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1446. Asamblea General empieza su debate anual en el marco del 70 aniversario de la ONU

Más de 150 jefes de Estado y de Gobierno se darán cita a partir de este lunes 28 de septiembre, cuando iniciará el segmento de alto nivel del debate de la Asamblea General de la ONU, que este año celebra el 70º aniversario de su fundación.
En esta ocasión, el sitio de honor estará ocupado por Tuvalu, un Estado insular en desarrollo que corre el riesgo de desaparecer bajo el agua como consecuencia del cambio climático.
Entre los temas que abordarán los representantes de los 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas destacan, además del cambio climático y el desarrollo sostenible, las crisis y conflictos en Medio Oriente, el avance de las organizaciones terroristas y la crisis de refugiados.
La sesión será inaugurada por el Secretario General de la ONU y, como marca la tradición, Brasil será el primer orador, seguido por el país anfitrión, Estados Unidos.
En el marco del debate general, el miércoles 30 el Consejo de Seguridad celebrará una sesión abierta presidida por el mandatario de Rusia, Vladimir Putin, sobre los conflictos en Medio Oriente y África del Norte y la lucha contra el terrorismo en la región.
El mismo día será izada en la entrada principal del edificio de la ONU la bandera de Palestina, un Estado observador no miembro, según lo dispone una resolución adoptada el 10 de septiembre por la Asamblea General de la ONU.
Un.org. 27/09/15

