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Las drogas sintéticas, como el fentanilo, hacen más compleja la lucha contra el narcotráfico


La agencia contra la droga y el delito señala que estas sustancias están causando un récord de muertes por sobredosis, mientras abaratan y facilitan la producción y el contrabando. Además, el tráfico ilícito se solapa con los conflictos, la violencia y la inestabilidad, avivando la violencia de las bandas en Haití o amenazando el orden público en Ecuador.
La directora de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito señaló en una sesión de la Comisión de Estupefacientes que el problema mundial de las drogas “es cada vez más complejo” y contribuye a frenar los avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Ghada Wally detalló en Viena que las drogas sintéticas han cambiado el panorama, “abaratando y facilitando la producción y el contrabando”.
Drogas como el fentanilo están causando un récord de muertes por sobredosis, mientras surgen laboratorios clandestinos de producción en nuevas partes del mundo, señaló la directora.
Sin embargo, este fenómeno no ha sustituido a las amenazas de las drogas tradicionales de origen vegetal, explicó Wally. Más aún, el tráfico ilícito de drogas se solapa con los conflictos, la violencia y la inestabilidad, “avivando la violencia de las bandas en Haití y amenazando el orden público en Ecuador”.
Además, internet está creciendo como un mercado para drogas, precursores y sustancias químicas no controladas, así como una plataforma de intercambio de conocimientos técnicos de fabricación, advirtió.
Garantizar la atención sanitaria
Por su parte, el Secretario General de la ONU instó a abordar el problema mundial de las drogas mediante respuestas “equilibradas” y una “acción colectiva”.
Ante el aumento del número de personas con trastorno por consumo de drogas, António Guterres pidió continuar luchando contra el tráfico, invirtiendo en la prevención del consumo, garantizando la igualdad de acceso a la atención sanitaria y a los servicios de tratamiento y protegiendo los derechos humanos y la dignidad de todos.
“Debemos esforzarnos siempre por poner a las personas en primer lugar, acabando con la estigmatización y la discriminación y reforzando la prevención, haciendo hincapié en la rehabilitación, defendiendo los derechos humanos de las personas que consumen droga, y ampliando los programas de prevención y tratamiento y los servicios sanitarios”, dijo.
La sesión tuvo lugar en un momento en el que observan niveles récord de oferta de cocaína y drogas sintéticas y una brecha en el tratamiento, ya que sólo una de cada cinco personas con un trastorno por consumo de drogas recibe la atención adecuada, según la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito.
Aumento del consumo y de los trastornos
La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito calcula que 296 millones de personas de todo el mundo (1 de cada 17 personas) con edades comprendidas entre los 15 y los 64 años, en su mayoría hombres, han consumido al menos una droga en los últimos 12 meses.
Esto supone un aumento del 23% desde 2011, debido en parte al crecimiento de la población mundial.
A su vez, la agencia calcula que el número de personas que padecen trastornos por consumo de drogas ha aumentado hasta los 39,5 millones en 2022, lo que supone un incremento del 45% en 10 años.
Asesinatos en América Latina
Precisamente, durante la sesión, el presidente de Colombia denunció que la estrategia contra las drogas de las últimas décadas “ha fracasado”.
"Las drogas ilícitas están a la mano de todos, mientras que las medicinas controladas no les llegan a los pacientes que más las necesitan", dijo Gustavo Petro durante su intervención, en la que denunció que un millón de personas han sido asesinadas en América Latina por la criminalización de las drogas.
Por su parte, el vicepresidente de Bolivia pidió la despenalización de la hoja de coca.
Centro de Noticias ONU. (14 de Marzo de 2024) Las drogas sintéticas, como el fentanilo, hacen más compleja la lucha contra el narcotráfico. Centro de la ONU. Recuperado el 06 de Abril de 2024. 
https://news.un.org/es/story/2024/03/1528356 

