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1606. La violencia es un problema de salud


No hace falta ser antropólogo para entender que somos fruto incuestionable de nuestro pasado antropoide, salvaje y amoral. Es parte de nuestra programación biológica acometer con fuerza irrefrenable contra cualquier amenaza a nuestra integridad física. Precisamente, la ciencia ha calculado que nuestra especie humana ha sobrevivido por cerca de 3,800 millones de años gracias a ese poderoso instinto.
Pero nuestra evolución nos ha hecho muy singulares; a diferencia de otras especies animales, nosotros planificamos el ataque agresivo. Estrategizamos perversamente la embestida brutal y le llamamos “violencia” (del latín “vis” con el sufijo “lentus”, cuya conjunción en la palabra “violentia” significa “uso continuado de la fuerza”), usando el lenguaje como una brida del instinto, aunque siga siendo mortífero y descontrolado.
Los humanos comúnmente matamos a otras especies para alimentarnos, entablamos guerras por el control de territorios, infligimos heridas y muerte a otras personas para robarnos sus objetos de valor y recurrimos a la fuerza para defender lo que estimamos y queremos. A menudo, la rivalidad sexual también conduce a la brutalidad. Pero, al parecer de los científicos, el tamaño de nuestra masa encefálica nos ha agenciado la capacidad de “socializar”, favoreciendo el desarrollo de nuestra cultura humana. Precisamente, esa cultura ha sido capaz de inventarse eso que llaman “paz”, para filtrar el instinto agresivo y viabilizar un comportamiento aceptable para la mayoría de los miembros de la comunidad. Sobre todo, ha permitido la estabilidad en las relaciones humanas favoreciendo el desarrollo de la creatividad y la imaginación, factores que nos hacen creer “superiores” al resto de las especies vivas del planeta.
Entonces, si la violencia anida entre los frenos de la cultura, para prevenirla y controlarla se requiere entonces de una “educación del instinto agresivo”. Se requeriría de un método de manejo emocional que someta a obediencia la pérdida del control racional.
La Organización Mundial de la Salud —entre otras organizaciones— ha elaborado manuales (“Enfrentando problemas plus”, “Terapia de grupo interpersonal” y “Pensamiento saludable”) sobre intervenciones psicológicas breves, incluyendo utilización de la activación de la conducta, el entrenamiento en relajación, el tratamiento para la resolución de problemas y el fortalecimiento del apoyo social.
La llamada “psicoterapia cognitiva-conductual” parte del principio de que la agresividad se puede convertir en una respuesta rutinaria, familiar y predecible a una variedad de situaciones. Cuando la agresividad es demostrada frecuente y agresivamente puede convertirse en un hábito mal adaptado. Es decir, el bombardeo mediático hostil y violento, en la forma de películas, programas televisivos y eventos masivos descontrolados, unido a actitudes y expresiones de intolerancia política, social y de género, se convierten en detonantes de una rutina de agresión y violencia social.
Sin dejar de reconocer la validez de los análisis del gobierno y los sectores de opinión pública sobre los conflictos detonantes de la violencia en Puerto Rico, como lo son las drogas y las brutales desventajas de clase, hay que reconocer que aunque la violencia es una manifestación directa de esos conflictos, no debe ser una consecuencia absoluta que nos desvíe del propósito presente e inmediato de salvaguardar la seguridad pública.
La violencia que se vive en Puerto Rico —como en cualquier parte del mundo— debe hacer considerar la implantación de un programa integral abarcador de control de agresividad. Este programa puede ser desarrollado con una colaboración no-partidista y multisectorial, donde converjan el gobierno, el sector cívico y privado y el acervo científico universitario del País. Habría que pasarles una alta factura de responsabilidad civil a las iglesias para que aporten algo más que sus inútiles círculos de oración para la ejecución del programa.
Ya resulta antipático tanto foro teórico inconsecuente e impráctico, ese regodeo intelectual que explica, pero no le busca el atajo al problema. En el menos malo de los casos, formula soluciones a un largo plazo ideal, sacrificando el presente problemático.
Lo que necesitamos es un plan de acción coherente y consistente AHORA que permita un alivio de verdadera paz social en Puerto Rico, con un enfoque salubrista, no punitivo. Las macanas, la radicalización táctica de la Policía, entre otras medidas cuasi militares, han probado ser inefectivas.
Puerto Rico podría reinventarse como una cultura de paz. Falta la voluntad colectiva de exigir acción. Y eso incluye el poder político para ejecutarlo.
José Augusto Acevedo. Asesor de Mercadeo y Comunicación Pública  
José Augusto Acevedo. ElVocero.com. Puerto Rico, 26/01/2019

