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164. Libia no es Irak, Obama no es Bush

Paz Ciencia
“Libia no es Irak, Obama no es Bush”
José Benito Pérez Sauceda
“Podemos reconocer que la opresión siempre estará entre nosotros y aun así, esforzarnos por lograr la justicia. Podemos admitir la inflexibilidad de la depravación y aun así, esforzarnos por lograr la dignidad. Podemos comprender que habrá guerras y aun así, esforzarnos por lograr la paz. Podemos hacerlo, pues ésa es la historia del progreso humano y en este momento de desafíos, ésa debe ser nuestra labor en la Tierra”.
-Barack Obama
Ante la advertencia del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, al dirigente libio Muammar Gaddafi, de cumplir la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o “atenerse a las consecuencias” no han faltado las voces que comparan este “intervencionismo” con lo acontecido en Irak.
Una de las críticas más recurrentes es ¿cómo un Premio Nobel de la Paz puede promover un conflicto en contra de un país soberano?
Sin embargo, las acciones y declaraciones de Obama no son incongruentes, recordemos que al recibir el mencionado reconocimiento, el presidente americano admitió su convicción de justificar el uso de la fuerza “por motivos humanitarios”. Obama reconoció la necesidad del uso equilibrado entre “el ostracismo y la negociación; la presión y los incentivos, de manera que se promuevan los derechos humanos y la dignidad” en los regímenes represivos.
En dicho discurso, Obama hace alarde de un profundo conocimiento de la Teoría de la Negociación, sabiendo que el Ganar/Perder, también es una forma valida de negociar y recomendada en diversos casos.
El presidente norteamericano no hace en sus actuales declaraciones un llamado a la guerra, solo pone presión a la situación de Gaddafi, recurso valido en cualquier Negociación y más cuando se basa en un criterio legal, como lo es la resolución 1973.
Recordemos que la intervención en Libia está fundada en una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que no ocurrió en la guerra de Bush contra Irak.
Otras críticas llegan al extremo de establecer un manejo de Estados Unidos sobre el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Para desmitificar estas creencias es necesario explicar cómo fue aprobada la resolución y cómo funciona dicho consejo.
La decisión contra Libia fue votada por las 15 naciones que conforman el Consejo de Seguridad, estas son: Estados Unidos, Francia, Inglaterra, China y Rusia como miembros permanentes y Alemania, Bosnia-Herzegovina, Brasil, Colombia, Gabón, India, Líbano, Nigeria, Portugal y Sudáfrica como miembros temporales.
La votación contó con 10 votos a favor, 5 abstenciones y 0 en contra.
Para poder alcanzar una decisión se requieren de nueve votos, pero los cinco miembros permanentes tienen la facultad de vetarlas. Ni China, ni Rusia, naciones que no se distinguen por ser tradicionalmente afines a los norteamericanos vetaron la decisión.
El fantasma de la arbitraria intervención militar de Estados Unidos a Irak, bajo el argumento de que Saddam Hussein contaba con armas de destrucción masiva, pesa más sobre las especulaciones de esta nueva acción aliada, que los hechos.
También es importante recordar que desde su juventud Barack Obama, ha sido un defensor de las libertades fundamentales, situación muy diferente a la del ex mandatario George W. Bush principal promotor de la invasión a Irak del 2003.
Por nuestra parte creemos, que los señalamientos deberían ir más en el sentido de por qué en las Naciones Unidas no se debate ya la intervención en otros países de la región donde también se están dados flagrantes violaciones a los derechos humanos como en las protestas en Yemen, Siria o Bahréin, sólo por citar ejemplos.
José Benito Pérez Sauceda. Maestro en Ciencias con especialidad en Métodos Alternos de Solución de Controversias y Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL; Candidato a Doctor en Derecho por la UANL; Coordinador-fundador del Comité de Fomento e Investigación de la Cultura de Mediación del Colegio de Mediadores de Nuevo León. Actualmente Catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología y Facultad de Ciencias Químicas en MASC, también se ha desempañado como Profesor de Negociación en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública. Autor de más de 10 artículos jurídico-científicos. Creador e impartidor de cursos y diplomados en Negociación, Mediación y Cultura de Paz. Conferencista a nivel nacional e internacional sobre MASC y Cultura de Paz. Creador-Coordinador de los sitios: “Mediación Monterrey” y "Cultura de Paz y No Violencia Monterrey".
http://josebenitoperezsauceda.blogspot.com/, licbenitoperezsauceda@yahoo.com.mx, josebenitoperezsauceda@hotmail.com

141. Cultura de Paz

Paz-Ciencia
"Cultura de Paz"
José Benito Pérez Sauceda

“Puesto que la guerra nace
en la mente de los hombres,
es en la mente de los hombres
donde deben erguirse
los baluartes de la paz.”