955. Por qué el respeto a los derechos humanos exige reformas a las políticas de drogas

Londres, Reino Unido. Cómo la criminalización de las drogas destruye vidas, fomenta abusos y subvierte la justicia
Casi todos los países del mundo juegan un papel –ya sea como productores, consumidores o puntos de tránsito— en el multimillonario negocio del tráfico de drogas ilícitas, que abastece a más de 150 millones de personas cada año y sigue creciendo.
Para combatir este comercio, en las últimas décadas, muchos países han puesto en marcha “guerras contra las drogas”, que han supuesto la represión de participantes, grandes y pequeños, en el negocio de las drogas, y en algunos casos severas sanciones para los consumidores.
Human Rights Watch lleva mucho tiempo documentando los abusos generalizados contra los derechos humanos que este enfoque ha producido: en Estados Unidos, los estragos que  han causado las desproporcionadas penas de prisión por los delitos de drogas en individuos y sus familias, así como inquietantes disparidades raciales en la aplicación de las leyes antidrogas; en México, los asesinatos cometidos en nombre de la lucha contra el narcotráfico; en Canadá, EE.UU.y Rusia, cómo el miedo a medidas represivas desalienta a usuarios de drogas a acceder a servicios de salud necesarios y los expone a la violencia, la discriminación y a enfermedades; en Afganistán y Colombia, cómo la producción de narcóticos ha fortalecido a grupos armados que se oponen o son afines al gobierno; en India, Ucrania y Senegal, cómo pacientes con cáncer sufren dolores severos debido a las estrictas regulaciones de control de drogas que hacen que la morfina sea prácticamente inaccesible; y en China, Vietnam y Camboya,  reportamos  “centros de rehabilitación para drogodependientes”, donde las personas son sometidas a la tortura, el trabajo forzado y el abuso sexual.
Pero dentro de Human Rights Watch muchos teníamos la convicción cada vez mayor de que este enfoque no iba lo suficientemente lejos; de que el problema no se limitaba simplemente a políticas inadecuadas o a su ejecución abusiva. Más bien, la criminalización de las drogas en sí parecía  ser intrínsecamente problemática. Especialmente en los casos de posesión y consumo personal, la imposición de toda la fuerza del sistema de justicia penal para arrestar, juzgar y encarcelar parece contradecir los derechos humanos a la privacidad y la autonomía personal que subyacen a muchos derechos.
El fuerte énfasis internacional en perseguir penalmente  la producción y distribución de drogas también estaba incrementando drásticamente la rentabilidad de los mercados de drogas ilícitas, a su vez alimentando el crecimiento y las operaciones de grupos que cometen atrocidades, corrompen a las autoridades y socavan la democracia y la justicia en muchos países.
En mi propio trabajo como investigadora de Human Rights Watch en Colombia entre 2004 y 2010, me había quedado claro que el mercado ilegal de drogas es un factor importante en la prolongada guerra que se libra en el país y en la que participan grupos guerrilleros de la izquierda, grupos paramilitares de la derecha y fuerzas de seguridad.
Ciertamente, los altísimos niveles de abusos en Colombia –masacres, asesinatos, violaciones, amenazas y secuestros que habían desplazado a más de 3 millones de personas en esa época—tenían raíces que iban más allá del narcotráfico y se remontaban a antes de la explosión del mercado de la cocaína en los años 70. Pero la mayoría de los grupos armados en Colombia se habían beneficiado de una manera u otra del comercio ilegal. Los paramilitares, en particular, se habían convertido en algunos de los capos más importantes del país. A menudo, amenazaban o asesinaban a personas que vivían en tierras que querían controlar para producir coca o como corredores de transporte de drogas. Las ganancias del narcotráfico ayudaban a pagar por sus armas y uniformes, los salarios de sus “soldados” y sobornos a funcionarios públicos para evadir la justicia por sus delitos.
A medida que íbamos documentando las atrocidades, hacíamos llamados a favor de la justicia y presionábamos a EE.UU. para que hiciera cumplir condiciones de derechos humanosa la vez que confería su asistencia (EE.UU. le proporcionó a Colombia más de US$5.000 millones mayoritariamente en ayuda militar entre 2000 y 2010), se volvió cada vez más difícil ignorar el hecho de que muchos de los abusos por cuyo fin abogábamos, inevitablemente continuarían de una forma u otra a menos que cambiara la política de drogas en EE.UU. y el resto del mundo.
Mi trabajo posterior sobre la política de EE.UU. hacia países como Afganistán y México y sobre el sistema de justicia penal de EE.UU., sólo reforzó mi opinión –que otros en Human Rights Watch compartían— de que la penalización de las drogas es intrínsecamente incompatible con los derechos humanos.
Después de mucha discusión, Human Rights Watch adoptó en 2013 una política que insta a los gobiernos a despenalizar el consumo personal y la posesión de drogas. También les urgimos a evaluar –y potencialmente adoptar – políticas alternativas de cara al narcotráfico para reducir el enorme daño a los derechos humanos que causan las políticas actuales. El cambio es urgente, como lo han demostrado reiteradamente nuestras investigaciones.
Medellín: Cuanto más cambian las cosas, más siguen igual
Alex Pulgarín sabía mucho sobre el poder que el narcotráfico le podía conferir a los criminales, y el daño que podía infligir.
Cuando lo entrevisté en 2007, era un joven de 30 años con una sonrisa fácil que aparentaba menos edad, pero que hablaba con la confianza de un jugador experimentado en la complicada política de su ciudad, Medellín, un importante centro para el comercio de cocaína de Colombia.
Cuando era niño en la década de 1980, Alex presenció la sangrienta “guerra” que el infame capo de la droga en Medellín Pablo Escobar libró contra el gobierno de Colombia, en su intento por conseguir una prohibición a las extradiciones a EE.UU. Los coches bomba, secuestros de aviones y frecuentes asesinatos que Escobar ordenó hicieron que Medellín se ganara la reputación de “la capital mundial del asesinato”.
Muchos se alegraron cuando fuerzas de seguridad colombianas, junto con el apoyo de EE.UU., mataron a Escobar en 1993. Pero el derramamiento de sangre no terminó ahí. Mientras el mundo dirigía su atención a otra parte, otros llenaron discretamente los zapatos del capo.
Uno de ellos era Diego Murillo, también conocido como “Don Berna” o “Berna”, un antiguo rival de Escobar que en la década de los 90 construyó su propio imperio del narcotráfico en Medellín, forjando estrechos vínculos con los paramilitares. Siendo un adolescente de un barrio de bajos ingresos, Alex vio cómo muchos de sus compañeros acababan atrapados en un ciclo aparentemente interminable de brutalidad y muerte, conforme Berna y otros luchaban por el control de la ciudad.
Pero cuando entrevisté a Alex, funcionarios de la ciudad estaban proclamando que Medellín había pasado página. El gobierno y los paramilitares habían anunciado un “acuerdo de paz”, y cientos de jóvenes habían entregado armas en ceremonias de “desmovilización”, inscribiéndose a programas para recibir estipendios del gobierno. Los ex jefes paramilitares recibirían sentencias de prisión reducidas. Las tasas de homicidio bajaron a sus niveles más bajos en años.
Entre los que supuestamente se desmovilizaron figuraba Berna. Varios de sus hombres formaron la Corporación Democracia, un grupo con la supuesta misión de trabajar con la ciudad para ayudar a que los paramilitares desmovilizados recibieran educación y empleo para reintegrarse en la sociedad.
Pero Alex contaba una historia diferente. La corporación, dijo, era un frente para el crimen organizado, todavía bajo el control de Berna. El respaldo del gobierno le daba a la corporación una imagen de legalidad, permitiéndole ejercer influencia política, a la vez que mantenía su dominio implacable sobre gran parte de la ciudad. “Una paz con el arma en el cuello”, en palabras de Alex.
Un líder de la Corporación Democracia, Antonio López (conocido como “Job”), había ordenado a sus cómplices que mataran a los desmovilizados que le desobedecieran, especialmente a los “coordinadores” designados como representantes de  los desmovilizados en cada barrio. Otros confirmaronlo que me dijo Alex: la aparente paz que reinaba en Medellín no se debía a la desmovilización de Berna, sino más bien al resultado de su monopolio sobre el crimen en la ciudad después de derrotar a la mayoría de los grupos rivales. Y él estaba reteniendo ese control, en parte, a través de la Corporación Democracia.
Si bien Alex conocía a mucha gente en el mundo de la delincuencia local, él tomó un camino diferente. Se había convertido en un activista, se unió al partido de izquierda Polo Democrático y ganó un asiento en la junta de acción comunal de su vecindario. Respetado y querido por muchos, soñaba con una carrera política y presentarse a un puesto más alto.
