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1724. Martin Luther King, un gigante de los derechos humanos


Una vida dedicada a la causa de la justicia
“El doctor Martin Luther King fue uno de los gigantes morales del siglo XX. Dedicó su vida a la causa de la igualdad, la justicia y el cambio social sin violencia. Décadas después de su muerte sigue inspirando a toda la gente del mundo que lucha por los derechos y la dignidad humana frente a la opresión, la discriminación y la injusticia”, dijo el Secretario General de la ONU, António Guterres, el 4 de abril de 2018, al cumplirse medio siglo del asesinato de este líder de los derechos civiles.
Guterres afirmó que su convicción de justicia social y de las virtudes de la diversidad son hoy más relevantes que nunca.
Martin Luther King se entregó a la causa de la igualdad y el respeto de los derechos humanos de la población negra de su país, de las personas más pobres y de todas las víctimas de injusticias. Su arma de combate fueron las protestas pacíficas, en las que pronunció discursos que siguen resonando en la actualidad.
Movimiento por los derechos civiles
Una vez terminada la guerra y adoptada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la lucha por estas garantías cobró efervescencia en el mundo. Para las décadas de los años 50 y 60, surgió y ganó fuerza en Estados Unidos el movimiento por los derechos civiles, con el que la población negra de ese país buscaba una igualdad de derechos ante las leyes nacionales. El movimiento contó con el apoyo de gran parte de la población blanca estadounidense.
Aunque Estados Unidos había abolido la esclavitud desde la segunda mitad del siglo XIX con la Guerra Civil y a que numerosos afroamericanos habían combatido y perdido la vida en la Segunda Guerra Mundial, persistían la discriminación y el racismo, especialmente en el sur del país.
El líder más notable del movimiento por los derechos civiles fue Martin Luther King, ministro bautista y activista social, que luchó por esas garantías desde 1955 hasta que fue asesinado en 1968.
Su trabajo arduo le ganó un gran poder de convocatoria y le permitió liderar eventos históricos como la Marcha a Washington en agosto de 1963, a la que acudieron más de 250.000 personas y cuyo efecto se reflejó en la proclamación de las leyes de los Derechos Civiles y del Derecho al Voto, que garantizó el derecho al sufragio libre a todos los ciudadanos de Estados Unidos sin ninguna restricción discriminatoria. Hasta entonces, algunos estados basaban ese derecho en criterios raciales o de alfabetización.
En esa ocasión, Martin Luther King dio su discurso más famoso “Tengo un sueño”, que trascendió fronteras y le valió un gran reconocimiento y respeto a nivel internacional.
“Tengo un sueño, sueño que mis cuatro hijos vivan un día en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel sino por su carácter. (…) sueño que un día en Alabama las niñas y los niños negros puedan tomarse de la mano con las niñas y los niños blancos como hermanas y hermanos”, dijo el luchador social en esa movilización en la capital estadounidense.
Premio Nobel de la Paz
Un año más tarde, en 1964, Martin Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz, siendo el galardonado más joven hasta ese momento.
Martin Luther King era un gran partidario de las Naciones Unidas como institución y como ideal. En un discurso pronunciado en 1968, pocos días antes de ser asesinado, afirmó que la existencia del género humano dependía de la no violencia y que la ONU era la instancia a la que había que respaldar para conseguir y garantizar la paz.
“La alternativa al no desarme, a no suspender las pruebas nucleares, a no fortalecer las Naciones Unidas y de este modo desarmar al mundo entero, sería una civilización sumida en el abismo de la aniquilación y la transformación de nuestro hábitat en un infierno que ni Dante hubiera podido imaginar”, sostuvo.
Visitas a la sede de la ONU
Martin Luther King visitó la ONU en 1964 con su esposa Coretta tras haber recibido el Premio Nobel de la Paz en diciembre de ese año. El entonces secretario general adjunto para Asuntos Políticos, Ralph J. Bunche, fue el encargado de recibirlo.
Años más tarde, el 15 de abril de 1967, Martin Luther King regresó encabezando una delegación que presentó ante la ONU una protesta formal contra la guerra de Vietnam y el papel de Estados Unidos en ella. Al salir de esa reunión, frente al complejo de la ONU y ante una multitud de 125.000 personas opositoras a esa guerra, pronunció un discurso al respecto.
Apenas un año después, el 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue abatido a tiros cuando se encontraba en el balcón de un hotel en Memphis, adonde había viajado para apoyar una huelga. El crimen provocó motines en todo el país y el presidente Lyndon B. Johnson declaró un día de luto nacional, pero fue hasta 1986 cuando se empezó a celebrar un día feriado oficial en su honor, después de años de campaña de su viuda apoyada por activistas y algunos miembros del Congreso estadounidense.
De manera póstuma, la ONU honró su memoria con el Premio de las Naciones Unidas en el Campo de los Derechos Humanos en 1978, al considerar que encarnaba los principios de la Declaración Universal de esas garantías fundamentales.
Carla García. Centro de Noticias ONU. Naciones Unidas. 05/06/2020
https://news.un.org/es/story/2020/06/1475532

Miles de personas conmemoran 50 años de marcha por Derechos Civiles en Estados Unidos