-Preámbulo Fundacional de la Constitución de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

La Paz no es un concepto abstracto y subjetivo como se podría creer. Originalmente la Paz era concebida como la ausencia de guerras, dicho concepto estaba centrado en los conflictos bélicos entre países. Por su parte, Quince Wright en 1941, estableció que la paz era un equilibrio dinámico de factores políticos, sociales, culturales y tecnológicos y al romperse la “armonía” en el sistema internacional venía el conflicto bélico.
Una de las más reconocidas personalidades en la materia es, sin duda, el sociólogo noruego Johan Galtung, quién divide a la paz en dos categorías: paz negativa (no guerra) y paz positiva (no violencia). Según esta división la primera se refiere a la ausencia de violencia personal, guerras, terrorismo y disturbios mientras que la segunda se da cuando existe una ausencia de violencia estructural, esto es, ausencia de pobreza, hambre, discriminación y contaminación.
Para Galtung, la contraposición de la paz no es la guerra, sino la violencia, de ahí que cuando tratemos de entender lo que es la paz, debemos comenzar por el estado de ausencia o disminución de todo tipo de violencia, tanto directa (física y verbal), estructural o cultural, que vaya dirigida tanto a mente, cuerpo o espíritu de cualquier ser humano o contra la naturaleza.
En los ochentas, ya con los dichos conceptos de paz bien definidos y difundidos, se empezó a hablar de una paz que incluyera la ausencia de violencia en las casas hacia la mujer. Esta idea contempla a la guerra como una forma masculina de afrontar los conflictos, por lo cual dicha corriente recibió el nombre de Paz femenina.
En los 90´s surge el planteamiento de la Paz holística-Gaia dándole un alto valor a la relación entre los seres humanos y el medio ambiente. Para mediados de esa década surge la teoría de la Paz holística interna y externa, que incluye también aspectos espirituales.
El punto culminante del movimiento sucede el 6 de octubre de 1999, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la resolución 53/243 “Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz”, con el fin de promover que los gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil orienten sus actividades al fomento y promoción de una cultura de paz en beneficio de los pueblos del mundo.
En dicha declaración se define a la cultura de paz, como: “un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en:
a) El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación;
b) El respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados y de no injerencia en los asuntos que son esencialmente jurisdicción interna de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional;
c) El respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales;
d) El compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos;
e) Los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones presentes y futuras;
f) El respeto y la promoción del derecho al desarrollo;
g) El respeto y el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres;
h) El respeto y el fomento del derecho de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información;
i) La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones; y animados por un entorno nacional e internacional que favorezca a la paz.”
Como vemos, la idea de Paz ha venido evolucionando a través de los años. Hoy, el objetivo primordial de esta cruzada es la construcción de una cultura de paz a nivel global. Para ello se necesita que este conocimiento llegue a toda la población.
En “Cultura de Paz y No Violencia Monterrey” intentamos aportar nuestro granito de arena a la promoción de la Paz y sus valores, esperando que este humilde esfuerzo pueda tener el eco necesario para poder hacer una diferencia. Por lo pronto, ya es un éxito para nosotros contar con su visita y lectura al sitio, hecho que resulta una motivación suficiente para realizar este trabajo y seguir adelante.
José Benito Pérez Sauceda. Maestro en Ciencias con especialidad en Métodos Alternos de Solución de Controversias y Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL; Candidato a Doctor en Derecho por la UANL; Coordinador del Comité de Fomento e Investigación de la Cultura de Mediación del Colegio de Mediadores de Nuevo León. Catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología, Facultad de Ciencias Químicas y Facultad de Ciencias Políticas en MASC y Negociación. Autor de más de 10 artículos jurídico-científicos. Creador e impartidor de cursos y diplomados en Negociación, Mediación y Cultura de Paz. Conferencista a nivel nacional e internacional sobre MASC y Cultura de Paz. Miembro del Centro de Mediación Privado. http://josebenitoperezsauceda.blogspot.com/ , licbenitoperezsauceda@yahoo.com.mx  

