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1356. Mutilar el pasado de un país para destruir su futuro

La destrucción del Patrimonio cultural por parte de los yihadistas busca aniquilar la posibilidad de reconciliación en Siria y Irak
La guerra de los yihadistas del Estado Islámico contra los vestigios arqueológicos no tiene nada que ver con el pasado; sino con el presente. Los daños al patrimonio que padece Oriente Próximo, sobre todo en Siria e Irak aunque también en Yemen, son para los historiadores los peores que ha sufrido el mundo desde la II Guerra Mundial. Nunca desde aquel cataclismo que partió el siglo XX se había atacado de forma tan sistemática y eficaz la historia.
"Cuando las matanzas se detengan, la sangre se seque y los sirios traten de construir algo desde los escombros, necesitarán símbolos. Mutilar el pasado del país destruye también su futuro. No sólo están amenazadas piedras milenarias", señala el historiador Tom Holland en respuesta a una pregunta sobre por qué se concede tanta importancia a los daños que están sufriendo las piedras en un conflicto que ha costado la vida a 220.000 personas y provocado 3 millones de refugiados y 6,5 millones de desplazados (la mitad de la población del país). Este británico, autor de libros como A la sombra de las espadas o Fuego persa, prosigue: "Es terrible además porque Oriente Próximo es el lugar donde nació la cultura urbana y, cuando esas antigüedades son destruidas, también lo es el patrimonio global de la humanidad".
Stephennie Mulder, profesora de arte y arquitectura islámica en la Universidad de Austin (Texas), que ha trabajado durante una década en la ciudad medieval siria de Balis, asegura por su parte: "No hay nada tan importante como las vidas de los seres humanos y nadie propone que se rescaten piedras antiguas antes que personas. Pero la cultura es una parte esencial de nosotros como seres humanos. Parece difícil imaginar cómo, pero algún día acabará esta guerra y las personas sin historia, que se han quedado sin vestigios de su pasado, estarán doblemente traumatizadas. Algún día los iraquíes, los sirios y los yemeníes reconstruirán sus países y también reconstruirán su sentido de pertenencia. El patrimonio cultural es una de las formas más poderosas para entender quiénes somos como seres humanos".
La destrucción que ha sufrido el patrimonio cultural de Oriente Próximo en los últimos años resulta difícil de evaluar todavía en medio de la guerra, y los peores destrozos no se deben sólo a los yihadistas, sino a los combates y bombardeos. Cuatro de los seis sitios sirios declarados por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad han padecido daños considerables y alguna de las ciudades habitadas de forma continua más antiguas del mundo, como Alepo, yacen en ruinas. La semana pasada un bombardeo en Yemen, atribuido a Arabia Saudí aunque las autoridades de Riad lo niegan, destruyó varios edificios centenarios del casco histórico de Saná. Aún así, el mayor impacto internacional ha sido provocado por las imágenes de los bárbaros del Estado Islámico destruyendo con martillos industriales la ciudad asiria de Nínive, el museo de Mosul o las ruinas partas de Hatra.
El periodista y experto en Islam Javier Martín, que acaba de publicar Estado Islámico. Geopolítica del caos (La Catarata) y corresponsal de la agencia Efe en el Magreb, explica que "así como Mahoma destruyó todos los ídolos de piedra que se adoraban en la península arábiga, los radicales como el Estado Islámico creen que toda figura y cultura anterior al Islam representa la herejía y, por tanto, debe ser destruida". "Pero hay un segundo componente", prosigue Martín, "y es que el Estado islámico es consciente del impacto propagandístico que tiene en Occidente la destrucción del patrimonio histórico. Arrasar sitios arqueológicos es una forma de provocación a Occidente, pero también de reafirmación ante sus seguidores de la concepción del Islam que defienden".
El hecho de que sobre Palmira, una ciudad siria que resume entre sus columnas la historia antigua de Oriente Próximo, ondee la bandera negra de los yihadistas desde hace un mes o que sigan ganando terreno en Libia, donde se encuentran las ruinas de Cirene, Lepsis Magna o Sabratha, hace temer que lo peor esté todavía por llegar.
Algunos expertos creen que la destrucción de vestigios difundida a través de las redes sociales no es más que una pantalla para ocultar las verdaderas intenciones del EI: el tráfico de antigüedades, que es una de sus formas de financiación. Hussein Rashid, responsable iraquí de antigüedades, aseguró recientemente a la prensa estadounidense que la destrucción de Nimrud, difundida por sus canales de propaganda, era una forma de encubrir el saqueo anterior.
Michael Danti, profesor asistente de arqueología en la Universidad de Boston y experto en Oriente Próximo que ha trabajado 20 años en Siria, es uno de los impulsores de la Syrian Heritage Initiative, un proyecto de varios académicos para tratar de proteger el patrimonio de este país. "En Siria e Irak están destruyendo el futuro a través de la destrucción del pasado. Arrasar el patrimonio es una forma de ampliar el conflicto. También, borrando el pasado, pretenden trazar un nuevo mapa de Oriente Próximo", afirma Danti, quien cree que se trata "de la peor crisis cultural desde la II Guerra Mundial".
Nada al Hassan, responsable de la unidad de países árabes dentro del Centro para el Patrimonio Mundial de la Unesco, cree que se trata de un nivel de destrucción inédito desde la II Guerra Mundial. "Alepo se encuentra como Berlín o Varsovia en 1945", asegura. "Cuando nos preguntan sobre por qué concedemos tanta importancia al patrimonio, nuestra respuesta es que los seres humanos son más importantes que cualquier cosa material. Pero la pérdida del patrimonio representa un trauma para las personas, porque es una pérdida de su memoria, de su identidad histórica, de sus raíces".
La historia de la guerra ha estado siempre marcada por la aniquilación de la cultura del otro y la Convención de La Haya de 1954, que ha sido ratificada por cerca de 100 países, tiene como objetivo la protección de los bienes culturales durante los conflictos armados. Fue promovida después de la II Guerra Mundial, durante la que muchas ciudades que forjaron la historia de Europa, como Varsovia, fueron borradas del mapa. Al final de las guerras púnicas, Roma aniquiló Cartago y sembró sal sobre sus ruinas. El Holocausto estuvo acompañado de la destrucción de cementerios y sinagogas; los nazis planificaron la aniquilación física de los judíos europeos, pero también quisieron borran sus huellas culturales, como si nunca hubiesen existido —como ocurrió en España tras la expulsión de 1492—.
La destrucción de la cúpula de la mezquita dorada de Samarra en 2006 desató la guerra civil entre chíies y suníes en Irak. Durante la guerra de Bosnia (1992-1995), el patrimonio musulmán fue un objetivo militar constante de los serbios, no sólo con la destrucción de la biblioteca de Sarajevo, sino con atrocidades culturales como la voladura en 1993 de la mezquita de de Ferhadija en Banja Luka, uno de los edificios islámicos más importantes de Europa construido en el siglo XVI. Su reconstrucción en 2001 provocó una revuelta por parte de ultranacionalistas serbios. El más inmediato precedente es la voladura por los talibanes afganos de los budas de Bamiyán.
En todos los casos, la violencia contra la cultura representaba sólo una parte de la destrucción sistemática de un pueblo. Para James Gelvin, profesor de historia moderna de Oriente Próximo en la Universidad de California y experto en Siria, "el vandalismo del Estado Islámico es una metáfora de los horrores que está perpetrando este grupo". "No es cierto que la indignación o la tristeza que nos provoca la destrucción de vestigios arqueológicos de primera categoría nos distraiga de los horrores que están padeciendo los sirios", señala. "Podemos estar horrorizados por el enorme sufrimiento humano, pero también por la pérdida de sus lazos con el pasado".
La destrucción de Alepo
Resulta difícil evaluar cuál es el peor destrozo al patrimonio que ha provocado la guerra en Siria, porque las zonas bajo control del Ejército Islámico están casi totalmente fuera del radar de los expertos. Sin embargo, como explica la profesora de Austin Stephennie Mulder, seguramente sea en el casco histórico de Alepo, patrimonio de la humanidad de la Unesco, donde se han producido daños más irrecuperables. "Una de las mezquitas más antiguas y más bellas del Islam, edificios administrativos del periodo otomano, baños medievales y uno de los zocos cubiertos más importantes del mundo han sido destruidos", explica Mulder. Sin embargo, en este caso no se trata de acciones del Ejército Islámico, sino de ataques del Gobierno sirio. "Aunque el EI siempre ocupa los titulares, es muy importante descatar que el Gobierno sirio ha sido, sin duda alguna, mucho más destructivo que los yihadistas cuando se trata de ataques intencionados contra el patrimonio cultural".
Guillermo Altares. ElPaís.com. Madrid, España. 18/06/15

