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Informe de Desarrollo Humano 2023-2024. Romper el estancamiento: reinventar la cooperación en un mundo polarizado.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2023/24 evalúa el peligroso estancamiento resultante del progreso desigual del desarrollo, la intensificación de la desigualdad y la escalada de la polarización política, que debemos abordar con urgencia. El informe destaca cómo se está reconfigurando la interdependencia global y propone un camino a seguir en el que el multilateralismo desempeña un papel fundamental.
¿Por qué perseguir las ambiciones de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París parece un trabajo poco entusiasta a través de arenas movedizas?
¿Por qué en muchos lugares el restablecimiento de la paz, incluso las pausas o los altos el fuego como preludios esperanzadores de la paz, parecen tan difíciles de alcanzar?
¿Por qué estamos inmovilizados en cuanto a la gobernanza digital mientras la inteligencia artificial avanza en una fiebre de datos?
En resumen, ¿por qué estamos tan estancados? ¿Y cómo salimos del estancamiento sin recurrir miopemente a la violencia o el aislacionismo? Estas preguntas motivan el Informe sobre Desarrollo Humano 2023/2024.
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (13 Marzo 2024) Informe de Desarrollo Humano 2023-2024. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Recuperado el 06 de Abril de 2024. https://hdr.undp.org/system/files/documents/global-report-document/hdr2023-24snapshotsp.pdf 

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (13 Marzo 2024) Perspectivas del Desarrollo Humano. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Recuperado el 06 de Abril de 2024. https://hdr.undp.org/data-center/country-insights#/ranks 

"El desarrollo alcanza un récord entre los países ricos, mientras las naciones más pobres son dejadas atrás".
La desigualdad sigue en aumento, invirtiendo las dos décadas de reducción que se registró antes de la pandemia de COVID-19. Atendiendo a esa clasificación Suiza, Noruega e Islandia ocupan los primeros puestos del Índice de Desarrollo Humanos, mientras que Estados Unidos se sitúa en el 20 y España en el 27. Chile, en el puesto 44, encabeza la lista de países latinoamericanos que cierra Honduras con el lugar 138. México se encuentra en el lugar u77. 
Un nuevo informe de la ONU reveló que, a pesar de que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2023-24 registró un récord, las disparidades entre los que tienen y los que no tienen son cada vez mayores.
El Índice de Desarrollo Humano* (IDH) 2023-24 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se sitúa en un nuevo máximo tras el pronunciado descenso registrado en 2020 y 2021 debido a la pandemia de COVID-19.
Pero mientras los países ricos experimentaron un desarrollo sin precedentes, la mitad de las naciones más pobres del mundo siguen languideciendo por debajo de sus niveles anteriores a la crisis de la COVID.
Clasificación por países
Según el Informe sobre Desarrollo Humano 2023-24, Suiza, Noruega e Islandia encabezan los índices nacionales de desarrollo humano**, mientras que la República Centroafricana (RCA), Sudán del Sur y Somalia son los más rezagados.
El más rico del mundo, Estados Unidos, ocupa un sorprendente vigésimo lugar en la clasificación, lo cual se debe a que el Índice de Desarrollo Humano tiene indicadores de desarrollo que van más allá de la mera renta per cápita y tiene en cuenta factores como la esperanza de vida y la educación.
En América Latina, Chile encabeza la lista en el puesto 44, seguido por Argentina con el 48 y Uruguay en el 52. En el final de la clasificación se sitúan El Salvador, con el puesto 126, Nicaragua, con el 130, Guatemala, con el 136, y cerrando la lista Honduras, en el 138.
Nos quedamos cortos
"La creciente brecha de desarrollo humano revelada por el informe muestra que la tendencia de dos décadas de reducción constante de las desigualdades entre países ricos y pobres se está invirtiendo", declaró Achim Steiner, administrador del PNUD.
"A pesar de que nuestras sociedades mundiales están profundamente interconectadas, nos estamos quedando cortos. Debemos aprovechar nuestra interdependencia, así como nuestras capacidades, para hacer frente a nuestros retos compartidos y existenciales y garantizar que se cumplan las aspiraciones de las personas", añadió, señalando el importante coste humano que hay detrás de las estadísticas.
"El fracaso de la acción colectiva para avanzar en la acción sobre el cambio climático, la digitalización o la pobreza y la desigualdad no solo obstaculiza el desarrollo humano, sino que también empeora la polarización y erosiona aún más la confianza en las personas y las instituciones en todo el mundo."
Paradoja democrática
El informe también identifica una "paradoja democrática" emergente, ya que la mayoría de los encuestados expresaron su apoyo a la democracia, pero también respaldaron a líderes que pueden socavar los principios democráticos.
Esta paradoja, unida a una sensación de impotencia y falta de control sobre las decisiones del gobierno, ha alimentado la polarización política y los enfoques políticos introspectivos.
Esto es particularmente alarmante a la luz de las temperaturas récord de 2023, que ponen de relieve la necesidad inmediata de una acción unida para hacer frente a la crisis climática, combinada con la nueva frontera tecnológica de la Inteligencia Artificial (IA), que evoluciona rápidamente y tiene pocos guardarraíles reguladores, según el organismo de la ONU.
Porqué el aumento de la desigualdad
¿Por qué se ha invertido la tendencia de dos décadas de reducción constante de las desigualdades entre países ricos y pobres?
El análisis del informe permite estructurar la respuesta a esa pregunta en las siguientes razones:Conflictos: El informe destaca que estamos en una nueva era con el nivel más alto de conflictos armados de base estatal desde 1945, marcado por un aumento de los conflictos unilaterales dirigidos contra civiles, un aumento significativo de las víctimas mortales de la guerra y un aumento de las personas desplazadas por la fuerza a un máximo histórico de 108 millones en 2022, más de dos veces y media el nivel de 2010
COVID-19: La pandemia provocó pérdidas permanentes, incluidos aproximadamente 15 millones de vidas, y ha proyectado una larga sombra sobre el desarrollo humano. Los países pobres, a menudo con sistemas sanitarios y redes de seguridad social menos resistentes, han sido especialmente vulnerables a estos impactos
Recuperación desigual tras la pandemia: los países desarrollados se han recuperado mucho más rápido que los países menos desarrollados. Por ejemplo, mientras que los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se han recuperado totalmente, se estima que sólo alrededor de la mitad de los Países Menos Adelantados lo habrán hecho para 2023
Desigualdad: La desigualdad en el acceso a las tecnologías y los recursos ahonda la brecha entre los que tienen y los que no tienen, dificultando la capacidad de recuperación y avance de los países con mayor desigualdad
Cambio climático: El cambio climático sigue exacerbando las desigualdades, y los países y comunidades más pobres son los más afectados. La falta de avances sustanciales en la acción climática mundial agranda aún más la brecha entre las naciones ricas y las pobres
Respuestas insuficientes: A pesar de poseer importantes riquezas y capacidades tecnológicas para abordar retos globales sin precedentes, las respuestas del mundo han sido inadecuadas, lo que dificulta cada vez más la búsqueda del desarrollo sostenible y la paz
Falta de cooperación mundial: La cooperación mundial se ha visto obstaculizada por las tensiones geopolíticas y la falta de una gobernanza eficaz a escala internacional. Esto ha hecho más difícil abordar los retos mundiales que afectan desproporcionadamente a los países y las personas más pobres
Polarización: La polarización en las distintas esferas de la sociedad plantea importantes retos a la cooperación nacional e internacional, afectando a todos los ámbitos, desde la política hasta la salud pública
Aumento del populismo: El auge del populismo y el nacionalismo en muchas partes del mundo ha dado lugar a políticas que dan prioridad a los intereses nacionales sobre la cooperación y la equidad mundiales. Esta tendencia socava los esfuerzos por reducir las desigualdades entre las naciones
Tratar el bienestar común
Steiner destacó además que en un mundo marcado por una creciente polarización y división, descuidar la inversión mutua supone una grave amenaza para nuestro bienestar y seguridad.
"Los enfoques proteccionistas no pueden abordar los retos complejos e interconectados a los que nos enfrentamos, como la prevención de pandemias, el cambio climático y la regulación digital", afirmó.
Añadió que los problemas interconectados requieren soluciones interconectadas.
"Adoptando una agenda impulsada por las oportunidades que haga hincapié en los beneficios de la transición energética y de la Inteligencia Artificial para el desarrollo humano, tenemos la oportunidad de salir del estancamiento actual y reavivar el compromiso con un futuro compartido."
La era de la polarización
El Secretario General de la ONU, António Guterres, también se refirió a las crudas conclusiones reveladas por el Informe sobre Desarrollo Humano, señalando que, si bien exploraba las raíces de la polarización y su devastador impacto sobre el desarrollo sostenible, también demostraba "nuestra mejor esperanza para el futuro".
El documento "llama a la expansión urgente de nuestros sistemas de cooperación internacional, para que puedan cumplir las prioridades de la gente: desarrollo sostenible, un medio ambiente limpio, un planeta habitable, seguridad, protección y dignidad para todos", afirmó el máximo responsable de la ONU.
También destacó la importancia de la Cumbre del Futuro, que se celebrará en septiembre.
"Mientras nos preparamos para la Cumbre, recomiendo el Informe sobre Desarrollo Humano como una contribución importante. Demuestra que las soluciones a los problemas globales están a nuestro alcance, rediseñando la cooperación y uniéndonos por un mundo mejor", añadió.
*El Índice de Desarrollo Humano es un compendio de estadísticas que miden factores como la renta per cápita, el nivel educativo y la esperanza de vida.
**La República Popular Democrática de Corea (más conocida como Corea del Norte) y Mónaco no figuran en la lista.
Centro de Noticias ONU (13 Marzo 2024) El desarrollo alcanza un récord entre los países ricos, mientras las naciones más pobres son dejadas atrás. Centro de Noticias ONU. Recuperado el 06 de Abril de 2024. 
https://news.un.org/es/story/2024/03/1528332