1440. Discurso completo del Papa Francisco ante la Asamblea General de la ONU

Señoras y Señores:
Una vez más, siguiendo una tradición de la que me siento honrado, el Secretario General de las Naciones Unidas ha invitado al Papa a dirigirse a esta honorable Asamblea de las Naciones. En nombre propio y en el de toda la comunidad católica, Señor Ban Ki-moon, quiero expresarle el más sincero y cordial agradecimiento. Agradezco también sus amables palabras. Saludo asimismo a los Jefes de Estado y de Gobierno aquí presentes, a los Embajadores, diplomáticos y funcionarios políticos y técnicos que les acompañan, al personal de las Naciones Unidas empeñado en esta 70ª Sesión de la Asamblea General, al
personal de todos los programas y agencias de la familia de la ONU, y a todos los que de un modo u otro participan de esta reunión. Por medio de ustedes saludo también a los ciudadanos de todas las naciones representadas en este encuentro. Gracias por los esfuerzos de todos y de cada uno en bien de la humanidad.
Esta es la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas. Lo hicieron mis predecesores Pablo
VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995 y, mi más reciente predecesor, hoy el Papa emérito Benedicto XVI, en 2008. Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la Organización, considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico, caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras y, aparentemente, de cualquier límite natural a la afirmación del poder. Una respuesta imprescindible ya que el poder tecnológico, en manos de ideologías nacionalistas o falsamente universalistas, es capaz de producir tremendas atrocidades. No puedo menos que asociarme al aprecio de mis predecesores, reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades.
La historia de la comunidad organizada de los Estados, representada por las Naciones Unidas, que
festeja en estos días su 70 aniversario, es una historia de importantes éxitos comunes, en un período de inusitada aceleración de los acontecimientos. Sin pretensión de exhaustividad, se puede mencionar la codificación y el desarrollo del derecho internacional, la construcción de la normativa internacional de derechos humanos, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y operaciones de paz y reconciliación, y tantos otros logros en todos los campos de la proyección internacional del que hacer humano. Todas estas realizaciones son luces que contrastan la oscuridad del desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoísmos colectivos. Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero es evidente que, si hubiera faltado toda esa actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades. Cada uno de estos progresos políticos, jurídicos y técnicos son un camino de concreción del ideal de la fraternidad humana y un medio para su mayor realización.
Rindo por eso homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular, quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos, desde Dag Hammarskjöld hasta los muchísimos funcionarios de todos los niveles, fallecidos en las misiones humanitarias, de paz y de reconciliación.
La experiencia de estos 70 años, más allá de todo lo conseguido, muestra que la reforma y la adaptación a los tiempos es siempre necesaria, progresando hacia el objetivo último de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones. Tal necesidad de una mayor equidad, vale especialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo. Los organismos financieros internacionales han de velar por el desarrollo sustentable de los países y la no sumisión asfixiante de éstos a sistemas crediticios que, lejos de promover el progreso, someten a las poblaciones a mecanismos de mayor pobreza, exclusión y dependencia.
La labor de las Naciones Unidas, a partir de los postulados del Preámbulo y de los primeros artículos de su Carta Constitucional, puede ser vista como el desarrollo y la promoción de la soberanía del derecho, sabiendo que la justicia es requisito indispensable para obtener el ideal de la fraternidad universal. En este contexto, cabe recordar que la limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales. La distribución fáctica del poder (político, económico, de defensa, tecnológico, etc.) entre una pluralidad de sujetos y la creación de un sistema jurídico de regulación de las pretensiones e intereses, concreta la limitación del poder. El panorama mundial hoy nos presenta, sin embargo, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas más bien de un mal ejercicio del poder: el ambiente natural y el vasto mundo de mujeres y hombres excluidos. Dos sectores íntimamente unidos entre sí, que las relaciones políticas y económicas preponderantes han convertido en partes frágiles de la realidad. Por eso hay que afirmar con fuerza sus derechos, consolidando la protección del ambiente y acabando con la exclusión.
Ante todo, hay que afirmar que existe un verdadero “derecho del ambiente” por un doble motivo.
Primero, porque los seres humanos somos parte del ambiente. Vivimos en comunión con él, porque el mismo ambiente comporta límites éticos que la acción humana debe reconocer y respetar. El hombre, aun cuando está dotado de “capacidades inéditas” que “muestran una singularidad que trasciende el ámbito físico y biológico” (Laudato si’, 81), es al mismo tiempo una porción de ese ambiente. Tiene un cuerpo formado por elementos físicos, químicos y biológicos, y solo puede sobrevivir y desarrollarse si el ambiente ecológico le es favorable. Cualquier daño al ambiente, por tanto, es un daño a la humanidad. Segundo, porque cada una de las creaturas, especialmente las vivientes, tiene un valor en sí misma, de existencia, de vida, de belleza y de interdependencia con las demás creaturas. Los cristianos, junto con las otras religiones monoteístas, creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental (cf. ibíd., 81).
El abuso y la destrucción del ambiente, al mismo tiempo, van acompañados por un imparable proceso de exclusión. En efecto, un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles y con menos habilidades, ya sea por tener capacidades diferentes (discapacitados) o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política. La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente. Los más pobres son los que más sufren estos atentados por un triple grave motivo: son descartados por la sociedad, son al mismo tiempo obligados a vivir del descarte y deben sufrir injustamente las consecuencias del abuso del ambiente. Estos fenómenos conforman la hoy tan difundida e inconscientemente consolidada “cultura del descarte”.
Lo dramático de toda esta situación de exclusión e inequidad, con sus claras consecuencias, me lleva junto a todo el pueblo cristiano y a tantos otros a tomar conciencia también de mi grave responsabilidad al respecto, por lo cual alzo mi voz, junto a la de todos aquellos que anhelan soluciones urgentes y efectivas. La adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en la Cumbre mundial que iniciará hoy mismo, es una importante señal de esperanza. Confío también que la Conferencia de París sobre cambio climático logre acuerdos fundamentales y eficaces.
No bastan, sin embargo, los compromisos asumidos solemnemente, aun cuando constituyen un paso necesario para las soluciones. La definición clásica de justicia a que aludí anteriormente contiene como elemento esencial una voluntad constante y perpetua: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi. El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos.
La multiplicidad y complejidad de los problemas exige contar con instrumentos técnicos de medida. Esto, empero, comporta un doble peligro: limitarse al ejercicio burocrático de redactar largas enumeraciones de buenos propósitos –metas, objetivos e indicadores estadísticos–, o creer que una única solución teórica y apriorística dará respuesta a todos los desafíos. No hay que perder de vista, en ningún momento, que la acción política y económica, solo es eficaz cuando se la entiende como una actividad prudencial, guiada por un concepto perenne de justicia y que no pierde de vista en ningún momento que, antes y más allá de los planes y programas, hay mujeres y hombres concretos, iguales a los gobernantes, que viven, luchan y sufren, y que muchas veces se ven obligados a vivir miserablemente, privados de cualquier derecho.
Para que estos hombres y mujeres concretos puedan escapar de la pobreza extrema, hay que permitirles ser dignos actores de su propio destino. El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos. Deben ser edificados y desplegados por cada uno, por cada familia, en comunión con los demás hombres y en una justa relación con todos los círculos en los que se desarrolla la socialidad humana –amigos, comunidades, aldeas y municipios, escuelas, empresas y sindicatos, provincias, naciones–. Esto supone y exige el derecho a la educación –también para las niñas, excluidas en algunas partes–, que se asegura en primer lugar respetando y reforzando el derecho primario de las familias a educar, y el derecho de las Iglesias y de agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos. La educación, así concebida, es la base para la realización de la Agenda 2030 y para recuperar el ambiente.
Al mismo tiempo, los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia, que es la célula primaria de cualquier desarrollo social. Ese mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad del espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y los otros derechos cívicos.
Por todo esto, la medida y el indicador más simple y adecuado del cumplimiento de la nueva Agenda para el desarrollo será el acceso efectivo, práctico e inmediato, para todos, a los bienes materiales y espirituales indispensables: vivienda propia, trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable; libertad religiosa, y más en general libertad del espíritu y educación. Al mismo tiempo, estos pilares del desarrollo humano integral tienen un fundamento común, que es el derecho a la vida y, más en general, lo que podríamos llamar el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana.
La crisis ecológica, junto con la destrucción de buena parte de la biodiversidad, puede poner en peligro la existencia misma de la especie humana. Las nefastas consecuencias de un irresponsable desgobierno de la economía mundial, guiado solo por la ambición de lucro y de poder, deben ser un llamado a una severa reflexión sobre el hombre: “El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza” (Benedicto XVI, Discurso al Parlamento Federal de Alemania, 22 septiembre 2011; citado en Laudato si’, 6). La creación se ve perjudicada “donde nosotros mismos somos las últimas instancias [...] El derroche de la creación comienza donde no reconocemos ya ninguna instancia por encima de nosotros, sino que solo nos vemos a nosotros mismos” (Id., Discurso al Clero de la Diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 agosto 2008; citado ibíd.). Por eso, la defensa del ambiente y la lucha contra la exclusión exigen el reconocimiento de una ley moral inscrita en la propia naturaleza humana, que comprende la distinción natural entre hombre y mujer (cf. Laudato si’, 155), y el absoluto respeto de la vida en todas sus etapas y dimensiones (cf. ibíd., 123; 136).
Sin el reconocimiento de unos límites éticos naturales insalvables y sin la actuación inmediata de aquellos pilares del desarrollo humano integral, el ideal de “salvar las futuras generaciones del flagelo de la guerra” (Carta de las Naciones Unidas, Preámbulo) y de “promover el progreso social y un más elevado nivel de vida en una más amplia libertad” (ibíd.) corre el riesgo de convertirse en un espejismo inalcanzable o, peor aún, en palabras vacías que sirven de excusa para cualquier abuso y corrupción, o para promover una colonización ideológica a través de la imposición de modelos y estilos de vida anómalos, extraños a la identidad de los pueblos y, en último término, irresponsables.
La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente. Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos.
Para tal fin hay que asegurar el imperio incontestado del derecho y el infatigable recurso a la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje, como propone la Carta de las Naciones Unidas, verdadera norma jurídica fundamental. La experiencia de los 70 años de existencia de las Naciones Unidas, en general, y en particular la experiencia de los primeros 15 años del tercer milenio, muestran tanto la eficacia de la plena aplicación de las normas internacionales como la ineficacia de su incumplimiento. Si se respeta y aplica la Carta de las Naciones Unidas con transparencia y sinceridad, sin segundas intenciones, como un punto de referencia obligatorio de justicia y no como un instrumento para disfrazar intenciones espurias, se alcanzan resultados de paz. Cuando, en cambio, se confunde la norma con un simple instrumento, para utilizar cuando resulta favorable y para eludir cuando no lo es, se abre una verdadera caja de Pandora de fuerzas incontrolables, que dañan gravemente las poblaciones inermes, el ambiente cultural e incluso el ambiente biológico.
El Preámbulo y el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas indican los cimientos de la construcción jurídica internacional: la paz, la solución pacífica de las controversias y el desarrollo de relaciones de amistad entre las naciones. Contrasta fuertemente con estas afirmaciones, y las niega en la práctica, la tendencia siempre presente a la proliferación de las armas, especialmente las de destrucción masiva como pueden ser las nucleares. Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser “Naciones unidas por el miedo y la desconfianza”. Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, aplicando plenamente el Tratado de no proliferación, en la letra y en el espíritu, hacia una total prohibición de estos instrumentos.
El reciente acuerdo sobre la cuestión nuclear en una región sensible de Asia y Oriente Medio es una prueba de las posibilidades de la buena voluntad política y del derecho, ejercitados con sinceridad, paciencia y constancia. Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz y dé los frutos deseados con la colaboración de todas las partes implicadas.
En ese sentido, no faltan duras pruebas de las consecuencias negativas de las intervenciones políticas y militares no coordinadas entre los miembros de la comunidad internacional. Por eso, aun deseando no tener la necesidad de hacerlo, no puedo dejar de reiterar mis repetidos llamamientos en relación con la dolorosa situación de todo el Oriente Medio, del norte de África y de otros países africanos, donde los cristianos, junto con otros grupos culturales o étnicos e incluso junto con aquella parte de los miembros de la religión mayoritaria que no quiere dejarse envolver por el odio y la locura, han sido obligados a ser testigos de la destrucción de sus lugares de culto, de su patrimonio cultural y religioso, de sus casas y haberes y han sido puestos en la disyuntiva de huir o de pagar su adhesión al bien y a la paz con la propia vida o con la esclavitud.
Estas realidades deben constituir un serio llamado a un examen de conciencia de los que están a cargo de la conducción de los asuntos internacionales. No solo en los casos de persecución religiosa o cultural, sino en cada situación de conflicto, como en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, hay rostros concretos antes que intereses de parte, por legítimos que sean. En las guerras y conflictos hay seres humanos singulares, hermanos y hermanas nuestros, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, niños y niñas, que lloran, sufren y mueren. Seres humanos que se convierten en material de descarte cuando solo la actividad consiste en enumerar problemas, estrategias y discusiones.
Como pedía al Secretario General de las Naciones Unidas en mi carta del 9 de agosto de 2014, “la más elemental comprensión de la dignidad humana (obliga) a la comunidad internacional, en particular a través de las normas y los mecanismos del derecho internacional, a hacer todo lo posible para detener y prevenir ulteriores violencias sistemáticas contra las minorías étnicas y religiosas” y para proteger a las poblaciones inocentes.
En esta misma línea quisiera hacer mención a otro tipo de conflictividad no siempre tan explicitada pero que silenciosamente viene cobrando la muerte de millones de personas. Otra clase de guerra viven muchas de nuestras sociedades con el fenómeno del narcotráfico. Una guerra “asumida” y pobremente combatida. El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción.
Corrupción que ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones.
Comencé esta intervención recordando las visitas de mis predecesores. Quisiera ahora que mis palabras fueran especialmente como una continuación de las palabras finales del discurso de Pablo VI, pronunciado hace casi exactamente 50 años, pero de valor perenne: “Ha llegado la hora en que se impone una pausa, un momento de recogimiento, de reflexión, casi de oración: volver a pensar en nuestro común origen, en nuestra historia, en nuestro destino común. Nunca, como hoy, (...) ha sido tan necesaria la conciencia moral del hombre, porque el peligro no viene ni del progreso ni de la ciencia, que, bien utilizados, podrán (...) resolver muchos de los graves problemas que afligen a la humanidad” (Discurso a los Representantes de los Estados, 4 de octubre de 1965). Entre otras cosas, sin duda, la genialidad humana, bien aplicada, ayudará a resolver los graves desafíos de la degradación ecológica y de la exclusión. Continúo con Pablo VI: “El verdadero peligro está en el hombre, que dispone de instrumentos cada vez más poderosos, capaces de llevar tanto a la ruina como a las más altas conquistas” (ibíd.).
La casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana, de cada hombre y cada mujer; de los pobres, de los ancianos, de los niños, de los enfermos, de los no nacidos, de los desocupados, de los abandonados, de los que se juzgan descartables porque no se los considera más que números de una u otra estadística. La casa común de todos los hombres debe también edificarse sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada.
Tal comprensión y respeto exigen un grado superior de sabiduría, que acepte la trascendencia, renuncie a la construcción de una elite omnipotente, y comprenda que el sentido pleno de la vida singular y colectiva se da en el servicio abnegado de los demás y en el uso prudente y respetuoso de la creación para el bien común. Repitiendo las palabras de Pablo VI, “el edificio de la civilización moderna debe levantarse sobre principios espirituales, los únicos capaces no sólo de sostenerlo, sino también de
iluminarlo” (ibíd.).
El gaucho Martín Fierro, un clásico de la literatura en mi tierra natal, canta: “Los hermanos sean
unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”.
El mundo contemporáneo, aparentemente conexo, experimenta una creciente y sostenida fragmentación social que pone en riesgo "todo fundamento de la vida social" y por lo tanto "termina por enfrentarnos unos con otros para preservar los propios intereses" (Laudato si’, 229).
El tiempo presente nos invita a privilegiar acciones que generen dinamismos nuevos en la sociedad hasta que fructifiquen en importantes y positivos acontecimientos históricos (cf. Evangelii gaudium, 223). No podemos permitirnos postergar «algunas agendas» para el futuro. El futuro nos pide decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de excluidos y necesitados.
La laudable construcción jurídica internacional de la Organización de las Naciones Unidas y de todas sus realizaciones, perfeccionable como cualquier otra obra humana y, al mismo tiempo, necesaria, puede ser prenda de un futuro seguro y feliz para las generaciones futuras. Lo será si los representantes de los Estados sabrán dejar de lado intereses sectoriales e ideologías, y buscar sinceramente el servicio del bien común. Pido a Dios Todopoderoso que así sea, y les aseguro mi apoyo, mi oración y el apoyo y las oraciones de todos los fieles de la Iglesia Católica, para que esta Institución, todos sus Estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda siempre un servicio eficaz a la humanidad, un servicio respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar, para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano.
La bendición del Altísimo, la paz y la prosperidad para todos ustedes y para todos sus pueblos. Gracias.
Papa Francisco
Clarin.com, 25/09/15

"Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, hacia la total prohibición de estos instrumentos"
"No puedo sino unirme al aprecio de mis antecesores en la admiración a la ONU", dijo Francisco al inicio de su discurso.
"El poder de la tecnología en manos de ideologías falsas puede producir tremendas atrocidades".
"Rindo homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido leal y sacrificadamente a toda la humanidad en estos 70 años. En particular quiero recordar hoy a los que han dado su vida por la paz y la reconciliación de los pueblos", añadió.
"Si hubiera fallado la actividad internacional la humanidad no podría haber sobrevivido. La limitación del poder es una idea implícita en el concepto de derecho. Ningún individuo o grupo se puede considerar omnipotente", dijo Francisco.
"Para todas la creencias religiosas el ambiente es un bien fundamental. El abuso y la destrucción del ambiente al mismo tiempo van acompañados por un imparable proceso de exclusión. Un afán egoísta e ilimitado de poder y bienestar familiar lleva tanto a abusar de los recursos materiales disponibles como a excluir a los débiles. Ya sea por tener capacidades diferentes o porque están privados de los conocimientos e instrumentos técnicos adecuados o poseen insuficiente capacidad de decisión política".
"La exclusión económica y social es una negación de la fraternidad humana", añadió.
El papa también habló sobre narcotráfico, y dijo que por su propia dinámica, va acompañado de la trata de personas y de la explotación infantil y debe detenerse:
"El mundo reclama de todos los gobernantes una acción inmediata para mejorar y conservar el ambiente natural y mejorar cuanto antes la situación de exclusión social".
"Hay un imparable proceso de exclusión que impacta a los más débiles"
El papa reforzó la importancia de la educación "también para muchas niñas que han sido excluidas".
"La educación es la base para la realización de la agenda 2030 y para recuperar el ambiente" 
Francisco destacó los que considera que son los pilares del desarrollo humano:
"Vivienda propia, trabajo digno y bien remunerado, alimentación adecuada, agua potable, libertad religiosa y más en general de espiritualidad y educación, al mismo tiempo estos pilares del desarrollo humano integral tiene un fundamento común que es el derecho a vida y más en general el derecho a la existencia de la misma naturaleza humana".
Además, el papa habló sobre las armas nucleares: "Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares, hacia la total prohibición de estos instrumentos".
El papa llegó este viernes a la sede de la ONU y sostuvo una reunión privada con el Secretario General Ban Ki-moon antes de su intervención.
Minutos antes, Francisco habló con los empleados de la ONU y les agradeció por su labor.
"Su trabajo tiene un gran significado personal porque manifiesta el tipo de personas que somos", afirmó el pontífice.
Ban Ki-moon y Francisco hicieron un minuto de silencio por los miembros de la ONU que han perdido la vida cumpliendo sus labores.
Ban Ki-moon comenzó el evento ante la Asamblea General con un discurso que habló de cambio climático, pobreza y humildad.
"Usted se siente mejor no en los palacios sino entre los pobres y olvidados", le dijo Ban Ki-moon.
Cnn.com. 25/09/15

