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695. Argentina solicita buenos oficios a la ONU en el caso de las Malvinas (Falkland)



 
Naciones Unidas. El canciller argentino, Héctor Timerman, solicitará hoy al Secretario General de la ONU su mediación para que el Reino Unido acepte dialogar sobre la soberanía de las islas Malvinas (Falkland).
Acompañarán a Argentina en esta gestión los cancilleres de Uruguay, Luis Almagro, a nombre de MERCOSUR; de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, representando a la CELAC; y el vicecanciller de Perú, José Beraún Aranibar, por parte de la UNASUR.
Antes de la reunión con Ban Ki-moon, los ministros se encontrarán con el ecuatoriano Diego Morejón, presidente del Comité de Descolonización de la ONU, instancia que se ocupa de la situación de los 16 llamados territorios no autónomos.
En la tarde los diplomáticos ofrecerán una conferencia de prensa conjunta.
La gestión de los mecanismos de concertación de la región, junto al gobierno argentino, tiene lugar dos semanas después de un referéndum realizado por las autoridades británicas en las islas Malvinas, cuya validez no fue reconocida por Buenos Aires.
Un día después, Ban reiteró a Argentina y al Reino Unido la oferta de sus buenos oficios de ser requeridos.
En 1965, la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 2065, mediante la cual reconoció la disputa territorial entre ambos países en torno al archipiélago austral.
Desde entonces, ha dispuesto la celebración de negociaciones sobre el problema entre Londres y Buenos Aires, reclamo rechazado repetidamente por el país europeo.
Centro de Noticias ONU. 26/03/13.

Cristina Fernández insiste en recuperar Islas Malvinas
Un reclamo a los británicos
Chubut, Argentina. La presidenta argentina, Cristina Fernández, renovó el reclamo al Reino Unido para entablar un diálogo sobre la soberanía de las islas Malvinas, al cumplirse 31 años de la guerra librada por el archipiélago.
"Negarse al diálogo es incomprensible", aseveró Fernández en el acto por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas celebrado en Puerto Madryn, a 1.317 kilómetros al sur de Buenos Aires.
Fernández aseguró que su país seguirá "pidiendo inclaudicablemente" que el Reino Unido, que ocupa Malvinas desde 1833, cumpla con las resoluciones de Naciones Unidas que instan a ambas partes a iniciar un diálogo sobre la soberanía de las islas.
"Nos seguimos preguntando por qué se niegan a dialogar con un Gobierno democrático", se preguntó Fernández, quien aseveró que "las cosas no van a poderse mantener así por demasiado tiempo", reportó la agencia Efe.
La actitud británica es "demasiado incoherente", subrayó.
La presidenta argentina dijo que espera que el Reino Unido no utilice la cuestión de Malvinas para "ocultar el desastre económico y social que sucede hoy en Europa producto de políticas de ajuste, de atraso y de saqueo a los trabajadores".
"Acicatear con Argentina les puede servir para muy poco porque, en realidad, nuestro país solo participa en misiones de paz con sus fuerzas armadas", dijo la mandataria, que una vez más cuestionó el envío por parte del Reino Unido de buques de guerra al Atlántico sur.
Fernández aclaró que no considera al Reino Unido como un "enemigo" y ratificó que "la paz y la diplomacia" son las únicas vías válida para Argentina en este reclamo.
Sigue la disputa
A su vez, resaltó el respaldo recibido por parte de todos los países de Latinoamérica al reclamo de soberanía sobre el archipiélago, adhesión que la semana pasada se formalizó en una nueva presentación ante Naciones Unidas.
"Ésta no es ya solo una causa argentina, es una causa regional de soberanía y una causa global de lucha contra el colonialismo", afirmó Fernández, quien señaló a Malvinas cono "uno de los últimos vestigios de una de las lacras que más avergonzaron a la historia de la humanidad, que es el colonialismo".