1713. La desaceleración abrupta y prolongada golpeará con fuerza a los países en desarrollo

En 2023, el crecimiento mundial se desacelerará del 3 % pronosticado hace seis meses al 1,7 %
Según la edición más reciente del informe Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, el crecimiento mundial se está desacelerando marcadamente debido a la elevada inflación, el aumento de las tasas de interés, la reducción de las inversiones y las perturbaciones causadas por la invasión de Rusia a Ucrania.
Dada la frágil situación económica, cualquier nuevo acontecimiento adverso —como una inflación más alta que la prevista, aumentos abruptos de las tasas de interés para contenerla, el resurgimiento de la pandemia de COVID‑19 o la intensificación de las tensiones geopolíticas— podría empujar a la economía mundial a la recesión. Sería la primera vez en más de 80 años que se producen dos recesiones mundiales en la misma década.
Se prevé que la economía mundial crecerá un 1,7 % en 2023 y un 2,7 % en 2024. La fuerte desaceleración del crecimiento será generalizada: los pronósticos se corregirán a la baja para el 95 % de las economías avanzadas y para casi el 70 % de los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED).
Durante los próximos dos años, el ingreso per cápita de los MEED se ubicará, en promedio, en el 2,8 %, un punto porcentual inferior al promedio registrado en el período 2010-19. En África subsahariana —que representa alrededor del 60 % de las personas del mundo que se encuentran en la pobreza extrema—, se espera que el crecimiento del ingreso per cápita entre 2023 y 2024 sea, en promedio, de apenas el 1,2 %, una tasa que podría hacer que los niveles de pobreza aumenten, en lugar de disminuir.
“La crisis que enfrenta el desarrollo se está intensificando a medida que las perspectivas de crecimiento mundial se deterioran”, declaró David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “Los países emergentes y en desarrollo se enfrentan a un período de varios años de crecimiento lento impulsado por una pesada carga de la deuda y escasas inversiones; al mismo tiempo, el capital mundial es absorbido por las economías avanzadas que enfrentan niveles de deuda pública extremadamente altos y tasas de interés crecientes. El bajo nivel de crecimiento y de inversión empresarial agravará los retrocesos en materia de educación, salud, pobreza e infraestructura, que ya son devastadores, así como las crecientes demandas derivadas del cambio climático”.
Se prevé que el crecimiento de las economías avanzadas se desacelerará del 2,5 % en 2022 al 0,5 % en 2023. En las últimas dos décadas, las desaceleraciones de esta magnitud han sido la antesala de una recesión mundial. En Estados Unidos, el crecimiento caerá al 0,5 % en 2023, 1,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores y el desempeño más deficiente fuera de las recesiones oficiales desde 1970. En 2023, se espera la zona del euro no registre crecimiento, lo que representa una revisión a la baja de 1,9 puntos porcentuales. China crecerá un 4,3 %, es decir, 0,9 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos anteriores.
Excluyendo a China, se prevé que el crecimiento de los MEED se desacelerará del 3,8 % en 2022 al 2,7 % en 2023, lo que refleja una demanda externa considerablemente menor, agravada por la elevada inflación, la depreciación monetaria, condiciones de financiamiento más restrictivas y otros factores adversos internos.
Para fines de 2024, los niveles del producto interno bruto (PIB) en las economías emergentes y en desarrollo serán aproximadamente un 6 % inferiores a los niveles previstos antes de la pandemia. Si bien se prevé que la inflación mundial se modere, se mantendrá por encima de los niveles prepandemia.
En el informe se presenta la primera evaluación integral de las perspectivas a mediano plazo para el crecimiento de la inversión en los MEED. Durante el período 2022-24, es probable que la inversión bruta en estas economías crezca alrededor de un 3,5 % en promedio, es decir, menos de la mitad de la tasa que prevaleció en las dos décadas anteriores. El informe ofrece a los encargados de la formulación de políticas una lista de opciones para acelerar el crecimiento de la inversión.
“La falta de inversiones genera gran preocupación porque está asociada con bajos niveles de productividad y de actividad comercial, y empeora las perspectivas económicas generales. Sin un crecimiento sólido y sostenido de las inversiones, es sencillamente imposible avanzar de manera significativa en la consecución de objetivos climáticos y de desarrollo más amplios”, manifestó Ayhan Kose, director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial. “Las políticas nacionales para impulsar el crecimiento de la inversión deben adaptarse a las circunstancias de cada país, pero siempre comienzan con la creación de marcos de política fiscal y monetaria sólidos y la introducción de reformas integrales destinadas a mejorar el clima para la inversión”.
El informe también arroja luz sobre la difícil situación en la que se encuentran 37 pequeños Estados, es decir, países con una población de 1,5 millones de personas o menos. Estos Estados sufrieron una recesión más profunda como consecuencia de la COVID-19 y experimentaron un repunte mucho más débil que otras economías, en parte debido a las prolongadas perturbaciones que afectaron al turismo. En 2020, la producción económica de los Estados pequeños se redujo más del 11 %, lo que representa una disminución siete veces mayor que la observada en otras economías emergentes y en desarrollo. En el informe se concluye que los Estados pequeños a menudo experimentan pérdidas relacionadas con desastres que representan, en promedio, el 5 % del PIB al año, lo que genera graves obstáculos al desarrollo económico.
Los responsables de formular políticas en dichos países pueden mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo fortaleciendo la resiliencia al cambio climático, promoviendo una diversificación económica eficaz y mejorando la eficiencia de los Gobiernos. En el informe se exhorta a la comunidad mundial a apoyar a los pequeños Estados manteniendo el flujo de asistencia oficial para respaldar la adaptación al cambio climático y ayudar a restablecer la sostenibilidad de la deuda.
Perspectivas regionales:
Asia oriental y el Pacífico: Según las proyecciones, el crecimiento se reducirá al 4,3 % en 2023 y aumentará al 4,9 % en 2024.
Europa y Asia central: Se espera que el crecimiento se reducirá al 0,1 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,8 % en 2024. P
América Latina y el Caribe: Se prevé que el crecimiento se reducirá al 1,3 % en 2023 y luego se recuperará hasta alcanzar el 2,4 % en 2024.
Oriente Medio y Norte de África: Según las previsiones, el crecimiento se reducirá al 3,5 % en 2023 y al 2,7 % en 2024.
Asia meridional: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 5,5 % en 2023 y luego repuntará hasta alcanzar el 5,8 % en 2024.
África subsahariana: Se prevé que el crecimiento se desacelerará al 3,6 % en 2023 y aumentará al 3,9 % en 2024.
Banco Mundial. Centro de Noticias ONU, Estados Unidos, 10/01/ 23.

1709. "Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O más dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida": António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas


En su intervención ante los líderes mundiales, el titular de la ONU presenta un grave panorama de la situación en la que se encuentra el mundo que van desde el fracaso en la lucha contra la pandemia de COVID-19 y contra el cambio climático hasta el creciente el incumplimiento de los derechos humanos, la falta de respeto a la ciencia o el aumento de la división entre ricos y pobres y entre bloques geopolíticos.
“Estoy aquí para hacer sonar la alarma (…) Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado. O más dividido. Nos enfrentamos a la mayor cascada de crisis de nuestra vida. La pandemia del COVID-19 ha sobredimensionado las flagrantes desigualdades. La crisis climática está golpeando el planeta. La agitación desde Afganistán hasta Etiopía, pasando por Yemen y más allá ha frustrado la paz. Un aumento de la desconfianza y la desinformación está polarizando a la gente y paralizando las sociedades. Los derechos humanos están bajo fuego. La ciencia está siendo atacada. Y los salvavidas económicos para los más vulnerables llegan demasiado poco y demasiado tarde... si es que llegan. La solidaridad está ausente, justo cuando más la necesitamos”.
Con estas palabras, el Secretario General de la ONU ha abierto el debate del 76 periodo de sesiones de la Asamblea General ante una sala en la que solo se sentaban unos pocos líderes mundiales debido a la pandemia de COVID-19, mientras que el resto de los mandatarios participarán de forma virtual en este foro que cada año expone la situación general de los problemas que carcomen el planeta y las soluciones que se ofrecen para atajarlos.
António Guterres quiso ser muy claro en su descripción de la grave situación que afronta el mundo y el momento actual para lo cual utilizó multitud de metáforas e imágenes, entre ellas una de la que afirmó tal vez explique la historia de nuestro tiempo: “La imagen que hemos visto en algunas partes del mundo de las vacunas COVID-19 en la basura. Caducadas y sin usar”.
Después añadió que esa fotografía muestra todo lo bueno y lo malo del ser humano ya que, “por un lado, vemos las vacunas desarrolladas en un tiempo récord, lo que es una victoria de la ciencia y el ingenio humano. Y, por otro lado, vemos ese triunfo deshecho por la tragedia de la falta de voluntad política, el egoísmo y la desconfianza”.
“Esto es una acusación moral del estado de nuestro mundo. Es una obscenidad. Hemos aprobado el examen en Ciencias, pero no el de Ética”, declaró.
Un infierno en la tierra
A la crisis provocada por la pandemia, se añade la del cambio climático y el reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que indica que no estamos en camino de cumplir los objetivos del Acuerdo de París y mantener la temperatura media de la Tierra en 1,5 grados centígrados por encima de la era preindustrial “es un código rojo para la humanidad”.
“Necesitamos un recorte del 45% de las emisiones de gases de efector invernadero para 2030. Sin embargo, otro reciente informe de la ONU dejó claro que, con los actuales compromisos climáticos nacionales, las emisiones aumentarán un 16% para 2030. Eso nos condenaría a un infierno de aumentos de temperatura de al menos 2,7 grados por encima de los niveles preindustriales.
Guterres dijo que estamos a semanas de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima en Glasgow, pero aparentemente a años luz de alcanzar nuestros objetivos (…) debemos actuar rápido.
La enfermedad de la desconfianza
Al mismo tiempo, otra enfermedad se está extendiendo en nuestro mundo: un mal de desconfianza, según el titular de la ONU.
“Cuando la gente ve las promesas de progreso negadas por las realidades de su dura vida diaria... Cuando ven sus derechos y libertades fundamentales recortados... Cuando ven la pequeña y también la gran corrupción a su alrededor… Cuando ven a los multimillonarios viajando al espacio mientras millones pasan hambre en la tierra... Cuando los padres ven un futuro para sus hijos que parece aún más sombrío que las luchas de hoy... Y cuando los jóvenes no ven ningún futuro... La gente a la que servimos y representamos pierde la fe no sólo en sus gobiernos e instituciones, sino también en los valores que han animado el trabajo de las Naciones Unidas durante más de 75 años”, afirmó Guterres.
Y explicó que la ruptura de la confianza está llevando a la ruptura de valores fundamentales como la paz, los derechos humanos, la dignidad, la igualdad, la justicia y la solidaridad, que ahora están están en el punto de mira.
“Las promesas, después de todo, no tienen valor si la gente no ve resultados en su vida diaria. La falta de resultados crea un espacio para algunos de los impulsos más oscuros de la humanidad. Proporciona oxígeno para las soluciones fáciles, las pseudo-soluciones y las teorías de la conspiración. Es el combustible para avivar antiguos agravios, la supremacía cultural, la dominación ideológica, la misoginia violenta, la discriminación de los más vulnerables, incluidos los refugiados y migrantes.
Solo el multilateralismo nos salvará
Por todo ello, aseguro que “nos enfrentamos a la hora de la verdad. Ahora es el momento de cumplir. Ahora es el momento de restablecer la confianza. Ahora es el momento de inspirar esperanza. Y yo tengo esperanza. Los problemas que hemos creado son problemas que podemos resolver. La humanidad ha demostrado que somos capaces de grandes cosas cuando trabajamos juntos. Esa es la razón de ser de nuestras Naciones Unidas”.
Y añadió: “Pero seamos francos. El sistema multilateral actual es demasiado limitado en sus instrumentos y capacidades, en relación con lo que se necesita para una gobernanza eficaz de la gestión de los bienes públicos mundiales. Está demasiado fijado en el corto plazo. Tenemos que reforzar la gobernanza mundial. Tenemos que centrarnos en el futuro. Tenemos que renovar el contrato social. Tenemos que garantizar unas Naciones Unidas adecuadas para una para una nueva era”.
Recordó que con ese propósito presentó recientemente el documento Nuestra Agenda Común, que ofrece un análisis de 360 grados del estado de nuestro mundo, con 90 recomendaciones específicas recomendaciones específicas que abordan los retos de hoy y fortalecen el multilateralismo para el futuro.
Seis cuestiones dividen el mundo
A continuación, expuso lo que consideró son las seis brechas que deben superarse para lograr un mundo mejor y para las que ha hecho una serie de propuestas en su Agenda Común:
La división de la paz
La división del clima
La división entre ricos y pobres
La división de género
La división digital
La división generacional
Una nota de esperanza
Tras ese sombrio panorama, el Secretario General quiso terminar con una nota de esperanza al señala que “con un compromiso real, podemos cumplir la promesa de un mundo mejor y más pacífico” a través de su Agenda Común, ya que “la mejor manera de promover los intereses de los propios ciudadanos es promoviendo los intereses de nuestro futuro común”.
“La interdependencia es la lógica del siglo XXI. Y es el principio básico de las Naciones Unidas. Este es nuestro momento. Un momento de transformación. Una era para reavivar el multilateralismo. Una era de posibilidades. Restauremos la confianza. Inspiremos esperanza. Y empecemos ahora mismo”, concluyó.
Noticias ONU. Naciones Unidas. 21/09/2021
https://news.un.org/es/story/2021/09/1497032

