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1724. Martin Luther King, un gigante de los derechos humanos


Una vida dedicada a la causa de la justicia
“El doctor Martin Luther King fue uno de los gigantes morales del siglo XX. Dedicó su vida a la causa de la igualdad, la justicia y el cambio social sin violencia. Décadas después de su muerte sigue inspirando a toda la gente del mundo que lucha por los derechos y la dignidad humana frente a la opresión, la discriminación y la injusticia”, dijo el Secretario General de la ONU, António Guterres, el 4 de abril de 2018, al cumplirse medio siglo del asesinato de este líder de los derechos civiles.
Guterres afirmó que su convicción de justicia social y de las virtudes de la diversidad son hoy más relevantes que nunca.
Martin Luther King se entregó a la causa de la igualdad y el respeto de los derechos humanos de la población negra de su país, de las personas más pobres y de todas las víctimas de injusticias. Su arma de combate fueron las protestas pacíficas, en las que pronunció discursos que siguen resonando en la actualidad.
Movimiento por los derechos civiles
Una vez terminada la guerra y adoptada la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la lucha por estas garantías cobró efervescencia en el mundo. Para las décadas de los años 50 y 60, surgió y ganó fuerza en Estados Unidos el movimiento por los derechos civiles, con el que la población negra de ese país buscaba una igualdad de derechos ante las leyes nacionales. El movimiento contó con el apoyo de gran parte de la población blanca estadounidense.
Aunque Estados Unidos había abolido la esclavitud desde la segunda mitad del siglo XIX con la Guerra Civil y a que numerosos afroamericanos habían combatido y perdido la vida en la Segunda Guerra Mundial, persistían la discriminación y el racismo, especialmente en el sur del país.
El líder más notable del movimiento por los derechos civiles fue Martin Luther King, ministro bautista y activista social, que luchó por esas garantías desde 1955 hasta que fue asesinado en 1968.
Su trabajo arduo le ganó un gran poder de convocatoria y le permitió liderar eventos históricos como la Marcha a Washington en agosto de 1963, a la que acudieron más de 250.000 personas y cuyo efecto se reflejó en la proclamación de las leyes de los Derechos Civiles y del Derecho al Voto, que garantizó el derecho al sufragio libre a todos los ciudadanos de Estados Unidos sin ninguna restricción discriminatoria. Hasta entonces, algunos estados basaban ese derecho en criterios raciales o de alfabetización.
En esa ocasión, Martin Luther King dio su discurso más famoso “Tengo un sueño”, que trascendió fronteras y le valió un gran reconocimiento y respeto a nivel internacional.
“Tengo un sueño, sueño que mis cuatro hijos vivan un día en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel sino por su carácter. (…) sueño que un día en Alabama las niñas y los niños negros puedan tomarse de la mano con las niñas y los niños blancos como hermanas y hermanos”, dijo el luchador social en esa movilización en la capital estadounidense.
Premio Nobel de la Paz
Un año más tarde, en 1964, Martin Luther King recibió el Premio Nobel de la Paz, siendo el galardonado más joven hasta ese momento.
Martin Luther King era un gran partidario de las Naciones Unidas como institución y como ideal. En un discurso pronunciado en 1968, pocos días antes de ser asesinado, afirmó que la existencia del género humano dependía de la no violencia y que la ONU era la instancia a la que había que respaldar para conseguir y garantizar la paz.
“La alternativa al no desarme, a no suspender las pruebas nucleares, a no fortalecer las Naciones Unidas y de este modo desarmar al mundo entero, sería una civilización sumida en el abismo de la aniquilación y la transformación de nuestro hábitat en un infierno que ni Dante hubiera podido imaginar”, sostuvo.
Visitas a la sede de la ONU
Martin Luther King visitó la ONU en 1964 con su esposa Coretta tras haber recibido el Premio Nobel de la Paz en diciembre de ese año. El entonces secretario general adjunto para Asuntos Políticos, Ralph J. Bunche, fue el encargado de recibirlo.
Años más tarde, el 15 de abril de 1967, Martin Luther King regresó encabezando una delegación que presentó ante la ONU una protesta formal contra la guerra de Vietnam y el papel de Estados Unidos en ella. Al salir de esa reunión, frente al complejo de la ONU y ante una multitud de 125.000 personas opositoras a esa guerra, pronunció un discurso al respecto.
Apenas un año después, el 4 de abril de 1968, Martin Luther King fue abatido a tiros cuando se encontraba en el balcón de un hotel en Memphis, adonde había viajado para apoyar una huelga. El crimen provocó motines en todo el país y el presidente Lyndon B. Johnson declaró un día de luto nacional, pero fue hasta 1986 cuando se empezó a celebrar un día feriado oficial en su honor, después de años de campaña de su viuda apoyada por activistas y algunos miembros del Congreso estadounidense.
De manera póstuma, la ONU honró su memoria con el Premio de las Naciones Unidas en el Campo de los Derechos Humanos en 1978, al considerar que encarnaba los principios de la Declaración Universal de esas garantías fundamentales.
Carla García. Centro de Noticias ONU. Naciones Unidas. 05/06/2020
https://news.un.org/es/story/2020/06/1475532