México emancipado

Paz-Ciencia
"México emancipado"
José Benito Pérez Sauceda
Se fugan casi 150 reos del Penal Estatal de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Ejecutan a una madre que realizaba una protesta frente a la puerta principal del palacio de gobierno de Chihuahua, porque un Tribunal dejó en libertad al asesino confeso de su hija.
Las anteriores son dos noticias que nos sirven para mostrar la realidad mexicana en que vivimos. Mientras en el primer caso, se escapó cerca del 10% de los internos en el “reclusorio” tamaulipeco y fue hasta varias horas después de su escape que las autoridades se dieron cuenta de su ausencia, en el segundo, autoridades judiciales tuvieron en sus manos la posibilidad de evitar la muerte de la madre activista, si hubieran dejado al homicida de su hija en donde debía estar, es decir, en prisión.
Ante los hechos, las autoridades de Tamaulipas cesan al Director de los Penales de la entidad, mientras que en Chihuahua, los jueces cuestionados fueron retirados de su cargo y sujetos a investigación, pero la noticia ya le dio la vuelta al mundo y fue criticada por el mismo Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre otras organizaciones.
Las reacciones son más políticas ante la polémica generada que soluciones de raíz, ¿acaso no saben las autoridades federales y estatales del deplorable estado en que se encuentran algunos de los Penales en nuestro país?, ¿por qué el poder judicial de Chihuahua toma medidas hasta ahora en el caso de los miembros del tribunal oral que absolvieron al asesino de la hija cuya madre también fue ejecutada, cuando este caso tiene tiempo de ser muy cuestionado? y sobre todo ¿qué se está realizando en la depuración y vigilancia del actuar de las autoridades judiciales tanto federales como estatales para evitar más casos de impunidad?
Estos eventos no sólo evidencian la problemática de seguridad y justicia actual en nuestro país, también dejan en claro, la cultura de simulación, de farsa, de sumisión en la que vivimos.
¿No existen más casos semejantes en diversos estados de la república que podrían tener los mismos resultados trágicos?, peor aún ¿Cuántos casos en el círculo de vida del ciudadano común (usted o yo) nos toca conocer y somos indiferentes para detenerlos o se colabora en ellos
Por acciones u omisiones permitimos que sucedan otros casos, quizás no tan graves, pero que de igual forma contribuyen al presente estado de descomposición social. Si buscamos una respuesta del ¿porqué hemos llegado a la situación de crisis que vivimos?, la respuesta es simple, porque lo permitimos o contribuimos a ellos.
El México actual es producto de todos nosotros, de todos los mexicanos, personas físicas y morales, autoridades o civiles, porque no hemos realizado lo suficiente, esperando que alguien resuelva lo que podríamos nosotros contribuir a resolver, pensando que la responsabilidad es solamente del otro, cuando la responsabilidad es de todos. No nos engañemos, no estamos libres de culpa y por supuesto que podemos contribuir, señalar, actuar. No podremos resolver todos los problemas pero si contribuir con nuestra parte.
Algunos podrán decir que el ciudadano común no va a combatir al crimen organizado, no va a evitar las fugas de los penales, ni puede evitar los homicidios, lo cual es debatible pues no sería la primera vez que una persona o grupos de personas tengan que realizar una investigación ante la ineficiencia de la autoridad, pero ciertamente si puede manifestarse y presionar a la autoridad, si puede participar y exigir transparencia y rendición de cuentas, si puede fomentar una cultura de honestidad, convirtiéndose en un ciudadano emancipado, capaz de asumir responsabilidades y de exigirlas. Si puede parar el círculo vicioso que pasa por nosotros y que consciente o inconscientemente seguimos.
No será la última vez que la autoridad deje libre a un homicida o que permita su fuga, pero si puede ser menos frecuente, si de ahora en adelante, las autoridades toman su papel, dejando de reaccionar y empezando a actuar responsablemente, igual sucedería si por fin los ciudadanos comunes abandonamos la simulación y dejamos de aceptar como normal e inevitable la corrupción, la desigualdad, el conflicto, la falsedad y la imposición y empezamos a comportarnos como los ciudadanos que realmente se necesitan para sacar a México de la penumbra en la que lo tenemos.
José Benito Pérez Sauceda. Maestro en Ciencias con especialidad en Métodos Alternos de Solución de Controversias y Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL; Candidato a Doctor en Derecho por la UANL; Coordinador fundador del Comité de Fomento e Investigación de la Cultura de Mediación del Colegio de Mediadores de Nuevo León. Catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología y la Facultad de Ciencias Químicas en MASC. Autor de más de 10 artículos jurídico-científicos. Creador e impartidor de cursos y diplomados en Negociación, Mediación y Cultura de Paz. Conferencista a nivel nacional e internacional sobre MASC y Cultura de Paz. Creador-Coordinador de los sitios: "Cultura de Paz y No Violencia Monterrey" y "Mediación Monterrey". http://josebenitoperezsauceda.blogspot.com/, licbenitoperezsauceda@yahoo.com.mx

