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1448. La justicia internacional es necesaria para la paz permanente

En 2014 hubo mucha reflexión sobre la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que en realidad fue en gran medida una guerra europea, aunque con profundas repercusiones para el siglo pasado.
La Liga de las Naciones del presidente estadounidense Woodrow Wilson (1913-1921) no pudo asegurar las condiciones para la paz duradera. Con la perspectiva del tiempo, el ensayo de John Maynard Keynes sobre las consecuencias económicas de la paz resultó notablemente premonitorio.
Este 2015, la atención se fijó en el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), hace siete décadas. La desaparición gradual de la mayoría de los imperios coloniales en las tres décadas posteriores al conflicto prometió una nueva era de justicia internacional.
Ahora que la comunidad internacional se esmera por poner en marcha la Agenda de Desarrollo Posterior a 2015 y celebrar en diciembre un nuevo tratado sobre cambio climático en París, es importante aprender rápidamente la lección del fracaso de la Conferencia sobre la Financiación para el Desarrollo, celebrada en Addis Abeba en julio, para abordar la justicia fiscal.
Sin avances en materia fiscal o de ayuda, será casi imposible realizar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) deberá aprobar este mes, debido a la falta de financiamiento adecuado.
Del mismo modo, según señalaron varios líderes, como el papa Francisco y la expresidenta de Irlanda, Mary Robinson, no habrá avances significativos con respecto al cambio climático si el acuerdo de París no aborda la cuestión fundamental de la justicia fiscal.
El consenso de posguerra
El 10 de mayo de 1944, antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, la Organización Internacional del Trabajo adoptó la histórica Declaración de Filadelfia, que reconoció que "la paz permanente solo puede basarse en la justicia social”.
Una preocupación similar se expresó en la Conferencia de Bretton Woods, celebrada en julio de 1944, que se comprometió a generar las condiciones para la paz permanente mediante la reconstrucción de posguerra y el desarrollo poscolonial, con crecimiento sostenido, pleno empleo y la reducción de la desigualdad.
Bretton Woods creó al Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF).
El FMI ayudaría a los países a superar sus dificultades de balanza de pagos y a “dirigir las políticas económicas y financieras hacia el objetivo de fomentar el crecimiento económico ordenado con una razonable estabilidad de precios”.
El BIRF, más tarde conocido como el Banco Mundial, fue creado para apoyar la inversión y el desarrollo a largo plazo.
La participación de la mano de obra en la producción aumentó a medida que otras desigualdades disminuían. Esta Edad de Oro también tuvo una mayor inversión en salud, educación y demás servicios públicos, como la protección social. El consenso de posguerra perduró más de 25 años antes de colapsar en la década de 1970.
El mejor momento de Estados Unidos
Al final de la Segunda Guerra Mundial, el secretario de Estado estadounidense, George Marshall, anunció el plan para reindustrializar a la Europa devastada por la guerra. Políticamente, el llamado Plan Marshall tenía la intención de crear un cordón sanitario para contener la propagación del comunismo en el inicio de la Guerra Fría.
Esta generosa infusión de ayuda de Estados Unidos y la aceptación favorable de las políticas nacionales de desarrollo aseguró el renacimiento de la Europa moderna. Muchos europeos siguen considerando que este fue el mejor momento de Washington.
En las décadas subsiguientes, el Plan Marshall se convirtió en lo que quizá sea el proyecto de asistencia para el desarrollo económico más exitoso de la historia.
Otras políticas de desarrollo económico similares se aplicaron en Japón, Taiwán y Corea del Sur tras la fundación de la República Popular de China y la guerra de Corea.
Esta experiencia ofrece lecciones valiosas hoy en día.
Europa y el nordeste de Asia se industrializaron con políticas que incluyen intervenciones económicas del Estado, como tasas elevadas, cuotas y otras barreras no arancelarias. El libre comercio solo sería justo después de haberse alcanzado la competitividad internacional.
Marshall sabía que el desarrollo económico compartido es el único camino hacia la paz permanente. También hizo hincapié en que la ayuda debe ser verdaderamente para el desarrollo, no fragmentada o paliativa. Las capacidades y aptitudes de las naciones en vías de desarrollo productivos deben sembrarse.
La contrarrevolución
Cada época, no importa su éxito, siembra las semillas de su propia destrucción.
A principios de la década de 1980, después de la mezcla de inflación y estancamiento económico de Occidente en los años 70, el neoliberal Consenso de Washington – la política económica que vincula al gobierno estadounidense con las instituciones de Bretton Woods, ubicadas en Washington – surgió para liderar la contrarrevolución contra la economía del desarrollo, la economía keynesiana y las intervenciones estatales progresistas.
Así avanzaron la desregulación, la privatización y la globalización económica. Se suponía que esas medidas impulsarían el crecimiento, que se derramaría hacia el resto de la población y reduciría la pobreza, y por lo tanto, no habría que preocuparse por la desigualdad.
Las políticas macroeconómicas se enfocaron casi exclusivamente en equilibrar el presupuesto anual y lograr una inflación de un solo dígito, en lugar del énfasis anterior puesto en el crecimiento sostenido y el pleno empleo con una estabilidad de precios razonable.
Pero las medidas “neoliberales” no lograron generar crecimiento sostenido. En cambio, las crisis financieras y bancarias se hicieron más frecuentes, con consecuencias más devastadoras, exacerbadas por una mayor tolerancia a la desigualdad y la miseria.
La experiencia y los análisis recientes refutaron la presunción anterior de que la redistribución progresiva retarda el crecimiento. La desigualdad y la exclusión social demostraron que son perjudiciales para la paz civil y social.
Las nuevas prioridades globales al final de la Segunda Guerra Mundial siguen siendo relevantes hoy en día.
Tras las últimas tres décadas de regresión, tenemos que volver a comprometernos con la ética más inclusiva e igualitaria de la Declaración de Filadelfia, la conferencia de Bretton Woods y el Plan Marshall, con un Nuevo Trato Mundial para nuestros tiempos.
Para que el sistema y las instituciones internacionales de la ONU sigan siendo pertinentes, deberán demostrarlo al reformarse a sí mismos a medida que las circunstancias cambian, con el fin de abordar mejor los desafíos globales contemporáneos y futuros.
Jomo Kwame Sundaram. Coordinador de Desarrollo Económico y Social de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación la Agricultura (FAO).
Jomo Kwame Sundaram. IPSNoticias.net, Italia, 22/05/15

