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1717. Mientras crece la hambruna, se desperdician 570 millones de toneladas de alimentos al año


La agencia de la ONU para la alimentación diseña una guía práctica para los consumidores con el objetivo de reducir los restos de comida. Insta además a las empresas alimentarias y los políticos a tomar acciones conjuntas para que los consumidores tengan opciones sostenibles.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advierte que los alimentos se pierden y desperdician a lo largo de toda la cadena de valor alimentaria: desde la producción, pasando por la manipulación, el transporte, el almacenamiento y la distribución, hasta llegar al consumo.
Los hábitos domésticos son responsables de casi 570 millones de toneladas de alimentos desperdiciados cada año en todo el mundo, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Por individuo, cada persona desperdicia una media de 74 kg de alimentos al año.
Y esta tendencia, puede ir en aumento. A medida que crece la población mundial, también lo hace la demanda de alimentos. Así, la producción agrícola ha aumentado en todo el mundo casi un 300% en los últimos 50 años.
Al mismo tiempo, según los últimos datos del informe de la FAO, El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2023, se calcula que una media de 735 millones de personas padece hambre o malnutrición en el mundo.
Educación y concienciación
La FAO señala que, a pesar de las campañas para concienciar y educar a la población sobre el problema y los esfuerzos para atajarlo, los volúmenes de alimentos desechados en los hogares siguen siendo elevados.
Para ello, la agencia diseñó una guía práctica para los consumidores, que proporciona consejos y recomendaciones fáciles de poner en práctica para evitar el desperdicio de alimentos. La guía sirve de ayuda a lo largo del proceso, que va desde la compra hasta el consumo.
"Las causas de este desperdicio de alimentos son múltiples, incluyendo factores individuales y de la sociedad. Por ello, frenar el desperdicio de alimentos requiere medidas a diferentes niveles y la acción conjunta y coordinada de las empresas alimentarias y los responsables políticos", aseguró un funcionario de Agroindustria de la FAO.
Sin embargo, Robert van Otterdijk especificó que, “aunque mejorar las infraestructuras y los marcos políticos y normativos es fundamental, estas medidas sólo funcionarán si los consumidores se comprometen a cambiar sus pautas".
Es decir, deben existir políticas informadas, prácticas sólidas de la industria alimentaria y estrategias de mercadeo, y acceso a opciones sostenibles para crear la oportunidad de que las personas tomen decisiones adecuadas relacionadas con la alimentación. Además, el cambio de modelo de consumo requiere motivar a la gente para que reconsidere sus hábitos cotidianos, así como conocimientos y habilidades para hacerlo.
Pequeñas acciones, grandes resultados
La FAO invita a los consumidores a llevar un diario de desperdicio de alimentos durante una semana, que también se incluye en la guía. Éste ayudará a evaluar la cantidad de alimentos desperdiciados y las razones que hay detrás.
Después, las recomendaciones son tan sencillas como revisar el frigorífico y la despensa y hacer una lista antes de comprar para evitar decisiones impulsivas o adquirir más de los necesario. Cuando se aprovechan ofertas de productos perecederos rebajados, como frutas, verduras y ensaladas, es recomendable comprar menos alimentos frescos con más frecuencia es una forma fácil de evitar el desperdicio de comida en casa.
La confusión sobre las fechas de consumo preferente y caducidad es una de las principales causas de desperdicio de alimentos en los hogares. La guía también explica las diferentes fechas de caducidad de los alimentos. Los alimentos pueden seguir siendo aptos para el consumo después de la fecha de consumo preferente, mientras que la fecha de caducidad indica cuándo ya no es seguro consumirlos.
Guardar y utilizar más tarde los restos de comida es una forma eficaz de evitar el desperdicio de alimentos. Por ejemplo, añadir pan viejo a una ensalada o una sopa, transformar fruta demasiado madura en un postre o un batido, utilizar las sobras de pollo para hacer un sándwich requieren poco esfuerzo, pero marcan la diferencia a largo plazo.
Ocasión de reunión
Ahorrar comida no sólo es fácil, sino que también puede crear la ocasión de reunirse con la familia o los amigos para una comida de "usar y tirar", en la que todos podrían traer sobras y otros alimentos que de otro modo se desperdiciarían.
Para muchos, compartir la comida siempre ha sido una forma de unir a la gente, crear un sentimiento de pertenencia y construir una comunidad más fuerte. Por ejemplo, las aplicaciones móviles pueden poner en contacto a vecinos y empresas locales para compartir los excedentes alimentarios. También se pueden donar a bancos de alimentos, comedores sociales y refugios locales.
La FAO insta a recordar que, con pequeñas acciones individuales, tenemos el potencial colectivo de lograr un gran impacto en la reducción del desperdicio de alimentos.
Centro de Noticias ONU. Naciones Unidas. 10/08/2023
https://news.un.org/es/story/2023/08/1523342