1686. Mapa "Mujeres en la política 2021": Las mujeres solo alcanzarían la paridad en la cima del poder en 130 años


Mujeres en la política: Los nuevos datos muestran avances, pero también retrocesos.
A pesar del mayor número de mujeres en las funciones más altas del poder político, continúa habiendo por doquier desigualdades entre los géneros, según la edición de 2021 del mapa sobre las mujeres en la política de la UIP y ONU Mujeres.
El mapa de la UIP y ONU Mujeres presenta nuevos datos respecto a la posición de las mujeres en las funciones gubernamentales y parlamentarias a fecha de 1 de enero de 2021. Los datos muestran máximos históricos en el número de países con Jefas de Estado o de Gobierno, así como en la proporción global de ministras.
No obstante, después de que el mapa del año anterior mostrara el pico del 21,3 por ciento de ministras, los avances se han ralentizado—apenas un pequeño incremento hasta el 21,9 por ciento a 1 de enero de 2021. Además, los datos revelan un aumento en el número de países que no tienen ninguna mujer en el Gobierno, lo que se opone a la tendencia descendente observada en los últimos años.
Igualmente, en 2020, los avances en cuanto al aumento global de parlamentarias fueron escasos, tal como se muestra en el informe anual de la UIP sobre “Mujeres en el parlamento”, publicado la semana pasada. A 1 de enero de 2021, la proporción global de mujeres en los parlamentos nacionales es del 25,5 por ciento, un ligero incremento respecto al 24,9 por ciento del año anterior.
La Directora Ejecutiva de ONU-Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, afirmó: “Ningún país puede prosperar sin la participación de las mujeres. Necesitamos una representación de las mujeres que refleje a todas las mujeres y niñas en su amplia diversidad y capacidades, en todas las situaciones políticas, económicas, sociales y culturales. El mapa de este año nos muestra que aún son necesarias acciones decididas y audaces en todo el mundo para traer a un gran número de mujeres al corazón de los espacios de toma de decisiones en calidad de miembros de pleno derecho. No hay ninguna duda de que se puede hacer y se debe hacer. Debe hacerse ahora”.
El Secretario General de la UIP, Martin Chungong, manifestó: “Los avances de este año en cuanto al número de mujeres en la toma de decisiones políticas no son suficientemente buenos. Especialmente si se tiene en cuenta que el 70 por ciento de los trabajadores de servicios, cuidados y salud durante esta pandemia son mujeres. Depende de todos nosotros, tanto hombres como mujeres, continuar presionando para lograr una mayor representación de las mujeres en la política. Tenemos las herramientas para lograr que suceda. Lo que necesitamos ahora es voluntad política”.
Los nuevos datos se presentaron con antelación al periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, la reunión de más magnitud de las Naciones Unidas sobre igualdad de género, cuyo tema prioritario este año es: “La participación de las mujeres y la adopción de decisiones por ellas de forma plena y efectiva en la vida pública, así como la eliminación de la violencia, para lograr la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas”. Los datos llegaron también en vísperas de El Foro Generación Igualdad, en el que numerosas partes interesadas cambiarán las reglas del juego mediante Coaliciones para la Acción en torno a seis temas, entre ellos, “Movimientos y liderazgos feministas”.
Más Jefas de Estado y de Gobierno
Según los nuevos datos, las mujeres ocupan la función de Jefa del Estado o del Gobierno en 22 países, un ascenso desde 20 países en estas fechas del año pasado. A 1 de enero de 2021, el 5,9 por ciento de los Jefes de Estado elegidos (9 de 152) y el 6,7 por ciento de los Jefes de Gobierno (13 de 193) son mujeres.
Europa es la región con el mayor número de países dirigidos por mujeres: cinco de nueve Jefas de Estado y siete de 13 Jefas de Gobierno en el mundo. Actualmente, los cuatro países nórdicos Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega están liderados por mujeres.
Menos gobiernos con igualdad de género
El número de países en los que las mujeres ocupan el 50 por ciento o más de los puestos ministeriales descendió de 14 en estas fechas del año pasado a 13 en 2021.
Países en los que las mujeres ocupan un mínimo del 50 por ciento de puestos ministeriales:
Nicaragua – 58,82%
Austria – 57,14%
Suecia – 57,14%
Bélgica – 57,14%
Albania – 56,25%
Rwanda – 54,84%
Costa Rica – 52,00%
Canadá – 51,43%
Andorra, España, Finlandia, Francia y Guinea-Bissau – 50,00%
Más ministras en todas las regiones
La voluntad política desempeña una función en los avances en materia de igualdad de género, sobre todo cuando se trata de nombrar ministros. Por consiguiente, en algunos países se observaron aumentos drásticos en la proporción de ministras en 2021.
Europa dio los saltos más grandes en la representación política de las mujeres a nivel ejecutivo en 2021. En Lituania, la proporción de mujeres en el Gobierno ascendió del 8 por ciento al 43 por ciento, y en Bélgica superó el doble: del 25 por ciento al 57 por ciento.
En Namibia se produjo el avance más grande del África Subsahariana, ya que la proporción global de ministras ascendió del 15 por ciento al 39 por ciento. Rwanda aún lidera la región, manteniendo la proporción más alta de ministras, con el 54,8 por ciento, además de volver a ocupar el primer puesto del gráfico mundial en cuanto a la proporción de mujeres parlamentarias.
En las Américas, el Gobierno recién elegido de los Estados Unidos se está convirtiendo en el Gobierno en el que la representación de mujeres y hombres se encuentra más equilibrada de la historia del país: la proporción de mujeres con cargos ministeriales ascendió del 17 por ciento en estas fechas del año pasado al 46 por ciento a 1 de enero de 2021. En 2020, los Estados Unidos también hicieron historia al elegir a la primera mujer Vicepresidenta. No obstante, el líder destacado, tanto a escala regional como mundial, es Nicaragua, con el 58,82 por ciento de los ministerios encabezados por mujeres.
En Asia, Mongolia mejoró desde el 6,7 por ciento de mujeres encabezando carteras ministeriales a 1 de enero de 2020 hasta el 18,8 por ciento de hoy en día, el mayor incremento porcentual en la región.
Actualmente, en la región de Oriente Medio y Norte de África, el Líbano tiene la proporción más alta de ministras, el 31,6 por ciento. En Túnez se observó el mayor incremento, con un salto hasta el 29,2 por ciento—desde el 6,9 por ciento en estas fechas del año pasado.
En la región del Pacífico, Kiribati obtuvo una ministra y el parlamento eligió a una presidenta por primera vez.
Nueva Zelandia mantiene la proporción más alta de ministras, el 40 por ciento, lo que constituye un aumento del 10 por ciento respecto del año anterior.
Ascenso del número de países sin ministras
A 1 de enero de 2021, a pesar de los avances globales en todas las regiones, el número de países sin ministras ascendió hasta 12, en comparación con nueve en estas fechas del año pasado.
A 1 de enero de 2021, no hay ninguna mujer ejerciendo funciones en los Gobiernos de Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Brunei Darussalam, Papua Nueva Guinea, R. P. D. de Corea, San Vicente y las Granadinas, Tailandia, Tuvalu, Vanuatu, Viet Nam y Yemen.
El medio ambiente es la cartera principal de las mujeres
La cartera de medio ambiente o energía saltó desde el tercer puesto en estas fechas del año pasado al primer puesto a 1 de enero de 2021 en la clasificación de carteras ministeriales ejercidas por mujeres.
No obstante, las ministras siguieron dominando las carteras de asuntos sociales, asuntos de la mujer e igualdad de género.
Aun así, en 2021, la proporción de mujeres en carteras ministeriales encabezadas tradicionalmente por hombres se ha incrementado ligeramente; por ejemplo, actualmente hay 13,5 por ciento de las carteras de defensa dirigidas por mujeres, comparado con el 11,9 por ciento en estas fechas del año pasado, y el 11,5 por ciento de las carteras de finanzas, comparado con el 10,1 por ciento.
También se observó un aumento significativo en la proporción de ministras a cargo de las carteras de relaciones exteriores en comparación con estas fechas del año anterior: desde el 16,8 por ciento hasta el 26 por ciento en 2021.
ONU Mujeres. Mujeres en la política: Los nuevos datos muestran avances, pero también retrocesos. Unwomen.org/. Naciones Unidas. 10/03/21
https://www.unwomen.org/es/news/stories/2021/3/press-release-women-in-politics-new-data-shows-growth-but-also-setbacks

Mujeres en la política: 2021
El mapa "Mujeres en la política: 2021", creado por la Unión Interparlamentaria (UIP) y ONU Mujeres, presenta clasificaciones mundiales de mujeres en puestos ejecutivos, gubernamentales y parlamentarios al 1 de enero de 2021. Los datos muestran máximos históricos para el número de países con mujeres Jefas de Estado o de Gobierno, así como para la proporción global de mujeres ministras.
A pesar de los aumentos en el número de mujeres en los niveles más altos del poder político, persisten las desigualdades de género generalizadas: la progresión de las mujeres que ocupan carteras ministeriales se ha ralentizado, con solo un pequeño aumento del 21,3% en 2020 al 21,9% en 2021; ha aumentado el número de países sin mujeres en el gobierno; y solo el 25,5% de los parlamentarios nacionales son mujeres, en comparación con el 24,9% del año anterior.
ONU Mujeres. Mujeres en la política: 2021. Unwomen.org/. Naciones Unidas. 10/03/21 
https://www.unwomen.org/en/digital-library/publications/2021/03/women-in-politics-map-2021#view 


Las mujeres solo alcanzarían la paridad en la cima del poder en 130 años
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) afirma que los niveles más altos del poder político son los que más lejos están de alcanzar la paridad de género porque, a contracorriente de las políticas para favorecer el empoderamiento de las mujeres, la estructura del poder está cada vez más dominada por los hombres en todo el mundo.
De los 193 Estados miembros de la ONU, solo 23 de ellos tienen mujeres como jefas de Estado o de gobierno, 10 en el primer cargo y 13 en el segundo. En otros 119 países nunca ha habido una mujer al frente.
Al ritmo actual, según un nuevo informe del secretario general de la ONU, António Guterres, la paridad en la cúspide del poder no se alcanzará hasta dentro de 130 años, según cálculos elaborados con base en los más recientes datos de ONU Mujeres.
La pregunta que queda en el aire es: ¿Se aplica esto también dentro de las Naciones Unidas, que nunca han tenido una mujer como secretaria general y donde solo cuatro mujeres resultaron elegidas para presidir su Asamblea Generan en sus 76 años de existencia?
Las investigaciones disponibles demuestran que la educación, la experiencia política y la edad de las mujeres y los hombres al acceder a los cargos ejecutivos son similares.
Pero existe la discriminatoria percepción de que los cargos ejecutivos deben ser ocupados por hombres, y no en función de las credenciales, lo que explica la grave infrarrepresentación de las mujeres en esos niveles, según el informe que se presentará en 65 sesión anual de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), que se celebrará del 15 al 26 de marzo.
La CSW es el principal órgano intergubernamental mundial dedicado a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer y funciona dentro del Consejo Económico y Social (Ecosoc) de las Naciones Unidas.
En su intervención en el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, Guterres destacó los progresos realizados en materia de paridad de género bajo su mandato, iniciado en enero de 2017.
“En general, en las Naciones Unidas estamos en una trayectoria positiva hacia la paridad de género. Dos décadas después del primer plazo fijado por la Asamblea General, por fin estamos avanzando en todo el sistema de las Naciones Unidas. Hemos alcanzado el objetivo de la paridad de género a 50% entre los altos cargos, dos años antes de mi compromiso», afirmó.
En la Secretaría General, la proporción de mujeres en las categorías profesionales y superiores ha aumentado a más de 41 % desde 37% en 2017. “Es un aumento constante. Esto significa que la estrategia funciona”, afirmó el político y diplomático portugués.
Otra cosa es, sin embargo, en las operaciones sobre el terreno, donde los varones ocupan 69 por ciento de las posiciones y las mujeres solo 31 por ciento.
Para acelerar el paso, Guterres dijo que «estamos tomando medidas para identificar candidatas cualificadas para sustituir a muchos de los 3000 funcionarios internacionales que se jubilarán en los próximos ocho años, la mayoría de los cuales son hombres. Esto incluye medidas para desarrollar al personal y crear una cantera interna de talentos”.
Pero admitió que la igualdad de género es una cuestión de poder, que se traduce en culturas complejas de modificar.
“Vivimos en un mundo dominado por los hombres, con una cultura y unas estructuras de poder dominadas por ellos. Esto ha afectado inevitablemente a la cultura institucional de las Naciones Unidas y a la diplomacia en su conjunto», reconoció.
Pero otra vez vale preguntarse: ¿se extiende esa estructura de poder dominada por los hombres a la oficina del secretario general de la ONU?
Ian Richards, expresidente del Comité de Coordinación del Personal de la ONU, dijo que las reacciones de ese personal a la política de paridad de género del secretario general han sido variadas, sobre todo en lo que respecta a las mermantes operaciones de mantenimiento de la paz, las que más se despliegan sobre el terreno.
Adicionalmente, “este año muchos funcionarios nos han preguntado si el secretario general tiene previsto aplicar la política de paridad de género a su propio puesto, que hasta ahora solo ha sido ocupado por hombres. No sabemos cómo responderles a este respecto”, dijo Richards.
A su juicio, Guterres debería abordar esta cuestión directamente, aunque se sabe que su intención es postularse para un segundo periodo de cinco años, cuando en diciembre de 2022 concluya el actual.
Barbara Adams, presienta de la junta directiva del Foro de Política Global (Global Policy Forum), dijo: «Es un alivio ver que el secretario general ya no equipara la paridad de género con la igualdad de género. Como sabemos, la superación de la discriminación estructural o institucional de cualquier tipo se extiende a medidas que van más allá de los nombramientos individuales”.
El reconocimiento de la importancia y el impacto de las dinámicas de poder es bienvenido, pero «tomar» el poder en la situación actual resulta un poco contradictorio, argumentó la responsable de un foro que sigue especialmente las actuaciones de la ONU.
A juicio de esta especialista valdría la pena recordar una reflexión de la escritora francesa Simone de Beauvoir, autora del libro “El Segundo Sexo”, escrito en 1949 y considerado una obra fundacional del feminismo.
La filosofa y narradora afirmó: «No se trata de que las mujeres se limiten a quitarles el poder a los hombres, ya que eso no cambiaría nada en el mundo. Se trata precisamente de destruir esa noción de poder (masculino)».
Son todo realidades que sobrevolarán las discusiones por dos semanas de la 65 sesión anual de la CSW, que comienzan el lunes 15.
Thalif Deen. Las mujeres solo alcanzarían la paridad en la cima del poder en 130 años. Ipsnoticias.net. Naciones Unidas. 12/03/21
http://www.ipsnoticias.net/2021/03/las-mujeres-solo-alcanzarian-la-paridad-la-cima-del-poder-130-anos/

