generándose del sistema porque todo el sistema está orientado hacia el dinero. Generar dinero es el objetivo único de la vida humana. ¡No puede ser así! El dinero no puede ser nuestra obsesión. Hoy se ha vuelto adicción", dijo Yunus.
En entrevista, el profesor Yunnus señaló que el sistema capitalista ha provocado que generar dinero se vuelva una adicción.
"Uno genera dinero y no sabe para qué genera dinero. Uno entenderá un millón de dólares, tal vez, pero uno no entiende para qué mil millones de dólares. ¿Qué se hace con eso? ¿Para qué varios miles de millones de dólares? ¿Qué se hace con eso? Pero hay que seguir ganándose ese dinero, y a más suba uno en nivel de ingresos, más capacidad tiene uno de chuparle el jugo al fondo. ¿Ves? Éste es el sistema. Entonces, se crea una disparidad de ingresos, la gente de hasta arriba está muy jugosa, pero sólo pocos", dijo el economista originario de Bangladesh
El  economista y líder social, quien nación el Bangladesh destacó que en  el mundo existen 85 personas que concentran más riqueza que el sector más pobre de la población compuesto por 3 mil 500 millones de seres humanos.
Yunnus, quien cobró fama  por  poner en marcha un programa de microcréditos,  reveló algunos de los detalles de su estrategia.
Comentó que siempre buscó que la mitad de los apoyos fueran entregados a mujeres, porque siempre buscan hacer rendir más el dinero que se les entrega.
Por último Yunus se definió como una persona muy realista.
Noticieros.televisa.com. México, D.F., 05/12/14
http://noticieros.televisa.com/mexico/1412/muhammad-yunus-banquero-social/

La economía requiere de negocios sociales
Instan a crear las condiciones necesarias 
para dinamizar 
el desarrollo de 
los corporativos 
sin mermar 
sus utilidades.
“Las empresas, con su fuerza y experiencia, pueden dar más allá de dinero, pueden dar sus conocimientos y experiencia en los negocios para crear otras empresas que se dediquen exclusivamente a ayudar a la gente que lo necesita, porque esos son mercados que faltan por atender”, enfatizó Yunus Mohammad, Premio Nobel de la Paz, durante la Cumbre Global de Negocios Sociales 2014.
Mencionó que el problema no reside en los pobres ni los desempleados, ya que a esas personas no se les ha dado la oportunidad de desatar su potencial y su energía.
Muhammad Yunus especificó que México cuenta con grandes proyectos de emprendimiento social que pueden ser replicados en otras partes del mundo.
Un ejemplo fue el lanzamiento de Crecimientos, una plataforma para la innovación, 
desarrollo y promoción de negocios sociales e inclusivos con el objetivo de apoyar a más de 1 millón de personas de escasos recursos en los próximos dos años, que realizó Martha Herrera, directora global de Sustentabilidad de Cemex.
El GSBS es una iniciativa de The Grameen Creative Lab (Alemania) y the Yunus Centre (Bangladesh). La edición 2014 se organizó en asociación con Green Street the Earth’s Fund y el INADEM y con el apoyo de Ashoka, Cemex, Femsa, y Banamex, entre otros.
Eleconomista.com.mx., México, D.F., 05/12/14
http://eleconomista.com.mx/fondos/2014/12/05/economia-requiere-negocios-sociales?cx_+Comentado=Nota02

Abre Cumbre de Negocios Sociales con creador del "banco de los pobres"
Con la asistencia de 750 empresarios, representantes de organizaciones sociales, funcionarios gubernamentales, académicos y presidentes de fundaciones de compañías trasnacionales provenientes de medio centenar de naciones, este jueves inició la Cumbre Global de Negocios Sociales 2014, creada e impulsada por Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz y creador del Grameen Bank en Bangladesh, más conocido como el banco de los pobres.
"Los negocios sociales no son una amenaza ni pretenden socavar o tirar nada, es una herramienta más para ayudar a la gente a mejorar su nivel de vida... Con ellos queremos hacer algo por los jóvenes, con los negocios sociales generamos empleos", dijo Yunus quien junto con Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, inauguró dicho foro que por primera vez se lleva a cabo en un país de América
"El  problema no reside en los pobres ni desempleados. Ellos son personas a quienes simplemente no se les ha dado la oportunidad de desatar su potencial, su talento y su energía. Si podemos crear las condiciones para su desarrollo, no hay razón para que sigan siendo pobres o desempleados", expresó Yunus.