1186. Aniversario de Auschwitz, un recuerdo del peligro de permanecer en silencio

Imagen del sitio del Museo Auschwitz 
El campo de exterminio fue liberado hace 70 años un 27 de enero. Ronald S. Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial dijo: "Después de la Segunda Guerra Mundial nadie hubiese pensado que podría haber este tipo de antisemitismo que vemos hoy en día. Pero mientras pasan el tiempo y las generaciones, vemos un aumento".
Los nazis mataron aproximadamente a 1.5 millones de personas en el campo Auschwitz, al sudeste de Polonia, entre 1940 y 1945, en su mayoría judíos.
El 70º aniversario de la liberación del campo de exterminio Auschwitz el mes que viene es el recordatorio, en un momento en el que el antisemitismo está aumentando nuevamente, de lo que pasa cuando el mundo se mantiene en silencio sobre la persecución, dijo el presidente del Congreso Judío Mundial.
Lauder dijo en una entrevista que el antisemitismo había llegado a niveles no vistos desde la Segunda Guerra Mundial, impulsados por extremistas islamistas que usan el odio contra los judíos como modos de atacar a Israel y por políticos del ala derecha en Europa.
Él dijo que las conmemoraciones del 27 de enero, en las que se marca que las tropas soviéticas liberaron Auschwitz en 1945, podrían ser unas de las últimas a las que asistan muchos sobrevivientes.
Los más jóvenes ahora tienen 70 años. 
"Creo que es un buen recordatorio a la gente de lo que pasa cuando uno se mantiene callado, y el mundo estuvo en silencio cuando Hitler empezaba, cuando se llevaban a los judíos, durante la Kristallnacht y de muchas otras maneras. A pesar de que muchos sabían lo que estaba pasando en los campos de concentración esto nunca fue publicado", dijo Lauder. 
"Después de la Segunda Guerra Mundial nadie hubiese pensado que podría haber este tipo de antisemitismo que vemos hoy en día. Pero mientras pasan el tiempo y las generaciones, vemos un aumento", destacó. 
"Esperamos que la conmemoración del 70º aniversario de la liberación de Auscheitz y las ceremonias que se llevarán a cabo ayuden a recordar al mundo qué pasa cuando se deja al antisemitismo libre, para decirlo de alguna manera", destacó. 
Los nazis mataron aproximadamente a 1.5 millones de personas en el campo Auschwitz, al sudeste de Polonia, entre 1940 y 1945, en su mayoría judíos.
Noticiasmvs.com. México, D.F. 27/12/14