Miles de personas cruzaron el puente de Selma, en Alabama, en un gesto simbólico para conmemorar el 50 aniversario de una marcha hacia Montgomery por el derecho al voto de los negros que fue duramente reprimida y se convirtió en un hito de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
Este domingo le tocó el turno a la población civil después de la visita del presidente Barack Obama, el sábado, coincidiendo con el día en el que 50 años antes policías a pie y a caballo lanzaron gases lacrimógenos y golpearon a los manifestantes, en lo que pasó a la historia como "Domingo Sangriento".
El episodio de Selma desencadenó una serie de marchas, en las que participó el líder de los derechos civiles Martin Luther King, que hicieron de catalizador para que en agosto de ese mismo año, el presidente Lyndon Johnson firmara la Ley de Derecho al Voto.
"Cincuenta años después del 'Domingo Sangriento' nuestra marcha no ha terminado", dijo Obama en su discurso ante más de 40.000 personas en el que denunció que la "larga sombra" del racismo todavía está presente en el país.
El fiscal general, Eric Holder, el primer afroamericano en ocupar ese cargo, tomó el testigo este domingo y participó en un servicio religioso en la Capilla Brown de la Iglesia Metodista Episcopal, donde comenzó la marcha pacífica hacia Montgomery en 1965.
Holder, que dejará pronto su cargo, se comprometió a seguir luchando por la igualdad e instó a los presentes a implicarse en "la actual lucha por los derechos civiles y la justicia social".
En este sentido, criticó la decisión de 2013 del Tribunal Supremo que anuló un artículo de la Ley de Derecho al Voto que obligaba a los estados del país con historial de discriminación en las urnas a solicitar un permiso del Departamento de Justicia para modificar sus políticas electorales.
"Mientras que la decisión de la Corte eliminó una de las herramientas más eficaces del Departamento de Justicia, hemos mantenido nuestra determinación en la búsqueda del derecho al voto de todos los estadounidenses", agregó Holder, quien pidió un nuevo empuje nacional para la protección de los votantes de las minorías.
Junto con Holder, estuvo Loretta Lynch, que ha sido nominada para sustituirle y que de ser confirmada en el Senado se convertirá en la primera mujer afroamericana en asumir el cargo, y otros miembros del Gobierno como el secretario de Trabajo, Thomas Perez.
En el servicio religioso también tomó la palabra Martin Luther King III, quien señaló que "hay algo que no funciona cuando apoyamos la democracia en todo el mundo y, sin embargo, se suprime la democracia en casa", dijo el hijo del líder de los derechos civiles.
En contraste con las celebraciones conmemorativas, el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan hizo notar su presencia con la distribución en estos días de 4.000 panfletos, con proclamas contra Martin Luther King y la inmigración.
Su objetivo es recordar que "el clan todavía está ahí fuera y estamos vigilando", según indicó Robert Jones, miembro de los Leales Caballeros Blancos, al diario The Huntsville Times.
Efe.com. Washington, Estados Unidos. 09/03/15