Guajardo, a su vez, reconoció que pese a que desde hace 20 años comenzó la transformación económica de México con la apertura comercial persisten dos países en uno: uno al norte y centro - occidente que es próspero y el sur - sureste con menor desarrollo.
Destacó que a diferencia del emprendedor privado que tiene ganancias y crea riqueza a partir de un nivel, el emprendedor social " tiene que ir a un nivel más abajo, donde no hay espacio para la rentabilidad porque se trata de cambiar las condiciones de fondo".  Sentenció que los gobiernos deben dar las mismas oportunidades y condiciones de desarrollo a todos.
"México, con muy pocos esfuerzos que  todavía no logran cubrir el territorio, tiene detectados no más allá de 7 mil esfuerzos de emprendedurismo social en no más allá de mil municipios, pero eso no es suficiente",  dijo Guajardo. Aclaró que no se trata de proyectos del gobierno federal sino proyectos creados por  "agentes de la sociedad civil", en referencia  a empresas o sus fundaciones,  pero aseveró que el gobierno federal pretende fondearlos y para ello se hicieron cambios en el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem) para tomarlos en cuenta, lo cual no se hacía.
Por Susana González G. Jornada.unam.mx. México, D.F.,  27/11/14
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/11/27/inicia-cumbre-cumbre-global-de-negocios-sociales-2014-2071.html

Muhammad Yunus visita México
El Premio Nobel de la Paz 2006, Muhammad Yunus, está en México para participar en el Global Social Business Summit
Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz está en México. En 2006, el Comité Noruego del Nobel anunció que otorgaría de manera conjunta el Premio Nobel de la Paz al profesor Yunus y al banco que él creó, el Banco Grameen.
"La situación en Bangladesh era pésima, la situación financiera, la situación económica; los pobres estaban en una situación extremadamente difícil, muchos tenían hambre. Yo empecé a prestarle dinero a gente pobre para que pudieran empezar algún trabajo, para que se crearan una empresa, para que se crearan ingresos, y esto creció. Creamos un banco en 1983", comentó Yunus.
Hoy el Banco Grameen cuenta con más de 8.4 millones de miembros, 97% son mujeres, la mayoría en pobreza extrema, y desde su fundación ha otorgado préstamos por más de 12 mil millones de dólares a través de microcréditos que se han extendido por todo el mundo.
Se trata de un nuevo modelo de negocios, llamado Negocio Social: que como una empresa genera sus propios ingresos para cubrir sus costos, pero que como una Organización No Gubernamental, tiene una misión social.
Uno de los preceptos del movimiento de microcréditos del Profesor Yunus es que la pobreza es una creación artificial que se puede eliminar a través del esfuerzo humano.
"No es la persona responsable de la creación de la pobreza. Se le impone externamente a la persona. Entonces, si se cambian las cosas que crearon la pobreza, entonces la persona puede salir de la pobreza", señaló Yunus.
Desde 1975, el Doctor en Economía sostiene que la pobreza incide en la paz de una sociedad:
"Si hay pobreza, si hay desempleo, si hay problemas económicos, problemas de delincuencia, es que hay insatisfacción entre la gente, y esa insatisfacción crea tensión en la sociedad y obstaculiza la paz de la sociedad, obstaculiza la paz del país".
Esto opinó Yunus sobre la situación actual de México:
"Como muchos países del mundo, México tiene su propia porción de pobreza. Entonces, en tanto exista la pobreza, creará una situación desestabilizante en el país; entonces, es bueno atender ese problema para ayudarle a la gente a superar el nivel de pobreza".
El Premio Nobel de la Paz se encuentra en México en la cumbre de negocios sociales iniciativa de él, y que desde su creación, en 2009, sólo se había realizado Europa y Asia.
El Global Social Business Summit es un foro mundial cuyo propósito es promover el conocimiento en torno a nuevos negocios sociales y por primera vez se realiza en América."