Desigualdad de género: Solo un 6% son jefes de Estado y apenas un 7% dirige un Gobierno
En total, de 193 países, solo 22 mujeres ocupan una de esas dos funciones, dos más que el año pasado. Por regiones, Europa, especialmente la del norte, es la que más mujeres tiene en altos cargos en todo el mundo. En cuanto a los Parlamentos, la mayor representación parlamentaria femenina global corresponde a Nicaragua.
Pese a alcanzarse máximos en el número de países con Jefas de Estado o de Gobierno, así como en la proporción global de ministras, los avances en materia de género y las altas esferas políticas se han ralentizado, afirma un nuevo estudio de la Unión Interparlamentaria publicado este miércoles.
Tras alcanzare un pico del 21,3% de ministras durante el anterior informe, el actual muestra un tímido avance de seis décimas situándose al 21,9% a primero de enero del año en curso.
El total de mujeres parlamentarias arrojó un similar resultado al dibujar una ligera alza, pasando del 24,9% del año anterior a un 25,5% a inicios del actual.
El Secretario General de la Unión, Martin Chungong, destacó su disconformidad con los avances anuales, si se tiene en cuenta que el 70% de los trabajadores de servicios, cuidados y salud durante esta pandemia son mujeres.
“Depende de todos nosotros, tanto hombres como mujeres, continuar presionando para lograr una mayor representación de las mujeres en la política. Tenemos las herramientas para lograr que suceda. Lo que necesitamos ahora es voluntad política”.
Los datos se conocieron justo antes de dos próximos e importantes eventos para el avance de las políticas de igualdad: la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, la reunión de más magnitud de las Naciones Unidas sobre igualdad de género y El Foro Generación Igualdad, donde se prevé que las numerosas partes interesadas cambiarán las reglas del juego en torno a seis temas mediante las Coaliciones para la Acción. Uno de los seis puntos a tratar es el de “Movimientos y liderazgos feministas”.
Más Jefas de Estado y de Gobierno, pero menos Gobiernos con igualdad de género
Los datos de la Unión indican que hay 22 mujeres que ocupan la función de jefa de Estado o del Gobierno, dos más en relación con el año pasado. Sin embargo, esas cifras son exiguas si las comparamos a nivel global con un 5,9% de jefas de Estado (9 de 152) y un 6,7% de responsables de Gobierno (13 de 193).
Por regiones, Europa ostenta el liderazgo con 5 de las 9 nueve jefas de Estado y 7 de las 13 responsables a cargo de un Gobierno. En este apartado, destaca en especial el papel de los cuatro países nórdicos europeos- Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega- ya que todos ellos están dirigidos por mujeres.
En lado negativo de la balanza, los países que cuentan con paridad ministerial o representación femenina superior a esa cifra descendieron de 14 a 13 en 2021.
La mayor representación parlamentaria femenina global corresponde a Nicaragua con casi un 59% de mujeres, seguida de cerca por cuatro países europeos: Austria, Suecia, Bélgica y Albania. Rwanda, con casi un 55%, ocupa la sexta posición, Costa Rica la séptima y Canadá la octava. Andorra, España, Finlandia, Francia y Guinea-Bissau ocupan el resto de las plazas con igual número de parlamentarios y parlamentarias.
Crece el número de países sin ministras
Pese de los avances globales en todas las regiones, el número de países sin ministras ascendió hasta 12, en comparación con los nueve en estas fechas del año pasado.
A 1 de enero de 2021, no hay ninguna mujer ejerciendo funciones en los Gobiernos de Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Brunei, Papua Nueva Guinea, la República Popular Democrática de Corea, San Vicente y las Granadinas, Tailandia, Tuvalu, Vanuatu, Vietnam y Yemen.
La cartera ministerial más ocupada por las mujeres es la de medio ambiente o energía, también ostentan una amplia representación en asuntos sociales, asuntos de la mujer e igualdad de género y crecen en otras tradicionalmente masculinas como las de defensa, finanzas y relaciones exteriores.
Un.org.es. Desigualdad de género: Solo un 6% son jefes de Estado y apenas un 7% dirige un Gobierno. News.un.org/. Naciones Unidas. 10/03/21
https://news.un.org/es/story/2021/03/1489352 

1674. El virus de la desigualdad


Cómo recomponer un mundo devastado por el coronavirus a través de una economía equitativa, justa y sostenible
La pandemia de coronavirus tiene el potencial de agravar la desigualdad en prácticamente todos los países del mundo al mismo tiempo, una situación sin precedentes desde que existen registros. El virus ha puesto al descubierto y ha exacerbado las desigualdades económicas, de género y raciales, a la vez que se ha alimentado de ellas.
Más de dos millones de personas han perdido la vida, y cientos de millones se están viendo arrastradas a la pobreza, mientras que la mayoría de las personas y empresas más ricas del mundo sigue enriqueciéndose. Las fortunas de los milmillonarios han recuperado el nivel previo a la pandemia en tan solo nueve meses, mientras que para las personas en mayor situación de pobreza del mundo esta recuperación podría tardar más de una década en llegar.
La actual crisis ha puesto al descubierto nuestra fragilidad colectiva, así como la incapacidad de nuestra economía, profundamente desigual, de beneficiar al conjunto de la sociedad. No obstante, también nos ha enseñado que la acción de los Gobiernos es vital para proteger nuestra salud y nuestros medios de vida.
De repente, se ha demostrado que es posible poner en marcha políticas transformadoras que antes de la crisis eran impensables. No hay vuelta atrás. No podemos volver a donde estábamos. En lugar de ello, la ciudadanía y los Gobiernos deben responder a la urgente necesidad de construir un mundo más justo y sostenible.
Oxfam org. El virus de la desigualdad. 25 Enero 2021
https://www.oxfam.org/es/informes/el-virus-de-la-desigualdad 