Por otra parte, la mandataria dijo que su Gobierno avanza con los trámites para, por intermedio de la Cruz Roja, lograr identificar a los cuerpos de los 123 combatientes argentinos en la guerra de las Malvinas enterrados en tumbas sin nombre en el cementerio de Darwin, en el archipiélago.
Fernández dijo que a través del Ministerio de Justicia ya han sido localizados 91 personas con familiares caídos en las Malvinas pero cuyos restos no han sido identificados que han dado su consentimiento para avanzar con los pedidos a la Cruz Roja.
Identificación de muertos en Cruz Roja
Hace exactamente un año, Fernández envió una carta a la Cruz Roja Internacional para pedir su intercesión ante el Reino Unido para facilitar la identificación de los soldados caídos en la guerra y enterrados como no identificados en el cementerio de Darwin.
La Cruz Roja pidió como requisito el consentimiento por escrito de los familiares de los soldados sepultados sin identificar.
La mandataria dijo que los caídos "merecen tener una placa con su nombre y apellido y que sus padres puedan hincarse ante la tumba y ponerle una flor".
Asimismo, aseguró que los combatientes sobreviviente "jamás volverán a ser olvidados u ocultados porque son la gloria de la nación" argentina.
Fernández recordó cómo los pobladores de Puerto Madryn, a pocos días de concluir la guerra, recibieron, dieron de comer y alojaron en sus hogares a los cerca de 8.000 soldados argentinos que desembarcaron en esa ciudad de regreso al continente y a quienes la dictadura militar que gobernaba Argentina entonces intentó ocultar.
"Los ocultaron, pero este pueblo, que nunca ha traicionado la memoria de quienes lucharon por él, salió a buscarlos a las calles, a darles comida y llevarlos a sus casas", recordó la mandataria.
En su discurso, Fernández no hizo mención alguna al referendo que el mes pasado realizaron los habitantes de las islas y en el que mayoritariamente votaron a favor de mantener el estatus de territorio de ultramar dependiente del Reino Unido.
El Gobierno argentino considera ilegal e inválida la consulta.
La guerra de las Malvinas se inició el 2 de abril de 1982 con el desembarco de tropas argentinas en el archipiélago y concluyó en junio de ese año con su rendición ante las fuerzas enviadas por el Reino Unido.
En el conflicto murieron 255 británicos, tres isleños y 649 argentinos.
Univision.com. 04/02/13
 

694. 31 años de la Guerra por las Malvinas


La contienda

600: El navegante holandés Sebald de Weert avista las islas desde su nave. Las llamará Sebaldinas.
1690: El inglés John Strong es el primero que desembarca en las islas. Bautiza el canal entre las dos islas mayores con el nombre del patrocinador de su viaje, vizconde Falkland.
1764: El navegante francés Luis- Antoine de Bouganville establece una pesquería, Port Saint Louis, en la isla grande oriental con pobladores del puerto de St. Maló. De 'malouines' deriva el nombre de 'Malvina'.
1767: Francia cede sus posesiones en el archipiélago. España nombra al primero de los 20 gobernadores que ejercerán su potestad en Puerto Soledad (Port Louis) hasta 1811.
1790: En el Tratado entre España y Gran Bretaña, esta última se compromete (art. 40) a respetar las posesiones españolas en los mares del sur.
1820: El gobierno de Buenos Aires proclama su soberanía sobre las Malvinas por herencia de España.
1828: Argentina manda un gobernador, algunas fuerzas militares y colonos a isla Soledad.
1831: El gobernador argentino detiene a tres barcos norteamericanos que cazan focas en aguas jurisdiccionales sin permiso. En represalia la corbeta Lexington (EEUU) destruye el asentamiento argentino y sus defensas.
1833: Gran Bretaña ataca militarmente la población argentina, repatria al gobernador y se apodera del archipiélago por la fuerza. Expulsa a los pobladores y se queda con sus bienes. Después empezará a poblar las islas con colonos ingleses.