1012. Eric Holder: el hombre que ayudó a calmar las aguas en Ferguson

"Soy el fiscal general de Estados Unidos. Pero también soy un hombre negro".
Así se presentó Eric Holder ante un grupo de estudiantes en su reciente visita al suburbio de Ferguson, en Misuri, donde la muerte del joven Michael Brown a manos de un policía el pasado 9 de agosto desembocó en fuertes protestas que sólo ahora parecen empezar a remitir.
El máximo representante del Departamento de Justicia de Estados Unidos ya está de vuelta en Washington, pero parece que su corta visita a Ferguson fue suficiente para empezar a cerrar heridas.
De momento, el gobernador de Misuri, el demócrata Jay Nixon, ordenó la retirada de la Guardia Nacional que había desplegado en Ferguson y los propios padres de la víctima han reconocido que la visita de Holder les ha ayudado a recuperar cierta confianza en la justicia.
Una visita que marca una diferencia
La visita del fiscal general a Ferguson tranquilizó a sus habitantes, no porque haya servido para esclarecer las circunstancias en que Michael Brown fue baleado por el agente de policía Darren Wilson, sino por su capacidad para escuchar y tratar cara a cara a los protagonistas de la historia y por su énfasis al reiterar el compromiso del gobierno federal en investigar los hechos de forma completa, justa e independiente.
En una entrevista, los padres de Michael Brown reconocieron que el encuentro con Holder fue positivo.
"Cuando miras a la persona a los ojos, y te dice que habrá una investigación justa y completa, resurge la confianza", dijo Lesley McSpadden, madre de Brown.
"Hasta ayer no tenía confianza en la investigación", prosigue, "pero las palabras directas de boca de Holder y tenerlo cara a cara me hizo sentir que algún día -no digo que sea hoy o mañana-, un día recobraré la confianza".
En apenas 24 horas, Holder visitó a los padres de Michael Brown, tuvo un encuentro con estudiantes de la Universidad de San Luis, y se reunió con el gobernador, con el jefe de la Patrulla de Carreteras, Rob Johnson, y con las autoridades locales.
Holder, Obama y la cuestión racial
Una apretada agenda que ha dado sus frutos y de alguna manera ha logrado disipar las dudas sobre el papel jugado por el presidente Obama en la crisis de Ferguson, que algunos han calificado como tibia.
Según explica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Thomas Sparrow, Holder y Obama son dos de las figuras políticas afroestadounidenses más importantes del país, por lo que sus palabras sobre temas raciales tienen particular resonancia.
"Holder es el primer fiscal general negro de Estados Unidos y Obama, el primer presidente negro", agrega Sparrow. "Tienen en común ese peso de ser pioneros y, sin embargo, en la crisis en Ferguson ha quedado demostrado que también tienen estilos diferentes en la forma como se refieren a las tensiones raciales en ese suburbio de San Luis.
"Obama ha cuidado sus palabras, ha reconocido que tiene dificultad para referirse abiertamente a ese caso específico y ha preferido no involucrarse directamente más de lo necesario para no dar la impresión de que está favoreciendo a alguno de los grupos implicados. Por eso, en últimas, envió a Holder a la zona el pasado miércoles.
"El fiscal, por el contrario, sí ha enfatizado su historia personal y a su raza al referirse a las tensiones en Misuri. Dejó en claro que estaba allá como fiscal, pero también como un hombre negro que entiende la desconfianza que sienten muchos por las autoridades", explica el corresponsal.
"Esa doble condición de Holder como el encargado de supervisar las investigaciones y al mismo tiempo un afroestadounidense como tantos que han salido a las calles pudo resultar clave para calmar las aguas en Ferguson".
Activista de los derechos civiles
Sin duda, la historia personal del fiscal general de EE.UU. tiene una huella muy fuerte en su trayectoria profesional.
Eric Holder, nacido en el Bronx neoyorquino hace 63 años, llegó a la Fiscalía General de EE.UU. el 3 de febrero de 2009 de la mano del aterrizaje a la Casa Blanca de Barack Obama, con quien le une una estrecha relación desde que se conocieron en 2004.
Holder es uno de los tres miembros que forman parte del gabinete de Obama desde el principio. Los otros dos son Tom Vilsack, secretario de Agricultura, y Arne Duncan, secretario de Educación.
De niño y adolescente vivió de cerca la lucha de la comunidad negra por los derechos civiles y nunca ha renegado de su pasado activismo.
De hecho, esta implicación personal le sirvió para granjearse las críticas de los sectores más conservadores del país y del opositor Partido Republicano, que mostró un rechazo inicial a su nominación como fiscal general del país.
Poco después de asumir su cargo, Holder calificó a Estados Unidos como "una nación de cobardes" a la hora de hablar sobre cuestiones raciales.
La reacción de la oposición no se hizo esperar y Holder moderó su retórica, pero al mismo tiempo relanzó la División de Derechos Civiles, una agencia dependiente del Departamento de Justicia inaugurada en 1957 con el objetivo de "defender los derechos civiles y constitucionales de todos los estadounidenses, en particular los miembros más vulnerables de nuestra sociedad" y que había perdido relevancia bajo los gobiernos del expresidente George W. Bush.
"Durante los últimos tres años, la división de Derechos Civiles ha procesado más casos que durante cualquier otro período de su historia, incluidas cifras récord de casos de crímenes de odio", subrayó Holder el pasado mes de abril.
Uno de los casos más destacados y recientes que está en manos de esta oficina es el de Trayvon Martin, joven de 17 años muerto a manos del vigilante voluntario George Zimmerman en Sanford, Florida, quien alegó defensa propia y fue absuelto por un jurado en julio de 2013. El Departamento de Justicia está realizando una investigación pararale sobre la responsabilidad de Zimmerman.
Sin embargo, las funciones de Holder al frente del Departamento de Justicia abarcan mucho más que la cuestión de los derechos civiles, y ya este jueves, de vuelta en la capital estadounidense, Holder compareció ante los medios para hablar sobre el pago multimillonario aceptado por Bank of America y sobre la puesta en marcha de una investigación criminal por la muerte del periodista James Foley a manos del grupo yihadista Estado Islámico.
El puesto de fiscal general no da descanso. Pero al menos en el caso de Ferguson, Holder podrá dormir más tranquilo esta noche.
bbc.con.uk. 22/08/14 