Sin embargo, Alex ahora estaba en la mira de Job. Unos meses antes, Job le había pedido que se presentara a elecciones para ser concejal en Medellín como el candidato de la Corporación Democracia, con la intención de aprovechar la popularidad de Alex. Si aceptaba el acuerdo, Alex recibiría un auto, guardias armados y un estipendio. Pero se negó.
En su lugar, comenzó a informar a la policía y los fiscales sobre lo que sabía, grabando sus llamadas con coordinadores que estaban siendo amenazados y compartiéndolas con las autoridades. Durante reuniones de la comunidad con los organismos internacionales y la Iglesia Católica, denunció lo que estaba ocurriendo. “¿No tienes miedo a que te maten?”,  le pregunté. Él le quitó importancia a la pregunta.
Dos años después, en 2009, parecía que Alex podría salir ileso. Berna había sido extraditado a EE.UU., donde se declaró culpable de cargos de tráfico de cocaína y recibió una sentencia de 31 años en una corte federal en Nueva York. Job había sido asesinado a balazos supuestamente por rivales, en un restaurante cerca de Medellín. Y Alex testificó en un juicio en contra de otro miembro de la Corporación Democracia, John William López, o Memín. Varios testigos fueron asesinados durante el juicio, pero Memín fue condenado a 22 años por constreñimiento electoral, concierto para delinquir y desplazamiento forzado.
Pero es difícil escapar de las garras de las redes delictivas de Colombia. En diciembre de ese año, hombres armados –socios de Memín— abordaron a Alex en la calle y le dispararon varias veces a plena luz del día. Alex murió allí mismo.
Un mercado global resistente y lucrativo
Las ganancias procedentes del narcotráfico en Colombia no sólo han alimentado el conflicto dentro del país, sino que también han hecho que los delincuentes puedan sobornar o intimidar a los funcionarios públicos. Más de 100 congresistas colombianos y un sinnúmero de otros funcionarios han sido investigados en los últimos años por supuesta complicidad con los paramilitares. En Medellín, nuevos gruposcon oscuras estructuras de liderazgo han sustituido a la organización de Berna, de la misma manera en que la de Berna había reemplazado a la de Escobar. La violencia, a menudo diseminada a través de amenazasy desplazamientos, es un fenómeno generalizado.
Estos problemas se extienden mucho más allá de Colombia. En muchos países, los beneficios del comercio de drogas ilegales constituyen una enorme motivación y fuente de financiamiento para grupos que cometen atrocidades, corrompen a las autoridades y socavan la democracia y el estado de derecho.
De hecho, según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), el tráfico ilegal de drogas constituye la fuente de ingresos más grande para el crimen transnacional y es posible que represente una quinta parte de todas las ganancias del crimen organizado. La ONUDD también calculó que, en 2003, el valor del mercado mundial de las drogas ilícitas fue de US$322.000 millones, mayor que el Producto Interno Bruto de 88 por ciento de los países del mundo en ese momento.
Afganistán, por ejemplo, produce alrededor de 90 por ciento del opio del mundo (también produce grandes cantidades de cannabis). En 2009, el difunto Richard Holbrooke, entonces representante especial de EE.UU. para Afganistán y Pakistán, denunciócómo la aplicación de las políticas de drogas, especialmente los esfuerzos de EE.UU. para erradicar la amapola (un cultivo crucial para muchos agricultores afganos pobres), empujaba a muchas personas “a los brazos de los talibanes”. Pero eso sólo es parte del panorama. El mercado ilegal de opio ha distorsionado drásticamente la estructura de poder del país, financiando a grupos armados como los talibanes y otros señores de la guerra locales responsables de numerosas atrocidades. También fomenta una corrupción rampante, lo que hace que la misión de arrestar y enjuiciar a las personas implicadas en estos delitos sea extraordinariamente difícil.
Mientras tanto, en México la tasa de homicidios se ha disparado: desde 2007, al menos 80.000 personas han perdido la vida en  la “guerra contra las drogas” en el país. (El Salvador, Honduras y Guatemala se enfrentan a problemas similares). Durante ese periodo, EE.UU. ha proporcionado más de US$2.000 millones en fondos a México para combatir las drogas. Sin embargo, las fuerzas de seguridad mexicanas desplegadas en la “guerra contra las drogas” del país a menudo han estado a su vez implicadas en torturas, ejecuciones extrajudicialesy otros abusos.
¿Una represión más severa?
EE.UU., Rusia y otros países han argumentado, con el apoyo de la ONUDD, que la respuesta a la explosión de la violencia y la corrupción en torno a los mercados de drogas ilícitas debe ser incrementar los esfuerzos por perseguir y sancionar a quienes consumen, producen o distribuyen drogas ilícitas. Durante décadas, han invertido miles de millones de dólares en combatir el narcotráfico (algunos estimanque por lo menos US$100.000 millones al año). Con diversos grados de legalidad han perseguido, vigilado, ejecutado, extraditado, enjuiciado y encarcelado por igual a capos y traficantes de bajo nivel. Han fumigado cultivos, pagado a los agricultores para que siembren otros cultivos y vetado envíos.
Sin embargo, tal como indicó la Comisión Global de Políticas de Drogas(un grupo de ex presidentes, altos funcionarios de la ONU y prominentes figuras públicas) en su informede junio de 2011, estos enormes desembolsos “no han logrado reducir eficazmente el suministro ni el consumo. Las aparentes victorias al eliminar una fuente o una organización de narcotráfico son invalidadas casi instantáneamente por el surgimiento de otras fuentes y otros traficantes”.
De hecho, a medida que aumenta la presión en un lugar, el tráfico de drogas a menudo cambia en consecuencia. Perú, el país donde yo me crié,  sustituyó recientemente a Colombia como el mayor productor de coca del mundo, de acuerdo con la ONUDD, la misma posición que ocupaba en la década de los 80.
A su vez,  la aplicación de la “mano dura” ha creado su propia pesadilla para la protección de los derechos humanos. La “guerra contra las drogas” de Tailandia en 2003 resultó en unas 2.800 ejecuciones extrajudiciales cometidas por las fuerzas de seguridad del Estado, en sus tres primeros meses. En Canadá, Kazajstán, Bangladeshy Ucrania, la policía ha maltratado violentamente a las personas que usan drogas. En Tanzania, la policía y grupos casi oficiales de justicieros han golpeado brutalmente a las personas que se inyectan drogas. Las políticas de Rusia se han traducido en la encarcelación en masa, a menudo en un ambiente que presentan un alto riesgo de transmisión del VIH, y la detención sin juicio de delincuentes de la droga.
En países como Singapury Malasia, quienes violan las leyes contra las drogas se enfrentan a la pena de muerte. Iránimpone una pena de muerte obligatoria por diversos delitos relacionados con las drogas. Otros países imponen penas totalmente desproporcionadas en casos de drogas. EE.UU., por ejemplo, cuenta con la mayor población carcelaria oficialmente reconocida del mundo (2,2 millones de personas se encuentran en prisiones y cárceles para adultos), en gran parte debido a las severas condenas por delitos de drogas. Casi un cuarto de todos los presos (498.600 en 2011), incluyendo casi la mitad de los presos federales, cumplían condenas por delitos de drogas en su mayoría de bajo nivel. Algunos de los condenados, y muchos de los detenidos, no hicieron más que consumir drogas; sin embargo, sufrirán las consecuencias de su condena o historial de arresto durante el resto de sus vidas. Para los inmigrantes, estas condenas, incluso por delitos no violentos, pueden significar la deportación y la separaciónde sus familias.
En EE.UU., la represión contra las drogas también se ha caracterizado por profundas disparidades racialesy discriminatorias. Aunque los blancos y los afroamericanos consumen y venden drogas a tasas comparables en EE.UU., la tasa de detención de afroamericanos por delitos relacionados con las drogas es tres veces mayor que la de los blancos; la tasa de encarcelamientos de afroamericanos por condenas por drogas es diez veces la de los blancos.
Los daños de (criminalizar) el consumo de drogas
Los defensores de la criminalización del consumo de drogas a menudo argumentan que es necesario proteger la salud de los individuos y evitar que la gente se haga daño a sí misma o a otros.
Si bien es legítimo que los gobiernos aborden los daños sociales que pueden resultar del abuso de las drogas, los encargados de diseñar las políticas atribuyen con demasiada facilidad una variedad de problemas sociales –el abuso doméstico, el desempleo y la violencia— al consumo de drogas ilícitas, cuando en realidad las causas son más complejas.
Encarcelar a las personas que usan drogas hace poco para proteger su salud: los prisioneros a menudo se encuentran con que no hay disponibilidad de tratamientos adecuados, tal como documentamos en Nueva York. La reincidenciade los delincuentes de drogas es común.