Sin la ONU la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades
El Papa Francisco elogió  el papel de las Naciones Unidas y reafirmó la importancia que la Iglesia Católica le concede y las esperanzas que pone en sus actividades.
El Jefe del Estado Vaticano fue acogido calurosamente por el plenario de la Asamblea General y en sus palabras, en estos días que la Organización celebra su 70 aniversario, destacó los éxitos por ella obtenidos.
Entre ellos mencionó la codificación del derecho internacional, el perfeccionamiento del derecho humanitario, la solución de muchos conflictos y las operaciones de paz y reconciliación.
Sin embargo, manifestó que todas esas realizaciones contrastan con el desorden causado por las ambiciones descontroladas y por los egoísmos colectivos.
"Es cierto que aún son muchos los graves problemas no resueltos, pero es evidente que, si hubiera faltado toda esta actividad internacional, la humanidad podría no haber sobrevivido al uso descontrolado de sus propias potencialidades".
En su alocución, el papa hizo alusión a la reforma de la ONU y a la necesidad de que se adapte a los tiempos para que avance hacia el objetivo de conceder a todos los países, sin excepción, una participación y una incidencia real y equitativa en las decisiones.
"Dar a cada uno lo suyo, siguiendo la definición clásica de justicia, significa que ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente, autorizado a pasar por encima de la dignidad y de los derechos de las otras personas singulares o de sus agrupaciones sociales".
El Papa señaló que el panorama mundial contemporáneo presenta, muchos falsos derechos, y –a la vez– grandes sectores indefensos, víctimas de un mal ejercicio del poder.
El Obispo de Roma, por otro lado, pugnó por la protección del medio ambiente y expresó sus esperanzas de que la conferencia sobre el cambio climático en Paris concluya con resultados satisfactorios.
La amenaza nuclear también ocupó un importante papel en su alocución y afirmó que la existencia de esas armas contrastaba con el espíritu de la Carta de la ONU.
"Una ética y un derecho basados en la amenaza de destrucción mutua –y posiblemente de toda la humanidad– son contradictorios y constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser «Naciones unidas por el miedo y la desconfianza». Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares".
El Papa subrayó que la casa común de todos los hombres debe continuar levantándose sobre una recta comprensión de la fraternidad universal y sobre el respeto de la sacralidad de cada vida humana y de la naturaleza.
Un.org. 25/09/15