1723. Las frases de Martin Luther King más conocidas en su lucha por los derechos civiles y políticos







Hay personas que todo el mundo conoce. Hombres y mujeres que vivieron dejando una huella imborrable que el tiempo perpetúa. Entre estas personas está Martin Luther King y sus célebres frases.
El líder del movimiento por los derechos civiles y políticos, Martin Luther King, encarnaba los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Se entregó a la causa de la igualdad, de los derechos humanos de la población negra de los Estados Unidos, de las personas más vulnerables y de todas las víctimas de las injusticias. Fue tanta su lucha que en 1964 recibió el Premio Nobel de la Paz.
En su famoso discurso “I have a dream” recogió su sueño de conocer una América unida en la que vivir en igualdad. En el aniversario y en recuerdo de su lucha por los derechos civiles y políticos, recogemos algunas de sus frases más inolvidables.

15 de las frases más conocidas de Martin Luther King

1. El final de nuestras vidas comienza el día en que nos volvemos silenciosos sobre las cosas que importan.
2. Siempre es el momento apropiado para hacer lo que es correcto.
3. Si supiera que en el mundo se acaba mañana, yo, hoy, todavía plantaría un árbol.
4. Si no puedes volar, corre. Si no puedes correr, camina. Si no puedes caminar, gatea. Pero hagas lo que hagas, siempre sigue hacia adelante.
5. No soy negro, soy hombre.
6. La esperanza de un mundo seguro y habitable recae en disciplinados inconformistas que se dedican a la justicia, la paz y la fraternidad.
7. Nunca, nunca tengas miedo de hacer lo correcto, especialmente si el bienestar de una persona o animal está en juego. Los castigos de la sociedad son pequeños en comparación con las heridas que infligimos a nuestra alma cuando miramos para otro lado.
8. Da tu primer paso con fe. No tienes por qué ver toda la escalera. Basta con que subas el primer peldaño.
9. He decidido apostar por el amor. El odio es una carga demasiado pesada.
10. Tengo un sueño, que mis cuatro hijos vivan un día en una nación en la que no sean juzgados por el color de su piel sino por la naturaleza de su carácter.
11. Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita.
12. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad: solo la luz puede hacer eso. El odio no puede expulsar al odio: solo el amor puede hacer eso.
13. La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión, es la presencia de justicia.
14.Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas.
15. Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.
Amnistía Internacional.org. España. 28/08/2021
https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/blog/historia/articulo/en-recuerdo-de-martin-luther-king-y-su-lucha-por-los-derechos-civiles-y-politicos/

1722. "I have a dream"

El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King Jr. pronunció un discurso ante un grupo masivo de manifestantes por los derechos civiles reunidos alrededor del monumento a Lincoln en Washington DC. La Marcha sobre Washington por el Empleo y la Libertad reunió a los líderes de derechos civiles más destacados del país, junto con decenas de miles de manifestantes, para presionar al gobierno de Estados Unidos por la igualdad. La culminación de este evento fue el discurso más influyente y memorable de la carrera del Dr. King. Conocido popularmente como el discurso "Tengo un sueño", las palabras de Martin Luther King, Jr. influyeron en el gobierno federal para tomar acciones más directas para tratar de lograr más plenamente la igualdad racial.
El día de Año Nuevo de 1863, el presidente Abraham Lincoln anunció la liberación de todos los esclavos de los estados que entonces estaban en rebelión contra Washington. La Marcha sobre Washington de 1963 conmemoró el centenario de aquel acontecimiento histórico, pero puso de relieve que aún quedaba mucho por hacer en materia de derechos civiles. Aún hoy, Estados Unidos sigue desgarrado por la desigualdad racial, aún hoy, no se ha cumplido el sueño de Martin Luther King Jr.

"Tengo un sueño"
"Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"

Miles de personas conmemoran 50 años de marcha por Derechos Civiles en Estados Unidos