1011. Más de 190.000 personas han muerto por el conflicto de Siria: ONU

La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos calcula que más de 190.000 personas han perdido la vida en Siria desde que comenzó el conflicto en ese país.
Esa cifra es el resultado de la compilación realizada entre varias fuentes, incluido el gobierno, durante el periodo que va de desde marzo de 2011 a abril de este año.
La Alta Comisionada, Navi Pillay, indicó que probablemente el estimado es inferior a la realidad y condenó el fracaso de la comunidad internacional en lograr el fin del conflicto.
“Pillay lamenta profundamente que, dada la aparición de tantos otros conflictos armados en este periodo de desestabilización global, los combates en Siria y su impacto terrible sobre millones de civiles va quedando fuera del radar internacional”, manifestó su portavoz, Rupert Colville, en Ginebra.
La Alta Comisionada añadió que es imprescindible que los gobiernos adopten medidas serias para poner fin a los combates y disuadir los delitos, y sobre todo dejar de alimentar esta catástrofe humana mediante la provisión a las partes de armas y otro material de guerra.
Un.org. 22 de agosto, 2014

927. Negociación y diálogo, el camino elegido en 2013 para frenar la violencia

Buenos Aires, Argentina. Si bien aún persisten los conflictos armados, como la guerra en Siria, la vía diplomática tuvo un rol fundamental para neutralizar los enfrentamientos
Durante varias décadas se ha venido trabajando incansablemente para terminar con la violencia. Si bien los conflictos armados no han dejado de existir, la vía diplomática avanza lentamente. El año 2013 queda marcado por la recurrente utilización de la diplomacia para resolver los distintos conflictos que se suscitaron durante el año.
"Quisiera que este impulso continúe con el Nuevo Año. Tenemos que hacer de 2014 el año de proteger a la gente, su seguridad, sus derechos fundamentales, su bienestar básico", expresó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Es cierto, los intentos diplomáticos no han logrado frenar la guerra en Siria, ni tampoco detener al régimen de Corea del Norte, o los distintos conflictos en África, entre otros.
Sin embargo, se ha avanzado como pocas veces. Los esfuerzos de Occidente lograron la disposición de Siria de abandonar las armas químicas; Irán finalmente aceptó reanudar las negociaciones por el plan nuclear; Israel y Palestina volvieron a recurrir a las conversaciones. También se destaca el acuerdo alcanzado en la Organización Mundial de Comercio después de varios años de idas y vueltas.
Siria, una guerra sin rumbo
Tras la negativa de Rusia y China de exigir la renuncia de Bashar al Assad, los Estados Unidos y Francia fueron los principales impulsores de la idea de intervenir militarmente Siria. Debido a la resistencia del presidente sirio, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, impuso un ultimátum de una semana para que Damasco entregue su arsenal nuclear.
Ante la mediación del presidente ruso, Vladimir Putin, y en menor medida, de su par chino, Xi Jinping, Al Assad finalmente accede a este reclamo. Si bien las armas aún no salieron de Siria, distintos cuerpos especializados de la ONU ya han estado allí para diagramar la destrucción completa de ese arsenal.
Una negociación que tardó 34 años
La llegada de Hasan Rohani a la presidencia de Irán descomprimió un poco las tensiones entre Teherán y los Estados Unidos. Sumado a esto, las incansables tareas de John Kerry por encausar el diálogo fueron clave para conseguir un acuerdo entre las partes. Además, el presidente Barack Obama también se mostró proclive al diálogo en todo momento. Por eso, la charla telefónica entre el mandatario norteamericano y su par iraní quedará en la historia, luego de 34 años sin relaciones diplomáticas entre ambos países.
Luego, en una reunión en Ginebra junto a las potencias del G5+1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y Alemania), Irán accedió a congelar el programa atómico a cambio de la suspensión de las sanciones económicas que recaen sobre el país desde hace varias décadas.
La fecha de expiración del acuerdo es en mayo de 2014, cuando se negociará un acuerdo a largo plazo, el cual estará basado en la predisposición iraní de demostrar que  su plan nuclear tiene fines civiles y no militares.
EEUU, mediador entre Israel y Palestina
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en este conflicto también ocupó un rol fundamental para acercar a las partes. Sin dudas que el funcionario de la Casa Blanca ha hecho de Medio Oriente una de sus prioridades. Después de dos años de relaciones interrumpidas, Kerry anunció la restitución del diálogo de paz entre Israel y Palestina.