1834: Argentina inicia la serie de reclamaciones (al menos, una por año) ante Gran Bretaña por la invasión.
1962: La ONU incluye a las Malvinas en los territorios a descolonizar y tres años después niega el derecho a la autodeterminación de sus habitantes.
1968: Gran Bretaña está dispuesta a suscribir un acuerdo secreto con Argentina para cederle el archipiélago. Se frustra por la negativa de los pobladores de las islas.
1971: Acuerdo de Comunicación entre Londres y Buenos Aires por el que se establecen vuelos comerciales entre las Malvinas y el territorio continental argentino.
David Alameda. El Mundo.es. 03/04/12

74 días de guerra

Invasión para unos. Recuperación para otros. Ésta es la crónica del conflicto en 20 puntos.
·                     Leopoldo Fortunato Galtieri encendió la mecha. Margaret Thatcher la apagó dos meses después. La contienda marcó el futuro de ambos. Al primero no tardaron en mostrarle la salida de la Casa Rosada; la segunda se reafirmó en el poder tras ganar unas elecciones anticipadas.
·                     Habían pasado 149 años de administración británica. Demasiados, debió pensar un Galtieri ebrio de ambición —y de algo más, según testigos—. Invasión para unos; recuperación para otros, aquel 2 de abril de 1982 las fuerzas militares argentinas ocuparon Malvinas o Falklands.
·                     Con el desembarco, Port Stanley, capital de las islas, es rebautizado comoPuerto Argentino. De los 10.000 soldados argentinos que formaban la operación (5.000 según otras fuentes), sólo se contabiliza una baja en la toma: la del capitán Pedro Giacchino.
·                     El pueblo argentino se vuelca con la llegada de los suyos a las islas. Una multitud se reúne en Plaza de Mayo para mostrar su apoyo al Gobierno y a los soldados. Según sondeos,el 90%de los ciudadanos estaba a favor de la intervención militar.
·                     «Que vengan, le presentaremos batalla», gritaba Galtieri ante una plaza eufórica. Palabras que azuzaba el general Menéndez (asumió el cargo de gobernador de las islas): «Que venga el principito».El príncipe Andrés sirvió en el barco HMS Invincible como piloto de helicópteros.
·                     La respuesta de Londres no se hizo esperar. El 5 de abril dos buques de guerra, el HMS Invincible y el HMS Hermes, zarpaban de Portsmouth dirección Malvinas. La contienda provocó la dimisión del ministro de Exteriores británico Lord Carrington. En su lugar: Francis Pym.
·                     Frío, hambre, sed y miedo. Mucho miedo. En trincheras, cuevas o el más oscuro de los agujeros, los soldados argentinos sufrieron la falta de experiencia —la mayoría eran jóvenes quehacían la mili—, las pésimas condiciones climáticas —hasta los fusiles se congelaban— y las 'reliquias' que utilizaban como armamento. No hubo clemencia británica.
·                     La fuerza naval británica tardó seis semanas en desembarcar. Durante ese tiempo, las proclamas y mensajes de los argentinos prometían normalidad en el día a día... Olvidaban que eltoque de queda a las 20.00 horas y lo de empezar a conducir por la derecha dificultaban ese objetivo.
·                     Mientras los suyos luchaban en las colinas, el pueblo argentino se volcaba con ellos. Colectas de alimentos, ropa... Incluso se realizó un programa especial para realizar donaciones de piezas de oro. El objetivo: recaudar fondos para reforzar el armamento y proteger a los soldados. No llegó.
·                     ¿Qué ocurrió con el oro recaudado? Se fundió dando lugar a 73 lingotes que fueron a parar a la Casa de Moneda. Tras varias subastas, el dinero obtenido se depositó en el Fondo Patriótico. La mayor parte de la ropa —tejida mucha por voluntarias—yla comida fueron a parar a la basura.