En su lugar, la criminalización a menudo agrava los daños existentes. El miedo a medidas represivas puede empujar a las personas que usan drogas a la clandestinidad, desalentándolos a acceder a servicios de salud y aumentando los riesgos que afrontan de violencia, discriminación y enfermedades graves, tal como han puesto de manifiesto nuestras investigaciones en Canadá, EE.UU.y Rusia. Fuera de África, un tercio de las infecciones por VIH es atribuible a instrumentos de inyección contaminados. Pero el control policial de las prohibiciones de drogas es un obstáculopara proporcionar jeringas estériles y el encarcelamiento hace que sea más difícil tratar y atender a las personas que ya están contaminadas con el virus.
Las leyes agresivas y la represión también contribuyen a la estigmatización y el tratamiento abusivo de las personas que consumen drogas. Una precaria educación pública sobre temas de drogas y sus riesgos significa que, en muchos países, haya poco conocimiento sobre los daños reales que pueden derivarse del abuso de las drogas, y mucho menos sobre cómo prevenir o tratarlos.
Los peligros del tratamiento involuntario
Si bien la criminalización es profundamente problemática, los sistemas extrajudiciales de control de drogas también pueden ser extremadamente abusivos. Tailandia, por ejemplo, detiene sin juicio a personas que usan drogas, durante largos periodos de tiempo, en “instalaciones de tratamiento” cerradas. En China, la Ley de Lucha contra las Drogas de 2008 permite a las autoridades detener a personas que usan drogas por hasta seis años sin juicio o supervisión judicial.
En Camboya, Laosy Vietnam, las personas que usan drogas son detenidas en centros administrados por el gobierno, donde a menudo son maltratadas en nombre del “tratamiento”. En Vietnam, los detenidos son utilizados como mano de obra forzada para procesar nueces o fabricar ropa para la exportación. En Camboya, son sometidos a castigos brutales, incluida la tortura. En 2013, cuatro años después de informar por primera vez sobre este tema, nos encontramos con que las personas recluidas en estos centros de detención de drogas siguen siendo golpeadas, azotadas con mangueras de goma, obligadas a permanecer de pie en fosas sépticas de agua y sufriendo abusos sexuales. La falta de protecciones del debido proceso también hace que estas instalaciones sean lugares convenientes para detener a personas que las autoridades camboyanas consideran “indeseables”, como personas y niños indigentes, en esporádicas ofensivas, a menudo antes de las visitas de dignatarios extranjeros.
Cómo controlar drogas y respetar los derechos humanos
Para asegurar que sus políticas de drogas estén en consonancia con las normas internacionales de derechos humanos, los gobiernos deberían:
·         Despenalizar el uso personal y la posesión de drogas para consumo personalLas leyes que penalizan el consumo de drogas son incompatibles con el respeto a la autonomía humana y derechos a la privacidad. Los gobiernos pueden limitar estos derechos en caso de necesidad para un propósito legítimo, como la prevención de daños a terceros. Pero al igual que otros comportamientos privados que algunos pueden considerar como inmorales (como la conducta homosexual consensual entre adultos), no hay ninguna base legítima para la criminalización. La penalización tampoco es necesaria para proteger a los consumidores de drogas: los gobiernos cuentan con muchas medidas no penales para alentar a la gente a tomar buenas decisiones de cara a las drogas, incluida la oferta de tratamiento de abuso de sustancias y apoyo social. Los gobiernos también pueden tipificar como delito la conducta negligente o peligrosa (como conducir bajo la influencia de drogas) para regular las conductas nocivas por personas que consumen sustancias ilícitas, sin penalizar el consumo en sí.
·         Reducir la regulación penal de la producción y distribución de drogasLa criminalización del tráfico de drogas implica costos enormes para los derechos humanos, incrementando drásticamente la rentabilidad de los mercados de drogas ilícitas y fomentando el crecimiento y  la operación de grupos responsables de violencia a gran escala y corrupción. Encontrar formas alternativas para regular la producción y la distribución y disminuir las ganancias generadas con las drogas ilícitas permitiría a los gobiernos debilitar la influencia de dichos grupos y reducir los diversos abusos (asesinatos, sentencias desproporcionadas, tortura y barreras al acceso a la atención médica) que los gobiernos a menudo  cometen en nombre de la lucha contra las drogas.
·         Asegurar que el tratamiento y cuidado se lleven a cabo respetando los derechos humanos, evitando sanciones administrativas abusivas y garantizando que los pacientes tengan acceso a los medicamentos necesariosLos gobiernos deberían cerrar los centros de detención de drogas donde las personas son recluidas en violación del derecho internacional y ampliar el acceso a programas voluntarios y comunitarios de tratamiento contra el abuso de drogas con la participación de organizaciones no gubernamentales competentes. También deberían asegurarse de que cualquier persona con una necesidad médica legítima de medicamentos controlados, como la morfina o la metadona, tengan un acceso adecuado a ellos.
Muchas alternativas a las políticas actuales aún deben ser puestas a prueba (excepto en lo relativo al alcohol). Por eso, los gobiernos deberían evaluar detenidamente las soluciones propuestas para reducir el riesgo que podrían dar lugar a nuevos problemas o preocupaciones sobre cuestiones de derechos humanos.
Existen modelos a tener en cuenta: algunos gobiernos han despenalizado el consumo personal y la posesión de drogas ilícitas o se han resistidoa imponer determinadas prohibiciones. En Portugal, en conjunto con estrategias integrales de reducción de daños, la despenalización tuvo resultados positivos; en lugar de aumentar sustancialmente, el consumo de drogas supuestamente bajó en algunas categorías. También se vio una reducción en la reincidencia y la infección del VIH. Los investigadores también han desarrollado modelos teóricos para sistemas potenciales de regulación de drogas con diferentes métodos para administrar la concesión de licencias, la privatización versus el control monopolístico del Estado de la oferta, la imposición de impuestos, la educación en salud pública, la protección de los menores y el tratamiento. Y algunas jurisdicciones están empezando a poner en práctica estos modelos.
Un paisaje cambiante
El péndulo está comenzando a oscilar en la política de drogas, con el llamamiento de México, Guatemala y Colombia por una revisión del régimen mundial de control de las drogas. “Mientras el flujo de recursos de drogas y armas a organizaciones criminales no [sea] detenido”, dijeron en un comunicado conjunto en 2012denunciando las fallas de las actuales estrategias prohibicionistas, “continuarán amenazando a nuestras sociedades y gobiernos”.
En un estudiorealizado en 2013 sobre la eficacia de las políticas actuales, la Organización de Estados Americanos planteó una discusión sobre sus costos y delineó, sin respaldarlos, varios escenarios posibles para el desarrollo futuro, incluida la despenalización.
En diciembre, Uruguay aprobó una ley que legaliza la marihuana y establece un sistema regulado de producción y distribución de la droga, aunque en el momento de redactarse este ensayo, también seguía pendiente un proyecto de ley de tratamiento obligatorio.
En EE.UU. también empiezan lentamente a verse cambios. En 2013, el fiscal general Eric Holder emitió unas directrices para los fiscales federales que permitiríaa los estados del país legalizar la marihuana, argumentando que un mercado regulado podría promover las prioridades federales en su lucha contra el crimen organizado. Los estados de Washington y Colorado están legalizando la posesión, producción y distribución de la marihuana para uso recreativo; otros 20 estados han legalizado la marihuana para usos médicos.
Varias agencias de Naciones Unidas y relatores especiales han pedido que los centros de detención de drogas sean cerrados inmediatamente. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) hizo un llamamiento para que todos los niños fueran liberados de los centros de Camboya; aún así, actualmente, una de cada 10 personas recluidas en los centros camboyanos es menor de edad.
En realidad, el progreso ha sido limitado y frágil. La criminalización sigue siendo la herramienta preferida para el control de las drogas en la mayoría de países, donde a menudo hay poco debate en torno a políticas severas y contraproducentes. Mientras tanto, los costos devastadores del enfoque actual –en vidas perdidas a manos de la violencia, personas sometidas a largas penas de prisión, barreras a la salud, estragos en las familias y las comunidades, así como daños a la justicia— se siguen acumulando. Es el momento de trazar un nuevo rumbo.
María McFarland Sánchez-Moreno. Directora adjunta del Programa sobre EE.UU.
María McFarland Sánchez-Moreno. Hrw.org. 15/01/14
http://www.hrw.org/es/world-report-%5Bscheduler-publish-yyyy%5D/por-que-el-respeto-los-derechos-humanos-exige-reformas-las-pol