El gobierno de Benjamin Netanyahu, como muestra de este acuerdo, impulsó la liberación de 104 prisioneros palestinos. Ya fueron liberadas tres tandas -la última este martes-, y en marzo de 2014 se completará la misión de liberación.
Acuerdo "histórico" de la OMC para liberar el comercio
"Por primera vez en su historia la OMC ha cumplido sus promesas". Así se refirió Roberto Azevedo, director general de la Organización Mundial de Comercio, tras el acuerdo alcanzado por los 159 miembros del organismo en Bali. El mismo consiste en reducir las subvenciones a las exportaciones agrícolas; a una exención creciente de los aranceles para los productos de los países desarrollados, y a facilitar los intercambios.
Se estima que el acuerdo representará un ahorro de más de 440 mil millones de dólares para los países en desarrollo.
Infobae.com. 31/12/13

796. ONU conmemora el Día Internacional de la Paz con la mirada puesta en Siria

ONU conmemora el Día Internacional de la Paz con la mirada puesta en Siria
Naciones Unidas. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, conmemoró el Día Internacional de la Paz con un llamamiento a todas las partes implicadas en el conflicto en Siria para resolver la crisis de forma pacífica.
"Quizás en ningún lugar del mundo esta situación sea ahora más desesperante que en Siria", dijo Ban durante un acto en la sede de Naciones Unidas para conmemorar el Día Internacional de la Paz, que se celebra cada año el 21 de septiembre.
El secretario general añadió que la muerte y el sufrimiento en Siria ha ido ya "demasiado lejos" de ahí que repitiera su llamamiento a todas las partes para que trabajen en favor de una salida negociada al conflicto.
Ban presidió una ceremonia organizada en los jardines de la sede de Naciones Unidas en la que junto al nuevo presidente de la Asamblea General, John Ashe, tocó como ya es tradición la conocida como "campana de la paz" y que fue donada en su día por Japón.
"El Día Internacional de la Paz es una jornada de reflexión, un día en el que reiteramos nuestra fe en la no violencia y en el que hacemos un llamamiento global para que cesen las hostilidades", dijo el secretario general.
Acompañado entre otros por la mensajera de la Paz de la ONU Jane Goodall, en su mensaje Ban Ki-moon quiso también honrar a quienes han muerto en los conflictos y a los supervivientes que cada día atraviesan el trauma y el dolor de la guerra.
Bajo el lema "Educación para la Paz", el secretario general recordó las palabras pronunciadas en su visita a la ONU por Malala Yousafzai, la joven paquistaní atacada por los talibanes en su país: "un maestro, un libro y un bolígrafo pueden cambiar el mundo".
Por su parte, el presidente de la Asamblea General dijo que la educación es la vía para el crecimiento y el desarrollo de los ciudadanos y las sociedades. "La educación que enseña el valor de la paz es clave para reducir las guerras y conflictos", añadió.
El Día Internacional de la Paz fue establecido en 1981 por la Asamblea General como una oportunidad para que los habitantes del mundo promuevan la solución pacífica de conflictos y respetar la paz con el cese de las hostilidades por un día.
Rpp.com.pe. 18/09/13
http://www.rpp.com.pe/2013-09-18-onu-conmemora-el-dia-internacional-de-la-paz-con-la-mirada-puesta-en-siria-noticia_632151.HTML

ONU hace un llamado a la tolerancia en Día Internacional de la Paz
Naciones Unidas. La ONU exhortó a la tolerancia y el respeto mutuo entre las personas, así como a educar a las nuevas generaciones en esos valores, en el marco de las celebraciones este sábado del Día Internacional de la Paz.
Asimismo, el organismo hizo un llamado al cese de hostilidades en el planeta, como es tradición desde que se estableció en 1981 por la Asamblea General de Naciones Unidas.
En 2013, el organismo tiene el propósito de promover la educación para la paz, con el fin de enseñar a los niños valores que permitan la coexistencia pacífica, la tolerancia y el respeto a la diversidad.
De acuerdo a las cifras que maneja Naciones Unidas, casi 60 millones de infantes no tienen acceso a la educación, y muchos otros necesitan de una mayor calidad de la enseñanza, escenario que considera desfavorable de cara a la aspiración de un mundo sin guerras.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que el Día Internacional de la Paz “representa un momento de reflexión y de reiterar la importancia de creer en la no violencia”.
El Día Internacional de la Paz fue establecido en 1981 por la resolución 36/67 de la Asamblea General de Naciones Unidas para que coincidiera con la sesión de apertura de la misma, que se celebra anualmente el tercer martes de septiembre.
El Día de la Paz se conmemoró por primera vez en septiembre de 1982.
Telesurtv.net. 21/09/13
http://www.telesurtv.net/articulos/2013/09/21/onu-hace-un-llamado-a-la-tolerancia-en-dia-internacional-de-la-paz-2048.HTML