Menos milmillonarios y más enfermeras: cinco pasos para reconstruir un mundo más igualitario tras la COVID-19
Es muy probable que la pandemia pase a la historia como la primera vez en que la desigualdad se incrementó al mismo tiempo en prácticamente todos los países del mundo. Sin embargo, no todo el mundo se verá afectado de la misma forma.
La crisis del coronavirus ha afectado en mucha mayor medida a las personas en situación de pobreza que a los ricos. El virus ha exacerbado las desigualdades económicas, de género y raciales, a la vez que se ha alimentado de ellas, agravando la pobreza y la injusticia. Mientras muchas de las personas y empresas más ricas del mundo continúan prosperando, cientos de millones de personas se han visto sumidas en una situación de falta total de recursos.
La pandemia se ha cobrado casi dos millones de vidas en todo el mundo, pero la profunda brecha entre ricos y pobres ha demostrado ser tan letal como el propio virus.
El coronavirus ha golpeado un mundo que ya era profundamente desigual
La crisis de la COVID-19 se ha propagado por un mundo que ya era extremadamente desigual. Un mundo en el que, durante 40 años, el 1 % más rico de la población ha duplicado los ingresos de la mitad más pobre de la población mundial. Un mundo en el que una pequeña élite de poco más de 2000 milmillonarios poseía más riqueza de la que podrían gastar, aunque vivieran mil vidas. Un mundo en el que casi la mitad de la humanidad tiene que sobrevivir con menos de 5,50 dólares al día y en el que perder tan solo un ingreso supone caer en la miseria.
Esta desigualdad tan extrema se traduce en que, incluso antes de la pandemia, miles de millones de personas ya vivían en una situación límite, sin acceso a atención médica básica o mecanismos de protección social. Carecían de los recursos y el apoyo necesarios para hacer frente a la crisis económica y social generada por la COVID-19.
Desde la irrupción del virus, las personas ricas son más ricas y las pobres, más pobres
La crisis del coronavirus ha afectado a todas las economías del planeta y al empleo, los recursos y los ingresos de todas las personas. Sin embargo, la historia es muy distinta en función de si estás en lo más alto o lo más bajo de la pirámide económica.
Los súper ricos de todo el mundo han escapado a los peores efectos de la pandemia. Nuestro sistema económico profundamente injusto les ha permitido amasar enormes riquezas en medio de la peor recesión en 90 años, mientras cientos de millones de personas han perdido sus empleos y se enfrentan al hambre y a la pobreza extrema.
De hecho, se estima que el número total de personas en situación de pobreza podría haberse incrementado entre 200 y 500 millones de personas más en 2020
El virus de la desigualdad en cifras
Desde el inicio de la pandemia, los 10 hombres más ricos del mundo han ganado medio billón de dólares, una cifra que financiaría con creces una vacuna universal para la COVID-19 y que garantizaría que nadie cayese en la pobreza como resultado de esta crisis.
Si la presencia de hombres y mujeres en trabajos mal remunerados y precarios, que han sido los que más se han visto afectados por la crisis de COVID-19, fuese totalmente equitativa, 112 millones de mujeres dejarían de tener un riesgo elevado de perder sus ingresos o empleos.
La pandemia privó a los niños y niñas de los países más pobres de casi cuatro meses de escolarización, frente a las seis semanas en el caso de los niños y niñas de los países de renta alta.
Se estima que 9 de cada 10 personas en países pobres no podrá vacunarse este año contra la COVID-19, mientras los países más ricos han comprado tantas dosis como para vacunar a toda su población cerca de tres veces.
La desigualdad se está cobrando vidas. En los Estados Unidos, si la tasa de mortalidad de las personas de origen latino y afroamericano hubiese sido la misma que la de las personas blancas, aproximadamente 22 000 personas negras y latinas aún seguirían con vida.
La recesión ya ha acabado para los más ricos
Durante los primeros meses de la pandemia, el hundimiento de los mercados bursátiles de todo el mundo provocó que los milmillonarios sufriesen pérdidas considerables. No obstante, este revés fue transitorio. En tan solo nueve meses, las mil personas más ricas del mundo ya habían recuperado toda la riqueza que habían perdido debido a la COVID-19, mientras que las personas en mayor situación de pobreza podrían necesitar más de una década para recuperarse de los impactos económicos de la crisis.
La crisis afecta principalmente a las mujeres y a los grupos étnicos y racializados
Mientras los milmillonarios (en su mayoría hombres blancos) disfrutan de una vida de lujo durante la pandemia, son las mujeres, las personas negras y afrodescendientes, los Pueblos Indígenas, y las comunidades históricamente excluidas y oprimidas en todo el mundo quienes sufren las consecuencias más graves de esta crisis. Dado que un gran número de ellas no puede acceder a servicios de salud y protección social de calidad y suelen ocupar empleos precarios y mal remunerados, tienen más probabilidades de verse arrastradas a la pobreza, pasar hambre e infectarse y morir por el virus.
Millones más padecen hambre
Los catastróficos efectos del coronavirus en los empleos y medios de vida se han traducido en un enorme incremento del hambre. Las Naciones Unidas han estimado que el número de personas en situación de hambre extrema podría incrementarse hasta los 270 millones para finales de 2020 como consecuencia de la pandemia; un aumento del 82 % con respecto a 2019. Esto podría significar que, para finales de 2020, entre 6000 y 12 000 personas podrían morir de hambre cada día como consecuencia de la crisis.
No hay vuelta atrás. No podemos volver a donde estábamos.
Nos encontramos en un punto de inflexión para la humanidad, y cómo decidimos actuar en este momento crucial pasará a la historia. No podemos volver al mundo brutal, injusto e insostenible en el que vivíamos antes de la irrupción del virus.
Los Gobiernos de todo el mundo tienen una ventana de oportunidad cada vez más pequeña para construir una economía inclusiva tras la COVID-19: una economía más justa e inclusiva, que proteja al planeta y acabe con la pobreza. Una economía más humana y justa al servicio de todas las personas. Proponemos cinco medidas clave para construir un futuro mejor:
1. Reducir la desigualdad y valorar aquello que importa
2. Invertir en servicios públicos gratuitos y universales
3. Garantizar trabajos dignos y salarios justos para todas las personas
4. Hacer que los más ricos paguen los impuestos que les corresponden
5. Hacer frente a la crisis climática
Oxfam org. 25/01/2021
https://www.oxfam.org/es/menos-milmillonarios-y-mas-enfermeras-cinco-pasos-para-reconstruir-un-mundo-mas-igualitario-tras-la 

El virus de la desigualdad hace necesaria la colaboración y la cooperación 
  • Si se utilizara la riqueza que las 12 personas más ricas de México han acumulado durante la pandemia, se podría cubrir dos veces el gasto programado del IMSS 2021 en servicios de salud y alcanzaría para comprar las dosis suficientes para vacunar a toda la población. 
  • Desde el inició la emergencia sanitaria, la fortuna de las 10 personas más ricas del mundo ha aumentado en 500 mil millones de dólares. Esta cantidad sería suficiente para financiar una vacuna universal y garantizar que nadie caiga en la pobreza a causa de la pandemia. 
Recuperar el nivel de riqueza previo a la pandemia sólo les tomó 9 meses a las personas más ricas del mundo, para el resto de la humanidad, volver a las condiciones de antes de marzo del 2020, podría tardar más de 10 años en llegar, reveló el informe global de Oxfam “El Virus de la Desigualdad”, publicado hoy en el marco de los “Diálogos de Davos del Foro Económico Mundial”. 
El informe enfatiza que el COVID-19 está aumentando la desigualdad económica prácticamente en todos los países del mundo al mismo tiempo. Además, explica cómo las diversas intersecciones y desigualdades como el origen étnico, los contextos migratorios adversos, el acceso limitado a los servicios de salud, la discriminación por género, la orientación sexual, la identidad de género, o incluso el hambre, sólo por mencionar algunas, han contribuido a que millones de personas enfermen y mueran. Se estima que el 61% de la población activa mundial trabaja en empleos informales (venta ambulante, trabajo del hogar, reparto a domicilio o la construcción). Estas personas no tienen prestaciones justas, ni acceso a servicios de salud y viven día a día en la primera línea de exposición al virus por su interacción constante con más gente. A esto hay que sumarle que son las mujeres o personas racializadas quienes son las más afectadas. Según el informe de Oxfam, 112 millones de mujeres corren un riesgo elevado de perder sus ingresos o el empleo. 
“Estamos viviendo una crisis de cuidados muy profunda que nos corresponsabiliza a toda la humanidad pero que expone en mayor medida a quienes viven en peores condiciones de desigualdad. Hablo de las personas que no han tenido oportunidad de aislarse y protegerse; o quienes no tienen acceso a servicios de salud y no han podido detectar ni tratar este virus ni otras enfermedades asociadas a la pobreza; o quienes viven en hacinamiento o sin servicios básicos como agua potable y tienen que salir para poder sobrevivir”, dijo Alexandra Haas, directora ejecutiva de Oxfam México. 
“La pandemia ha evidenciado la urgente necesidad de cambiar la forma en la que vivimos. Sólo la cooperación y la colaboración nos podrán rescatar de sus efectos. Si se utilizara la riqueza acumulada durante la pandemia de las 12 personas más ricas de México, se podría cubrir dos veces el gasto programado del IMSS 2021 en servicios de salud y alcanzaría para comprar las dosis suficientes para vacunar a toda la población”, concluyó. 
“El Virus de la Desigualdad” busca mostrar un panorama global que vincula a todas las personas para tomar las medidas pertinentes en el presente y futuro. 
  • La recesión ya ha acabado para los más ricos. Desde el inicio de la pandemia, la fortuna de las 10 personas más ricas del mundo ha aumentado en 500 mil millones de dólares. Esta cantidad sería suficiente para financiar una vacuna universal y garantizar que nadie caiga en pobreza a causa de la emergencia sanitaria. El resto de la humanidad enfrenta la peor crisis laboral en más de 90 años y cientos de millones de personas están subempleadas o sin trabajo. 
  • De nuevo, las mujeres son las más afectadas. Las mujeres representan la mayor parte de la fuerza laboral a nivel mundial. Sin embargo sus trabajos son mal remunerados y precarios. Durante el COVID-19 esos empleos han sido los más afectados, pues se desarrollan en sectores como el de la salud, la protección social y los empleos esenciales. 
  • La clave para lograr una rápida recuperación es construir una economía más humana y justa. Es necesario implementar sistemas de seguridad social y construir una economía verde que evite una mayor degradación del planeta y lo preserve para las futuras generaciones. Un impuesto temporal sobre las ganancias de las 32 multinacionales que mayor riqueza han acumulado desde que comenzó la pandemia, permitiría recaudar 104 mil millones de dólares, sólo en el 2020. Esta cantidad sería suficiente para financiar las prestaciones sociales de personas de los países de renta media y baja.
Oxfam México org. Ciudad de México. 25/01/21 
https://www.oxfammexico.org/sites/default/files/BP-%20El%20virus%20de%20la%20desigualdad%20hace%20necesaria%20la%20colaboracio%CC%81n%20y%20la%20cooperacio%CC%81n.pdf 