·                     Fueron 74 días de guerra. Inevitable hablar de bajas. Por el lado argentino, se contabilizaron 649 muertos y más de 1.200 heridos. Por el otro, 255 británicos. También hubo civiles entre las víctimas, tres mujeres isleñas fueron abatidas.
·                     Pero las consecuencias de la batalla no quedaron ahí. Incapaces de olvidar el horror vivido, más de 450 ex soldados argentinos y otros 300 británicos se han suicidado desde entonces.
·                     Ocupó portadas el crucero argentino ARA General Belgrano. Hundido por un submarino nuclear inglés, fue uno de los pocos sobrevivientes delataque japonés a Pearl Harbor. El HMS Conqueror, el responsable de su desaparición, utilizó torpedos de la IIGM. En él murieron 323hombresy sobrevivieron 770. Es el primer barco hundido por un submarino de este tipo durante una guerra.
·                     No era ningún secreto que la situación económica argentina no era boyante. Aún así, se entró en un conflicto que provocó unas pérdidas materiales superiores alos 1.630 millones de dólares, según informes de la fiscalía de la Cámara Federal.
·                     Pero Galtieri nunca pensó en el dinero, tenía otro objetivo en mente: Chile. «Las Malvinas sólo son el primer paso», dijo en clara alusión al país cuando anunció la invasión de las islas.
·                     Era 'vox pópuli', pero no fue hasta 1999 cuando el ex comandante de la Fuerza Aérea de Chile, Fernando Matthei, confirmó que su país pasó información sobre movimientos de tropas y despegues de aviones a los británicos. «Los apoyamos conmonitoreo permanente, radares y escuchas con dispositivos electrónicos», confesó Matthei.
·                     También lo confirmó Thatcher, agradecida, años después. La Dama de Hierro defendió su amistad conAugusto Pinochet, incluso cuando éste fue detenido en Londres. Pinochet siempre contó con su incondicional apoyo.
·                     Durante el conflicto, el Gobierno británico intentó controlar a la prensa.El periodista de la BBC Brian Hanrahan llegó a denunciar ante un comité parlamentario que el contraalmirante John 'Sandy' había querido utilizar a la prensa para confundir a las fuerzas argentinas. Los corresponsales se negaron y su trabajo se complicó aún más.
·                     Como legado, los combatientes argentinos dejaron unas 18.000 minasbajo el suelo de las islas. Aún hoy un gran número de artefactos se encuentra en la zona, incluyendo bombas M67 de 90 milímetros antitanque, misiles de aire a la superficie, granadas de mano...
·                     El 14 de junio de 1982, a las 23.15 horas, Margaret Thatcher comparecía ante la Cámara de los Comunes para informar del fin de la guerra —unos días después de la visita del Papa a Buenos Aires—. Reino Unido apabullaba al mundo y Argentina sufría las consecuencias. Durante mucho tiempo estuvo prohibido cualquier canción, película o referencia inglesa en el país latino. Muchos se tomaron la victoria de Argentina ante Inglaterra en el Mundial del 86 como la revancha.
María Jesús Hernández. El Mundo.es. 03/04/12

693. Islas en disputa: ¿Falkland o Malvinas?


Islas en disputa: ¿Falkland o Malvinas?  
Puerto Stanley, Islas Malvinas. La sola llegada a este lugar plantea el problema. Al desembarcar, el visitante recibe un folleto del gobierno de las Islas que da la bienvenida, pero advierte de inmediato: "Seguramente, usted debe estar consciente de que algunas de las personas de ambos lados que fueron parte del conflicto todavía están sensibles sobre ciertas cosas relacionadas con sus experiencias en 1982, y por lo tanto, le pedimos que respete los sentimientos de los isleños, tal y como nosotros respetaremos los suyos".
El párrafo resume la guerra entre Argentina y Reino Unido ocurrida hace 31 años por el dominio de estas islas localizadas en la parte más austral del Atlántico Sur.
