Managua, Nicaragua. Desde el comienzo
de la cultura de paz se entendió que lo primero era hacer todo el esfuerzo
posible por resolver pacíficamente los conflictos. De tal manera que hoy cuando
este paradigma centra y universaliza la paz como una cultura, los conflictos se
ven como naturales y consubstanciales a los seres humanos y, por supuesto, se
considera que todo conflicto es un proceso evitable y superable cuando se
gestionan las causas y se deponen las actitudes violentas.
Pero es muy útil
para todos reconocer que ante los conflictos hay varias visiones y técnicas
para resolverlos. Los conflictos se pueden prevenir, administrar y resolver
aunque hay confrontaciones que parecen irresolubles, al final el diálogo vence
por ser una herramienta que articula las razones de la paz.
La resolución de
conflictos debería ser parte de la educación pública y privada de los
nicaragüenses y así podríamos garantizar que algún día y de alguna manera
aprendiéramos a solucionar de forma inteligente y creativa los conflictos entre
nosotros y con los otros.
Para gestionar el
conflicto por cualquier causa que fuere se necesita de la educación no solo
voluntad o fuerza bruta, urge el análisis, la reflexión y no la represión
porque ésta reproduce, acelera y acumula energía para un estallido mayor que
arrasará al fin con los antagonistas.
No puede ser que
aun existan autoridades y políticos que ante el conflicto busquen la vía más
fácil y económica que es reprimir, sin escuchar a la gente y sus planteamientos
y necesidades. Hay que educarse para resolver los conflictos entre nosotros, la
familia y entre nuestro pueblo.
El primer deber de
las autoridades es tener una actitud no violenta para solucionar el conflicto y
una vista de la conducta de las personas y de una representación del problema o
la contradicción. Sabiendo que los conflictos son solucionables estamos dentro
de una visión positiva de los conflictos y en cierto modo éstos serían
oportunidades para la reconciliación y la paz duradera.
Para cualquier
abordaje o aplicación de los métodos alternativos para resolver los conflictos,
lo primero que cuenta son las personas, en ellas está centrada el transcendente
valor de la dignidad humana y la paz.
De ahí que las
consideraciones primarias de los constructores de paz o de aquellos que
edifican la paz en las sociedades divididas deben contar con la visión de la
paz como un proceso en constante movimiento que procura reducir o superar
definitivamente la violencia.
Como la violencia
se aprende debemos comprender que nosotros los seres humanos presionados por
las necesidades o frustrados por la insatisfacción, podemos llegar a la violencia
y a confrontarnos. Los resultados del conflicto suelen ser las heridas, golpes,
mutilaciones, violaciones, discapacidad, los traumas y la muerte. De lo que se
trata es de vivir en paz, lo que significa garantías plenas para la vida, la
libertad y la seguridad. Es hora de que los conflictos se enfoquen de la paz a
la seguridad.
Erwin
Silva. El Nuevo Diario.com.ni. 16/02/13
http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/277727-conflictos-cultura-de-paz