No Violencia


Paz-Ciencia
Por José Benito Pérez Sauceda
"No Violencia"
Hemos visto en fechas recientes varias manifestaciones no violentas de la sociedad en rechazo a la situación de inseguridad que vivimos. En algunas de ellas, se ha exigido de manera enérgica resultados en la materia a las autoridades, llegando a pedir incluso, la salida de éstas.
Lo anterior, es rechazado por un sector de la comunidad política (regularmente perteneciente al mismo partido que las autoridades a las que se les pide su renuncia), así como periodistas y académicos, que piden no “politizar” las legitimas peticiones de la población.
Si bien es negativo, que dichas expresiones sociales pueden ser contaminadas y desvirtuadas por los intereses político-partidistas, también resultan igualmente perjudiciales o equivocadas las voces que piden a las manifestaciones populares en pro de la paz que no incluyan críticas a las gobernantes en turno, lo cual va en contra de la naturaleza de las mismas.
A través de la historia todos los movimientos no violentos han llevado consigo críticas y reclamos al estado en cómo se encuentran las cosas.
No se debe pensar que una expresión no violenta implica cero exigencias, cero reclamaciones, es todo lo contrario y que mejor ejemplo podemos citar que al premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo, quien actualmente se encuentra encarcelado por sus críticas al gobierno chino, su promoción a los derechos humanos y su participación en protestas como la celebrada en la Plaza de Tian´anmen en 1989.
Una cultura de paz y no violencia se basa precisamente en la emancipación del intelecto y la voluntad humana, en la participación ciudadana y en el desarrollo de todos los individuos en sus capacidades para expresar, discrepar, dialogar, negociar, actuar y tolerar.
El ser no violento no implica eludir riesgos, implica actuar en el conflicto, ponerse en medio del mismo, participar en él, con la pequeña gran diferencia que en lugar de llevar armas en la mano, se lleva una mejor alternativa para su expresión y defensa, la paz.
El mismo Gandhi mencionaba que la no violencia, es una posición de quienes se abstienen de usar la violencia por no querer empuñar armas pero ello no debía confundirse con cobardía, ya que la no violencia como resistencia no tiene nada que ver con la del cobarde o del indiferente. En sus palabras: “ningún hombre puede ser activamente no violento si no se rebela contra las injusticias sociales dondequiera que se den.”
Por tal motivo, algunos movimientos no violentos, sobre todo en Europa utilizan la palabra “noviolencia” como un solo término, pues no es simplemente una negación a usar la violencia, sino una afirmación, un hacer positivo, que implica también la participación ciudadana.
De lo mencionado, puede quedarnos en claro, que quién con sus acciones u omisiones mantiene el mal estado de las cosas, es cómplice de la situación y quienes piden no exigir, ni criticar lo pueden hacer más en un intento de censura, que ese si en un acto de violencia, que en el afán de buscar una real solución a los problemas que vivimos.
Las diferentes marchas por la paz realizadas en la ciudad, el sendero de veladores establecido en la plaza Morelos en recuerdo a la estudiante Lucila Quintanilla y las manifestaciones realizadas por la comunidad estudiantil de diferentes instituciones educativas, son muestras de actos pacíficos de la sociedad regiomontana que por fin, empieza a entender la importancia que tiene la paz en la vida cotidiana.
En un estado donde regularente solo nos interesaba el trabajo, el progreso y lo material, resulta esperanzador ver este renacer del aspecto humano, sólo nos resta trabajar para que la trágica situación que vive nuestro estado sirva como cimiento de un Nuevo León más maduro y en armonía, donde la única manera de lograrlo es participando todos en la construcción de la paz que necesitamos.
José Benito Pérez Sauceda. Maestro en Ciencias con especialidad en Métodos Alternos de Solución de Controversias y Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales por la Facultad de Derecho y Criminología de la UANL; Candidato a Doctor en Derecho por la UANL; Coordinador del Comité de Fomento e Investigación de la Cultura de Mediación del Colegio de Mediadores de Nuevo León. Catedrático de la Facultad de Derecho y Criminología, Facultad de Ciencias Químicas y Facultad de Ciencias Políticas en MASC y Negociación. Autor de más de 10 artículos jurídico-científicos. Creador e impartidor de cursos y diplomados en Negociación, Mediación y Cultura de Paz. Conferencista a nivel nacional e internacional sobre MASC y Cultura de Paz. Miembro del Centro de Mediación Privado. http://josebenitoperezsauceda.blogspot.com/ , licbenitoperezsauceda@yahoo.com.mx

Revista Conexión Social

Universidad Autónoma de Zacatecas presenta: Panel sobre el Día Internacional de la Paz

Consejo de Valores Nuevo León y Cultura de Paz y No Violencia Monterrey

Cultura de Paz y Mediación de José Benito Pérez Sauceda

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Pídelo al 01 81 2115 0135

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Cultura de Paz y No Violencia Monterrey. Juntos, Podemos hacer la Paz, Podemos Ser la Paz. Creador/Coordinador: José Benito Pérez Sauceda; *Pintura de la cabecera: Pérez Ruiz.
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