Una guerra en la que el primero las ocupó militarmente reclamando derechos soberanos sobre ellas y donde el segundo las recuperó haciendo valer su dominio sobre ellas como territorio de ultramar británico.
Conflicto ancestral que no cesa y, en medio del cual, se encuentran 2 mil 932 falklanders o kelpers, reconocidos por el Reino Unido y desconocidos por Argentina. Isleños que, día a día, viven las Islas y el conflicto.
"Por favor -sugiere el folleto del Servicio de Aduanas e Inmigraciones del gobierno local- esté consciente del hecho de que agitar o mostrar en forma pública una bandera argentina en cualquier lugar de las Islas Falkland podría causar alarma y angustia. Por favor, absténgase de hacerlo para prevenir molestias o inconvenientes innecesarios".
No es para menos. La toma militar de las Islas fue una ocupación infame a los ojos de los falklanders y una legítima reivindicación desde la óptica argentina. Un lance emprendido el 2 de abril 1982 por el general Leopoldo Galtieri, que terminó por cavar la tumba de la dictadura argentina y, sin querer, por darle lustre al hierro de la dama Margaret Tatcher.
Una guerra que culminó con la rendición de Argentina el 14 de junio de ese año, que costó la vida a más de 650 militares de ese país, 255 militares británicos, así como a tres isleños, y dejó por reino el de la incertidumbre en las Islas.
Unas islas ..aisladas
Llegar a estas islas no es del todo sencillo. Se puede arribar naturalmente por barco -como lo hacen los 35 mil cruceristas al año para ver pingüinos, orcas o leones y elefantes marinos- o bien, a través de un único vuelo comercial, con frecuencia semanal, proveniente de Chile y no de Argentina, tierra continental más próxima a ellas.
Otra opción es el vuelo militar británico que parte, dos veces a la semana, de la base Brize Norton, cercana a Londres, con enseres de toda índole para las Islas, refrescos para la guarnición militar, y acepta alrededor de 35 pasajeros civiles.
Una larga travesía con escala obligada en la Isla de la Ascensión, otro de los 14 territorios de ultramar del Reino Unido.
Un vuelo que, a veces, reciben en el aire dos aviones Eurofighter Tifoon de la Real Fuerza Aérea destacada aquí, para escoltarlo hasta la terminal. Versátiles cazas que, cuando los isleños los oyen surcar los cielos, dicen escuchar "el sonido de la Liberación".
Llegar aquí, desde Argentina, hoy es imposible. De ahí que los isleños se quejen de un cierto bloqueo económico y comercial.
Presente festivo, porvenir incierto
Si la sombra del pasado duele en la memoria de los falklanders y la incertidumbre del porvenir de cara a la Argentina irrita su conciencia, el presente los mueve a hacer cosas.
Estos días, los isleños están de plácemes.
Celebran una idea que hace ya tres años tuvieron Gavin Short y Dick Sawle, dos de los ocho integrantes de la Asamblea Legislativa: hacer un referéndum para fijar postura frente al estatuto de las Islas.
Con base en el derecho a la autodeterminación y la autonomía, aunque no al ejercicio de la política exterior y la defensa -que competen al Reino Unido-, el Consejo Ejecutivo (gobierno) de las Islas, compuesto por tres miembros de la Asamblea, anunció el 12 de junio del año pasado la realización de ese referéndum que tuvo lugar apenas los pasados 10 y 11 de marzo.
Como un gran victoria festejan los isleños el ejercicio, donde respondieron sí o no a la pregunta: "¿Desea usted que las Islas Falkland mantengan su status político actual como territorio de ultramar del Reino Unido?".
Un 99.8 por ciento dijo sí.
O sea, del total de los mil 518 participantes sólo tres falklanders votaron no y quién sabe por qué lo hicieron.
La celebración no deriva tanto del resultado, porque los habitantes lejos de cuestionar o dudar de su pertenencia al Reino Unido, la veneran.