763. Martin Luther King: un sueño vivo, 50 años después

Ha pasado medio siglo desde el discurso de Martin Luther King y en EU persisten el racismo y la desigualdad
Washington, Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no podrá evitar evocar los logros y las luchas que aún se libran en el terreno de los derechos civiles, cuando hoy se dirija a la multitud desde el monumento dedicado a Abraham Lincoln para recordar a Martin Luther King. Seguramente se presentará como el producto más acabado de esa gesta que, en opinión de muchos, nació el mismo día en que el reverendo pronunció el histórico discurso “Yo tengo un sueño”.
Para muchos, Obama es un heredero natural de la inacabada lucha por los derechos civiles, que esta semana formará parte central de su mensaje.
A 50 años de esa gesta, muchos se preguntan si acaso aquella Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad, que nació como un movimiento de protesta para demandar mejores salarios y oportunidades para la comunidad afroestadounidense, no ha sido revisada y utilizada con fines fácticos. Para algunos historiadores, la marcha del 28 de agosto de 1963 nunca buscó convertirse en el hito o en el acontecimiento providencial que muchos —entre ellos los herederos de Martin Luther King—, se han empeñado en presentar como un acto de fe que hoy sigue inspirando a millones dentro y fuera de Estados Unidos.
Sin embargo, cuando uno se asoma a los eventos detrás de esa marcha resulta difícil no llegar a la conclusión de que quienes fueron sus principales protagonistas jamás imaginaron que el futuro se encargaría de reescribir el guión, que hoy se ha convertido en la historia oficial de este acontecimiento que marcó un punto de inflexión en la lucha por los derechos civiles.
Quienes defienden esta postura consideran que la marcha fue un acto providencial en el que la figura de Luther King pasaría a ser considerado como una especie de Apostol.
Para otros, sin embargo, la marcha del 28 de agosto de 1963 sólo puede considerarse como una entre muchas variables de la lucha por los derechos civiles, que incluyó actos de desobediencia civil como el de Rosa Parks, quien tuvo el valor de no ceder su asiento a un blanco en el transporte público, resistiéndose así a al segregación racial en el transporte público; los famosos freedoms rides (viajes de la libertad) que protagonizaron estudiantes para desafiar el sistema segregacionista del sur de Estados Unidos o los boicots de los jornaleros que lideró César Chávez contra los barones de la uva en California.
En otras palabras, estaríamos ante un concepto de historia cíclica de avances y retrocesos, muy similar al que alguna vez imaginó el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en su teoría del eterno retorno. Una propuesta que parece ajustarse más a la realidad de un país en donde, a pesar de tener a su primer presidente de raza negra, la discriminación racial no ha sido desterrada.
O donde millones de inmigrantes indocumentados aún siguen viviendo en un ambiente de persecusión, sin reconocimiento de sus derechos civiles y en algunos casos condiciones de semiesclavitud.
“Hoy mismo, si Martin Luther KIng estuviera vivo, a sus 84 años, aún estaría al frente de las marchas elevando su voz contra las injusticias que se siguen produciendo en este país”, dijo Peter Dreier, académico y escritor, al considerar que la batalla de King contra la segregación sólo fue el comienzo de una lucha mucho más ambiciosa por la justicia humana.
Entre las señas de identidad de un evento que no tuvo nada de providencial aquel verano del 63 se encuentran las muchas dudas del entonces presidente John F. Kennedy, quien se resistió hasta el final a la celebración de una marcha que, desde su punto de vista, podía haber desembocado en actos de violencia.
“El presidente Kennedy había presentado su iniciativa de ley de derechos civiles a la Cámara de Representantes con la esperanza de encontrar el respaldo a favor del fin de la segregación en las escuelas y el derecho al voto. Y temía que un brote de violencia podría malograr sus esfuerzos”, señaló William Jones, historiador de la Universidad de Wisconsin.
Al final, Kennedy no pudo asistir al nacimiento del Acta de Derechos Civiles, pero no por culpa de los incidentes violentos que imaginó en ese mes de agosto del 63, sino por una mano asesina que terminó con su vida en noviembre de aquel mismo año.
Otro de los elementos a tomar en cuenta, prosigue el historiador, es que el reverendo Martin Luther King, que ese mismo año había sido detenido y maltratado durante una protesta en Birgmingham, Alabama, no figuraba como orador principal de la marcha:
“Originalmente, el líder de la marcha y el protagonista iba a ser el líder sindicalista negro Philip Randolph, quien pronunció un discurso a favor de una mayor justicia económica que consideraba indispensable para combatir la iniquidad racial. Pero, como el último orador fue Luther King y, además, pronunció uno de sus mejores mensajes, podríamos decir que se robó la tarde”, añadió Jones.
Desde entonces, la imagen y la popularidad de Luther King, alcanzó proyección nacional. Hasta nuestros días, ese evento sigue siendo considerado como el que permitió a la Historia hacer del reverendo uno de sus hijos predilectos. Un mártir más dentro de esa sucesión de líderes carismáticos que han luchado sin intermisión por el derecho a la igualdad en Estados Unidos.
“Si King viviera hoy, seguramente estaría muy satisfecho con la alianza que se ha forjado entre el movimiento que fundó él y el de los millones de indocumentados que siguen viviendo en las sombras. Seguro que le daría su bendición”, concluyó Dreier.
Jaime Hernández Corresponsal. El Universal.com.mx. 28/08/13
http://www.eluniversal.com.mx/primera-plana/2013/impreso/un-suenio-vivo-50-anios-despues-42867.html