768. Gobierno federal de Estados Unidos da el visto bueno para leyes locales sobre marihuana

 
Nuevas pautas del Departamento de Justicia permiten la reglamentación por parte de los estados del país.
New York, Estados Unidos. La decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos de no impedir que los estados de Washington y Colorado legalicen el consumo, la producción, distribución y comercialización de marihuana para uso recreativo debería contribuir a reducir las consecuencias negativas para los derechos humanos que tienen las actuales políticas en materia de control de drogas, señaló Human Rights Watch. A este anuncio se sumó la presentación de un memorándum del Departamento de Justicia que ofrece nuevas pautas a todos los fiscales federales con respecto a la aplicación de las leyes relativas a la marihuana.
“La decisión del gobierno de Obama de permitir que Washington y Colorado formulen alternativas a las políticas actuales sobre el control de drogas constituye un paso inteligente y humanitario”, observó Maria McFarland, subdirectora del programa sobre Estados Unidos de Human Rights Watch. “Las políticas vigentes basadas principalmente en la criminalización del consumo de drogas socavan los derechos humanos y han tenido un alto costo en materia de violencia y abusos. Ya es tiempo de que Estados Unidos emprenda una reforma de sus políticas en materia de drogas”.
El memorándum del Departamento de Justicia, de fecha 29 de agosto de 2013, actualiza las pautas anteriores a la luz de las consultas populares que se efectuaron hace pocos meses en los estados de Colorado y Washington y en las cuales la población se pronunció a favor de legalizar el consumo recreativo de marihuana y regular su producción, venta y distribución. También se aplica a los 20 estados de los Estados Unidos que han legalizado el consumo de marihuana con fines médicos.
El memorándum indica que el Departamento de Justicia no va a obstaculizar la implementación por parte de los estados de leyes que despenalicen o legalicen de algún modo la marihuana, siempre que esto no afecte ciertas prioridades federales, tales como prevenir la distribución de marihuana a menores, impedir que el crimen organizado se beneficie de los ingresos obtenidos de la venta de marihuana y prevenir la violencia y el uso de armas de fuego en el cultivo y la distribución de marihuana.
El memorándum no aborda la situación de personas que hayan sido procesadas penalmente en el ámbito federal por actividades vinculadas con el uso médico de la marihuana que estaban contempladas por las leyes estatales pero que, según se determinó, contravenían a la vez las leyes federales. A fin de adecuarse a las pautas actuales, las autoridades federales deberían revisar las condenas y los procesos penales contra individuos en relación con el uso médico de marihuana que no hayan transgredido leyes estatales, y asegurar que se disponga la liberación anticipada de quienes fueron condenados, indicó Human Rights Watch.
El memorándum del Departamento de Justicia destaca acertadamente que un sistema estatal sólido de regulación y aplicación de la ley podría favorecer el cumplimiento de las prioridades federales, por ejemplo, al impedir que la delincuencia organizada se beneficie con el comercio ilegal de marihuana, reemplazando esta vía de comercialización con un mercado estrictamente regulado, observó Human Rights Watch.
“Resulta alentador que el memorándum del Departamento de Justicia reconozca que un sistema regulado de distribución de drogas podría contribuir a reducir el poder y los enormes ingresos obtenidos por las organizaciones criminales”, comentó McFarland. “El crimen organizado violento, que en muchos casos se financia a través del comercio de drogas ilícitas, implica una amenaza genuina para los derechos humanos y el estado de derecho a nivel global. Es crucial que los gobiernos evalúen formas alternativas de regular no sólo el uso, sino también el comercio de drogas”.
Si bien los gobiernos tienen un interés legítimo en prevenir los daños sociales causados por las drogas, las políticas actuales sobre control de drogas han provocado o contribuido a la comisión de graves violaciones de derechos humanos, señaló Human Rights Watch.
Aplicar sanciones penales a las personas por consumo personal o tenencia de drogas implica minar su autonomía y su derecho a la privacidad. En gran parte del mundo, la criminalización de la producción y distribución de drogas ha incrementado considerablemente la rentabilidad del comercio de drogas ilícitas, que a su vez ha propiciado el crecimiento y las operaciones de organizaciones delictivas responsables de actos de violencia y violaciones de derechos humanos a gran escala.
En Estados Unidos, también ha contribuido a un crecimiento dramático de la población carcelaria, y a que personas que cometieron faltas vinculadas con drogas cumplan penas excesivamente prolongadas, que no guardan proporción con la gravedad del delito.
Human Rights Watch insta a los gobiernos a adoptar enfoques regulatorios y de salud pública que prescindan de elementos penales y respeten los derechos humanos para disuadir, prevenir y resarcir el uso nocivo de drogas. Los estados deberían además adoptar medidas destinadas a paliar las graves consecuencias para los derechos humanos de las políticas actuales sobre producción y distribución de drogas, entre otras cosas, reduciendo la aplicación de normas penales en este ámbito y, cuando corresponda, adoptando nuevos marcos jurídicos y reglamentarios y adecuando las prácticas de implementación.
“Colorado y Washington, junto con los estados donde se permite el consumo de marihuana con fines médicos, finalmente han comenzado a dejar atrás un sistema de regulación en materia de drogas que depende excesivamente del derecho penal”, observó McFarland. “Al dar el visto bueno para que estos estados avancen, el gobierno estadounidense quizás esté sugiriendo que estaría dispuesto a considerar la posibilidad de reformas en las leyes federales sobre control de drogas”.
Hrw.org. 30 de Agosto de 2013