Al menos, la ven de modo tan natural que cuando a Sarah Bowles, una joven mujer casada, nacida aquí, se le pregunta si se considera británica, responde: "así como sé que soy mujer, sé que soy británica".
No, la celebración proviene del hecho de contar, ahora, con el resultado de un ejercicio democrático que les permite orgullosamente expresar a coro y al exterior -entendiendo por el exterior a la Argentina, los organismos y la comunidad internacionales, así como al Papa Francisco- su deseo de permanecer como territorio de ultramar británico.
Están contentos.
Tanto que, al dar a conocer el resultado del referéndum, el asambleísta Gavin Short aseguró: "por primera vez en nuestra larga historia no puede malinterpretarse cómo nos sentimos en nuestra relación con la Gran Bretaña".
Y pidió enviar su claro mensaje al mundo: "nuestro resonante 'sí' al deseo de permanecer como un territorio de ultramar del Reino Unido".
De igual modo, la asambleísta Jan Cheek asegura: "nosotros sí sabíamos lo que queríamos, pero no habíamos encontrado la forma democrática de hacérselo saber al mundo".
Más elocuente es Lisa Watson, editora de Penguin News, el único periódico semanal de las Islas: "queríamos decir por nosotros mismos lo que sentimos, lo que creemos, porque todos hablaban del asunto pero nosotros éramos tratados como un problema académico y es muy frustrante, como ser humano, ser tratado como un problema académico".
Y subraya: "hoy, en el mundo, el asunto es la gente y sus derechos.
Aquí, no sólo es un problema de la tierra, y fuimos tratados por mucho tiempo como si no existiéramos.
Incluso por Gran Bretaña antes de 1982.
Éramos un pequeño interés para el gobierno británico y, desde luego, nada interesamos al gobierno argentino.
Todo era qué hacer con el problema y el problema éramos nosotros.
Ahora estamos diciendo 'no somos un problema, estas islas son nuestras.
Quizás necesitemos de la protección de Gran Bretaña por la situación política, pero aquí vivimos, hemos desarrollado estas islas.
Aquí estamos'".
Están de plácemes los falklanders, pero inciertos del porvenir y desconfiados de la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien ya pidió interceder al Papa Francisco en el conflicto, donde ellos están en medio.
Como quiera, les satisface haber realizado el referéndum.
Tan felices están que con banderas del Reino Unido y de las Islas, adornan sus casas y coches.
Sienten haber dicho lo que quieren.
Conjunto de 780 islas
Descripción geográfica: Archipiélago formado por dos grandes islas y 778 pequeñas islas e islotes, con una superficie de 12 mil 173 kilómetros cuadrados.
Localización: Atlántico Sur a 483 kilómetros de la parte más austral del continente suramericano y a 1,365 kilómetros del Círculo Antártico. Se ubica tan cerca del Polo Sur, como Londres del Polo Norte.
Coordenadas: latitud 51-53' sur; longitud 57-62' oeste.
Población: 2,932 habitantes: 54% nacidos en las Islas; 25% descendientes de británicos; 14% de las Islas de Santa Helena (igualmente ubicadas en el Atlántico Sur, a 7 mil kilómetros de las Falkland o Malvinas) y 5% chilenos. 85% del total habita en la capital, Puerto Stanley o Puerto Argentino.
Además de ellos, en la base militar de Mount Pleasant habitan 2 mil personas, entre militares y civiles.
Flora y fauna: habitan 220 especies de aves, cinco de pingüinos, 14 de mamíferos marinos tales como elefantes y leones, delfines, orcas y 350 especies de plantas.
René Delgado. El Norte.com. 31/01/2013

Tan lejos y tan cerca
Puerto Stanley, Islas Malvinas. La historia que angustia a los falklanders y enerva a los argentinos data desde principios del siglo XIX... y sigue viva.
