Buenos Aires, Argentina. En una visita de cuatro días que incluyó reuniones con
legisladores, diplomáticos extranjeros y delpaís, ONG, juristas y ex ministros
del Gobierno, el director de la División de las Américas de Human Rights Watch
(HRW), el chileno José Miguel Vivanco, se llevó una radiografía precisa de lo
que venía sospechando desde hacía tiempo en Washington: observó una
"fuerte amenaza al Estado de Derecho" debido a la reforma judicial
que impulsó el kirchnerismo, y advirtió sobre la eventual violación a los
derechos humanos que podría implicar el avance del Gobierno en la prensa.
Vivanco no quiso
aventurar malos presagios. Pero cuando mencionó la posibilidad de que el
Gobierno expropie Papel Prensa, advirtió: "En la medida en que se
demuestre que las prácticas del Estado en el manejo del papel de diario son
abusivas, estaríamos frente a una eventual violación de los estándares
internacionales y, en ese caso, podría intervenir la Corte Interamericana de
Derechos Humanos". No fue la única aseveración punzante del enviado de
HRW. "Buena parte de la ley de la reforma judicial que impulsó el Gobierno
constituirá una verdadera espada de Damocles sobre los tribunales y afectará la
independencia de los poderes", dijo Vivanco en diálogo
durante su paso por Buenos Aires.
-¿Qué vino a
evaluar Human Rights Watch a la Argentina?
-Vinimos a examinar
a tiempo la situación de los derechos humanos. Nos preocupan algunos hechos que
podrían afectar progresos que se han logrado en materia de derechos humanos. Me
refiero en lo que atañe a la independencia del Poder Judicial. Si bien la reforma
judicial tiene aspectos positivos, como la intención de hacer más transparente
el sistema, la designación de los miembros del Consejo de la Magistratura y los
cambios en las medidas cautelares nos preocupan. La suspensión y remoción de
jueces con mayorías automáticas irán asociadas a un proceso electoral
partidario. Así, el gobierno de turno que obtenga la mayoría se llevará también
la mayoría del Consejo. Eso politiza las decisiones de una institución que
tiene un poder extraordinario y en la práctica será una verdadera espada de
Damocles en los tribunales y afectará la independencia de los poderes. Eso daña
el Estado de Derecho y genera una fuerte amenaza.
-¿El cambio en las
medidas cautelares también atenta contra la independencia de poderes?
-Sí, la trayectoria
de nuestras democracias ha sido fomentar la protección de las libertades de los
poderes públicos y no la desprotección de derechos individuales o colectivos.
Esta reforma amplifica los obstáculos para que los individuos puedan ejercer
sus derechos frente a los eventuales abusos del Estado y les resta
discrecionalidad a los jueces para que sean ellos los que evalúen lo que
corresponde fallar en cada caso en términos temporales.
-¿Hicieron todos
estos planteos ante el Gobierno?
-No, lamentablemente,
no tuvimos respuestas del secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.
-¿Qué vio sobre
libertad de expresión en la Argentina?
-La Argentina
felizmente cuenta con amplios espacios para el ejercicio de la libertad de
expresión, tanto para la prensa escrita como para los medios audiovisuales. El
Gobierno impulsó con éxito la ley de medios, que busca combatir la
concentración de la propiedad de los medios audiovisuales. Y hay un conflicto
muy serio entre el Gobierno y el Grupo Clarín. La manera de definir la
pluralidad de opinión es por la vía de la ley de medios o por otro instrumento
que garantice la libre competencia: ése es el corazón que deberá ser definido
por los tribunales. Nosotros estamos en contra de cualquier monopolio o
dúopolio. Tampoco estamos por la posición de crear un monopolio oficial.
-¿Qué otras
cuestiones observaron en este aspecto?
-Hacen falta normas
claras para el manejo de la publicidad oficial. Éste es un problema no sólo del
gobierno nacional, sino también de las provincias. Es importante que los medios
no sean premiados o castigados mediante la publicidad oficial.
-¿Y qué evaluación
hacen respecto de los ataques del Gobierno a la prensa?
-Nos preocupa
cuando en cualquier sociedad se empiezan a callar o silenciar voces. No es el caso
de la Argentina. Aquí Jorge Lanata, por ejemplo, cuenta con una enorme
audiencia y hace revelaciones serias. Lo que hay es un clima de polarización
extrema que no es conducente en una democracia. También hay un proyecto en
Diputados, que busca cambiar la propiedad de las acciones de Papel Prensa, que
hoy está en manos del Estado y de dos grandes periódicos [Clarín y la Nación].
Si hay expropiación del Estado, podría verse afectado el acceso al papel de los
medios. La expropiación planteada con el control del 51% en manos del Estado
implicará un monopolio oficial en cuanto al acceso preferencial de precios del
papel. No es la mejor opción por seguir.
-¿Y si ello se
lograra?
-Hay que tener
cuidado, porque hay normas internacionales que explícitamente podrían objetar
el proceso. Me refiero al artículo 13.3 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos, que alude al abuso de parte del Estado sobre el papel para
periódicos. Habrá que analizar en función de la práctica si no se vulnera ese
artículo. Si el Gobierno avanza sobre ello, estaríamos frente a una eventual
violación de estándares internacionales. En la medida en que se demuestre que
las prácticas del Estado en el manejo del papel de diario es abusiva, podría
intervenir la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
-¿Por qué?
-Es que la
Convención dice que no se puede restringir el derecho de expresión por vías o
medios indirectos. Ya no habla de censura directa. Habla de medios indirectos,
tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para
periódicos.
-Sin embargo, la
reforma judicial ya fue aprobada, aun cuando antes había sido objetada por la
Relatoría de Justicia de la ONU.
-La intervención de
la ONU debería ser tomada como aporte constructivo. Hubiera preferido una
reacción diferente y no una respuesta desafortunada como la de Timerman.
-¿Cómo se ve en
Estados Unidos esta situación de la Argentina?
-La Argentina está
bastante aislada. No hay mucho interés por la Argentina y por el peso que hoy
cumple en América latina. Podría jugar un rol más importante en cuanto a la
promoción de valores democráticos y derechos humanos.
-¿Se habló del
acuerdo con Irán por la causa AMIA en su visita?
-Sí, y veo
inaceptable que un acuerdo para llegar a la verdad pueda ser concebido sin el
apoyo de la comunidad judía. Es un gran triunfo de la diplomacia iraní.
Martín Dinatale. La Nación.com.ar. 27/05/13