792. Los inspectores de la ONU confirman el uso de armas químicas en Siria

Naciones Unidas. El informe de los inspectores de la ONU confirma el uso de armas químicas en Siria. En declaraciones ante la prensa, el Secretario General de Naciones Unidas indicó este lunes que “los resultados son abrumadores e indiscutibles”.
Ban Ki-moon señaló que la Misión de inspectores ha podido probar que el 21 de agosto se utilizaron armas químicas en las afueras de Damasco. Ese ataque provocó numerosas víctimas mortales, la mayoría civiles.
“El 85% de las muestras de sangre dieron positivo en las pruebas de gas sarín, la mayoría de muestras ambientales confirmaron el uso de sarín, la mayoría de los misiles o de fragmentos de misiles encontrados contenían sarín”, lamentó Ban.
Las muestras biomédicas y medioambientales obtenidas en el terreno corroboran de forma objetiva e inequívoca la naturaleza masiva de los ataques.
La Misión pudo entrevistar a 50 supervivientes del ataque y a personal médico, que explicaron que las víctimas estaban inconscientes pero no tenían señales externas de violencia.
Naciones Unidas.org. 16/09/13
http://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=27443#.Ujff3vWI7IU

Reporte Completo:

790. Avanzan acuerdos e informe sobre Siria


ONU recibe informe de los inspectores sobre presunto uso de armas químicas en Siria
Naciones Unidas. El Secretario General de la ONU recibió el informe del equipo de inspectores relativo al presunto uso de armas químicas en Siria, dijo el portavoz del organismo en un comunicado.
Ban Ki-moon informará al Consejo de Seguridad el lunes, en una reunión a puerta cerrada.
“Ha sido entregado[…] al Secretario General por el profesor Ake Sellström, responsable de la Misión, y el Secretario General informará a los Estados Miembros el lunes por la mañana“, indicó el texto.
El comunicado también apuntó que tras la sesión a puerta cerrada, Ban hablará con la prensa.
El Secretario General igualmente informará a la Asamblea General.
El texto del informe será publicado en la página web de la Oficina de Asuntos de Desarme de la ONU: http://www.un.org/disarmament/
Centro de Noticias ONU.org. 15/09/13
http://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=27435#.UjafufWI7IU

ONU saluda acuerdo de Estados Unidos y Rusia sobre armas químicas en Siria
Naciones Unidas. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, expresó satisfacción por el entendimiento anunciado este sábado por Estados Unidos y Rusia sobre la salvaguarda y destrucción total del arsenal de armas químicas en Siria.
Un comunicado de su portavoz afirmó que Ban aseguró el apoyo de Naciones Unidas a la implementación del acuerdo marco.
El titular de la ONU expresó sus fervientes deseos de que el arreglo, en primer lugar, prevenga el uso futuro de armas químicas en Siria y que además, allane el camino hacia una solución política que ponga fin al sufrimiento atroz de su pueblo.
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry y su homólogo ruso, Sergeui Lavrov, anunciaron en Ginebra el documento de principios que establece el desmantelamiento del arsenal químico sirio.
Informaron que en los próximos días someterán el plan a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, encargada de verificar el cumplimiento de la Convención de la ONU para esas armas.
El marco establece que la inspección inicial de los sitios de armas químicas declarados por el gobierno sirio debe completarse en noviembre, al igual que la destrucción de los equipos para la producción y llenado de municiones con gas venenoso.
El documento también establece para el primer semestre de 2014 la eliminación total del arsenal sirio de armas químicas.
Centro de Noticias ONU.org. 14/09/13
http://www.un.org/spanish/News/story.asp?newsID=27430#.UjafqvWI7IU

Operaciones de Paz de la ONU listas para actuar en Siria
Naciones Unidas. El secretario general adjunto responsable de las Operaciones de Paz de la ONU, Hervé Ladsous, afirmó que el organismo internacional está preparado para cumplir con las solicitudes que pueda hacerle el Consejo de Seguridad sobre la creación de una fuerza de paz para Siria.
En una conferencia de prensa, Ladsous se refirió a esa posibilidad.
“En estos momentos se están mencionando varias ideas pero no percibo que se vaya a tomar una decisión de manera inmediata. Lógicamente, nosotros estamos a la orden del Consejo y si nos hacen una solicitud actuaremos en consecuencia”, dijo el jefe de las tropas de Paz.
Ladsous recordó que desde hace un tiempo su Departamento realiza planes para reaccionar sobre una solicitud del Consejo de Seguridad para la creación de una fuerza de paz para Siria, con el apoyo de los Estados contribuyentes de cascos azules.
Centro de Noticias ONU.org. 12/09/13

787. "No queda nadie"