762. A 50 años... "la América que Martin Luther King soñó no se ha hecho realidad"


Una nueva generación reclama la vigencia del sueño de Martin Luther King
Miles de personas celebran en Washington el 50 aniversario del histórico discurso de Martin Luther King
Washington, Estados Unidos. Una nueva generación de líderes y activista negros ha regresado este sábado al lugar en el que hace 50 años Martin Luther King pronunció su discurso I have a dream para recordar que su misión sigue inacabada, que el movimiento por los derechos civiles tiene hoy nuevos objetivos y que es preciso seguir trabajando por la igualdad.
“Nuestra generación no puede permanecer sentada, disfrutando de los méritos y las glorias pasadas”, ha dicho ante decenas de miles de personas concentradas en el monumento a Lincoln, en la gran explanada del centro de Washington, Cory Booker, alcalde de Newark (New Jersey), candidato demócrata al Senado y uno de los más brillantes y renovadores dirigentes negros en la actualidad.
El hecho de que Booker sea uno de los políticos con más futuro en EE UU es, en sí mismo, un reconocimiento del progreso conseguido en este país en el medio siglo transcurrido desde que King pronunció aquellas palabras inspiradoras que se han convertido en parte del evangelio laico de esta nación, a la altura casi de su texto constitucional. Como lo es la presencia en esta jornada de Eric Holder, el primer fiscal general negro de EE UU. Y como el miércoles lo será la intervención de Barack Obama, que ha abierto el camino, no solo a los negros, sino a que los miembros de otras razas, particularmente los latinos, puedan, no ya soñar, sino a aspirar a ser presidentes.
“La marcha de hoy no es para recordar el pasado”, ha señalado Holder, uno de los oradores más aplaudidos. “La América que King soñó hace 50 años no se ha hecho realidad, pero 150 años después de la Emancipación está a nuestro alcance”. El Fiscal General ha recordado que aún hay problemas como las restricciones al derecho al voto y prácticas discriminatorias que deben confrontarse.
Desde primera hora de la mañana, la riada de familias, parejas y grupos organizados venidos de todas partes del país camino del National Mall para celebrar el 50 aniversario del discurso de King ha sido constante. Ancianos en sillas de ruedas, niños en carritos, jóvenes y adultos con pancartas reclamando igualdad de oportunidades laborales y un sistema de justicia justo... Distintas generaciones han coincidido en las inmediaciones del monumento a Lincoln para conmemorar el sueño de King y recordar que todavía sigue vivo.
Junto a las viejas leyendas del movimiento negro, especialmente el congresista John Lewis, el único superviviente entre los oradores de hace 50 años, han marchado este sábado jóvenes negros que todavía se sienten discriminados, no ya formalmente por las leyes y el estado, pero sí cotidianamente por una sociedad en la que se han agudizado la diferencias sociales.
Jóvenes como Sasha Farid, de 16 años, que recuerda que “hace 50 años se habló de segregación y ahora hablamos de prejuicios raciales, pero hay que seguir luchando y soñando”. Jóvenes como Deon Walsh, que acudió con una camiseta con el rostro de Trayvon Martin, cuyo asesino fue declarado inocente este verano y que se ha convertido en el último símbolo del trato discriminatorio que los negros sufren aún de parte de la justicia. “A nuestra generación”, dice Walsh, “se nos ha apartado, consciente o inconscientemente del movimiento de los años sesenta, pero la lucha continúa y somos nosotros quienes debemos de recoger el testigo”.
A Trayvon Martin ha aludido también Martin Luther King III, el hijo del célebre pastor, para advertir de que “este no es el tiempo de una conmemoración nostálgica” de la obra de su padre, sino una oportunidad para volver a escuchar sus palabras y contrastarlas con una realidad todavía injusta, en vivienda, en educación, en salud, en alimentación, en oportunidades. “Su sueño está lejos de ser alcanzado”, sentenció.
Acompañado de toda su familia, Glenn Forsythe explica a sus hijos la importancia del movimiento por los derechos civiles y las consecuencias que ha tenido para ellos, varias generaciones después. "La injusticia, en cualquier parte, es una amenaza para la justicia en todas partes", dice citando a King. "Estamos aquí no sólo como afroamericanos. Venimos para unirnos con los hispanos, los asiáticos, la comunidad gay y todos los blancos para defender lo que es justo para todos".
"Quiero que mis hijos vean el legado de Martin Luther King", explica Jeffrey Byrd mientras camina con su hija. "Quiero que sepan lo importante que fue la lucha de sus ancestros y que todos, en algún momento, nos hemos apoyado y beneficiado del trabajo de otros"
Entre los asistentes se encontraban algunos de los manifestantes que hace cinco décadas acudieron a la capital para escuchar por primera vez a King. "Hace 50 años estaba exactamente aquí", cuenta John Terry, 74 años, de Carolina del Norte. "Desde entonces ha habido muchos cambios, pero queda mucho por hacer. El sueño de King no se ha cumplido, pero ha ayudado".
Una de las quejas actuales de los afroamericanos tiene que ver con las reformas electorales hechas en varios estados con el objetivo evidente de reducir la influencia del voto de las minorías. Como decía uno de los manifestantes, James McDowel, “sé que mi voto todavía cuenta, pero cada vez cuenta menos”.
Entre quienes se han dirigido desde las escalinatas del monumento a Lincoln a las más de 100.000 personas congregadas en el Mall se encontraban los familiares de Trayvon Martin, defensores de los derechos civiles y el primo de Emmett Till, un joven negro de 14 años que en 1955 fue secuestrado y linchado por haberse dirigido a una mujer blanca en un restaurante. Tras la tanda de discursos, que se ha prolongado desde las ocho de la mañana hasta casi las dos de la tarde, todos los congregados se han dirigido hacia el monumento a Washington, en una repetición de la marcha que hace 50 años encabezó King.
La del sábado ha sido una jornada de celebración de la minoría negra que, indudablemente, oculta algunas de las responsabilidades de los propios negros en su desventaja actual respecto a otras razas. Pero el recuerdo de la persecución y la humillación sufridos por esa comunidad en el pasado es tan brutal que, en conciencia, nada puede exponerse ahora como matiz.
El País.com. 24/08/13
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/08/24/actualidad/1377299370_693176.html
A 50 años del sueño de Luther King, miles claman justicia social en EU
Miles de personas se reúnen en Washington para celebrar el aniversario de la marcha liderada por el histórico defensor de los derechos civiles
Washington, Estados Unidos. El estancamiento de los salarios y la creciente desigualdad económica en Estados Unidos hacen que el lema "Trabajos y Libertad" de la marcha liderada por el reverendo Martin Luther King hace medio siglo siga siendo relevante hoy día.
Miles de personas se congregaron desde primera hora de la mañana de hoy en las inmediaciones del monumento a Abraham Lincoln para celebrar el aniversario de la histórica Marcha sobre Washington en la que Luther King pronunció su famoso discurso "Tengo un sueño".