Francisco en la ONU, crítico con "los sistemas que someten a la población a pobreza"
El papa Francisco dejó inaugurada hoy la 70º Asamblea General de la ONU con un llamado a limitar "todo tipo de abuso y usura" por parte de grupos financieros, alertó sobre la "sumisión asfixiante" ejercida por los sistemas crediticios contra los países en desarrollo, al tiempo que dijo uno de los versos más famosos del poema gauchesco argentino Martín Fierro, donde incita a que "los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera...".
El discurso del Papa, interrumpido 25 veces por los aplausos del auditorio y ovacionado de pie al final, se caracterizó por sus numerosas alusiones a la necesidad de promover mayor equidad y velar por el desarrollo sostenible de los países, al considerar que las medidas implementadas en esa dirección ayudarán "a limitar todo tipo de abuso o usura, sobre todo con los países en vías de desarrollo".
En ese sentido, destacó a la exclusión económica y social como "la negación de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente" y pidió "acciones urgentes y efectivas" contra la pobreza.
"No bastan los compromisos asumidos solemnemente. El mundo reclama a todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica y constante, de pasos concretos e inmediatos", advirtió.
Francisco se convirtió así en el primer Papa en abrir una asamblea general del organismo con sede en Nueva York, en una ceremonia en la que Ban Ki Moon, el secretario general de la organización, lo definió ante los líderes mundiales como "un hombre humilde".
"Usted pretende cada día incluir a los excluidos, está cómodo entre los humildes, no en las fotos oficiales sino en las selfies con los jóvenes", afirmo Moon.
El máximo líder de la Iglesia Católica habló también de la necesidad de cumplir con una "mínima base material y espiritual para ejercer la dignidad", en una referencia concreta a la necesidad de ampliar el acceso a la "vivienda propia, el trabajo digno y debidamente remunerado, alimentación adecuada y agua potable".
"Los más pobres son los que más sufren porque son descartados por la sociedad, son obligados por la sociedad a vivir del descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias del abuso del ambiente", afirmó Francisco.
Además, consideró a la adopción oficial de la agenda 2030 sobre desarrollo sustentable por parte de la ONU como "una importante señal de esperanza" de cara a la realización de la conferencia sobre cambio climático que tendrá lugar en París en diciembre próximo, y alertó que "cualquier daño al medio ambiente es un daño a la humanidad".
En el inicio de su alocución, el Sumo Pontífice dio un lugar especial a sus antecesores al recordar que su presencia marca "la quinta vez que un Papa visita las Naciones Unidas", luego de las presencias de Pablo VI en 1965, Juan Pablo II en 1979 y 1995, y Benedicto XVI en 2008.
"Todos ellos no ahorraron expresiones de reconocimiento para la organización, considerándola la respuesta jurídica y política adecuada al momento histórico caracterizado por la superación tecnológica de las distancias y fronteras, y aparentemente a cualquier límite natural de la afirmación del poder", expresó.
"No puedo menos que asociarme al aprecio de mis predecesores reafirmando la importancia que la Iglesia Católica concede a esta institución y las esperanzas que pone en sus actividades", manifestó Francisco.
Telam.com.ar. 25/09/15