Empresarios sociales y expertos de más de 50 países se reúnen en la Ciudad de México.
Sarahí Méndez Fuente: Noticieros Televisa. México, D.F., 28/11/14
http://noticieros.televisa.com/mexico/1411/muhammad-yunus-visita-mexico/      

868. Economía del bien común. "Hay que limitar el poder económico de las empresas"

Christian Felber es el impulsor de la economía del bien común, una corriente que propone poner la economía al servicio de la ciudadanía, potenciar las empresas y productos éticos y medir el bienestar de las personas
"La característica más destacada de la construcción de la unión monetaria es la falta de democracia"
"Es un éxito ideológico el que el mercado aparezca como natural, cuando es en su totalidad creación del Estado"
Madrid, España. Christian Felber no es economista pero su propuesta, la llamada economía del bien común, tiene cada vez más adeptos. Sus ideas son sencillas y con un parecido razonable a las que desde otras corrientes de pensamiento heterodoxo han cobrado fuerza aupadas por la crisis y la búsqueda de alternativas: economía al servicio de la ciudadanía, medir el bienestar más allá de datos económicos, potenciar el comercio justo...
Este pensador austriaco propone, por ejemplo, un semáforo del bien común que sirva para identificar rápidamente cómo de ético es un producto o empresa. En Austria, están también poniendo las bases de un futuro banco del bien común, con las mismas funciones de una entidad financiera habitual pero guiado no sólo por la viabilidad económica, sino por su aportación a la sociedad. Y donde la palabra especular, claro está, estaría prohibida.
¿Qué es la economía del bien común?
Es un modelo económico completo alternativo, tanto al capitalismo como al comunismo, que describe la totalidad de los elementos clave de un orden económico. En Austria y Alemania, el 90% de la población desea otro orden económico porque el que actúa ya no está en sintonía con los valores que están en la Constitución y en los corazones de la gente. La economía del bien común es una economía de mercado ética, solidaria, democrática, humana, sostenible, justa y también liberal, en el sentido de que todos gocen realmente de los mismos derechos y libertades, también económicos.
¿Y es compatible con el sistema actual o es algo que hay que ir sustituyendo poco a poco?
No hay que cambiarlo todo, también sería una economía de mercado, también habría oferta y demanda, empresas y dinero. Pero algunos factores se modificarían, otros se intercambiarían por completo y otros se mantendrían iguales. Actualmente, el bien común es un efecto secundario posible pero no garantizado, y el crecimiento del capital es el objetivo supremo. Eso se invertiría: el capital sería un medio para el nuevo objetivo, que es el bien común. En la mayoría de las constituciones de los países democráticos se dice que el objetivo debe ser el bien común, y el capital, el dinero y el beneficio deben ser el medio para conseguirlo.
Entonces, más que una revolución, ¿sería una reforma del sistema?
Depende de cómo definas revolución; si la defines como una inversión de medios y objetivos, entonces sí lo sería.
¿Y sería compatible con el euro y la unión económica tal y como la conocemos ahora?
Yo diría que no, porque la característica más destacada de la construcción de la unión monetaria es la falta de democracia, y la característica del bien común es la construcción democrática del sistema económico. Sería impensable que a través de un proceso democrático se construya el euro de esta forma en la que está. Si el pueblo pudiera escoger entre varias alternativas, escogería otra forma de hacer las cosas.
¿Qué mide el bien común?
Los valores más importantes de una sociedad, la satisfacción de las necesidades básicas y los fines más importantes. Es algo que no está escrito en ninguna parte, sólo se puede averiguar de forma democrática mediante una consulta. El producto del bien común sería el nuevo indicador del éxito de la economía nacional. El pueblo decidiría en procesos democráticos desde abajo cuáles son esos valores y necesidades importantes a medir. La buena noticia es que, según la psicología y la ética intercultural, son prácticamente idénticas o sumamente convergentes en todo el mundo.
¿La gente decidiría qué es lo que hay que priorizar y medir?
Eso es. Nosotros proponemos que se hagan reuniones del bien común en los municipios y que se llegue a unos veinte factores para componer el índice de felicidad, de calidad de vida o del bien común municipal.
¿Cómo hacer que las empresas se guíen por el bien común y no por la búsqueda de beneficios?