Ejecuciones masivas a manos de las fuerzas gubernamentales de Siria
Nuevas evidencias de que han asesinado al menos 248 personas en municipios costeros
Londres, Inglaterra. El Gobierno sirio y las fuerzas pro gubernamentales ejecutaron al menos 248 personas en los municipios de al-Bayda y Baniyas el 2 y 3 de mayo de 2013, señaló Human Rights Watch en un informe publicado hoy. Ha sido uno de los casos más letales de ejecuciones sumarias masivas desde el comienzo de la guerra en Siria.
 El informe de 68 páginas, “No One’s Left: Summary Executions by Syrian Forces in al-Bayda and Baniyas”(“No queda nadie: Ejecuciones sumarias por las fuerzas sirias en al-Bayda y Baniyas”) se basa en entrevistas con 15 residentes de al-Bayda y cinco residentes de Baniyas, entre ellos testigos que vieron o escucharon como las fuerzas gubernamentales y pro gubernamentales detenían y ejecutaban a sus familiares. Gracias a la colaboración de supervivientes y activistas locales, Human Rights Watch recopiló una lista con la información de 167 personas asesinadas en al-Bayda y 81 en Baniyas. Partiendo de los testimonios de testigos y las evidencias videográficas, Human Rights Watch determinó que una abrumadora mayoría fue ejecutada después del final de los enfrentamientos militares y la retirada de los combatientes de la oposición. Es probable que la cifra real de muertes sea mayor, especialmente en Baniyas, teniendo en cuenta las dificultades para acceder a la zona para contabilizar las bajas.
“Mientras que la atención mundial se centra en asegurar que el gobierno de Siria ya no pueda emplear armas químicas contra sus ciudadanos, no debemos olvidar que las fuerzas del Gobierno sirio han usado métodos convencionales para masacrar civiles”, dijo Joe Stork, director en funciones para Oriente Medio de Human Rights Watch. “Los sobrevivientes nos describieron historias devastadoras sobre como las fuerzas gubernamentales y pro gubernamentales abatieron a sus familiares desarmados delante de ellos”.
El Gobierno sirio reconoció sus operaciones militares en al-Bayda y Baniyas, pero afirmó que sus fuerzas solo habían matado a “terroristas”. Ali Haidar, ministro de Asuntos para la Reconciliación Nacional, dijo al Wall Street Journal que se pudieron haber cometido “errores” en las operaciones y que un comité gubernamental estaba investigando el caso. Sin embargo, también dijo que el Gobierno se había visto forzado a impedir la incursión de los rebeldes en una parte de Siria que varios considerarse el corazón territorial de los alauís.
En la mañana del 2 de mayo, las fuerzas del Gobierno sirio y las milicias pro gubernamentales se enfrentaron a los combatientes de la oposición en al-Bayda, un municipio con unos 7.000 habitantes a 10 kilómetros de la ciudad costera de Baniyas. La región se considera un enclave antigubernamental de los sunitas dentro de la provincia mayoritariamente alauí y progubernamental de la jefatura de Tartous. Los testigos dijeron que, después de la retirada de los combatientes de la oposición, alrededor de la una de la tarde, las fuerzas gubernamentales y pro gubernamentales entraron en el municipio y empezaron a registrar casas.
Durante las siguientes tres horas, las tropas entraron en las casas, separaron a los hombres de las mujeres, cercaron a los hombres de cada barrio en un lugar y los ejecutaron con disparos a corta distancia. Human Rights Watch también documentó la ejecución de al menos 23 mujeres y 14 niños, entre ellos bebés.
Una testigo de al-Bayda describió cómo los soldados del Gobierno entraron en su casa, se llevaron a su esposo, sus tres hermanos y un vecino al apartamento contiguo y los ejecutaron:
De repente, escuchamos disparos. Me puse a gritarle a mi suegro: “Se han llevado a los hombres, Abu Muhammad, los hombres”. Corrí a la ventana y vi a unos 20 soldados salir del apartamento de al lado. En cuanto se fueron, salimos de la habitación en el que nos habían dejado y corrimos hacia el apartamento al que se habían llevado a los hombres. Primero vi el cuerpo de mi esposo en la entrada. Después vi el cuerpo de Sa`id en el pasillo. Los otros tres estaban en un cuarto apilados uno sobre otro. Cada uno de ellos tenía tres impactos de bala.
En muchos casos, las fuerzas pro gubernamentales quemaron los cuerpos. En un incidente especialmente tétrico, apilaron al menos 25 cuerpos en una tienda de teléfonos móviles en la plaza del pueblo y les prendieron fuego, según las versiones de los testigos y las evidencias en video analizadas por Human Rights Watch. Las fuerzas gubernamentales y pro gubernamentales también incendiaron y saquearon casas y destruyeron intencionalmente propiedades, de acuerdo a declaraciones de una serie de testigos e imágenes en vídeo filmadas probablemente por miembros de las fuerzas pro gubernamentales y obtenidas eventualmente por alguien que las publicó en YouTube y por residentes locales en las que aparecen casas y automóviles en llamas.
Al día siguiente, dentro de una práctica sistemática muy similar a los eventos en al-Bayda, varios  testigos narraron a Human Rights Watch que después de asaltar Ras al-Nabe`, un barrio de Baniyas, las fuerzas gubernamentales y las milicias pro gubernamentales ejecutaron a docenas de residentes.