Las frases más importantes del discurso del Papa en la ONU
El Papa Francisco hizo un llamado a los líderes de la comunidad internacional desde la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo con la gira papal a Cuba y Estados Unidos estas son las principales frases de su discurso:
“Ningún individuo o grupo humano se puede considerar omnipotente”
“La guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente”
“El ambiente es un bien fundamental”
“En las guerras y conflictos hay hermanos y hermanas nuestros. Seres humanos que se convierten en material de descarte”
“Narcotráfico: Una guerra asumida y pobremente combatida”
“En las guerras hay seres singulares… que lloran, sufren y mueren”
“El futuro nos pide soluciones críticas de cara a los conflictos mundiales”
“Hago votos para que este acuerdo sea duradero y eficaz”
El discurso duró aproximadamente 50 minutos con una gran ovación y es la quinta vez que un Santo Pontífice expresa un discurso en la ONU.
A juicio del pontífice, los pobres sufren por la exclusión por un triple motivo: “Son descartados por la sociedad, son obligados a vivir de descarte y deben injustamente sufrir las consecuencias de los abusos del ambiente”.
Tatiana Guitiérrez, CrHoy.com, 25/09/15



1430. Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible 2015

2015 es el momento de adoptar medidas a nivel mundial
El año 2015 constituye una oportunidad histórica y sin precedentes para unir a los países y las personas de todo el mundo para decidir y emprender nuevas vías hacia el futuro, y para mejorar la vida de las personas en todo el mundo. Estas decisiones determinarán el curso de las medidas destinadas a erradicar la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, proteger el medio ambiente y hacer frente al cambio climático a nivel mundial.
En 2015, los países tienen la oportunidad de adoptar una nueva agenda de desarrollo sostenible y conseguir alcanzar un acuerdo mundial sobre el cambio climático. Se espera que las medidas adoptadas durante 2015 den lugar a nuevos objetivos de desarrollo sostenible basados en los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
La Organización de las Naciones Unidas colabora con los gobiernos, la sociedad civil y otros asociados para aprovechar el impulso generado por los ODM y continuar con un ambicioso programa de desarrollo para después de 2015
El 25 de septiembre de 2015, los países tendrán la oportunidad de adoptar un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.
Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil.
Un.org. 23/09/15
http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/ 

"2015 es un año crucial para poner al mundo en una senda sostenible": Ban Ki-moon
El Secretario General de la ONU resaltó los ambiciosos objetivos que se incluyen en la agenda para un desarrollo sostenible y señaló que este año es crucial para poner al mundo en esa senda.
Ban Ki-moon participó en una sesión plenaria de la Asamblea General durante la que se adoptó por unanimidad una resolución para enviar ese documento a la consideración de la 70 sesión de ese órgano, que se inaugura en septiembre, y en la que será adoptado por los Estados miembros.
«Con la resolución de hoy, las Naciones Unidas han puesto a la comunidad internacional en la antesala de decisiones que pueden ayudar a cumplir el sueño de los fundadores, de un mundo de paz y de dignidad para todos», manifestó Ban durante su discurso.
Recordó el largo camino recorrido para llegar hasta este punto y el constructivo diálogo que ha imperado en las negociaciones. Reiteró también que está agenda de objetivos para el 2030 pone a la gente en el centro del desarrollo, promueve el bienestar y la prosperidad en un planeta saludable y alienta la defensa de los derechos humanos y la igualdad de género, entre otros logros.
«La Agenda para un Desarrollo Sostenible es un acuerdo del que pueden estar orgullosos. Su implementación requerirá que todos los actores sigan promoviendo esta causa. Datos e indicadores fiables serán esenciales para medir el progreso y estar seguros de que los esfuerzos alcanzan a todos», dijo el Titular de la ONU en otro momento de su discurso.
Agregó que en la cumbre que se celebrará a finales de este mes, se confía en que los Jefes de Estado y de Gobierno no sólo endorsen la nueva agenda sino que también afirmen su decidido compromiso político para implementarla a tiempo.
El presidente de la Asamblea, Sam Kutesa, señaló por su parte que el consenso logrado sobre esa agenda «demuestra que la comunidad internacional puede trabajar junta para abordar los asuntos que afronta la humanidad y tomando compromisos en beneficio de todos».
Subrayó que los 17 objetivos que se incluyen en ella «son amplios y se ocupan de una forma integrada de las dimensiones social, económica y medioambiental de un desarrollo sostenible».
Centro de Noticias ONU.org. 01/09/15