Ya existe el balance del bien común mediante un ejercicio muy sencillo: el balance mide cómo la empresa aplica cinco valores, que son dignidad, justicia, solidaridad, sostenibilidad y democracia.
Pero cómo se mide, por ejemplo, la justicia o la solidaridad en una empresa, ¿qué se tiene en cuenta?
Hemos desarrollado una matriz donde formamos intersecciones entre los grupos de contacto –proveedores, clientes, trabajadores...– e indicadores del bien común que, de momento, son 17. Es igual que el balance financiero, lo mide la empresa, pero sólo tiene validez cuando tenga el aval de un auditor.
¿Y quién dice qué es lo que tienen que medir las empresas?
De momento, somos nosotros: la asociación privada de la economía del bien común. Pero queremos que esto se convierta en ley, igual que otras leyes que obligan a las empresas a que hagan balances financieros. Hasta ahora nos apoyan 1.400 empresas y 300 implementan ya este balance. Pero somos aún muy jóvenes, sólo tenemos tres años de existencia.
Dice usted que es liberal, pero esta corriente es una forma de intervenir en la economía, ¿no es así?
Intervencionismo es una palabra vacía. Hay que definir qué es liberal y qué es una intervención. Que el Estado te dé una licencia para abrir un negocio o un banco es intervencionismo. La ley que te obliga a hacer auditorías, o la propia propiedad privada, es intervencionismo. Sin embargo, solamente aquellas intervenciones que interesan no son consideradas como tales, se consideran naturales, propias del mercado, mientras que otras intervenciones del mismo Estado que no convienen las llaman intervencionismo estatal. Es una ofensa intelectual. Es un éxito ideológico el que el mercado aparezca como natural, cuando es en su totalidad creación del Estado. La única diferencia entre la economía del bien común y la actual es que las reglas del juego se harían en sintonía con los valores de las constituciones y no en contra.
Lo que propone tiene mucho de otras corrientes como el comercio justo o la economía feminista, ¿no le parece?
Sí, nuevo no contiene prácticamente nada, solamente junta conclusiones. Si existe el comercio justo o injusto, lo que hago es primar lo que nos interesa: el justo. La cuestión es qué nos interesa primar, si lo bueno o lo malo.
Por ejemplo, la economía feminista busca indicadores económicos alternativos para medir el bienestar de una sociedad más allá del PIB. ¿Su índice del bien común serviría para eso?
Sí. Además, la atención desequilibrada hacia lo monetario se puede considerar patriarcal. Tenemos muchos enfoques del feminismo y del ecofeminismo. Lo más importante para mí es la valoración relativa del trabajo reproductivo y la desvalorización relativa del trabajo productivo, por ejemplo, disminuyendo el máximo de propiedad privada y reduciendo el horario laboral medio para tener más espacio para el trabajo reproductivo, propio y social.
Proponen limitar la propiedad privada, ¿por qué?, ¿cómo lo harían?
No es propuesta política sino que demandamos que se debata en procesos democráticos descentralizados. ¿Por qué limitar la libertad a la propiedad? Porque en una sociedad verdaderamente liberal todas las libertades están limitadas, y la limitación de las libertades es la esencial liberal. A pesar de que todo el mundo está de acuerdo en que mi libertad acaba donde empieza la tuya, y lo practicamos en casi todos los ámbitos de la convivencia, una sola libertad, la de propiedad, es ilimitada ,y, si la cuestionas, te tachan de antiliberal y comunista. Hay que limitarla para que el poder económico de una empresa no pueda ser tan grande como para aplastar las libertades económicas de otras empresas y los propios derechos políticos.
Proponéis también otras limitaciones, ¿cuáles?
No habría ningún tipo de rendimientos del capital, los ingresos serían sólo a través del trabajo y no habría ningún tipo de especulación, ni intereses, ni dividendos. Limitaríamos la desigualdad máxima en los ingresos, el tamaño de las empresas y el derecho hereditario. El objetivo es liberal: que no haya ninguna sobreconcentración de poder. Las grandes empresas tienen demasiado poder, tanto en el mercado como en el ámbito político. Liberaríamos también a las empresas de la coerción de tener que crecer a través de absorber a otras, del canibalismo.