En algunos casos, las fuerzas gubernamentales y pro gubernamentales ejecutaron, o intentaron ejecutar, a familias enteras en los dos municipios. Tres residentes locales que hallaron los cuerpos después de que las fuerzas abandonaron al-Bayda, dijeron que habían ejecutado a todos los miembros de una de las descendencias de la familia Bayasi. Las víctimas se encontraban en sus casas el 2 de mayo —al menos nueve hombres, tres mujeres y 14 niños— a excepción de una niña de tres años que, según dijeron, había sobrevivido tres heridas de bala.
Una de las personas que encontraron primero los cuerpos de la familia Bayasi describió a Human Rights Watch cómo los hallaron:
Estaba ocupado ayudando a los residente a salir del municipio cuando el novio de una de las Bayasi me pidió que le acompañara para ver cómo estaba su novia. Fuimos a la casa de Mustafa Ali Bayasi. Entramos. No vimos a nadie en la primera habitación. Cuando nos adentramos en la casa, llegamos a una habitación en la que encontramos numerosos cadáveres. Madres y niños apilados uno sobre otros. Una madre todavía estaba protegiendo a su hijo. Pensé que podría haber sobrevivido, pero cuando le di la vuelta, vi que también le habían disparado. También mataron a la novia de mi amigo. Cerramos las ventanas de la casa porque no queríamos que entrara ningún animal salvaje.
En Ras al-Nabe`, los residentes también dijeron a Human Rights Watch que habían encontrado los cuerpos de familias enteras, incluso niños, a los que habían asesinado al mismo tiempo. Las heridas, como impactos de bala en la cabeza y el pecho, y la ubicación de los cuerpos, hallados a veces apilados en la calle, les llevaron a concluir que habían sido ejecutados.
Dos residentes de Ras al-Nabe` dijeron a Human Rights Watch que, durante la tarde del 3 de mayo, vieron una pila de aproximadamente 30 cadáveres cerca de los límites del barrio, entre ellos al menos siete mujeres y seis niños, principalmente de las familias Suleiman y Taha. Bassam, uno de los residentes, contó a Human Rights Watch que, después de ver a hombres armados que consideró miembros de las fuerzas de seguridad o el ejército, oyó a su vecino de la familia Suleiman gritar en la calle que habían matado a sus padres. Bassam dijo que encontró a su vecino de pie sobre los 30 cuerpos en la calle.
Los testigos dijeron a Human Rights Watch que las fuerzas que entraron a los dos municipios eran una combinación de tropas regulares del Gobierno; miembros de la Fuerza de Defensa Nacional, un grupo paramilitar organizado a principios de este año por el gobierno y formado por milicias progubernamentales; y residentes armados partidarios del Gobierno de los pueblos vecinos. Una de los testigos dijo que los soldados que entraron a su casa llevaban parches negros en las mangas que les identifican como miembros de las Fuerzas Especiales. El 2 de mayo, reporteros de los medios de comunicación pro gubernamentales entrevistaron a soldados en las afueras de al-Bayda, quienes dijeron que el asalto había sido liderado por el ejército y la Fuerza de Defensa Nacional.
Human Rights Watch ha documentado anteriormente las ejecuciones sumarias y extrajudiciales cometidas por fuerzas gubernamentales y pro gubernamental después de operaciones terrestres en muchas partes de Siria, como Daraya, un suburbio de Damasco, y las provincias de Homs e Idlib. Human Rights Watch también ha documentado ejecuciones a manos de combatientes de la oposición en zonas bajo su control en las provincias de Homs y Aleppo y acaba de concluir una investigación de campo sobre las ejecuciones cometidas por combatientes de la oposición durante su ofensiva en el norte de Latakia a principios de agosto.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe asegurar que los responsables rindan cuentas por estos crímenes consignando la situación en Siria a la Corte Penal Internacional (CPI), dijo Human Rights Watch. El Consejo de Seguridad también debe insistir en que Siria coopere totalmente con la Comisión de Investigación del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas garantizando su acceso sin restricciones a al-Bayda y Baniyas. El Gobierno sirio debe publicar todas las conclusiones del comité gubernamental que, según declaraciones de Haidar, ministro de Gobierno, fueron conformadas para investigar los asesinatos en al-Bayda y Baniyas.
“Seamos absolutamente claros”, dijo Stork. “El bloqueo por parte de Estados Miembros del Consejo de Seguridad como Rusia de medidas significativas —tales como someter la situación a la CPI o suspender las ventas de armas al ejército sirio— está permitiendo que las fuerzas del Gobierno de Siria cometan masacres de la escala de al-Bayda y Baniyas”.
“El Consejo de Seguridad tiene la oportunidad de evitar nuevas masacres - no sólo aquellas perpetradas por armas químicas, también las que se cometen por todas las vías y todas las partes - esgrimiendo la situación a la CPI”, dijo Stork. “A medida que los EE.UU. y Rusia negocian respecto a las armas químicas de Siria, deben recordar que para la víctima y sus familiares, el método para asesinar es secundario.”
Hrw.org.13/09/13