Miles de personas cruzaron el puente de Selma, en Alabama, en un gesto simbólico para conmemorar el 50 aniversario de una marcha hacia Montgomery por el derecho al voto de los negros que fue duramente reprimida y se convirtió en un hito de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.
Este domingo le tocó el turno a la población civil después de la visita del presidente Barack Obama, el sábado, coincidiendo con el día en el que 50 años antes policías a pie y a caballo lanzaron gases lacrimógenos y golpearon a los manifestantes, en lo que pasó a la historia como "Domingo Sangriento".
El episodio de Selma desencadenó una serie de marchas, en las que participó el líder de los derechos civiles Martin Luther King, que hicieron de catalizador para que en agosto de ese mismo año, el presidente Lyndon Johnson firmara la Ley de Derecho al Voto.
"Cincuenta años después del 'Domingo Sangriento' nuestra marcha no ha terminado", dijo Obama en su discurso ante más de 40.000 personas en el que denunció que la "larga sombra" del racismo todavía está presente en el país.
El fiscal general, Eric Holder, el primer afroamericano en ocupar ese cargo, tomó el testigo este domingo y participó en un servicio religioso en la Capilla Brown de la Iglesia Metodista Episcopal, donde comenzó la marcha pacífica hacia Montgomery en 1965.
Holder, que dejará pronto su cargo, se comprometió a seguir luchando por la igualdad e instó a los presentes a implicarse en "la actual lucha por los derechos civiles y la justicia social".
En este sentido, criticó la decisión de 2013 del Tribunal Supremo que anuló un artículo de la Ley de Derecho al Voto que obligaba a los estados del país con historial de discriminación en las urnas a solicitar un permiso del Departamento de Justicia para modificar sus políticas electorales.
"Mientras que la decisión de la Corte eliminó una de las herramientas más eficaces del Departamento de Justicia, hemos mantenido nuestra determinación en la búsqueda del derecho al voto de todos los estadounidenses", agregó Holder, quien pidió un nuevo empuje nacional para la protección de los votantes de las minorías.
Junto con Holder, estuvo Loretta Lynch, que ha sido nominada para sustituirle y que de ser confirmada en el Senado se convertirá en la primera mujer afroamericana en asumir el cargo, y otros miembros del Gobierno como el secretario de Trabajo, Thomas Perez.
En el servicio religioso también tomó la palabra Martin Luther King III, quien señaló que "hay algo que no funciona cuando apoyamos la democracia en todo el mundo y, sin embargo, se suprime la democracia en casa", dijo el hijo del líder de los derechos civiles.
En contraste con las celebraciones conmemorativas, el grupo supremacista blanco Ku Klux Klan hizo notar su presencia con la distribución en estos días de 4.000 panfletos, con proclamas contra Martin Luther King y la inmigración.
Su objetivo es recordar que "el clan todavía está ahí fuera y estamos vigilando", según indicó Robert Jones, miembro de los Leales Caballeros Blancos, al diario The Huntsville Times.
Efe.com. Washington, Estados Unidos. 09/03/15