Tan viva que, cuando se vuela a las Islas, no se aterriza en un aeropuerto civil sino en uno militar: Mount Pleasant. Ahí tienen base mil 300 soldados británicos -un militar por cada 2.25 habitantes- y alrededor de 700 civiles de apoyo, destacados para resguardar la integridad del territorio y la defensa de los isleños. De no ser por el camuflado de las instalaciones, el cerco con uno, dos o tres hilos de alambre-concertina con navajas de acero, los helicópteros y aviones militares, los sistemas de detección aérea y comunicación, los hombres con uniforme y la obvia prohibición de tomar fotos, filmar o grabar, la base militar más bien parecería una pequeña ciudad, distante casi 60 kilómetros de la capital, Puerto Stanley.
Tan presente es la memoria del conflicto que, a la vera del camino de Mount Pleasant a Puerto Stanley, casi al llegar a este último punto, se mira uno que otro campo sembrado... pero sembrado de minas antipersonales y antitanques. Sí, en esta casi tundra con ligeras elevaciones y un viento impresionante -útil para generar energía eólica-, grandes extensiones de terreno se encuentran delimitadas con alambre de púas del que, de tramo en tramo, pende un letrero rojo con una calavera cruzada por dos huesos y una leyenda: "Danger, mines".
Minas no detonadas, enterradas durante la guerra por el ejército argentino y que hoy retiran esforzados trabajadores de Zimbabwe sin que les castañeen los dientes. Ése es su trabajo en Bactec, una compañía especializada en "limpiar" campos bélicos.
Más todavía, si se deja esa carretera y se enfila con rumbo a Wilreless Ridge o, mejor aún, a Mount Longdon, las huellas de la derrota argentina prevalecen. Entre los enormes y abundantes mechones de pasto -tussac grass- todavía es posible encontrar botas militares, tripiés de morteros, trozos deshilvanados de lona verde olivo, carcazas de las cajas de municiones, cañones de baterías antiaéreas carcomidos, trincheras semidestruidas, casquillos oxidados, cráteres abiertos por obuses o granadas y, en la parte más alta de la colina, las infaltables placas conmemorativas y ofrendas para honrar a los soldados caídos. Sobre todo, obviamente, a los británicos.
Ahí, en el escarpado risco que corona Mount Longdon, reposa la memoria de una de las últimas grandes batallas, librada un par de días antes de la rendición argentina del 14 de junio de 1982, fecha que para los isleños marca el Día de la Liberación. Toda una efeméride.
En buena y mala hora
Con todo, a 31 años de la toma por asalto de las Islas -mañana se cumplirá ese aniversario-, el problema prevalece y en un momento singular. La economía de los falklanders es chica en extremo, pero de ensoñación y, paradoja o no, después (quizás, a raíz) del conflicto con Argentina mejoró considerablemente.
Las Islas no pagan tributo a la Corona ni ésta las subsidia -excepción hecha del gasto generado por el resguardo militar; 0.5 por ciento del presupuesto de defensa del Reino Unido, algo así como mil 300 millones de pesos anuales-. Tienen autosuficiencia económica, finanzas sanas, uno por ciento de desempleo, casi nula tasa de criminalidad... y, la cereza del pastel, petróleo al norte de su costa pero dentro de la zona económica, riqueza que empezarán a comercializar y exportar a partir del 2017.
Las licencias de pesca a escala, siguiéndole de lejos la agricultura -significada por medio millón de ovejas, lana y carne, pues- y el turismo son los pilares de esa pequeña pero sana economía.
Un cuadro que, con la explotación del yacimiento submarino Sea Lion, estimado en 300 millones de barriles de petróleo -sin considerar lo que deparen las exploraciones en el mar al sur de las Islas-, les pinta un prometedor paisaje económico. Tanto así que aún no determinan bien a bien qué hacer con los ingresos de las concesiones petroleras, aunque se inclinan a seguir el modelo Noruego para no petrolizar su economía y garantizar recursos para el futuro.