786. Deir Ezzour, microcosmos del amargo conflicto sirio

Deir Ezzour, Siria. Cuando se cierne la amenaza de intervención militar por un  ataque presuntamente realizado con armas químicas cerca de Damasco, en un remoto paraje de Siria, la localidad de Deir Ezzour nos permite hacernos una idea del sufrimiento de los ciudadanos corrientes sirios.
Próspero eje de la industria petrolera siria en otro tiempo, hoy Deir Ezzour es un funesto microcosmos del conflicto sirio. La ciudad, situada unos 450 kilómetros al noreste de la capital a orillas del río Éufrates, está dividida. Una mitad está bajo el control de las fuerzas gubernamentales sirias, y la otra está en manos de combatientes armados de la oposición, quienes también controlan gran parte de las zonas circundantes hasta llegar a la frontera con Irak.
Muy pocos pueden llegar hasta este lugar remoto y aislado de Siria. Ninguna organización de derechos humanos ha podido visitar la localidad, sólo un puñado de periodistas. La parte de la ciudad controlada por la oposición es la única a la que tengo acceso, ya que el gobierno sirio ha prohibido a Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos el acceso a las zonas del país bajo su control. Un silencio inquietante reina en las calles y gran parte de la ciudad está en ruinas. Muchos residentes han huido. Las estructuras huecas de edificios incendiados y bombardeados que flanquean las calles dan testimonio de los implacables ataques aéreos y bombardeos de artillería, mortero y tanques de las fuerzas del presidente Bachar el Asad.
El único modo de entrar o salir de Deir Ezzour es cruzar un puente que está constantemente expuesto a los disparos de francotiradores de las fuerzas gubernamentales. No es sorprendente que haya poco tráfico. Unos cuantos taxis van y vienen transportando residentes a velocidad de vértigo para esquivar las balas.
A quienes se atreven a cruzar los matan o hieren en el intento, civiles y combatientes por igual. A las dos horas de mi llegada a la ciudad, estoy en un hospital local donde la realidad de ese riesgo se hace patente. Ha ingresado un joven al que han disparado cuando cruzaba el puente, y lo han declarado muerto casi en el acto. No tenía ninguna posibilidad de sobrevivir; una bala de gran calibre le había abierto un boquete en la cabeza.
Todas las personas con las que me reúno han perdido a familiares y amigos, a muchos de ellos en los constantes bombardeos indiscriminados, y a otros en ejecuciones sumarias.
Abd al Wahed Hantush, bombero de 38 años, perdió a seis miembros de su familia en octubre de 2012. Intentaban volver desde una zona controlada por el gobierno en el otro extremo de la ciudad cuando su automóvil sufrió un ataque en el que perdieron la vida su madre, su esposa y dos hijos. En el ataque también resultaron muertos su hermano y su cuñada, además de varias decenas de civiles.
“Habían ido a visitar a mi hermana en el distrito de Al Jura, controlado por las fuerzas gubernamentales –me contó Abd al Wahed–. No podían volver por otro camino que no fuera cruzando las colinas del extrarradio de la ciudad. Suele haber soldados del gobierno en esa zona, pero era el único camino.”
No lo consiguieron. Al día siguiente aparecieron sus cadáveres masacrados y medio quemados.
Se le llenan los ojos de lágrimas cuando me enseña fotografías de su hija de cinco años, Sham, y su hijo de tres, Abderrahman, en el teléfono móvil. “Eran lo único que tenía; lo he perdido todo”, dijo.
Abd al Wahed tiene cortes y quemaduras en el rostro, el cuello, el pecho y los brazos. Cuatro días antes había acudido a sofocar un incendio en una casa alcanzada por un cohete.
“Cuando llegué cayó otro proyectil y estalló muy cerca de donde me encontraba”, explica. Tiene suerte de haber salido con heridas relativamente leves. Poco después impactaron otros dos cohetes en la zona.
Cohetes y bombas machacan la ciudad día y noche, destrozando bloques residenciales o impactando en las calles. Los civiles que quedan en la ciudad no pueden hacer mucho por ponerse a salvo. El atronador sonido de la artillería entrante marca las noches; de vez en cuando, los proyectiles salientes, lanzados con mortero por los grupos armados de oposición, retumban en toda la ciudad. Por todas partes hay fragmentos desperdigados de los cohetes Grad disparados por las fuerzas gubernamentales desde una colina cercana a la ciudad.
Visito a una familia con dos hijos de corta edad que ahora viven en la tienda de su propiedad, situada en el sótano de un edificio. “Hay bombardeos todo el tiempo, pero a veces es insoportable. La semana del 23 de mayo no dieron tregua. Cargas de 12 cohetes caían en rápida sucesión. Los bombardeos continuaron a ese ritmo durante dos semanas; no se podía salir, ni a por pan –explicó el padre de los niños–. Evitamos salir en lo posible; aquí estamos algo más protegidos.” Pocas familias tienen un sótano en el que refugiarse.
Un parque infantil situado en un extremo de la ciudad se ha transformado en cementerio. Sus columpios de colores, ahora en desuso porque los niños tienen que estar permanentemente a cubierto debido a los incesantes bombardeos, están rodeados de lápidas. Algunas tumbas pertenecen a niños que antes jugaban allí.
En un extremo del parque abandonado hay una tumba especialmente cuidada. Es la de Ahmad Karjusli, de 11 años, muerto el 19 de octubre de 2012. Los residentes me cuentan que la madre del niño pasa todas las tardes junto a la tumba. Ese mismo día la encuentro allí, sola y llorando. Suena música religiosa en su teléfono móvil, que ha dejado sobre el montículo de tierra.
“Sólo he tenido dos hijos, y Ahmad era el menor, mi pequeño –me cuenta–. Era un niño tan bueno. Mi vida está vacía sin él. ¿Por qué me lo han quitado? No soporto este dolor.”
Me enseña fotografías de él en su teléfono móvil; tiene un gran parecido a su madre. Ahmad estaba de pie junto a la puerta de su casa con un vecino de cuatro años, Abderrahman Rayyash, cuando una bomba impactó en la calle y los mató a los dos.
La tragedia que ha supuesto el conflicto sirio para la vida cotidiana de los habitantes de Deir Ezzour se hace evidente por todas partes.
No se han librado ni los centros médicos de la ciudad. Se han instalado hospitales de campaña en lugares secretos para protegerlos de los ataques de las fuerzas gubernamentales. Durante una visita a un hospital modesto y escaso de recursos conozco a Ahmad, de 30 años y padre de tres hijos de corta edad, que tiene parálisis de cintura para abajo.