763. Martin Luther King: un sueño vivo, 50 años después

Ha pasado medio siglo desde el discurso de Martin Luther King y en EU persisten el racismo y la desigualdad
Washington, Estados Unidos. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no podrá evitar evocar los logros y las luchas que aún se libran en el terreno de los derechos civiles, cuando hoy se dirija a la multitud desde el monumento dedicado a Abraham Lincoln para recordar a Martin Luther King. Seguramente se presentará como el producto más acabado de esa gesta que, en opinión de muchos, nació el mismo día en que el reverendo pronunció el histórico discurso “Yo tengo un sueño”.
Para muchos, Obama es un heredero natural de la inacabada lucha por los derechos civiles, que esta semana formará parte central de su mensaje.
A 50 años de esa gesta, muchos se preguntan si acaso aquella Marcha en Washington por el Trabajo y la Libertad, que nació como un movimiento de protesta para demandar mejores salarios y oportunidades para la comunidad afroestadounidense, no ha sido revisada y utilizada con fines fácticos. Para algunos historiadores, la marcha del 28 de agosto de 1963 nunca buscó convertirse en el hito o en el acontecimiento providencial que muchos —entre ellos los herederos de Martin Luther King—, se han empeñado en presentar como un acto de fe que hoy sigue inspirando a millones dentro y fuera de Estados Unidos.
Sin embargo, cuando uno se asoma a los eventos detrás de esa marcha resulta difícil no llegar a la conclusión de que quienes fueron sus principales protagonistas jamás imaginaron que el futuro se encargaría de reescribir el guión, que hoy se ha convertido en la historia oficial de este acontecimiento que marcó un punto de inflexión en la lucha por los derechos civiles.
Quienes defienden esta postura consideran que la marcha fue un acto providencial en el que la figura de Luther King pasaría a ser considerado como una especie de Apostol.
Para otros, sin embargo, la marcha del 28 de agosto de 1963 sólo puede considerarse como una entre muchas variables de la lucha por los derechos civiles, que incluyó actos de desobediencia civil como el de Rosa Parks, quien tuvo el valor de no ceder su asiento a un blanco en el transporte público, resistiéndose así a al segregación racial en el transporte público; los famosos freedoms rides (viajes de la libertad) que protagonizaron estudiantes para desafiar el sistema segregacionista del sur de Estados Unidos o los boicots de los jornaleros que lideró César Chávez contra los barones de la uva en California.
En otras palabras, estaríamos ante un concepto de historia cíclica de avances y retrocesos, muy similar al que alguna vez imaginó el filósofo alemán Friedrich Nietzsche en su teoría del eterno retorno. Una propuesta que parece ajustarse más a la realidad de un país en donde, a pesar de tener a su primer presidente de raza negra, la discriminación racial no ha sido desterrada.
O donde millones de inmigrantes indocumentados aún siguen viviendo en un ambiente de persecusión, sin reconocimiento de sus derechos civiles y en algunos casos condiciones de semiesclavitud.
“Hoy mismo, si Martin Luther KIng estuviera vivo, a sus 84 años, aún estaría al frente de las marchas elevando su voz contra las injusticias que se siguen produciendo en este país”, dijo Peter Dreier, académico y escritor, al considerar que la batalla de King contra la segregación sólo fue el comienzo de una lucha mucho más ambiciosa por la justicia humana.
Entre las señas de identidad de un evento que no tuvo nada de providencial aquel verano del 63 se encuentran las muchas dudas del entonces presidente John F. Kennedy, quien se resistió hasta el final a la celebración de una marcha que, desde su punto de vista, podía haber desembocado en actos de violencia.
“El presidente Kennedy había presentado su iniciativa de ley de derechos civiles a la Cámara de Representantes con la esperanza de encontrar el respaldo a favor del fin de la segregación en las escuelas y el derecho al voto. Y temía que un brote de violencia podría malograr sus esfuerzos”, señaló William Jones, historiador de la Universidad de Wisconsin.
Al final, Kennedy no pudo asistir al nacimiento del Acta de Derechos Civiles, pero no por culpa de los incidentes violentos que imaginó en ese mes de agosto del 63, sino por una mano asesina que terminó con su vida en noviembre de aquel mismo año.
Otro de los elementos a tomar en cuenta, prosigue el historiador, es que el reverendo Martin Luther King, que ese mismo año había sido detenido y maltratado durante una protesta en Birgmingham, Alabama, no figuraba como orador principal de la marcha:
“Originalmente, el líder de la marcha y el protagonista iba a ser el líder sindicalista negro Philip Randolph, quien pronunció un discurso a favor de una mayor justicia económica que consideraba indispensable para combatir la iniquidad racial. Pero, como el último orador fue Luther King y, además, pronunció uno de sus mejores mensajes, podríamos decir que se robó la tarde”, añadió Jones.
Desde entonces, la imagen y la popularidad de Luther King, alcanzó proyección nacional. Hasta nuestros días, ese evento sigue siendo considerado como el que permitió a la Historia hacer del reverendo uno de sus hijos predilectos. Un mártir más dentro de esa sucesión de líderes carismáticos que han luchado sin intermisión por el derecho a la igualdad en Estados Unidos.
“Si King viviera hoy, seguramente estaría muy satisfecho con la alianza que se ha forjado entre el movimiento que fundó él y el de los millones de indocumentados que siguen viviendo en las sombras. Seguro que le daría su bendición”, concluyó Dreier.
Jaime Hernández Corresponsal. El Universal.com.mx. 28/08/13
http://www.eluniversal.com.mx/primera-plana/2013/impreso/un-suenio-vivo-50-anios-despues-42867.html