1375. Cuenta regresiva para el 70 Aniversario de la ONU

La Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (UNOG, por sus siglas en inglés), lanzará una cuenta regresiva a 70 días del histórico 70 Aniversario de las Naciones Unidas, con una campaña en Twitter y Facebook.
A partir de este 16 de agosto, y cada día hasta el próximo 24 de octubre, en las redes sociales se publicarán datos interesantes y fotos sobre la historia de la Organización y su sede en Ginebra, honrando de esta forma los logros, momentos decisivos e individuos que han cambiado al mundo a través de palabras y acciones.
La campaña también incluye el lanzamiento de video-mensajes de líderes mundiales y de otras personalidades, incluyendo cantantes como Miguel Bosé, Juanes y Youssou N'dour, entre otros. Terminará el 24 de octubre, cuando la UNOG abrirá al publico las puertas del Palacio de las Naciones Unidas, invitando a la gente a celebrar la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas en 1945.
Para acompañar esta iniciativa se utilizará el hashtag #UN70.
"Instamos a todo el mundo a agendar esta fecha y a visitar el Palacio el 24 de octubre para un día único", dijo Michael Møller, Director General de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra.
"Será una oportunidad para crear o renovar los lazos con las Naciones Unidas y celebrar sus logros que ha alcanzado en los últimos 70 años", agregó.
Cinu.mx. 14/08/15

1363. En el 70 aniversario de la Carta fundacional de la ONU, Ban Ki-moon pide “más cooperación”

Hace 70 años nacieron las Naciones Unidas de las cenizas y los escombros de la Segunda Guerra Mundial. Delegados de 50 países se reunieron para firmar la Carta fundacional de la ONU, el documento que a partir de entonces constituiría un pilar para la paz y el desarrollo global.
La Carta fue firmada el 26 de junio de 1945 en San Francisco, donde Ban Ki-moon y otros funcionarios de la ONU participan hoy en ceremonias para celebrar el aniversario y pedir a la comunidad internacional una mayor cooperación para crear un mejor futuro para todos.
Actualmente la ONU cuenta con 193 Estados miembros. Entre sus logros más destacados en este período Ban Ki-moon ha señalado el desmantelamiento del colonialismo, el triunfo sobre el apartheid, el mantenimiento de la paz en zonas en conflicto y la protección de los derechos humanos.
Ahora, con los nuevos desafíos que marcan un momento decisivo para el planeta –desde la lucha contra el cambio climático a las aspiraciones a un futuro sostenible— el Secretario General confirmó que la ONU sigue siendo un nexo de unión entre los Estados miembros.
Este año además finaliza el plazo para los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, una propuesta de la Asamblea General en el año 2000 para crear una alianza global para combatir la pobreza, la mortalidad infantil, las epidemias y la desigualdad de la mujer.
Ban Ki-moon se ha referido en numerosas ocasiones a su primer encuentro con Naciones Unidas, durante la Guerra de Corea, cuando era todavía un niño y tuvo que huir de su pueblo y recurrir a la Organización para que lo rescatara a él y a su familia. Su familia, dijo, salió adelante gracias a las operaciones de asistencia de la ONU.
Un.org. 26/06/15

1362. Carta de la ONU cumple 70 años

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que la redacción de la carta fue un riesgo glorioso.
Centenares de personas atestaron una rotonda en el Ayuntamiento de San Francisco, California, para celebrar el seputagésimo aniversario de la suscripción de la Carta de las Naciones Unidas.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que viajó el viernes a San Francisco para asistir al aniversario, dijo que la conferencia de dos meses que antecedió a la firma de una empresa audaz constituyó el deseo de un mundo mejor que se impuso a los horrores de dos guerras mundiales.
"Damas y caballeros, la redacción de la carta fue un riesgo glorioso. Delegados de decenas de países le apostaron a la humanidad", dijo Ban, y añadió: "Por dos meses, ellos tornaron el recinto del Monumento a la Guerra de San Francisco en un palacio de paz".
La ONU nació el 24 de octubre de 1945, luego que los gobiernos de una mayoría de países aprobaron la carta.
La ceremonia del viernes fue apenas uno de varios actos en la agenda de Ban. El secretario general recibió una medalla de la Fundación Harvey Milk por su trabajo en favor de gays, lesbianas, bisexuales y personas transgénero en todo el mundo.
La ONU, formada ahora por casi 200 países, tiene los objetivos claves de salvaguardar la paz, promover los derechos humanos y entregar asistencia humanitaria.​
VozdeAmérica.com. San Francisco, Estados Unidos, 27/06/15