La organización ha desplegado fuertes medidas de seguridad en los accesos al monumento a Lincoln ante las previsión de que más de 100 mil personas participen en los actos de este sábado, que se celebran en un ambiente de persistente estancamiento salarial en el país, la primera economía mundial.
"Me gustaría que en lugar de 'Tengo un sueño' el reverendo King hubiese dicho 'Tengo un plan'. Esta nueva marcha no debe ser una conmemoración, debe ser una continuación", afirmó en una conferencia esta semana Joe Madison, periodista y ex dirigente de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, en ingles).
Los políticos conservadores y las grandes empresas quieren 'demonizar' los derechos laborales y la lucha por un trabajo digno", opinó el activista.
Madison fue uno de los ponentes de la conferencia 'El sueño incompleto de King: Desigualdad económica y los trabajadores pobres' celebrada esta semana en el Club Nacional de Prensa de Washington y en la que estuvo acompañado por defensores de los derechos civiles que lucharon codo con codo con King hace medio siglo.
El evento atrajo también a empleados de cadenas de comida rápida subcontratados en edificios federales de Washington.
Es el caso de Karla Quezada, inmigrante salvadoreña y empleada en la cadena Subway, quien explicó que su salario después de 11 años de contrato es de "9.75 dólares la hora, pese a que trabajo 45 horas a la semana y no cuento con ningún tipo de beneficio de salud ni baja por enfermedad pagadas".
Larry Rubin, activista del grupo Comité Coordinador Estudiantil por la No Violencia (SNCC), dijo que, "desgraciadamente, los derechos de los trabajadores han retrocedido" desde que King pronunció su discurso en Washington 50 años atrás.
Rubin puso como ejemplo que el salario mínimo federal en 1963 ajustado a la inflación era de 9.70 dólares la hora, mientras que el actual es de 7.25 dólares.
Creo que el doctor King estaría indignado por la situación de estos trabajadores de subcontratas federales. No quieren una ayuda, simplemente quieren dignidad y una vida decente", afirmó Bill Lucy, veterano líder del movimiento de los derechos civiles y quien acompañó a King en la famosa marcha.
Precisamente, los bajos salarios y la precariedad laboral es uno de los motivos de una gran huelga a nivel nacional convocada para el próximo 29 de agosto para exigir un alza del salario mínimo.
Esa baja remuneración ha llevado a centros de estudios como el Instituto de Política Económica a hablar de que la última ha sido una "década perdida" para los trabajadores estadunidenses.
Los organizadores esperan que miles de trabajadores de cadenas de comida rápida y comercio minorista en más de una treintena de ciudades salgan a las calles en señal de protesta para pedir que se eleve el sueldo mínimo a 15 dólares por hora y una mejora de sus condiciones de trabajo.
Ese estancamiento salarial coincide con un aumento en la productividad, de casi un 25 por ciento durante este periodo. Además, los beneficios de las empresas pasaron de alrededor del 4.5 % del producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos en 2000, a más del 11 % del PIB de 2012.
Martin Luther King sabía lo que se conseguía si luchábamos. Hay que seguir luchando. Mirad lo que se consigue. Ahí en la Casa Blanca hay un hombre negro", afirmó un jubilado.
Excélsior.com.mx. 24/08/13
http://www.excelsior.com.mx/global/2013/08/24/915231?imagen=1#link-content
50 Aniversario de su mítico discurso "I have a dream"
Miles de personas recuerdan el legado de Martin Luther King en Washington
Washington, Estados Unidos. Líderes de los derechos civiles y defensores de la igualdad racial se han congregado este sábado en el lugar donde el activista por la igualdad en Estados Unidos Martin Luther King Jr. pronunció su mítico discurso "I have a dream" ("Yo tengo un sueño", por su traducción en inglés) el 28 de agosto de 1963, dentro de los actos previstos para celebrar el 50 aniversario de la Marcha sobre Washington que tendrá lugar el próximo miércoles.
Los activistas fueron convocados este sábado por la mañana en el Lincoln Memorial por la asociación National Action to Realize the Dream March (Acción Nacional para Realizar la Marcha del Sueño, por su traducción en inglés) que ha incluido una oración en memoria de Luther King, una serie de discursos y una marcha hasta el Washington Monument, tras rendir homenaje al Martin Luther King Jr. Memorial.
Antes de esta marcha popular, los asistentes escucharon los discursos del fiscal general Eric Holder, del reverendo Al Sharpton, de la líder demócrata en la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, así como de otros políticos destacados.
También estuvieron presentes los padres del adolescente Trayvon Martin, asesinado en Florida por un policía al intentar presuntamente defenderse, y se dirigieron al público para denunciar la discriminación racial existente y la igualdad de derechos para los adolescentes negros que a su juicio todavía quedan pendientes.
"Queremos hacer de nuestro trágico suceso un ejemplo que permita a todas las personas, al mundo, levantarse en pie como padres, no sólo por nuestros hijos, sino para todos nuestros hijos, y la lucha por la Justicia para todos nuestros niños ", expresó el padre de Martin, Tracy Martin, según informa el medio estadounidense ABC News.
"El sueño no es un sueño estático, el sueño sigue vivo y evoluciona", dijo el reverendo y activista Jesse Jackson Sr. ante la multitud, al mismo tiempo que afirmó que "el sueño de 1963 era poner fin a la barbarie y la humillación". Y recordó que otras épocas "desde Texas cruzando Florida, hasta Maryland, no podíamos usar un sólo baño público".
Los eventos previos a la celebración del 50 aniversario que tendrá lugar el próximo miércoles, también contemplan manifestarse en contra de la ley "Stand Your Ground" ("Defiende tu territorio", por sus siglas en inglés), una ley que permite el uso de fuerza mortal para defenderse ante una amenaza ilegal y cuya ambigüedad podría dejar impunes casos de homicidios, según denuncian los activistas.
Asimismo, también se criticó la sentencia del Tribunal Supremo por la que anulaba una parte de la votación de la ley de Derechos del Voto que determinaba qué distritos electorales con un historial de discriminación racial debían obtener el visto bueno federal para cualquier cambio en sus políticas electorales con el fin de evitar exclusiones.
El próximo miércoles está prevista una multitudinaria manifestación en el National Mall, donde Luther King dio este famosos discurso, y la asistencia del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que dirigirá unas palabras al público asistente desde la escalinata del Lincoln Memorial.
Martin Luther King Jr., nació en Atlanta, Estados Unidos, el 15 de enero de 1929 y fue un pastor de la iglesia baptista que dedicó su vida a la lucha contra la segregación y la discriminación racial, utilizando siempre métodos pacíficos. Fue condecorado con el premio Nobel de la Paz y murió asesinado el 4 de abril de 1968 por un segregacionista blanco en Memphis, Estados Unidos.
Europa Press.es. 24/08/13
http://www.europapress.es/internacional/noticia-miles-personas-recuerdan-legado-martin-luther-king-marcha-washington-20130824204402.html