¿Limitarían la posibilidad de que las empresas hagan donaciones a partidos políticos?
Donaciones cero, o quizá mil euros por empresa, pero sí limitarlas para que no haya desigualdad y que no el más poderoso pueda dar más.
Ana Requena Aguilar. El Diario.es. 22/11/2013
http://www.eldiario.es/economia/limitar-poder-economico-empresas_0_199130916.html

703. “En un mundo limitado, el reparto de riqueza es la única forma de Justicia”


“En un mundo limitado, el reparto de riqueza es la única forma de justicia”: Entrevista a Yayo Herrero, activa militante del movimiento ecofeminista
Vizcaya, España. El centro de investigación por la paz Gernika Gogoratuz organiza, sus XXIII Jornadas Internacionales de Cultura y Paz en Gernika, que tienen como plato fuerte la conferencia Poder y paz. Economía de paz. El poder de la paz, narrada a dos voces entre Santiago Alba Rico y Yayo Herrero. Aprovechamos la oportunidad para entrevistar a esta última, poseedora de un extenso currículum relacionado con la docencia y el activismo ecologista y feminista, en una inabarcable carrera que le ha llevado a coordinar desde Ecologistas en Acción hasta, más recientemente, FUHEM.
¿Qué podemos entender por economía de paz?
Yayo Herrero: Hay que partir de la consideración de que lo que vivimos en los países occidentales es un sistema económico que le ha declarado al guerra a las personas y a los territorios. Se ha construido de espaldas a la naturaleza, no conoce los límites físicos del planeta, es un sistema que se basa en la extracción creciente de materiales y la generación creciente de residuos. No sigue las pautas que rigen lo vivo. Además, es un sistema económico que está basado en la explotación del trabajo de las personas y que se apoya en una cantidad ingente de trabajo oculto que, de forma mayoritaria, realizan las mujeres en el ámbito privado de los hogares. Este sistema ha conducido, en muy pocas décadas, a una situación de previsible colapso físico. Por tanto, una economía de paz es una reconstrucción de los vínculos entre la economía, la naturaleza y las personas, poniendo el bienestar y el mantenimiento de la vida en el centro y sustituyendo al lucro como núcleo de la organización social.
Es curioso que señales que el sistema vigente da la espalda a la vida y al ser humano, porque no hay sistema económico que se mantenga sin personas, ¿no?
Y. H: Por una parte, hay mucha ignorancia en la construcción teórica de la ciencia económica, para la que sólo tiene valor aquello que puede expresarse en términos de precio, y para la que la tierra y el trabajo siempre pueden ser sustituibles por capital. Es una ciencia absolutamente analfabeta desde el punto de vista ecológico. Si además añadimos la desvinculación de la ciencia económica con la moral y la política, en el sentido de que se considera una ciencia neutral que elabora leyes y proposiciones universales, tenemos servido el conflicto entre la vida y la economía. Las políticas económicas privilegian el lucro a costa de recursos decrecientes. Nos encontramos con la paradoja de que, aunque la economía depende absolutamente de las personas, cada vez deja excluidas a más personas.
¿Esto es lo que lleva al colapso?
Y. H: Absolutamente. Es la única consecuencia inevitable que tiene no mirar el rumbo que tomamos. No será un colapso inmediato en los países del centro. Pero si le preguntas a un iraquí, probablemente te dirá que sí percibe esta situación de colapso. Irak ha pasado de tener uno de los consumos per cápita más altos de petróleo antes de la invasión, a tener uno de los consumos de energía más bajos después de ella. Sin transición, por la vía de las armas y de la destrucción de la vida comunitaria más atroz que se pueda imaginar.
Dices que los países del centro son los que tardarían más en percibir el colapso. Pero también son los más dependientes en cuanto a fuentes de energía y materias primas…
Y. H: Cualquier país desarrollado es totalmente deficitario en materias primas y excedentario en residuos. Son países que han sobrepasado los límites de lo que permiten sus propios territorios, economías caníbales que sobreviven devorando territorios y personas de otros lugares del mundo. Si se llegase a la situación de que los países periféricos se negasen a exportar sus materias primas en las condiciones en que lo hacen actualmente, se produciría un colapso material evidente en los países centrales. ¿Qué ocurre en el marco de la economía globalizada? Existen armas poderosas que permiten que los países del centro ejerzan esta hegemonía. Armas no sólo militares, que también, sino a partir de las reglas de la OMC, de las políticas de la UE… este marco de reglas injustas permiten la perpetuación de la economía del expolio.