70 aniversario de la Carta fundacional de la ONU
De las cenizas y los escombros de la Segunda Guerra Mundial, nacieron hace 70 años, las Naciones Unidas, cuando delegados de 50 países se reunieron para firmar la Carta fundacional, el 26 de junio de l945.
Su historia se remonta al 12 de julio de 1941 con la "Declaración de Londres", signada por los representantes del Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelandia, y Sudáfrica, además de los gobiernos en exilio de Bélgica, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, Noruega, los Países Bajos, Polonia, Yugoslavia y Francia representada por el general De Gaulle.
Ese documento se pronunciaba a favor de la concertación de la paz de forma conjunta, estableciendo que la única base de una paz duradera es la cooperación voluntaria de todos los pueblos libres para evitar la amenaza de una agresión.
Posteriormente, el 14 de agosto de 1941, el Presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, y el Primer Ministro Británico, Winston Churchill, firman la "Carta del Atlántico", donde refieren que después de terminar la guerra esperan ver establecida una paz que ofrezca a las naciones seguridad y que sus habitantes vivan libres del temor y la necesidad, que todas las naciones del mundo renuncien al uso de la fuerza y establece el deseo de los firmantes de promover la colaboración entre las naciones para lograr mejores condiciones de trabajo, adelanto económico y seguridad social.
El 1 de enero de 1942 es firmada por 26 representantes la "Declaración de las Naciones Unidas", donde se establece el compromiso de proseguir juntas la lucha contra las potencias del Eje. En este documento se utiliza por primera vez el nombre de "Naciones Unidas".
La Conferencia de Moscú del 1 de noviembre de 1943 y la de Teherán, dos meses después, también exhortan a la creación de una organización general internacional basada en la igualdad soberana de los Estados, con el fin de evitar futuras confrontaciones.
En 1944 se empieza a proyectar la creación de la Organización de las Naciones Unidas en la Conferencia de Dumbarton Oaks que terminó el 7 de octubre de ese año. Entre los principales avances que se obtuvieron está el de la propuesta de que se instituyera un órgano esencial en las Naciones Unidas cuyo objetivo fuera conservar la paz del mundo.
Posteriormente, en la Conferencia de Yalta, el 11 de febrero de 1945, se especificó la forma de votar en dicho órgano.
Finalmente del 25 de abril al 26 de junio de 1945 se llevó a cabo la Conferencia de San Francisco, que se basó en las Conferencias de Dumbarton Oaks y de Yalta, además de tomar en cuenta enmiendas propuestas por varios gobiernos. Esta Conferencia forjó la "Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia", que fue aprobada por unanimidad y firmada por todos los representantes.
La "Carta de las Naciones Unidas" entró en vigor el 24 de octubre de 1945, fecha en que China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, la Unión Soviética y la mayor parte de los demás signatarios depositaron sus instrumentos de ratificación.
Actualmente la ONU cuenta con 193 Estados miembros. Entre sus logros más destacados en este período Ban Ki-moon ha señalado el desmantelamiento del colonialismo, el triunfo sobre el apartheid, el mantenimiento de la paz en zonas en conflicto y la protección de los derechos humanos.
El 70 aniversario de las Naciones Unidas es una oportunidad para reflexionar sobre la historia de las Naciones Unidas y hacer un balance de sus logros más perdurables. También es una ocasión única para destacar las áreas que requieren un mayor esfuerzo por parte de la Organización, así como de la comunidad internacional en su conjunto, para dar una respuesta a los retos actuales y futuros de los tres pilares de su labor: la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos.
Ahora, con los nuevos desafíos que marcan un momento decisivo para el planeta –desde la lucha contra el cambio climático a las aspiraciones a un futuro sostenible— el Secretario General confirmó que la ONU sigue siendo un nexo de unión entre los Estados miembros.
La ocasión es propicia para enfrentar, con respuestas apropiadas, los retos presentes y futuros y, como expresara el Secretario General, Ban Ki-moon durante la celebración del 70 aniversario: “Las Naciones Unidas esperan con interés trabajar con los pueblos de todos los lugares para dar vida a los ideales y objetivos de la Carta de las Naciones Unidas, y construir entornos de seguridad, prosperidad y dignidad para todos”.
María Candela. Radiohc.cu. Cuba, 26/06/15

AcciONU: 70° aniversario de las Naciones Unidas


Los próximos días 21 y 22 de marzo de 2015, entre las 10:00 y las 18:00 horas, se llevará a cabo la primera Feria de las Naciones Unidas, llamada AcciONU, en Avenida Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.
La Feria es organizada por ONU México, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores, el Senado de la República y el Gobierno del Distrito Federal.
El evento forma parte de la conmemoración de los 70 años de la Organización de las Naciones Unidas, en el marco de la campaña "Unas Naciones Unidas fuertes, un mundo mejor" y el aniversario de los 68 años de la Organización en México.
El objetivo de AcciONU es mostrar al público el trabajo que ONU México realiza en favor de su compromiso de una mayor inclusión y equidad en un marco de derechos para las y los mexicanos.
Para ello, la feria incluirá once carpas que expondrán el trabajo que ONU México realiza en materia de Derechos Humanos: alimentación, salud, medio ambiente, educación, identidad cultural, trabajo, vida libre de discriminación y vida dignas.
Asimismo, AcciONU incluirá una carpa en la que se mostrarán contenidos asociados con los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la definición de la Agenda Post-2015 y tres carpas en las que las instituciones gubernamentales convocantes mostrarán su trabajo en aspectos relacionados con la Organización.
Invitamos a todas y todos a asistir a la Feria, participar en las actividades programadas y conocer el trabajo que hace la ONU en México.
Feriaonumexico.org. México, Distrito Federal, 17/03/15

Revista Conexión Social

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel sobre el Día Internacional de la Paz

Consejo de Valores Nuevo León y Cultura de Paz y No Violencia Monterrey

Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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Cultura de Paz y No Violencia Monterrey. Juntos, Podemos hacer la Paz, Podemos Ser la Paz. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda; *Pintura de la cabecera: Pérez Ruiz.
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