992. Las guerras y los intelectuales

El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria el 28 de julio de 1914 fue el detonante que hizo estallar la Gran Guerra –más tarde conocida como la Primera Guerra Mundial–, uno de los conflictos bélicos más brutales que ha sufrido la humanidad. Dejó un saldo de 16 millones de muertos, 20 millones de heridos, y profundos cambios geopolíticos. Las consecuencias se reflejaron incluso en las letras. Brotó con fuerza una literatura de la guerra.
En España, que se mantuvo neutral, Vicente Blasco Ibáñez se convirtió en defensor de la democracia contra la tiranía del militarismo germánico. La primera entrega de sus cuadernos, Historia de la guerra europea, se publicó en noviembre de 1914. Dos años después comenzó a salir en forma de folletín su novela Los cuatro jinetes del Apocalipsis. Henri Barbusse, que peleó en el ejército francés, volcó sus experiencias con crudo naturalismo en El fuego, y formó parte del movimiento pacifista. En 1929, Erich Maria Remarque, que sufrió la guerra desde las trincheras de las fuerzas alemanas, describió con inclemente realismo y sensibilidad el sufrimiento causado por la conflagración en Sin novedad en el frente. Ese mismo año Ernest Hemingway publicó Adiós a las armas, un relato igualmente amargo, basado en las experiencias del novelista como conductor de ambulancias en el ejército italiano. Un veterano de la Primera Guerra, sumido en la desilusión, es el protagonista de El filo de la navaja, del afamado autor inglés Somerset Maugham.
Algunos intelectuales denunciaron los horrores de la guerra no sólo con sus plumas, sino con acciones. Stefan Zweig, judío austriaco, pese a su patriotismo, se negó a tomar las armas y sostuvo una actitud pacifista, al igual que su amigo el autor francés Roman Rolland, merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1915.
Algunas sostuvieron la esperanza de que por su propia magnitud la Primera Guerra Mundial sería la guerra que terminara todas las guerras. No fue así. Poco más de 20 años después, los cadáveres volverían a ensangrentar los campos de batalla. Muchos intelectuales fueron perseguidos por los nazis, como Remarque y Zweig. El austriaco, aunque a salvó en Brasil, no pudo resistir la soledad del destierro y el espanto que sufría Europa. Se suicidó junto a su esposa en 1942.
El pacifismo tiene raíces en culturas muy antiguas, tanto en las doctrinas de Confucio que lo entiende como el amor a la vida, como en el hinduismo y la tradición judeocristiana. Los escritores contemporáneos que se han opuesto a las guerras y participado en movimientos pacifistas provienen de diversas tendencias ideológicas.
A un siglo de la Gran Guerra, y pese a los extraordinarios avances en los campos de la medicina y la tecnología, el mundo está de nuevo enfermo de violencia. Ucrania, Israel, Gaza, Irak, Siria, Afganistán, Irán muestran los efectos de hondas divisiones étnicas y religiosas. La ambición de poder de los hombres asoma su rostro cruel. Algunos culpan la política exterior de Estados Unidos para lidiar con disputas regionales y el terrorismo. Los demócratas acusan a George W. Bush y los republicanos a Barack Obama. La realidad es mucho más compleja.
Los intelectuales del siglo XXI no parecen seguir el ejemplo de sus antecesores en la denuncia de los horrores de la guerra y la búsqueda de una filosofía sobre la cual construir la paz. Tal vez la cultura de la imagen –el cine, la televisión, la Internet– nos ha hecho perder la capacidad de discernir entre realidad y ficción. La humanidad permanece insensible ante las crueldades más espantosas. Asusta.
Uva de Aragón. Nació en La Habana, Cuba en 1944; reside en Estados Unidos desde 1959. Es graduada por la Universidad de Miami, Florida, donde obtuvo un doctorado en literatura española y latinoamericana. Ha recibido numerosos premios literarios entre los que se distingue el premio de cuentos Alfonso Hernández Catá, el de poesía Federico García Lorca, el periodístico Sergio Carbó, y el Simón Bolívar, por un ensayo crítico.
Uva de Aragón. elnuevoherald.com. 12/08/14

817. ¿Hitler por la Paz?