762. A 50 años... "la América que Martin Luther King soñó no se ha hecho realidad"


Una nueva generación reclama la vigencia del sueño de Martin Luther King
Miles de personas celebran en Washington el 50 aniversario del histórico discurso de Martin Luther King
Washington, Estados Unidos. Una nueva generación de líderes y activista negros ha regresado este sábado al lugar en el que hace 50 años Martin Luther King pronunció su discurso I have a dream para recordar que su misión sigue inacabada, que el movimiento por los derechos civiles tiene hoy nuevos objetivos y que es preciso seguir trabajando por la igualdad.
“Nuestra generación no puede permanecer sentada, disfrutando de los méritos y las glorias pasadas”, ha dicho ante decenas de miles de personas concentradas en el monumento a Lincoln, en la gran explanada del centro de Washington, Cory Booker, alcalde de Newark (New Jersey), candidato demócrata al Senado y uno de los más brillantes y renovadores dirigentes negros en la actualidad.
El hecho de que Booker sea uno de los políticos con más futuro en EE UU es, en sí mismo, un reconocimiento del progreso conseguido en este país en el medio siglo transcurrido desde que King pronunció aquellas palabras inspiradoras que se han convertido en parte del evangelio laico de esta nación, a la altura casi de su texto constitucional. Como lo es la presencia en esta jornada de Eric Holder, el primer fiscal general negro de EE UU. Y como el miércoles lo será la intervención de Barack Obama, que ha abierto el camino, no solo a los negros, sino a que los miembros de otras razas, particularmente los latinos, puedan, no ya soñar, sino a aspirar a ser presidentes.
“La marcha de hoy no es para recordar el pasado”, ha señalado Holder, uno de los oradores más aplaudidos. “La América que King soñó hace 50 años no se ha hecho realidad, pero 150 años después de la Emancipación está a nuestro alcance”. El Fiscal General ha recordado que aún hay problemas como las restricciones al derecho al voto y prácticas discriminatorias que deben confrontarse.
Desde primera hora de la mañana, la riada de familias, parejas y grupos organizados venidos de todas partes del país camino del National Mall para celebrar el 50 aniversario del discurso de King ha sido constante. Ancianos en sillas de ruedas, niños en carritos, jóvenes y adultos con pancartas reclamando igualdad de oportunidades laborales y un sistema de justicia justo... Distintas generaciones han coincidido en las inmediaciones del monumento a Lincoln para conmemorar el sueño de King y recordar que todavía sigue vivo.
Junto a las viejas leyendas del movimiento negro, especialmente el congresista John Lewis, el único superviviente entre los oradores de hace 50 años, han marchado este sábado jóvenes negros que todavía se sienten discriminados, no ya formalmente por las leyes y el estado, pero sí cotidianamente por una sociedad en la que se han agudizado la diferencias sociales.
Jóvenes como Sasha Farid, de 16 años, que recuerda que “hace 50 años se habló de segregación y ahora hablamos de prejuicios raciales, pero hay que seguir luchando y soñando”. Jóvenes como Deon Walsh, que acudió con una camiseta con el rostro de Trayvon Martin, cuyo asesino fue declarado inocente este verano y que se ha convertido en el último símbolo del trato discriminatorio que los negros sufren aún de parte de la justicia. “A nuestra generación”, dice Walsh, “se nos ha apartado, consciente o inconscientemente del movimiento de los años sesenta, pero la lucha continúa y somos nosotros quienes debemos de recoger el testigo”.
A Trayvon Martin ha aludido también Martin Luther King III, el hijo del célebre pastor, para advertir de que “este no es el tiempo de una conmemoración nostálgica” de la obra de su padre, sino una oportunidad para volver a escuchar sus palabras y contrastarlas con una realidad todavía injusta, en vivienda, en educación, en salud, en alimentación, en oportunidades. “Su sueño está lejos de ser alcanzado”, sentenció.
Acompañado de toda su familia, Glenn Forsythe explica a sus hijos la importancia del movimiento por los derechos civiles y las consecuencias que ha tenido para ellos, varias generaciones después. "La injusticia, en cualquier parte, es una amenaza para la justicia en todas partes", dice citando a King. "Estamos aquí no sólo como afroamericanos. Venimos para unirnos con los hispanos, los asiáticos, la comunidad gay y todos los blancos para defender lo que es justo para todos".
"Quiero que mis hijos vean el legado de Martin Luther King", explica Jeffrey Byrd mientras camina con su hija. "Quiero que sepan lo importante que fue la lucha de sus ancestros y que todos, en algún momento, nos hemos apoyado y beneficiado del trabajo de otros"
Entre los asistentes se encontraban algunos de los manifestantes que hace cinco décadas acudieron a la capital para escuchar por primera vez a King. "Hace 50 años estaba exactamente aquí", cuenta John Terry, 74 años, de Carolina del Norte. "Desde entonces ha habido muchos cambios, pero queda mucho por hacer. El sueño de King no se ha cumplido, pero ha ayudado".
Una de las quejas actuales de los afroamericanos tiene que ver con las reformas electorales hechas en varios estados con el objetivo evidente de reducir la influencia del voto de las minorías. Como decía uno de los manifestantes, James McDowel, “sé que mi voto todavía cuenta, pero cada vez cuenta menos”.
Entre quienes se han dirigido desde las escalinatas del monumento a Lincoln a las más de 100.000 personas congregadas en el Mall se encontraban los familiares de Trayvon Martin, defensores de los derechos civiles y el primo de Emmett Till, un joven negro de 14 años que en 1955 fue secuestrado y linchado por haberse dirigido a una mujer blanca en un restaurante. Tras la tanda de discursos, que se ha prolongado desde las ocho de la mañana hasta casi las dos de la tarde, todos los congregados se han dirigido hacia el monumento a Washington, en una repetición de la marcha que hace 50 años encabezó King.
La del sábado ha sido una jornada de celebración de la minoría negra que, indudablemente, oculta algunas de las responsabilidades de los propios negros en su desventaja actual respecto a otras razas. Pero el recuerdo de la persecución y la humillación sufridos por esa comunidad en el pasado es tan brutal que, en conciencia, nada puede exponerse ahora como matiz.
El País.com. 24/08/13
http://internacional.elpais.com/internacional/2013/08/24/actualidad/1377299370_693176.html
A 50 años del sueño de Luther King, miles claman justicia social en EU
Miles de personas se reúnen en Washington para celebrar el aniversario de la marcha liderada por el histórico defensor de los derechos civiles
Washington, Estados Unidos. El estancamiento de los salarios y la creciente desigualdad económica en Estados Unidos hacen que el lema "Trabajos y Libertad" de la marcha liderada por el reverendo Martin Luther King hace medio siglo siga siendo relevante hoy día.
Miles de personas se congregaron desde primera hora de la mañana de hoy en las inmediaciones del monumento a Abraham Lincoln para celebrar el aniversario de la histórica Marcha sobre Washington en la que Luther King pronunció su famoso discurso "Tengo un sueño".