“Salí a comprar leche y otras cosas para los niños y cayó una bomba cerca de mí en la calle, en la zona de Jbala”, cuenta.
Tiene fracturada la columna vertebral por seis sitios. Todavía no lo sabe, pero el médico me ha dicho que seguramente no volverá a caminar.
“Hubo una gran explosión, y una mujer que estaba a mi lado cayó muerta en el sitio. Soy civil, no combatiente –dice Ahmad–. Yo era mecánico, pero llevo un año sin trabajo. No puedo mantener a mi familia.”
En el mismo hospital, otro médico me habla de las numerosas víctimas de bombardeos que ha tratado, y de las que no pudo salvar. Entre ellas estaban sus sobrinos: Nour, una niña de 13 años, y su hermano Omar, de 15: “Dos bombas impactaron en la habitación donde dormían y los mataron a los dos.”
Además de los continuos bombardeos indiscriminados, la población civil de Deir Ezzour también ha sufrido ataques directos. Según me cuentan testigos, las fuerzas gubernamentales ejecutaron sumariamente a decenas de residentes de los distritos de Al Jura y Al Qusur el pasado septiembre, cuando tomaron el control de esas zonas de la ciudad y expulsaron de ellas a los combatientes armados de la oposición. Hicieron redadas en las calles y sacaron de sus casas a los residentes –mujeres y niños incluidos– y los mataron.
Al salir de Deir Ezzour me dirijo a la localidad de Hatla para investigar un episodio de violencia sectaria en el que se cometió una matanza de civiles en junio.
La mayoría de las víctimas eran chiíes, comunidad musulmana muy minoritaria en esta localidad donde predomina la suní. Entre los muertos había civiles que no participaban en el conflicto, incluidos menores de edad. Tras el suceso se publicaron vídeos en Internet en los que combatientes armados de la oposición se referían a las víctimas como simpatizantes del presidente Bachar el Asad. Las llamaban “perros chiíes” y otros términos despectivos.
Hoy ya no quedan musulmanes chiíes en Hatla. Huyeron todos a las zonas controladas por el gobierno después de la masacre. Pero las pruebas hablan por sí mismas. Cada una de sus casas, situadas en distintas partes de la ciudad, fueron saqueadas y a continuación destruidas con explosivos. La mezquita chií fue igualmente destruida. Los vecinos me cuentan que inmediatamente después de los enfrentamientos armados se iniciaron los saqueos y se incendiaron algunas casas. En efecto, no hay rastro de muebles entre los escombros, sólo algunas prendas de ropa y juguetes infantiles. La víspera de mi vista, combatientes armados de la oposición habían regresado a la localidad y volado todas las casas.
Algunos residentes se niegan a hablar conmigo de ello, pero quienes sí lo hacen condenan estos actos calificándolos de vandalismo y destrucción gratuitos. Uno me cuenta que muchos de los hombres de la comunidad chií colaboraron con el ejército en la planificación de ataques y emboscadas a las fuerzas de la oposición. Pero me dice que de todas formas él condena la destrucción de las casas de sus vecinos chiíes.
Algunos residentes echan la culpa de los enfrentamientos y la destrucción a “extremistas y yihadistas extranjeros” que intentan generar conflicto en la zona. “Siempre hemos vivido en paz como buenos vecinos. ¿A qué viene esto ahora? Es un gran error”, afirma un residente. Otro vecino me cuenta que el dirigente de un grupo armado de oposición que había resultado herido en los enfrentamientos del 11 de junio había muerto la víspera a causa de las lesiones sufridas, y que sus combatientes se habían presentado en el pueblo y habían volado las casas de los residentes chiíes para vengar su muerte.
Es imposible saber con exactitud lo sucedido el 11 de junio. Lo que parece claro es que hubo muertes en ambos bandos causadas por los enfrentamientos armados, y que se mató deliberadamente a civiles pertenecientes a la comunidad chií. Me cuentan los residentes que entre las víctimas civiles había tres ancianos que, al parecer, habían intentado mediar entre los bandos enfrentados, y al menos una mujer y sus dos hijos.
Varios kilómetros al oeste de Hatla está el pueblo de Al Sawa; allí encuentro los restos de otros tres lugares sagrados chiíes que también han volado los combatientes armados hace unos 10 días. De nuevo, los residentes atribuyen los ataques a “islamistas radicales”. Estos ataques parecen dirigidos a transmitir un mensaje claro a los chiíes desplazados que ahora residen en la zona: no pueden regresar.
Como ocurre con tanta frecuencia en el conflicto sirio, es la población civil la que sufre las peores consecuencias de la espiral de violencia. En Deir Ezzour, como en otras partes, el sufrimiento además está insensibilizando a la población civil, que se siente cada vez más abandonada por el resto del mundo. Cuando conté a residentes de Deir Ezzour que mi intención era investigar lo sucedido en Hatla, algunos manifestaron su desaprobación y otros intentaron disuadirme de ir allí. Muchos demostraban a las claras su indiferencia por la difícil situación de sus vecinos chiíes, y a otros les preocupaba que pudiera descubrir algo que empañara la imagen de la sublevación siria.
El dolor, la pérdida y la indignación pueden volver a las personas ciegas o indiferentes al sufrimiento de los demás. Es algo que he comprobado con demasiada frecuencia en los numerosos conflictos y guerras sobre los que he trabajado todos estos años, y Siria no es diferente. Cuanto más se prolongue un conflicto donde la brutalidad va en aumento, peores serán los daños en la estructura misma de la sociedad siria y más tardarán en cerrarse las heridas del conflicto.
Por eso es más censurable si cabe la inacción de la comunidad internacional. Si los dirigentes mundiales hubieran tenido la voluntad política de superar sus divisiones y hubieran presionado antes a las partes enfrentadas en este conflicto para que resolvieran la crisis, se habrían salvado miles de vidas. Ahora es tal la gravedad de la crisis en Siria que resulta infinitamente más difícil abordarla. Pero mirar hacia otro lado no es la solución. Si el Consejo de Seguridad de la ONU remite la situación de Siria a la Corte Penal Internacional, estará transmitiendo un mensaje contundente a todos los que cometen crímenes de guerra en uno y otro bando del conflicto, gobierno y oposición por igual. Es posible que muchos decidan actuar de otro modo si ven como una posibilidad real su procesamiento por esos crímenes.
Donatella Rovera. Investigadora experta de Amnistía Internacional sobre la respuesta a la crisis
Amnistía Internacional.org. 12/09/13
 

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