Así que en buena y en mala hora la circunstancia de los isleños porque, si bien ya establecieron su deseo de permanecer como territorio de ultramar británico, la diplomacia argentina considera el referéndum como un asunto de relaciones públicas, que resuelve lo obvio: un grupo de británicos implantado quiere ser británico. Resuelve eso, si se quiere, pero no los derechos soberanos sobre el territorio que reclama Argentina.
¿Qué sigue?
A esa pregunta es a la que los falklanders buscan una respuesta desde hace años, por no decir generaciones.
Y es que, más allá de la disputa diplomática por las Falkland o Las Malvinas, por ejemplo, Eric Goose, un guía en las visitas a los campos de batalla, relata la llegada de sus ancestros en 1844 a las Islas, como también cuenta con enorme sencillez la resistencia pacífica que ofreció en Goose Farm cuando, allí, llegaron los argentinos en 1982. No podía enfrentarlos pero hasta donde pudo, como administrador de la granja, vio cómo hacerles difícil su estancia.
Relatos como ese abundan. Patrick Watts, encargado en aquellos años de la radiodifusora de las Islas, narra con orgullo cómo se mantuvo al frente de ella el día del asalto. Primero porque el gobernador Rex Hunt le pidió mantener informados a los isleños de la ocupación y, luego, ya tomado Stanley, para servir de enlace a la comunidad hasta donde los militares se lo permitían.
Quienes vivieron la ocupación militar argentina del 2 de abril al 14 junio de 1982, algo tienen qué contar. "Dijeron", recuerda el asambleísta Roger Edwards, "que respetarían nuestras costumbres y formas de vida, pero en cuestión de días querían que manejáramos a la derecha, aunque luego dieron marcha atrás".
Respaldo y disuasión
Quienes tienen claro qué sigue son el gobernador Nigel Haywood y el brigadier Bill Aldridge. El primero, designado por el Reino Unido, sirve de enlace entre el gobierno de las Islas y el británico, el segundo comanda la base militar de Mount Pleasant.
El gobernador Haywood advierte cómo el gobierno argentino intenta obstaculizar y dañar el desarrollo de las Islas Falkland, mostrando hostilidad y dificultando cualquier forma de cooperación con ellas en la región. Desde esa perspectiva, subraya la importancia del referéndum porque deja en claro, ante el mundo, la decisión de los falklanders de permanecer como territorio de ultramar británico. Precisa, sin embargo, que el ejercicio fue una iniciativa del gobierno de las Islas aunque, desde luego, lo apoya el Reino Unido.
El brigadier Aldridge es claro. Dice que su misión es disuadir cualquier intento de agresión militar al territorio de las Falkland y que, para ello, cuenta con lo suficiente y necesario. No da cifras, pero acepta como una buena deducción que hay mil 300 efectivos que pertenecen al ejército y las fuerzas área y naval británicos, y alrededor de 700 civiles contratados en la base.
Personal al que se agregan -eso él no lo dice- una fragata, una patrulla de tarea naval con helicóptero, dos aviones Eurofighter Typhoon, un par de helicópteros Sea Kings, un avión Hércules C130 y un avión VC10, además de defensas antiaéreas y un complejo sistema terrestre de radares de detección.
El brigadier señala que, si bien después de la ocupación de 1982, se incrementó la guarnición militar, durante los últimos años se ha reducido considerablemente. Tal señalamiento le permite asegurar que las Islas no están militarizadas.
El reino de la incertidumbre
Los falklanders tienen claro cuándo, cómo y por qué llegaron a las Islas. Lo que han hecho a largo de los siglos para desarrollar allí una economía donde nada falta, pero nada sobra. Cómo a más 12 mil kilómetros de Londres han sostenido su cultura, sus usos y costumbres. Incluso saben que a las Falkland se les quiere o se les odia, y ellos las quieren. Saben todo eso, pero aun así no tienen certeza de qué sigue en ese conflicto ancestral por su dominio.
René Delgado. El Norte.com. 01/04/2013

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