354. Tragedias que oculta el vaivén de los mercados: la drogadicción y el narcotráfico



La fuerza de la palabra
Tragedias que oculta el vaivén de los mercados: la drogadicción y el narcotráfico
Federico Mayor Zaragoza
Es apremiante acabar con esta lacra que tantos desgarros humanos, familiares y sociales conlleva. No podemos seguir esgrimiendo argumentos que ya han demostrado -a qué precio de vidas y sufrimiento- su total inadecuación y falsedad. Urgidos por los problemas financieros, temas tan relevantes como el consumo y tráfico de drogas o el cambio climático permanecen en la sombra.
Pero cada día es más dramática e inadmisible la situación de quienes, directa o indirectamente, se hallan relacionados con el uso de estas sustancias neurotóxicas, naturales o de síntesis.
El problema de las drogas es la demanda, no la oferta. Los EE.UU. se pasan la vida rastreando, con grandes efectivos militares, en los países de origen para evitar, inútilmente, que se inicien las distintas "rutas de la droga"... pero no controlan en absoluto el consumo interno. Apresan a muchos "capos" en otros países pero muy pocos en su propio territorio.
Colombia, Bolivia, México, Guatemala... en América Latina; ...Afganistán en Asia son ejemplos de un reiterado fracaso en todos los intentos de restringir o anular el comercio de estos productos.
¿Ha habido solución militar en Colombia? ¿Solución policial en México? ¿En Guatemala? ¿Y en Afganistán, de cuyos cultivos de adormidera procede el 92% de la heroína que se consume en el mundo?
Está todavía muy reciente la matanza en Monterrey de 52 personas.... Los ajustes de cuentas entre los "cárteres" producen decenas de muertos. Son acciones criminales de quienes han sido declarados el "enemigo público número 1 de la democracia"...
Desde luego que las fuerzas de seguridad deben colaborar para que se cumpla la justicia propia de un Estado de derecho. Pero, ¿ha disminuido el consumo? ¿Se han realizado progresos con las actuales estrategias?
Está claro que la oferta no decaerá.
Está claro que quien busca droga la encuentra.
Está claro que el precio no tiene el menor efecto disuasorio y que, urgidos por la extrema dependencia y apremio del consumo, los adictos son capaces de todas las extorsiones, chantajes, coacciones, afrentas familiares...
Dejémonos impresionar por la desazón y tristeza de un drogadicto. Y tratémoslo como todo ser humano se merece. Advirtamos, alertemos, asistamos... pero sin consentir que el narcotráfico siga constituyendo hoy uno de los mayores y más graves problemas de delincuencia y terrorismo.
Está claro que la solución no es mirar hacia otro lado mientras en las discotecas y salas de fiesta se ofrece todo tipo de "drogas" y, lo que es peor, algunos barrios "malditos" se abandonan a su suerte como irremediables "efectos colaterales".
Está claro que no es un problema de seguridad y solución militar, sino un tema de sanidad pública. Hay que desmontar el terrible andamiaje capilarmente extendido en todo el mundo.
Está claro que mientras produzca pingües beneficios habrá narcotraficantes desde los pequeños "camellos", hasta los grandes "capos" que blanquean los cuantiosos fondos en los paraísos fiscales.
Está claro que, en contra de lo prometido en el "rescate" de las instituciones financieras en 2008, la regulación de las actividades bancarias ilícitas y delictivas no tendrá lugar y que los paraísos fiscales seguirán estando colmados por las mafias y los ciudadanos insolidarios que evaden capitales.
Está claro, en consecuencia, que, como acaeció en el caso de la "Ley seca", los Al-Capone desaparecerán cuando deje de ser un negocio lucrativo.
Está claro que, como en el caso del abuso de alcohol y consumo de tabaco, corresponde exclusivamente a los ciudadanos -con todas las previsiones educativas y de publicidad bien hecha y a gran escala, advirtiendo de los riesgos- la responsabilidad de decidir. La solución está en que dejen de ser mercancías ilegales y se tenga acceso a ellas, como en el caso del tabaco, en cuyas cajetillas se dice que puede matar, sin cauces sinuosos y siniestros.
Está claro que, si a pesar de los avisos de los gravísimos efectos neuronales, se consume, los usuarios deberán ser cuidados como pacientes y atendidos en el marco del sistema de salud.
Está claro que la adopción de estas medidas, ampliamente preconizada hoy por personalidades médicas, políticas y representantes de la ciudadanía, tendrán inmediatamente la oposición de quienes, en mayor o menor medida, se benefician de la actual situación y de quienes, con buena voluntad, siguen creyendo que la adicción puede corregirse por la fuerza, ignorando la inmensa maquinaria terrorista que subyace.
Es urgente un cambio radical e rumbo.
Está claro...
Federico Mayor Zaragoza. Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid. Ex Catedrático de Bioquímica de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Granada y ex Rector de esta institución. Ex catedrático de su especialidad en la Universidad Autónoma de Madrid. Cofundador del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa de la Universidad Autónoma de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Subsecretario de Educación y Ciencia del Gobierno español (1974-75), Diputado al Parlamento Español (1977-78), Consejero del Presidente del Gobierno (1977-78), Ministro de Educación y Ciencia (1981-82) y Diputado al Parlamento Europeo (1987). Ex Director General Adjunto de la UNESCO y en 1987, fue elegido Director General de dicha Organización. Presidente de la Fundación para una Cultura de Paz.
Federico Mayor Zaragoza. Blog de Federico Mayor Zaragoza. 23/10/2011