¿Podrías dar algún ejemplo de este marco injusto?
Y. H: Toda la PAC (Política Agraria Común), donde se privilegia el modelo de agricultura industrial, penalizando a los pequeños campesinos y a los modos de producción relacionados con la agroecología. Estos grandes cultivos se suelen dar en áreas que están siendo deforestadas, potenciando procesos de acaparamiento de tierras, disminuyendo la capacidad de los sumideros del planeta… Es un caso claro.
¿Qué importancia debe tener el sector de la agricultura dentro del modelo de la economía de paz?
Y. H: La vida humana es absolutamente deudora de la fotosíntesis. Es la única forma de incorporar energía a la cadena alimentaria. A la humanidad siempre le separa una cosecha de la extinción total: un año sin cosecha, y no habría humanidad. Hasta que no se invente una forma de sobrevivir sin comer, el sector primario es esencial. Ahora se ha privilegiado este modelo de agricultura industrial, que hace que la producción de alimentos, algo esencial, se someta a las propias reglas del resto de mercancías. Por encima de satisfacer necesidades humanas, la producción de alimentos busca la generación de beneficios. Cuando hablamos de que los pequeños agricultores convencionales están en la ruina, tendríamos que mirar todo el modelo de producción, distribución y consumo. Ahí veríamos que unas pocas multinacionales controlan toda la distribución. Los campesinos reciben un pago por sus cosechas totalmente ruinoso. A veces ni les compensa. Esto no es una ley natural, las políticas de precio no caen del cielo. Es un ejercicio de poder desde quienes controlan la distribución, que a su vez condicionan qué se produce, cómo y dónde. En ese sentido, el movimiento del campesinado, desde el Movimiento Sin Tierra en Brasil hasta la Vía Campesina en Europa, se está articulando para romper la política de precios y que los campesinos, al vender directamente su producción, perciban unos precios justos, y rompiendo también la barrera cultural absurda entre la ciudad y el campo, dos estructuras que son interdependientes. No me sorprende que en el Estado español haya más de 100.000 personas implicadas en cooperativas de consumo autogestionadas. Algo autoorganizado y pequeño, que con el apoyo de políticas públicas podría tener un impacto mucho más grande, incluso en la creación de empleos.
¿Cómo se lograría convencer a la gente para cambiar de actitud?
Y. H: Ahí está el principal escollo. El discurso mayoritario de los medios de difusión no es éste, incluso la agenda política invisibiliza algunas iniciativas alternativas que están ganando peso. No obstante, a partir de la irrupción del 15-M estamos viviendo un momento en el que, de forma insuficiente pero creciente, hay mucha gente que sabe que por esta vía hay algo que no funciona. Están surgiendo muchos medios de comunicación alternativa, blogs de personas inquietas que permiten que fluya otra información… la duda es si este flujo es lo suficientemente interesante como para confrontarse con la apisonadora del ajuste estructural que estamos padeciendo. Este cambio de imaginario colectivo es central y muy atractivo para las personas. Un modelo social que no sea tan violento puede crear grandes cotas de felicidad. Pero hace falta dar un salto que por el momento no se ha dado.
Todavía no se ha alcanzado un grado de maduración.
Y. H: Vamos de camino, pero todavía no.
Antes has dicho que el sistema vigente no es político ni moral. Quizá habría que matizarlo, porque hay regímenes políticos que se llevan muy bien con el capitalismo…
Y. H: Sí, hablaba de la política como la moral de lo colectivo. Este sistema capitalista no funciona porque hay un poder político que legisla la desregulación.
¿Y podría, desde la gran política, darse el cambio requerido?
Y. H: Mi sensación es que no, si no hay una fuerte presión por parte de un movimiento político ciudadano. Los gobiernos nacionales no han querido darle la vuelta a esta situación. Están ahondando la crisis. Dan la sensación de ser gobiernos cautivos y presos de las políticas impuestas ante las que “no hay alternativa”. Un cambio de las dimensiones que necesitamos o viene exigido por un movimiento ciudadano o no se va a dar.