La organización ha desplegado fuertes medidas de seguridad en los accesos al monumento a Lincoln ante las previsión de que más de 100 mil personas participen en los actos de este sábado, que se celebran en un ambiente de persistente estancamiento salarial en el país, la primera economía mundial.
"Me gustaría que en lugar de 'Tengo un sueño' el reverendo King hubiese dicho 'Tengo un plan'. Esta nueva marcha no debe ser una conmemoración, debe ser una continuación", afirmó en una conferencia esta semana Joe Madison, periodista y ex dirigente de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, en ingles).
Los políticos conservadores y las grandes empresas quieren 'demonizar' los derechos laborales y la lucha por un trabajo digno", opinó el activista.
Madison fue uno de los ponentes de la conferencia 'El sueño incompleto de King: Desigualdad económica y los trabajadores pobres' celebrada esta semana en el Club Nacional de Prensa de Washington y en la que estuvo acompañado por defensores de los derechos civiles que lucharon codo con codo con King hace medio siglo.
El evento atrajo también a empleados de cadenas de comida rápida subcontratados en edificios federales de Washington.
Es el caso de Karla Quezada, inmigrante salvadoreña y empleada en la cadena Subway, quien explicó que su salario después de 11 años de contrato es de "9.75 dólares la hora, pese a que trabajo 45 horas a la semana y no cuento con ningún tipo de beneficio de salud ni baja por enfermedad pagadas".
Larry Rubin, activista del grupo Comité Coordinador Estudiantil por la No Violencia (SNCC), dijo que, "desgraciadamente, los derechos de los trabajadores han retrocedido" desde que King pronunció su discurso en Washington 50 años atrás.
Rubin puso como ejemplo que el salario mínimo federal en 1963 ajustado a la inflación era de 9.70 dólares la hora, mientras que el actual es de 7.25 dólares.
Creo que el doctor King estaría indignado por la situación de estos trabajadores de subcontratas federales. No quieren una ayuda, simplemente quieren dignidad y una vida decente", afirmó Bill Lucy, veterano líder del movimiento de los derechos civiles y quien acompañó a King en la famosa marcha.
Precisamente, los bajos salarios y la precariedad laboral es uno de los motivos de una gran huelga a nivel nacional convocada para el próximo 29 de agosto para exigir un alza del salario mínimo.
Esa baja remuneración ha llevado a centros de estudios como el Instituto de Política Económica a hablar de que la última ha sido una "década perdida" para los trabajadores estadunidenses.
Los organizadores esperan que miles de trabajadores de cadenas de comida rápida y comercio minorista en más de una treintena de ciudades salgan a las calles en señal de protesta para pedir que se eleve el sueldo mínimo a 15 dólares por hora y una mejora de sus condiciones de trabajo.
Ese estancamiento salarial coincide con un aumento en la productividad, de casi un 25 por ciento durante este periodo. Además, los beneficios de las empresas pasaron de alrededor del 4.5 % del producto interior bruto (PIB) de Estados Unidos en 2000, a más del 11 % del PIB de 2012.
Martin Luther King sabía lo que se conseguía si luchábamos. Hay que seguir luchando. Mirad lo que se consigue. Ahí en la Casa Blanca hay un hombre negro", afirmó un jubilado.
Excélsior.com.mx. 24/08/13
http://www.excelsior.com.mx/global/2013/08/24/915231?imagen=1#link-content
50 Aniversario de su mítico discurso "I have a dream"
Miles de personas recuerdan el legado de Martin Luther King en Washington
Washington, Estados Unidos. Líderes de los derechos civiles y defensores de la igualdad racial se han congregado este sábado en el lugar donde el activista por la igualdad en Estados Unidos Martin Luther King Jr. pronunció su mítico discurso "I have a dream" ("Yo tengo un sueño", por su traducción en inglés) el 28 de agosto de 1963, dentro de los actos previstos para celebrar el 50 aniversario de la Marcha sobre Washington que tendrá lugar el próximo miércoles.
Los activistas fueron convocados este sábado por la mañana en el Lincoln Memorial por la asociación National Action to Realize the Dream March (Acción Nacional para Realizar la Marcha del Sueño, por su traducción en inglés) que ha incluido una oración en memoria de Luther King, una serie de discursos y una marcha hasta el Washington Monument, tras rendir homenaje al Martin Luther King Jr. Memorial.
Antes de esta marcha popular, los asistentes escucharon los discursos del fiscal general Eric Holder, del reverendo Al Sharpton, de la líder demócrata en la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, así como de otros políticos destacados.
También estuvieron presentes los padres del adolescente Trayvon Martin, asesinado en Florida por un policía al intentar presuntamente defenderse, y se dirigieron al público para denunciar la discriminación racial existente y la igualdad de derechos para los adolescentes negros que a su juicio todavía quedan pendientes.
"Queremos hacer de nuestro trágico suceso un ejemplo que permita a todas las personas, al mundo, levantarse en pie como padres, no sólo por nuestros hijos, sino para todos nuestros hijos, y la lucha por la Justicia para todos nuestros niños ", expresó el padre de Martin, Tracy Martin, según informa el medio estadounidense ABC News.
"El sueño no es un sueño estático, el sueño sigue vivo y evoluciona", dijo el reverendo y activista Jesse Jackson Sr. ante la multitud, al mismo tiempo que afirmó que "el sueño de 1963 era poner fin a la barbarie y la humillación". Y recordó que otras épocas "desde Texas cruzando Florida, hasta Maryland, no podíamos usar un sólo baño público".
Los eventos previos a la celebración del 50 aniversario que tendrá lugar el próximo miércoles, también contemplan manifestarse en contra de la ley "Stand Your Ground" ("Defiende tu territorio", por sus siglas en inglés), una ley que permite el uso de fuerza mortal para defenderse ante una amenaza ilegal y cuya ambigüedad podría dejar impunes casos de homicidios, según denuncian los activistas.
Asimismo, también se criticó la sentencia del Tribunal Supremo por la que anulaba una parte de la votación de la ley de Derechos del Voto que determinaba qué distritos electorales con un historial de discriminación racial debían obtener el visto bueno federal para cualquier cambio en sus políticas electorales con el fin de evitar exclusiones.
El próximo miércoles está prevista una multitudinaria manifestación en el National Mall, donde Luther King dio este famosos discurso, y la asistencia del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que dirigirá unas palabras al público asistente desde la escalinata del Lincoln Memorial.
Martin Luther King Jr., nació en Atlanta, Estados Unidos, el 15 de enero de 1929 y fue un pastor de la iglesia baptista que dedicó su vida a la lucha contra la segregación y la discriminación racial, utilizando siempre métodos pacíficos. Fue condecorado con el premio Nobel de la Paz y murió asesinado el 4 de abril de 1968 por un segregacionista blanco en Memphis, Estados Unidos.
Europa Press.es. 24/08/13
http://www.europapress.es/internacional/noticia-miles-personas-recuerdan-legado-martin-luther-king-marcha-washington-20130824204402.html