Hitler ofreció la paz a Churchill en 1941
Madrid, España. En contra de la versión oficial, el vuelo secreto de Hess llevaba una oferta del «führer» para obtener vía libre para atacar Rusia a cambio de retirarse de Europa occidental
En la noche del 10 de mayo de 1941, se produjo uno de los episodios más sorprendentes y rocambolescos de la Segunda Guerra Mundial: el viaje secreto del lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, a Gran Bretaña. Un pasaje que ha estado siempre envuelto en el más absoluto misterio, bajo la versión oficial de que aquella no fue más que la misión solitaria de un loco desquiciado con afán de protagonismo.
Sin embargo, el historiador británico Peter Padfield revela en su último libro, «Hess, Hitler and Churchill: The Real Turning Point of the Second World War - A Secret History» (Hess, Hitler y Churchill: el verdadero momento crucial de la Segunda Guerra Mundial - una historia secreta), evidencias que demuestran que Hess llevaba un tratado de paz detallado de parte de Hitler, en el que ofrecía retirarse de Europa occidental, a cambio de que Gran Bretaña se declarase neutral ante el inminente ataque que tenía planeado realizar sobre Rusia.
De ser cierta, esta teoría desmonta la versión oficial de que Hess había organizado y realizado aquel viaje a espaldas de Hitler, en el más absoluto secreto para evitar que se filtrase hasta él.
Padfield, que ha publicado biografías de otros líderes nazis como el mismo Hess, Himmler y Karl Dönitz, revela un documento de la época en el que un informante asegura que él y otros germanoparlantes fueron llamados por los servicios de inteligencia británicos, para traducirle a Churchill el tratado de paz de Hitler que portaba su lugarteniente en el momento en que fue detenido. Según el historiador británico, que no especifica su nombre, el informante era un académico que trabajó para una de las universidades más importantes de Gran Bretaña y que, antes de morir, redactó dicho documento explicando cómo el grupo de traductores se reunió en la sede de la BBC de Londres, para llevar a cabo la tarea que se le había encomendado.
Un tratado para Churchill
El académico contaba en el documento revelado por Padfield que Hess traía en aquel vuelo «secreto» un tratado de paz compuesto por varias cláusulas escritas en papel de la cancillería alemana. Y que, aunque incluía una traducción al inglés, los británicos quisieron tener su propia traducción del original alemán.
Las dos primeras páginas de este tratado informaban con precisión de los planes de Hitler para invadir Rusia si Gran Bretaña juraba declararse neutral. El informante incluso aseguraba que la fecha del ataque había sido establecida. Y a cambio, los nazis se comprometían a retirarse de Europa occidental, manteniendo Churchill de esta forma su Imperio y sus fuerzas armadas intactas.
En definitiva, lo que aquel tratado proponía era un estado de «Wohlwollende Neutralitat», que se traducía como «neutralidad de buenos deseos» entre Gran Bretaña y Alemania.
«Este viaje no fue un complot de su lugarteniente. Hitler había enviado a Hess con un tratado de paz completamente desarrollado, según el cual Alemania evacuaría todos los países ocupados del oeste de Europa», asegura el historiador en «The Telegraph». En este sentido, Padfield cree que el tratado fue rechazado de inmediato por Churchill, porque tiraba por tierra sus esfuerzos de conseguir que Estados Unidos entrara en la guerra y destruyera la coalición formada entre los gobiernos europeos exiliados.
¿Quién va a creerme?
Cuando Hitler supo que su misión había fracasado, despidió inmediatamente a Hess, bajo el pretexto de que era un agente corrupto que le había traicionado realizando aquel vuelo sin su consentimiento. Según la versión oficial, y de acuerdo con la narración que hizo años después Albert Speer, al día siguiente de que Hess fuera capturado, el «führer» dijo: «¿Quién va a creerme de que Hess no ha actuado en mi nombre, que todo lo ocurrido no es algo concertado a espaldas de mis aliados?».
Por supuesto, no se hace mención alguna de este tratado en ninguno de los archivos oficiales que se han hecho públicos hasta el día de hoy, pero Padfield cree que se debe a que este hecho ha sido encubierto durante décadas para proteger la reputación de estas figuras históricas.
«Churchill podría haber aceptado la oferta, pero hizo una elección moral. Estaba convencido de que Hitler, en quien no se podía confiar, no se saldría con la suya. Quería que los Estados Unidos entraran en la guerra para derrotar a Hitler», explica el historiador británico.
Rudolf Hess fue encarcelado por los británicos hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual fue devuelto a Alemania para ser juzgado en el juicio de Nüremberg. De allí fue enviado a la prisión de Spandau , donde murió en 1987. Las autoridades dijeron que se había suicidado, aunque su hijo y algunos historiadores defienden que el Gobierno británico asesinó para proteger sus secretos.
Abc.es. 02/10/2013
http://www.abc.es/archivo/20131002/abci-hess-hitler-churchill-201310011514.html

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