1661. El Mantenimiento de la Paz durante las pandemias precisa respuestas coherentes y polifacéticas

La actual pandemia de coronavirus no solo representa una amenaza al desarrollo y a la consolidación de la paz, sino que también corremos el riesgo de agudizar los conflictos o propiciar otros nuevos, explicó este miércoles el titular de la ONU. 
En una sesión del Consejo de Seguridad sobre los desafíos para lograr una paz sostenible durante las pandemias, el Secretario General de las Naciones Unidas razonó que, durante esta época de incertezas aumentan las interrogantes sobre la eficiencia de los sistemas de salud, los servicios sociales y la confianza en las instituciones y sistemas de gobernanza. 
“Todo esto significa que nuestro compromiso de mantener la paz es más urgente que nunca. Los desafíos de esta pandemia ponen de relieve como nunca la necesidad de dar respuestas coherentes, multidimensionales y transversales según la lógica interna de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, destacó António Guterres. 
Sin embargo, y aunque sabemos que aplicar métodos de prevención coherentes y adaptados a los conflictos que contribuyan a afrontar las crisis sanitarias y humanas permitirán conseguir una paz sostenible, Guterres detalló tres grandes amenazas: la pérdida de confianza en las instituciones públicas y gobiernos, la inestabilidad del orden económico mundial y el deterioro del tejido social. 
Las desigualdades y la pobreza demandan una conducta coordinada 
En el primer supuesto explicó que cuando se produce la impresión de que las autoridades no manejan las crisis correctamente o hay una falta de transparencia, la población tiende a desilusionarse del gobierno y sus instituciones. 
Con relación a la desestabilización del sistema económico global advirtió que de no producirse una actuación coordinada, “las desigualdades, la pobreza mundial y el potencial de inestabilidad y violencia podrían aumentar durante años”. 
En tercer lugar, evidenció el desgaste del tejido social en el recorte del espacio cívico y el bloqueo para el ejercicio de la democracia y la manifestación legítima de agravios. 
“Hemos visto muchas protestas pacíficas, y en varios países, la COVID-19 se ha usado como excusa para tomar medidas severas y aumentar la represión estatal. Al menos 23 países han aplazado elecciones o referendos nacionales, y casi el doble han aplazado votaciones a niveles inferiores”, detalló. 
Efectos positivos durante la crisis de la COVID-19 
En el lado opuesto de la balanza, durante la pandemia y como hechos positivos, Guterres citó la atención prestada en muchos lugares a su llamado a un alto el fuego de alcance mundial; la aprobación en julio de la resolución 2532, “un paso en la dirección correcta”; no obstante, apuntó que “se necesita mucho más para traducir los primeros logros en medidas concretas sobre el terreno”. 
Junto a estas dos aportaciones resaltó también la influencia que pueda ejercer el máximo órgano de seguridad para realizar una mayor labor de prevención. 
En el actual contexto indicó que esto se traduciría en adecuar las respuestas a la pandemia “empezando por un análisis multidimensional que examine cómo esta afecta a los riesgos ocultos derivados de los conflictos”; la importancia de la inclusión, especialmente con comunidades marginadas, grupos de mujeres y jóvenes; y una estrecha colaboración entre los agentes humanitarios, de desarrollo y de paz. 
“Por ejemplo, para consolidar la paz, debemos garantizar que los problemas humanitarios se aborden completamente de manera integral. El Líbano es un ejemplo de ello”, manifestó. 
Igualmente subrayó la necesidad de crear alianzas robustas con los gobiernos, las organizaciones regionales y subregionales, el sector privado y los agentes de la sociedad civil; así como de garantizar que las Instituciones Financieras Internacionales, como el Banco Mundial y el FMI- incluyan el mantenimiento de la paz como una prioridad. 
Por último, calificó de “esencial” la actual colaboración del Consejo de Seguridad con la Comisión de Consolidación de la Paz, aunque su demanda siga superando a la oferta. “Esperamos aprobar 210 millones de dólares en proyectos este año, pero eso todavía está muy lejos del ‘gran salto‘que he pedido en este Consejo y en otros lugares”, aclaró. 
Noticias ONU. Naciones Unidas 12/08/2020 
Correo electrónico de Cultura de Paz Monterrey: josebenitoperezsauceda@hotmail.com