761. Martin Luther King, medio siglo después, la lucha continúa


El sueño de Martin Luther King, una lucha inacabada
Los Ángeles, Estados Unidos. Lejos de ser una batalla ganada, la lucha por los derechos civiles de las minorías en EE.UU. arrastra aún asignaturas pendientes y enfrenta nuevos desafíos cincuenta años después del famoso sueño que tuvo Martin Luther King.
La histórica “Marcha por Trabajos y Libertad” de agosto de 1963 que se recuerda este sábado canalizó un malestar latente de injusticias sociales y contribuyó a cambiar la dinámica de un país cuyos legisladores miraban hacia el otro lado ante los abusos.
Aquel día, King tomó el micrófono para recordar que un siglo después de la abolición de la esclavitud los descendientes de africanos en EE.UU. eran ciudadanos de segunda clase, vivían segregados, maltratados por las autoridades y condenados a ser pobres.
El movimiento pacífico abanderado por King logró la aprobación de la Ley de los Derechos Civiles (1964) y la Ley del Derecho al Voto (1965), normativas diseñadas para prohibir la discriminación por razón de raza, género, religión y nacionalidad, y bloqueaban iniciativas destinadas a desincentivar el voto de las minorías.
Aquellas protestas posibilitaron que hoy Barack Obama sea el presidente de EE.UU., el primer afroamericano, un logro que resultaría impensable en los tiempos de King, que imaginó otros avances que siguen pendientes.
“1963 no es un final, sino un principio”, recitó el activista en su fervoroso discurso “Tengo un sueño” cuya evocación de un futuro de igualdad racial choca con las frías estadísticas del presente
En 2012 el índice de desempleo de la población negra fue de un 13.8 por ciento, por un 8.1 de la blanca. Además, de los 40 millones de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, un 25.8 por ciento son negras (frente al 11.6 % blancas).
Entre 2000 y 2010, la tasa de encarcelamiento de afroamericanos fue 7 veces superior a la de los blancos mientras que la segregación de la que se quejaba King aún persiste, si bien de formas más sutiles.
Según un estudio de 2012 del Proyecto de Derechos Civiles de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), un 74 % de los estudiantes de color están matriculados en colegios donde los blancos son minoría, un porcentaje que en el caso de los niños hispanos es de un 80 %.
Un 15 por ciento de los niños negros van a escuelas donde existe un “apartheid” oficioso dado que la presencia de compañeros blancos es próxima a cero.
En muchos casos, esas escuelas “segregadas” se encuentran en zonas de familias con bajos recursos económicos y cuentan con peor profesorado, factores que combinados suponen un hándicap de cara al porvenir de los estudiantes, que suelen acceder a menos oportunidades educativas que los centros de mayoría blanca.
Los números dibujan un panorama poco alentador, a pesar de las organizaciones, incluidas gubernamentales, que trabajan para mejorar la situación.
El último gran revés sufrido por las minorías fue la anulación de una cláusula central de la Ley del Derecho al Voto de 1965 -uno de los legados de la época de Martin Luther King- que obligaba a los estados con historia de discriminación racial a recibir permiso federal antes de cambiar sus normativas sobre comicios.
Esto da luz verde a las autoridades locales a que, entre otras cosas, rediseñen los distritos electorales a su antojo, lo que podría ser utilizado para minimizar el efecto de los votos de grupos minoritarios.
La Corte Suprema consideró que esa exigencia era una rémora del pasado pese a la oposición de la juez Ruth Ginsburg quien acusó a sus compañeros de dañar la herencia de Martin Luther King y su compromiso con la Justicia.
“Nuestro país ha cambiado”, argumentó el magistrado jefe John G. Roberts para defender la polémica decisión anunciada en junio de este año.
En parte, no le falta razón a Roberts. Los hispanos son ahora la gran minoría en EE.UU. con una población de más de 50 millones de personas frente a 38 millones de afroamericanos y son los latinos quienes fijan la agenda de las reivindicaciones sociales y políticas con la reforma migratoria como estrella.
El lugar preeminente que antes ocupaba el movimiento feminista lo ostentan hoy los colectivos que piden igualdad para homosexuales, lesbianas y transexuales, también víctimas de “los grilletes de la discriminación” evocados por King en 1963.
Fernando Mexía. El Nuevo Herald.com. 24/08/13
http://www.elnuevoherald.com/2013/08/24/1550793/el-sueno-de-martin-luther-king.html