315. Forest Whitaker busca héroes de paz en Monterrey


Monterrey, Nuevo León. Un mensaje de esperanza, que busca soluciones simples para regresar la paz a la comunidad, el país y el mundo, fue lo que compartió a los regiomontanos el ganador del Oscar, Forest Whitaker; en su labor como embajador de la buena voluntad por la paz UNESCO. El histrión de 51 años, acudió al tercer Encuentro Mundial de Valores, que arrancó ayer por la mañana en Monterrey.
“Al aterrizar me sentí feliz de llegar a esta bella ciudad y poder tener la oportunidad de hablar con ustedes; camino al hotel veía las bellas montañas y escuchaba los sonidos de la ciudad… y percibí un sentimiento de familiaridad".
“Sé que han tenido grandes pérdidas, que han herido a Monterrey. Sé que 52 personas fueron asesinadas y que miles y miles fueron afectadas directamente, y millones en este país y millones alrededor del mundo. Nos afecta por que esto se siente como un golpe y se siente como una cicatriz que nos desgarra el alma”, dijo el histrión.
Durante su charla ubicada en el panel de conferencias "Peacebuilding (construyendo la paz), Transformando individuos en ciudadanos" Whitaker aprovechó para contar algunas anécdotas de su infancia y adolescencia, así como los momentos difíciles que pasaron su padres en busca de una mejor calidad de vida; además centró su discurso en exhortar al público a provocar pequeños cambios que, sumados generen que regrese la paz.
“Debemos encontrar la fuerza para ser mejores y comprometernos con pequeños actos de heroísmo, debemos convertirnos en héroes, nacimos héroes, no debemos rendirnos y olvidar nuestro propósito”. En su ponencia el actor destacó algunas ideas del premio Nobel de la Paz, Martin Luther King.
Record.com.mx. 8/9/2011

"Trae Forrest mensaje de esperanza a regios".
Monterrey, Nuevo León. El actor hollywoodense Forrest Whitaker está convencido de que todo conflicto es un verbo que puede mover al mundo hacia la paz, de la tal manera que la era de oscuridad que se vive actualmente es el camino hacia la luz de la gloria que ha de traernos armonía.
Lo anterior lo dejó manifestado durante la ponencia que ofreció ayer al mediodía en el Tercer Encuentro Mundial de Valores y Cultura de la Legalidad que se realiza en el Auditorio Banamex.
El Embajador de la Buena Voluntad por la Paz de la UNESCO, mencionó ante unos 3 mil regios que escucharon con atención, que todos unidos podemos cambiar al mundo.
El ganador del Oscar por su participación en la película “El Ultimo Rey de Escocia”, el actor aseguró que sabe lo triste que es para los regiomontanos los recientes sucesos en la ciudad y afirmó que eso le hizo recordar lo que le tocó vivir en su barrio.
Informó que creció en Los Ángeles, en donde fue testigo del nacimiento de las pandillas en los Estados Unidos.
“Pude ver, lo vi de cerca y no era diferente a estos tiempos”, comentó el artista, quien expresó que los hombres deben de entender que son parte de un todo porque todos estamos hechos del mismo material de todo el universo.
“Todos somos uno mismo, todos estamos interconectados, todos venimos del vientre de una madre, dentro del vientre de esa madre, todo estaba perfecto”, agregó.
Por otro lado, indicó que todos nacemos héroes; el esfuerzo supera al dolor y la dificultad sólo es cosa de soñar y hacer que las cosas se hagan realidad.
También recordó a Martin Luther King, quien afirmaba que le gustaría vivir unos días en el siglo XX, en donde todos tuvieran tres comidas al día y señaló que a nosotros nos tocó vivir el siglo XXI.
“Si bien es cierto que hay guerra en Afganistán, terremotos en Japón; en donde hace frío hace calor y conflictos en todo el mundo, todo eso es la oscuridad que precede a la luz de la gloria que traerá el mañana".
"Yo creo que estamos moviéndonos hacia ese momento” aseguró Whitaker, quien remarcó que los conflictos pueden ser una acción positiva para avanzar.
Asimismo exaltó el valor de la unidad como en el “efecto mariposa” porque “una mariposa mueve sus alas y puede causar una tormenta en otra parte del mundo”.
Destacó que lo positivo tiene más repercusión que lo negativo como lo prueba Maseru Emoto, en su libro “Los Mensajes Ocultos del Agua”, que analiza lo que una buena intención puede provocar sobre ese líquido.
“Científicamente está comprobado que cuando sobre el agua se congelaron las palabras paz, amor, confianza, los cristales del hielo fueron más asimétricos y hermosos que cuando se hizo lo mismo con guerra y odio, los cristales eran deformes y asimétricos”, puntualizó.
“Al aterrizar me sentí feliz de llegar a esta bella ciudad y poder tener la oportunidad de hablar con ustedes; camino al hotel veía las bellas montañas y escuchaba los sonidos de la ciudad… y percibí un sentimiento de familiaridad".
“Sé que han tenido grandes pérdidas, que han herido a Monterrey. Sé que 52 personas fueron asesinadas y que miles y miles fueron afectadas directamente, y millones en este país y millones alrededor del mundo".
"Nos afecta por que esto se siente como un golpe y se siente como una cicatriz que nos desgarra el alma”, dijo el histrión.
Su charla tuno una duración aproximada de 30 minutos y luego de concluirla, el actor se despidió de todos los ahí reunidos sin dar paso a algunos cuestionamientos de los participantes al encuentro.
De todas maneras, antes de despedirse pidió a todo ellos que dedicarán cinco minutos de su día a reconciliarse con alguna persona de la que estuvieran distanciados, y tomar esa acción como una cadena porque luego serían 14 mil o 28 mil personas, las que estarían haciendo un movimiento hacia la paz.
Juan Alvarado González. El Porvenir.com.mx. 09/9/ 2011

314. "Nuevo León debe recuperar su orgullo de región e identidad": Leoluca Orlando


Monterrey, Nuevo León. El ex alcalde de Palermo, Leoluca Orlando hizo un llamado a los nuevoleoneses para recuperar el orgullo de su región y su identidad, ante la ola de violencia que azota a este estado.
En el marco del Tercer Encuentro Mundial de Valores y Cultura de la Legalidad, NoViolencia: De Adentro Hacia Afuera, aseguró que tanto México como Italia han padecido el mismo mal: criminales de identidad.
"Hablo de experiencias de todo el mundo de las identidades y de sus perversiones. Yo nací en Palermo, por lo tanto soy siciliano, Esta es mi identidad, no tengo otra, entonces, que tengo que hacer: ¿tener vergüenza o tener orgullo por mi identidad?; decidí tener orgullo y luchar contra los palermitanos y contra los sicilianos que pervierten nuestra identidad como ciudad y como estado, matando en su nombre", señaló.
Agregó que en el caso de la mafia siciliana, ésta pervirtió valores como honor, familia y amistad los cuales eran muy importantes para la sociedad de su región.
"Hoy en el mundo, en México, en Italia, en Rusia, Japón, o en Colombia, el problema más grave es la criminalidad identitaria", afirmó.
Añadió que para la mafia el mejor regalo es que digan que los políticos son corruptos porque eso significa que tienen el camino libre para seguir operando en base a la corrupción y la impunidad.
Orlando dijo la sociedad y la autoridad siempre deben de marchar como un carro de dos ruedas para que todo vaya bien.
"Es como un carro de dos ruedas: una de las ruedas es la de la legalidad, de la ley, del sistema judicial. La otra rueda es la de la escuela, de los empresarios, de la prensa, de la iglesia, en una palabra es la rueda de la sociedad civil. Las dos ruedas necesitan marchar a la misma velocidad", explicó.
El presidente del Instituto para el Renacimiento Siciliano apuntó que desgraciadamente la corrupción existe y parece que "el que no tranza no avanza".
Indicó que los hombres tienen el derecho de avanzar, es cierto, pero dicho derecho no puede ser pervertido.
Vanguardia.com.mx. 8/9/2011