556. Educar en Equidad de Género

San Juan, Puerto Rico. Insistir en una política pública y un esfuerzo de País dirigidos a lograr la equidad de género es fundamental para erradicar la violencia contra las mujeres, reiteraron organizaciones locales e internacionales, con más fuerza durante noviembre, cuando se observa el mes de prevención de violencia de género.
Desde la más reciente campaña para América Latina de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) “Únete contra la violencia hacia las mujeres”, hasta un vídeo para niños y niñas producido por la Coordinadora Paz para la Mujer plantean que la equidad es sinónimo de menos violencia.
“En los países donde hay más igualdad de género, hay menos violencia contra las mujeres, declaró en días recientes Nadine Gasman, directora regional para América Latina de la campaña de la ONU.
Para alcanzar ese propósito, hay que hacer un esfuerzo planificado por brindar oportunidades sociales, económicas y personales a las mujeres, señala la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM). El objetivo es lograr balance que equipare la mujer y al hombre en términos de oportunidades, responsabilidades, poder y derechos.
“Estamos hablando de una mirada transversal a todo el país y cómo vamos a mirar sus instituciones para que realmente haya un proyecto nacional de perspectiva de género para eliminar todo tipo de violencia contra las mujeres”, señaló Sara Benítez, catedrática retirada de la Universidad de Puerto Rico e integrante del Movimiento Amplio de Mujeres de Puerto Rico. Ese esfuerzo preventivo involucra desde el núcleo de pareja y familiar, instituciones religiosas, el espacio laboral y el comunitario. Pero Benítez enfatizó en que el sistema educativo debe ser el ente medular desde donde se promueva y alcance la equidad.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a través de su Sección de Educación para un Desarrollo Sostenible, ha enfatizado en que la cuestión de género debe ser una prioridad en la planificación de la educación, desde las infraestructuras hasta el desarrollo de materiales o los procesos pedagógicos. La UNESCO plantea, además, que la participación total y equitativa de las mujeres es vital para un futuro sostenible.
“Si algo podemos hacer en los próximos años, dado los niveles de violencia que hemos tenido, es declarar el cuatrienio de la equidad por género en Puerto Rico y buscar cómo a través de todo el sistema se puede promover eso”, dijo Benítez. Recordó que el País cuenta con la Ley 108 de Perspectiva de Género de 2006, que ordena al Departamento de Educación en coordinación con la OPM incorporar la perspectiva de género en las escuelas. La experta indicó que no es tema solo para currículos, sino que hay que adiestrar a maestros y maestras, directores y personal escolar.
De acuerdo con la Coordinadora Paz para la Mujer, establecer patrones de crianza no sexistas en los hogares requiere comenzar con el ejemplo de los padres y madres manifestando comportamientos libres de violencia, como compartir tareas, tomar decisiones en conjunto y fomentar la crianza compartida. A los niños y niñas se les debe exigir las mismas responsabilidades, ofrecerles las mismas oportunidades y hablarles sobre la importancia de establecer relaciones equitativas.
Son muy amplias las áreas en las que la equidad de género debe ser atendida, entre ellas, la brecha salarial y las oportunidades de desarrollo profesional y calidad de vida, en las que la mujer sigue siendo discriminada. Otro campo que requiere atención es el de los derechos sexuales y reproductivos.
“Un país donde hay una educación laica, no sexista y no discriminatoria, va a ser un país libre de todo tipo de violencia, incluyendo la violencia de género, pero eso requiere un proyecto de País”, puntualizó Benítez.
En el hogar:
Establezca patrones de crianza no sexistas con sus hijos e hijas.
Exija a niños y niñas las mismas responsabilidades y ofrezca las mismas oportunidades.
Respete sus derechos.
Desarrolle estrategias de negociación con su pareja, hijos e hijas.
Compartan las tareas, decisiones, autoridad, responsabilidades, diversiones, para que no exista abuso de poder y se fomente la crianza compartida.
Apoye a la pareja en sus metas.
Fomente la honestidad y la confianza con su pareja, hijos e hijas.
Compartan información sobre la violencia doméstica con sus hijos, hijas, familiares y otras mujeres
Oriente a hijos e hijas, sobrinos y sobrinas y demás jóvenes sobre la importancia de establecer relaciones equitativas.
En la escuela:
Mantenga una política de no violencia en el ambiente escolar.
Utilice los espacios de juego para demostrar las oportunidades de igualdad.
Respalde programas educativos que promuevan la equidad por género en sus prácticas, cursos y ambiente escolar.
Transforme los roles aprendidos.
Refuerce las conductas de respeto y acogida desde las posiciones de poder, como maestros, directores, consejeros, etc.
En la comunidad:
Asuma un compromiso personal con la erradicación y prevención de la violencia doméstica.
Edúquese acerca de la equidad de género.
Participe en redes de apoyo a mujeres que pueden encontrarse en situaciones de violencia.
Fuentes: www.unesco.org; Coordinadora Paz para la Mujer; Oficina de la Procuradora de las Mujeres.
Ivis Negrón Pérez. El Nuevo Día.com. 28/11/12
http://www.elnuevodia.com/vitaleducarparalaequidaddegenero-1395307.html

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