761. Martin Luther King, medio siglo después, la lucha continúa


El sueño de Martin Luther King, una lucha inacabada
Los Ángeles, Estados Unidos. Lejos de ser una batalla ganada, la lucha por los derechos civiles de las minorías en EE.UU. arrastra aún asignaturas pendientes y enfrenta nuevos desafíos cincuenta años después del famoso sueño que tuvo Martin Luther King.
La histórica “Marcha por Trabajos y Libertad” de agosto de 1963 que se recuerda este sábado canalizó un malestar latente de injusticias sociales y contribuyó a cambiar la dinámica de un país cuyos legisladores miraban hacia el otro lado ante los abusos.
Aquel día, King tomó el micrófono para recordar que un siglo después de la abolición de la esclavitud los descendientes de africanos en EE.UU. eran ciudadanos de segunda clase, vivían segregados, maltratados por las autoridades y condenados a ser pobres.
El movimiento pacífico abanderado por King logró la aprobación de la Ley de los Derechos Civiles (1964) y la Ley del Derecho al Voto (1965), normativas diseñadas para prohibir la discriminación por razón de raza, género, religión y nacionalidad, y bloqueaban iniciativas destinadas a desincentivar el voto de las minorías.
Aquellas protestas posibilitaron que hoy Barack Obama sea el presidente de EE.UU., el primer afroamericano, un logro que resultaría impensable en los tiempos de King, que imaginó otros avances que siguen pendientes.
“1963 no es un final, sino un principio”, recitó el activista en su fervoroso discurso “Tengo un sueño” cuya evocación de un futuro de igualdad racial choca con las frías estadísticas del presente
En 2012 el índice de desempleo de la población negra fue de un 13.8 por ciento, por un 8.1 de la blanca. Además, de los 40 millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, un 25.8 por ciento son negras (frente al 11.6 % blancas).
Entre 2000 y 2010, la tasa de encarcelamiento de afroamericanos fue 7 veces superior a la de los blancos mientras que la segregación de la que se quejaba King aún persiste, si bien de formas más sutiles.
Según un estudio de 2012 del Proyecto de Derechos Civiles de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), un 74 % de los estudiantes de color están matriculados en colegios donde los blancos son minoría, un porcentaje que en el caso de los niños hispanos es de un 80 %.
Un 15 por ciento de los niños negros van a escuelas donde existe un “apartheid” oficioso dado que la presencia de compañeros blancos es próxima a cero.
En muchos casos, esas escuelas “segregadas” se encuentran en zonas de familias con bajos recursos económicos y cuentan con peor profesorado, factores que combinados suponen un hándicap de cara al porvenir de los estudiantes, que suelen acceder a menos oportunidades educativas que los centros de mayoría blanca.
Los números dibujan un panorama poco alentador, a pesar de las organizaciones, incluidas gubernamentales, que trabajan para mejorar la situación.
El último gran revés sufrido por las minorías fue la anulación de una cláusula central de la Ley del Derecho al Voto de 1965 -uno de los legados de la época de Martin Luther King- que obligaba a los estados con historia de discriminación racial a recibir permiso federal antes de cambiar sus normativas sobre comicios.
Esto da luz verde a las autoridades locales a que, entre otras cosas, rediseñen los distritos electorales a su antojo, lo que podría ser utilizado para minimizar el efecto de los votos de grupos minoritarios.
La Corte Suprema consideró que esa exigencia era una rémora del pasado pese a la oposición de la juez Ruth Ginsburg quien acusó a sus compañeros de dañar la herencia de Martin Luther King y su compromiso con la Justicia.
“Nuestro país ha cambiado”, argumentó el magistrado jefe John G. Roberts para defender la polémica decisión anunciada en junio de este año.
En parte, no le falta razón a Roberts. Los hispanos son ahora la gran minoría en EE.UU. con una población de más de 50 millones de personas frente a 38 millones de afroamericanos y son los latinos quienes fijan la agenda de las reivindicaciones sociales y políticas con la reforma migratoria como estrella.
El lugar preeminente que antes ocupaba el movimiento feminista lo ostentan hoy los colectivos que piden igualdad para homosexuales, lesbianas y transexuales, también víctimas de “los grilletes de la discriminación” evocados por King en 1963.
Fernando Mexía. El Nuevo Herald.com. 24/08/13
http://www.elnuevoherald.com/2013/08/24/1550793/el-sueno-de-martin-luther-king.html