"Los criminales mexicanos se encuentran sin frontera": Leoluca Orlando
Monterrey, Nuevo León. Los criminales mexicanos se encuentran sin frontera, por ello continúa el problema de inseguridad en México y en Nuevo León, aseguró Leoluca Orlando, ex alcalde de Palermo, Italia, al abrir las actividades del Tercer Encuentro Mundial de Valores en Monterrey.
El ex alcalde dijo que el problema de seguridad en Nuevo León y México, deriva de la falta de identidad y unión entre la población; ya que la población aún no distingue si el matar es lo correcto o no.
Señaló que esto es fundamental para el crecimiento del crimen, ya que la mafia o las organizaciones criminales se asientan en lugares en donde nadie cree que existen; esto para poder operar con impunidad.
"Los criminales mexicanos no tienen frontera; los criminales mexicanos definen un lugar en donde la gente dice que la mafia no existe", aseguró.
Dijo que México debe de conformar un cambio en su pensamiento; ya que desde hace décadas los mexicanos son identificados a nivel mundial con frases como "el que no tranza no avanza"; "hay que cambiar eso por el que tranza no avanza", criticó.
Orlando llevó a cabo una lucha en Palermo en contra de las bandas delictivas y de organizaciones criminales que mantenían asoladas a las autoridades y a la sociedad en general; sin embargo, la sociedad se unió a las acciones del gobierno y se pudo avanzar en restablecer el orden.
El Universal.com.mx. 8/9/2011

313. “La fuerza sola no frena al hampa”: Leoluca Orlando


"Piden combatir narcotráfico con cultura de legalidad".
México, Distrito Federal. La estrategia de choque contra las organizaciones delictivas debe acompañarse de una segunda "rueda" que impulse una verdadera cultura de la legalidad y rompa desde la sociedad los vínculos criminales, advirtió ayer Leoluca Orlando, ex Alcalde de Palermo, Italia.
"Esta guerra contra el narcotráfico es la primera rueda del carro, (pero) qué se hizo para la segunda rueda, qué hizo la Iglesia, la sociedad, entonces es necesario que también se mueva esa segunda rueda porque es necesario que el ciudadano entienda que tener relaciones con los narcotraficantes no es algo que le convenga, ese es el tema".
"Debe entender que no le conviene porque corre el riesgo de que lo arresten, de que lo maten, y que tampoco le conviene porque si no lo arrestan o lo matan de todos modos va a vivir en unas condiciones de súbdito y de esclavo sin derecho de ciudadanía", mencionó.
En entrevista, el presidente del Instituto para el Renacimiento Siciliano dijo que la sociedad debe involucrarse en el tema de la seguridad comunitaria y diseñar "planos orgánicos" sobre cultura de la legalidad, como sucedió en Tijuana, Baja California, donde las autoridades reportan una reducción de los índices delictivos.
La intervención de la Policía, dijo el ex diputado del Parlamento Europeo, no es suficiente para combatir a los grupos del crimen organizado; se requiere, dijo, del "valor civil" de la sociedad en su conjunto para romper las redes de corrupción a todos los niveles y denunciar a los "mafiosos".
"Para arrestar a un mafioso bastan cinco segundos por parte de la Policía, pero si nosotros no logramos que, por ejemplo, el hijo de ese arrestado y su esposa no vean que éste se equivocó, vamos a tener a otro hijo y a otra mujer asesinados".
"Repito, para detener a un criminal bastan cinco segundos, pero para convencer a su familia de que estaba equivocado se requieren de años de trabajo, de formación y de educación", mencionó el político italiano tras participar en la Ciudad de México en el foro Legalidad, Democracia, Ética y Derechos Humanos.
Orlando recordó que la estrategia de las "ruedas" se aplicó exitosamente contra las mafias italianas en la década de los 90; por un lado, el trabajo de jueces, fiscales y fuerzas del orden, y por el otro la participación activa de la sociedad civil representada por académicos, líderes sociales, empresarios y la Iglesia, entre otros.
Ve efecto terrorista por atentado
El especialista en crimen organizado transnacional, consideró que el atentado al Casino Royale de Monterrey produjo un efecto terrorista en el País, pues mandó un mensaje a las bandas criminales que operan en la región de quién manda en esa plaza y además produjo miedo entre la sociedad.
"Este atentado produjo un efecto terrorista dentro de las capas criminales porque produjo el efecto de mandar un mensaje de que en ese territorio hay alguien que manda, que mata, que asesina para demostrarlo involucrando a personas que no tienen nada qué ver".
"Y que son simplemente huéspedes de ese casino y ese es un típico efecto terrorista y es un mensaje enviado por una banda criminal hacia las otras bandas criminales, pero también es un efecto terrorista sobre los ciudadanos, es decir, un efecto de intimidación, de miedo", mencionó.
"Por eso he subrayado que en este dramático acontecimiento de Monterrey el elemento de mayor esperanza es la indignación de las mujeres, de los niños, de los ciudadanos en general, porque le terrorismo tiene un objetivo, que es el miedo".
"Pero los ciudadanos mostraron su cara, fueron a la televisión, expusieron sus letreros, hicieron justamente eso que hizo fuerte la lucha contra la mafia en Palermo", agregó el también portavoz del Partido Nacional de la Italia de los Valores.
Antonio Baranda. 30/8/2011

“La fuerza sola no frena al hampa”.
México, Distrito Federal. El ex alcalde de Palermo Leoluca Orlando afirmó que la lucha contra el crimen organizado no debe basarse únicamente en el uso de la fuerza, pues eso no frenará a las mafias del país.
En entrevista, el también legislador dijo que gracias a la información brindada por los "arrepentidos" mafiosos de la ciudad Italia se pudo crear una estrategia con diferentes frentes.
En el esquema que se aplicó en Italia, explicó, un elemento importante para combatir a grupos criminales como la Cosa Nostra fue la información de los "arrepentidos", que son los desertores del crimen convertidos en testigos protegidos de la justicia.
Orlando se ha reunido en México con el presidente Calderón, con políticos, académicos y medios para compartir su experiencia de combate al crimen cuando gobernó la capital de Sicilia.
Rotativo.com.mx. 31/8/2011

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