1451. Quince años y para siempre

Los próximos 15 años serán decisivos para el futuro de nuestro planeta. Durante este período, nos enfrentaremos a algunos de los mayores desafíos del siglo XXI, en medio de una transición continua y profunda en la economía global.
La superación del hambre y la pobreza extrema son los retos más importantes. Hoy en día casi 800 millones de personas no tienen suficiente alimento para comer a pesar de que se produce suficiente comida en el mundo para alimentar a todos. Es evidente que necesitamos soluciones urgentes para superar los cuellos de botella estructurales que impiden que los que padecen hambre tengan acceso a los alimentos.
En otras palabras, la inclusión social debe convertirse en la columna vertebral del desarrollo. Sin embargo, no vamos a lograr ni la inclusión social ni el desarrollo, a menos que nuestras decisiones estén guiadas por la sostenibilidad.
Somos la primera generación que puede acabar con el hambre y hacer que la seguridad alimentaria y nutricional sea verdaderamente universal. Y tal vez también somos la última generación en condiciones de evitar daños irreversibles provocados por el cambio climático.
El marco político necesario para avanzar en la dirección correcta requiere un grado sin precedentes de compromiso político.
Entre el 25 y el 27 de septiembre, en una cumbre en Nueva York, se dio un importante paso en este sentido, cuando la comunidad internacional respaldó los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con una agenda ambiciosa para cambiar el mundo para mejor en los próximos 15 años.
Este nuevo pacto global para el futuro incluye crucialmente acabar con la pobreza y el hambre para el año 2030, la mitigación y adaptación al cambio climático y la búsqueda de formas más sostenibles de hacer que la oferta satisfaga a la demanda.
Las decisiones que tomamos como consumidores se han vuelto tan importantes para el futuro como los que tomamos como productores.
Además de los cerca de 800 millones de personas que sufren desnutrición crónica, la malnutrición es también un problema importante con unos dos mil millones de personas que sufren de deficiencias de micronutrientes y 500 millones de personas que sufren de obesidad, esta última una enfermedad que va en aumento en muchos países de ingresos medios y altos.
El mundo que se prevé a través de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible no es una quimera inalcanzable. No es una utopía; podemos hacerlo realidad.
La solución está en el problema. A medida que  la riqueza sigue ganando distancia a la justicia, la supervivencia depende más y más del imperativo de la cooperación.
O construimos un futuro para todos, o no habrá futuro aceptable para nadie. Cualquier duda al respecto palidece ante el éxodo que estamos presenciando, donde los refugiados arriesgan sus vidas en un intento desesperado por encontrar una vida mejor en otro lugar.
Más de 70 por ciento de la inseguridad alimentaria en el mundo se concentra en las zonas rurales de los países pobres y en desarrollo.
Una de las soluciones es reconocer y apoyar el papel que la agricultura familiar a pequeña escala puede desempeñar para lograr hambre cero de una manera sostenible.
Para lograr esto, necesitamos políticas públicas que desarrollen las capacidades de las personas, apoyar la producción, facilitar el acceso al crédito financiero, la tecnología y otros servicios y promover la cooperación internacional.
Para erradicar el hambre y la pobreza debemos empezar por ir más allá de hacer frente a situaciones de emergencia cuando se producen y en su lugar dirigir nuestros esfuerzos a hacer frente a las condiciones que las causan.
El costo del fracaso está claro. Si prevalece enfoque de negocio como el que ha habido hasta ahora, en 2030 todavía tendremos 650 millones de personas que padecerán hambre.
Hemos estimado que para acabar con el hambre para el año 2030 se requieren una combinación de inversiones en protección social y agricultura y desarrollo rural de unos 267.000 millones de dólares. Esto significa alrededor de 160 dólares al año para cada persona que sufre hambre.
Esto es más o menos el precio de un teléfono celular. Se trata de una cantidad relativamente pequeña a pagar con el fin de liberar al mundo del flagelo del hambre y de hacerlo durante nuestras vidas.
José Graziano da Silva. Director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
José Graziano da Silva. IPSNoticias.net. 28/09/15.