Martin Luther King Jr., medio siglo después, la lucha continúa
Los Ángeles, Estados Unidos. Medio siglo después de la histórica Marcha en Washington que dio ímpetu al movimiento de los derechos civiles liderado por Martin Luther King Jr., Estados Unidos intenta sanar las heridas de la segregación y la exclusión social de las minorías.
La Marcha por Trabajos y Libertad, el 28 de agosto de 1963, congregó en Washington a más de 250,000 manifestantes frente al monumento a Abraham Lincoln, el presidente que emancipó a los esclavos y cuyo decreto, en las propias palabras de King entonces, puso fin “a la larga noche de cautiverio” de los negros en el país.
Pero, 100 años después de la Proclamación de Emancipación, las leyes “Jim Crow” adoptadas entre 1876 y 1965 en el sur del país dieron licencia a la segregación, el racismo y los linchamientos de los afroamericanos, creando un sistema de apartheid que buscaba asfixiarlos.
En su discurso Tengo un sueño, que puso colofón a la marcha, King cristalizó esa campaña de opresión con ejemplos cotidianos de los “indecibles horrores de la brutalidad policial”, la relegación a guetos, la privación de servicios, educación y el derecho al voto, y el perenne recordatorio en letreros públicos que rezaban “para blancos solamente”.
En una entrevista, Gwen Fuller y Harry Klugel, dos activistas que militaron con King y ahora miembros de la Asociación Nacional de Educación (NEA), dijeron que la marcha y el discurso dejaron una huella indeleble que moldeó sus vidas.
“Esas memorias me acompañan hasta el día de hoy; lo recuerdo como un día lleno de amor, fe y esperanza. Fue un día de mucho orgullo y me sentí más fortalecida que nunca al ver a tanta gente de todas partes apoyando una idea, la urgencia del cambio”, dijo Fuller, de 69 años.
“Allí había políticos, estrellas de cine, músicos y ciudadanos de a pie”, agregó. “Los detractores decían que habría violencia y desorden pero nada más lejos de la verdad: hubo un ambiente de amor”.
Para Fuller, si bien la elección de Barack Obama como primer presidente negro en la historia de Estados Unidos es fruto del movimiento de la década de 1960, aún queda mucho por hacer para potenciar el avance de las minorías.
“A veces me entristece ver la falta de progreso de la comunidad negra en tantas áreas, pero no soy ingenua y nunca creí, dados los problemas que heredó, que el presidente Obama vendría con una varita mágica a borrar nuestras penas. Creo que está trabajando duro para apoyar a la comunidad negra y que los cambios que ha puesto en marcha conducirán a grandes avances en el tiempo”, subrayó.
Klugel también recuerda la marcha que lideró King en 1965 desde Selma a Montgomery, en Alabama, en la que, al igual que en la de Washington, los alentó a no claudicar.
“Crecí en el sur en una comunidad y escuelas segregadas”, señaló Klugel, de 72 años. “Fue difícil romper con eso y aunque la [universidad] Duke estaba aún segregada cuando estudié allí, tuve profesores y compañeros que me ayudaron”.
María Peña. El Nuevo Herald.com. 24/08/13

760. “Tengo un sueño” por Martin Luther King

 
 
"Tengo un Sueño"
Martin Luther King
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que quedará como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación. Hace cien años, un gran americano, cuya sombra simbólica nos cobija, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio. Pero 100 años después debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro aún no es libre. Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.
Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En cierto sentido, llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería heredero. Esa nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de 'vida, libertad y búsqueda de la felicidad'. Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color. En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto con el sello de 'fondos insuficientes'. Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Por eso hemos venido a cobrar ese cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado para recordarle a Estados Unidos la urgencia feroz del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento. Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad. 1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar su frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina.
No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos. No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma. Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado al nuestro. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de marchar siempre hacia el frente. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los que luchan por los derechos civiles: '¿Cuándo quedarán satisfechos?' Nunca estaremos satisfechos mientras el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados por la fatiga del viaje, no puedan acceder a un alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos mientras la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande. Nunca estaremos satisfechos mientras a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad con carteles que rezan: 'Solamente para blancos'. No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.
No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes acaban de salir de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención. Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que, de alguna forma, esta situación puede ser y será cambiada. No nos deleitemos en el valle de la desesperación. Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.
Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: 'Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales'.
Yo tengo el sueño de que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.
Yo tengo el sueño de que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.
Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo el sueño de que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama, pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas. ¡Yo tengo un sueño hoy!
Yo tengo el sueño de que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada y toda la carne la verá al unísono. Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir en la montaña de la desesperación una piedra de esperanza. Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.
Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: 'Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad'. Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad. Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania. Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. ¡Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee. Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada montaña de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad! Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día en que todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual negro: '¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!'".
Washington, D. C. Estados Unidos a 28 de Agosto de 1963.

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