Martin Luther King Jr., medio siglo después, la lucha continúa
Los Ángeles, Estados Unidos. Medio siglo después de la histórica Marcha en Washington que dio ímpetu al movimiento de los derechos civiles liderado por Martin Luther King Jr., Estados Unidos intenta sanar las heridas de la segregación y la exclusión social de las minorías.
La Marcha por Trabajos y Libertad, el 28 de agosto de 1963, congregó en Washington a más de 250,000 manifestantes frente al monumento a Abraham Lincoln, el presidente que emancipó a los esclavos y cuyo decreto, en las propias palabras de King entonces, puso fin “a la larga noche de cautiverio” de los negros en el país.
Pero, 100 años después de la Proclamación de Emancipación, las leyes “Jim Crow” adoptadas entre 1876 y 1965 en el sur del país dieron licencia a la segregación, el racismo y los linchamientos de los afroamericanos, creando un sistema de apartheid que buscaba asfixiarlos.
En su discurso Tengo un sueño, que puso colofón a la marcha, King cristalizó esa campaña de opresión con ejemplos cotidianos de los “indecibles horrores de la brutalidad policial”, la relegación a guetos, la privación de servicios, educación y el derecho al voto, y el perenne recordatorio en letreros públicos que rezaban “para blancos solamente”.
En una entrevista, Gwen Fuller y Harry Klugel, dos activistas que militaron con King y ahora miembros de la Asociación Nacional de Educación (NEA), dijeron que la marcha y el discurso dejaron una huella indeleble que moldeó sus vidas.
“Esas memorias me acompañan hasta el día de hoy; lo recuerdo como un día lleno de amor, fe y esperanza. Fue un día de mucho orgullo y me sentí más fortalecida que nunca al ver a tanta gente de todas partes apoyando una idea, la urgencia del cambio”, dijo Fuller, de 69 años.
“Allí había políticos, estrellas de cine, músicos y ciudadanos de a pie”, agregó. “Los detractores decían que habría violencia y desorden pero nada más lejos de la verdad: hubo un ambiente de amor”.
Para Fuller, si bien la elección de Barack Obama como primer presidente negro en la historia de Estados Unidos es fruto del movimiento de la década de 1960, aún queda mucho por hacer para potenciar el avance de las minorías.
“A veces me entristece ver la falta de progreso de la comunidad negra en tantas áreas, pero no soy ingenua y nunca creí, dados los problemas que heredó, que el presidente Obama vendría con una varita mágica a borrar nuestras penas. Creo que está trabajando duro para apoyar a la comunidad negra y que los cambios que ha puesto en marcha conducirán a grandes avances en el tiempo”, subrayó.
Klugel también recuerda la marcha que lideró King en 1965 desde Selma a Montgomery, en Alabama, en la que, al igual que en la de Washington, los alentó a no claudicar.
“Crecí en el sur en una comunidad y escuelas segregadas”, señaló Klugel, de 72 años. “Fue difícil romper con eso y aunque la [universidad] Duke estaba aún segregada cuando estudié allí, tuve profesores y compañeros que me ayudaron”.
María Peña. El Nuevo Herald.com. 24/08/13

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