Entonces, la relación que ves entre movimientos sociales e instituciones es de presión.
Y. H: No solamente. Los movimientos sociales están trabajando para confrontar y presionar, pero también crean alternativa. No sólo hacen movimiento, también colaboran en la construcción de laboratorios y experiencias nuevas. Pero las instituciones actuales, salvo honrosas excepciones, no tienen como prioridad ni el bienestar de la gente ni salir de un sistema con un agujero cada vez más grande. Al no haber un discurso en esta línea desde las instituciones, da la sensación de que, o se construye desde abajo y se presiona para crear otro marco instituyente y constituyente, o va a ser difícil que salgamos de esta situación.
¿Está cerca el momento óptimo?
Y. H: Nunca he conocido un momento de tanta indignación entre la gente, ni de tanta construcción de iniciativas en los barrios. Es un momento idóneo para plantear estos debates y reflexiones. Es el momento ideal para hacerlo. No me da miedo movilizarme para impulsar los cambios, lo que me da miedo es que no se haga.
La historia está llena de oportunidades perdidas.
Y. H: Sí, pero la crisis energética y económica nos ponen en una situación en la que no podemos seguir de esta manera. Quizá a nivel macroeconómico haya mejoras, pero a costa de un número creciente de personas que van a quedarse fuera. Puede mejorar dentro de unos años la coyuntura, pero será para caer de nuevo al cabo de unos años si no se hacen las transiciones ecológicas necesarias. Incluso para hacer una transición a un modelo energético renovable hace falta energía. Si consumimos la que queda en profundizar en este modelo loco, podría llegar a ser físicamente inviable realizar estas transiciones.
Desde la perspectiva de la economía de paz, ¿qué otros sectores y actividades serían clave y tendrían que consolidarse? ¿Cuáles tendrían que desmantelarse por formar parte de la economía de la violencia?

Y. H: Creo que la clave está en hacerse tres preguntas: qué cosas son las que satisfacen necesidades humanas, qué hace falta para producirlas, y en qué sectores puede tener lugar esta producción. Hay cosas que se producen hoy y que no responden a necesidades, como todo lo relacionado con la industria militar. En buena medida, la industria del automóvil debe decrecer, porque no va a ser posible mantener el uso del coche privado sólo para una pequeña parte de la población del mundo.
Pero surgirían voces diciendo que es una medida impuesta, dictatorial.
Y. H: Claro, dirán que es dictatorial, que queremos volver a las cavernas… pero a poco que uno se ponga a sumar infraestructuras, coches y gasto de energía, verá que es inviable. Por otra parte, hay otros sectores que sí tienen que crecer y desarrollarse. Por ejemplo, la rehabilitación energética de edificios. Todo el parque de viviendas que se han hecho en el Estado español en los últimos años es totalmente ineficaz desde el punto de vista energético. Hay unas posibilidades tremendas de creación de empleos dentro de la utilización de las energías pasivas. El tránsito a las renovables también puede crecer, tal y como establece un estudio de la Complutense que habla de una posible evolución a un sistema basado en renovables para el año 2030. Todo lo relacionado con economía de cuidados (somos una población totalmente envejecida), la agroecología, la producción forestal, un modelo de transporte colectivo que llegue a todas partes… Cuando quieres reducir el consumo de energía fósil, necesitas más trabajo humano, más personas empleadas. ¿Qué problema hay? Pues que este modelo es incompatible con las tasas de ganancia que pretenden tener algunas empresas capitalistas. Y ahí es cuando nos encontramos con una tensión, que no es más que la vieja tensión de la lucha de clases.
Ese debate sigue actual, entonces.
Y. H: Es algo plenamente vigente. Si vivimos en un planeta con recursos naturales limitados, es evidente que el reparto de riqueza es la única forma de caminar hacia la justicia. Y el reparto de la riqueza supone que luchar contra la pobreza es, en realidad, luchar contra la riqueza excesiva.
Álvaro Ramírez Calvo. Speculorum.woedpress.com. 25/04/13

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