937. Desperdiciados y desnutridos. En México se desperdicia el 37% de la producción nacional de alimentos

Mientras más de 1.5 millones de niños sufren desnutrición, en México se desperdicia el 37% de la producción nacional de alimentos.
México, Distrito Federal. En México se pierden 100 mil millones de pesos anuales en desperdicio de alimentos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).
Esto representa el 37 por ciento del total de la producción nacional de alimentos.
Pero también en México, el 14.5 por ciento de los niños de edad preescolar que viven en poblaciones rurales sufren de desnutrición crónica, lo que representa casi 1.5 millones de menores de 5 años.
De acuerdo a la Encuesta Nacional en Salud y Nutrición 2012 elaborada por el Instituto Nacional de Salud Pública, la desnutrición crónica que se contabilizó desde la década de 1980 no ha sido abatida.
Abelardo Ávila Curiel, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), aseguró que el Gobierno intento abatir la desnutrición a través de un modelo integral para asegurar que hubiera alimentos saludables, una economía rural sustentable y creciente.
Sin embargo, dijo el experto, en lugar de eso se enfrascó en un modelo paternalista, en el que el combate a la desnutrición se vio como asistencialismo social, con el regalo de despensas, y no como un programa de atención integral al desarrollo de la niñez.
Para Adelita San Vicente Tello, ingeniera agrónoma por la Universidad Autónoma Metropolitana y representante de la asociación civil Semillas de Vida, el panorama que dejan ver las cifras oficiales es muy dramático.
“Hay quien piensa que es una política de genocidio”, aseguró en octubre de este año.
San Vicente Tello aseguró que este es un drama que se exacerbó en los últimos 20 años, tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, cuando el expresidente Carlos Salinas decidió que era mejor importar alimentos que producirlos en el país.
Desde entonces, México se convirtió en un “agroimportador neto”, pues de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el país importa el 42 por ciento de los productos que consume.
Esto, pese a que el país se ubica en el octavo lugar como productor de alimentos y que 28 productos nacionales están entre los primeros lugares a escala mundial, de acuerdo a datos revelados por el propio secretario de Agricultura, Francisco Mayorga.
En Durante la inauguración del X Foro de Expectativas del Sector Agroalimentario y Pesquero, indicó que el volumen total de la producción per cápita del país equivale a casi 2 mil kilogramos de alimentos al año.
El titular de la Sagarpa agregó que el país produce más de 180 millones de toneladas de alimentos agrícolas.
Sin embargo, según la Sedesol, en México se desperdicia el 24 por ciento del frijol, 46 por ciento del arroz y el 37 por ciento de la leche.
En frutas y verduras el desperdicio alcanza cifras de 54 por ciento en el aguacate, el 28 por ciento del tomate y 32 por ciento del melón que se produce cada año.
Cifras de Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) señalan que en México cada persona desperdicia 230 kilos de alimentos al año, mientras que 7.4 millones mexicanos viven en pobreza extrema y con carencia alimentaria.
100,000 millones de pesos anuales se desperdician en alimentos en México
7.4 millones mexicanos viven en pobreza extrema y con carencia alimentaria
42% de los productos que consume el país se importan
2.8% de los menores de cinco años presentan bajo peso
1.6% de los niños en el país tienen desnutrición aguda
13.3 puntos porcentuales disminuyó la baja talla en preescolares entre 1988 y 2012
Carolina Hernández. Reporte Indigo.com. 20/12/13

656. ONU destaca vínculo entre violencia de género y seguridad alimentaria


Naciones Unidas. En el Día Internacional de la Mujer, tres agencias de la ONU destacaron el vínculo estrecho entre la violencia de género y la seguridad alimentaria.
La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) afirmaron que discriminar a la mujer causa desempleo y malnutrición.
Lo
s organismos recordaron que en momentos de hambruna algunas familias casan a sus adolescentes o algunas mujeres cambian sexo por comida. Otras, al buscar leña para cocinar, son víctimas de violaciones y otros ataques.
También lamentaron que muchas leyes discriminan a las mujeres en materia de titularidad de tierra. Esta discriminación deja en una situación muy débil a las viudas.
Las agencias recordaron que las mujeres constituyen el 40% de la fuerza laboral en el campo.
Un mayor acceso de esas agriculturas a técnicas y materiales de cultivo beneficia a toda la comunidad.
Onu.org. 08/03/13

Revista Conexión Social

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel sobre el Día Internacional de la Paz

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