1657. La iniciativa de población contra los Derechos Humanos

1. La población mundial, medio siglo después
En los años 60, las previsiones catastrofistas sobre el exceso de población crecían de un modo incontrolado. En 1968 se publicó The Population Bomb, libro en el que Paul Ehrlich anunciaba el inminente colapso de la humanidad, incapaz de alimentar a su población. El libro del biólogo de Stanford se convertiría en la biblia de los predicadores del control de población, apoyados con millones de dólares aportados por fundaciones y organismos internacionales. Cincuenta años después, la población mundial ha seguido creciendo y está mucho mejor que entonces.
Los pronósticos de Ehrlich y demás “expertos” que hace medio siglo decían que la Tierra ya no podía sustentar a la población mundial, han resultado fallidos. En 1968 el planeta tenía 3,550 millones de habitantes, que crecían a un ritmo del 2.09% anual. En 2017 la población se ha más que duplicado hasta los 7,630 millones, y el crecimiento demográfico ha descendido a la mitad (1.09%). Y no solo hemos sobrevivido, sino que estamos mucho mejor que en 1968, incluso los pobres.
Según las voces pesimistas de entonces, la humanidad estaba al borde del abismo por tres amenazas. La primera era la escasez de alimentos frente al rápido aumento de la población: como la superficie de las tierras cultivables es limitada, el desbordamiento demográfico llevaría a una hambruna sin precedentes. El mismo Ehrlich aseguraba que la batalla por alimentar a la población mundial estaba ya perdida entonces, y que en la década de los 70, cientos de millones de personas morirían de inanición. La India era ya un caso de país irrecuperable, que nunca sería autosuficiente en alimentos. Todos los indicadores básicos del bienestar muestran una evolución positiva en las últimas cinco décadas.
Después vino “la revolución verde” de Norman Borlaug, que multiplicó la productividad agrícola, y más tarde los cultivos transgénicos. Gracias a estas innovaciones, aunque la población mundial se ha duplicado, la producción de alimentos per cápita ha superado de manera constante y significativa el crecimiento de la población.
Aun así, la FAO estima que todavía hoy unos 800 millones de personas sufren desnutrición crónica, cifra que no ha variado mucho a pesar del aumento de la población. En países que son autosuficientes en producción alimentaria, hay gente que pasa hambre, pero por falta de poder adquisitivo. En otros el problema es la guerra o catástrofes naturales.
Según el último informe sobre seguridad alimentaria, presentado por la FAO este año, en 10 de los 13 países más afectados por la escasez de alimentos hay enfrentamientos armados. En otros, el problema es la mala gestión política.
2. Problemas de desigualdad
Lo que ha cambiado también es el tipo de problemas alimentarios, entre ellos, el aumento del consumo mundial de carne, un problema de ricos. Se acaba de publicar en la revista Science el mayor estudio internacional sobre el impacto de la ganadería en el medio ambiente, basado en los datos de casi 40,000 granjas de 119 países. El estudio, dirigido por Joseph Poore, de la Universidad de Oxford, concluye que mientras la producción de carne y lácteos proporciona el 18% de las calorías y el 37% de las proteínas de la alimentación humana, utiliza la gran mayoría de las tierras agrícolas (el 83%) y provoca el 60% de las emisiones de efecto invernadero causadas por la agricultura (The Guardian, 31-05-2018).
El estudio mide el impacto de 40 productos, que suponen el 90% de lo que se come, en lo que respecta al uso de tierras, emisiones de efecto invernadero, consumo de agua y polución del agua y del aire. Y afirma que comer menos carne es el modo más sencillo de reducir la “huella carbónica” de una persona sobre el planeta. Mucho más decisivo que comprar un coche eléctrico.
También revela que hay muy diferentes modos de producir la misma comida y también la carne, lo que da un margen para una reducción de los efectos sobre el medio ambiente, sin necesidad de hacerse vegetariano. También el demógrafo francés Hervé Le Bras señala que “hoy se produce el doble de las calorías vegetales que las que se consumen, ya que esas calorías vegetales alimentan a los animales que nos aportan calorías animales. La mitad de la producción actual de cereales se destina a los animales domésticos”. En cualquier caso, son los países ricos los que deberían modificar su dieta, ya que en los países pobres se come mucha menos carne, si se come.
Otro problema crónico es el despilfarro de alimentos, pues se tira o estropea entre un cuarto y un tercio de lo que se produce.
3. Los recursos se crean
La segunda amenaza que señalaban los agoreros de los años setenta era el agotamiento de los recursos. El libro apocalíptico sobre el tema fue Los límites del crecimiento. Informe al Club de Roma (1972), realizado por expertos del MIT (Meadows y otros) y que vendió la asombrosa cantidad de cuatro millones de ejemplares en todo el mundo. Su tesis principal era que si el incremento de la población mundial y la explotación de recursos naturales se mantenían al ritmo de entonces, los recursos se agotarían antes de cien años. Según sus cálculos, a estas alturas de 2018 ya se nos habrían acabado el aluminio, el plomo, el cobre, el petróleo, el zinc, el estaño… Como solución proponían un “crecimiento cero” o “estado estacionario” de la economía y de la población, para no agotar los recursos.
El diagnóstico de Los límites del crecimiento venía avalado por ese respeto mítico que entonces tenían los primeros programas de simulación por ordenador. Pero si algo hemos aprendido en el medio siglo posterior son los límites de las predicciones. No solo seguimos teniendo petróleo o aluminio, sino que en ciertos recursos tenemos más que en 1972. Y es que las previsiones basadas en el concepto de reservas conocidas de un recurso natural son engañosas por dos razones. Primera, porque la cantidad de reservas nunca es fija, ya que los recursos se buscan y se encuentran cuando son necesarios. Segunda, porque aunque se conozca la cantidad de reservas, el inventario actual no dice lo que se podrá utilizar en el futuro, lo que depende del precio que alcance el recurso. Así, el aumento del precio de los combustibles sólidos puede hacer rentable la extracción de gas y petróleo por fracking.
En un mundo que siempre había considerado el crecimiento económico como un signo de progreso, la recomendación del “crecimiento cero” fue polémica. Pronto se vio que bastaba hacer cambios mínimos y realistas en las hipótesis para que el modelo diera conclusiones más optimistas. Por otra parte, también hemos aprendido a utilizar los recursos de manera más eficiente, como se ha visto en las medidas de ahorro de energía. Y el recurso más inagotable es la inventiva humana, que siempre descubre nuevas posibilidades donde antes no las veíamos.
4. La degradación de la naturaleza
Como ni las hambrunas ni el agotamiento de los recursos se han cumplido, el maltusianismo ha acentuado más bien la tercera amenaza: la progresiva degradación de la naturaleza. El cliché típico occidental transmite la imagen de un mundo desarrollado, con una natalidad “civilizada”, frente a un Tercer Mundo con una natalidad desbordante, que le impide salir de la pobreza y le fuerza a esquilmar el medio ambiente. La “capacidad de carga” del planeta para sostener a su población estaría llegando al límite. Desde este punto de vista, el control de la natalidad se convierte en el principal objetivo, teñido de acentos ecologistas de respeto a la naturaleza, o de defensa feminista de los “derechos reproductivos”, aunque en la práctica se trata de que no se reproduzcan tanto.
En realidad, el problema ambiental no es tanto el número de habitantes como su nivel de consumo. Para los países del Norte rico, señala Hervé Le Bras, denigrar la exuberante natalidad de los pobres “es un modo cómodo de no cuestionar su propio modo de vida y su consumo. Al incriminar a los países del Sur porque tienen más hijos, los países ricos les dicen en realidad que no tienen derecho a contaminar y a consumir como nosotros lo hemos hecho”. Esta percepción ha condicionado las negociaciones internacionales para luchar contra el calentamiento global. Se comprende que los países, como China e India, que quieren dejar atrás la pobreza, exijan a los países ricos que proporcionen los recursos económicos para que la defensa del medio ambiente no sea a costa de su desarrollo.
Este enfoque que perpetúa la distinción entre el Norte rico y el Sur pobre pierde de vista que la división entre países desarrollados y subdesarrollados no es estática. Hace cincuenta años nadie hubiera considerado a China como una potencia económica mundial, y hoy lo es. Con el paso del tiempo, cada vez hay más países de clase media, que han franqueado un umbral mínimo de renta y de desarrollo.
5. Conclusiones: hemos ido a mejor, por tanto la iniciativa es regresiva.
Si la medida del avance o del retroceso es el bienestar de las personas, es indudable que en el último medio siglo ha habido un gran progreso mundial. La esperanza de vida está creciendo en casi todas partes, y para los nacidos en 2015 era de 69 años en los hombres y 73 en las mujeres. Por supuesto, las diferencias regionales continúan pesando: mientras que la esperanza de vida en 29 países de renta alta es de 80 años o más, en 22 países en desarrollo, todos ellos africanos, apenas roza los 60, pero son estos los que han logrado más ganancia.
Como se ve en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fijados el año 2000 con el horizonte en 2015, el alza de la esperanza de vida se debe en gran parte al descenso de la mortalidad de los menores de cinco años, que en el periodo 2000-2015 se redujo de 100 a 50 por mil; y del descenso de la mortalidad materna, que se redujo en un 45%. La tasa mundial de escolarización en la enseñanza básica ha subido hasta el 91%, aunque no en todos los países hay que identificar escolarización con aprendizaje efectivo. También en casi dos de cada tres países se ha alcanzado la paridad de sexos en la enseñanza primaria. La meta de reducir a la mitad (respecto a 1990) la proporción de personas con renta inferior a 1.25 dólares diarios se alcanzó en 2010, si bien este índice de pobreza extrema es un tanto arbitrario.
En suma, todos los indicadores básicos muestran una evolución positiva en las últimas cinco décadas, tanto en el Norte como en el Sur. Es verdad que también hay “Estados fallidos” que no proporcionan a sus ciudadanos un mínimo de seguridad material, pero suelen coincidir con países donde hay conflictos armados.
Xavier Ginebra Serrabou. Es Máster y Doctor en Derecho Económico. Profesor Investigador de las Facultades de Negocios, Derecho y Políticas Públicas de la Universidad De La Salle Bajío, consultor de varios gobiernos estatales en materia económica, autor del libro El derecho de la competencia en tiempos de crisis, Profesor de Competencia Económica en la Facultad de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana, colaborador de diferentes medios periodísticos nacionales e internacionales. Xavier Ginebra Serrabou. ElEconomista.com.mx. Ciudad de México. 05/08/20 https://www.eleconomista.com.mx/revistaimef/La-iniciativa-de-poblacion-contra-los-derechos-humanos-y-regresiva-20200805-0049.html 

1629. La ONU lucha por un mundo más justo y menos desigual


Reducir la desigualdad en el mundo, tanto y dentro fuera de los países, es uno de los diecisiete objetivos que persigue la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el programa de las Naciones Unidas que busca un futuro mejor y más sostenible para todas las personas. Sin embargo, la inequidad sigue creciendo sin parar: ¿qué podemos hacer para evitarla?
La desigualdad es un desequilibrio arraigado. El Secretario General de la ONU, António Guterres, trató recientemente este tema durante una rueda de prensa en Nueva York en la que aseguró  que la marca más vendida hoy en día es el miedo y que ello se debe a la desigualdad y la marginación de millones de personas.
Otro punto de vista sobre el mismo tema es el que nos ofrece la directora ejecutiva del Pacto Mundial de las Naciones Unidas, Lise Kingo, quien respalda los esfuerzos del sector privado para hacer negocios de manera responsable, cuando escribió en su boletín anual que durante 2018 vimos como “un pequeño grupo de individuos se está enriqueciendo exponencialmente a medida que miles de millones se quedan atrás en la pobreza".
Al debate se sumó Richard Kozul-Wright, director de la División de Globalización y Estrategias de Desarrollo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo quien manifestó que las altas tasas de empleo en muchas economías ocultan el hecho de que los salarios y las condiciones de trabajo no están mejorando y que, aunque los salarios han estado estancados durante una década, los dividendos de las acciones se han ido recuperando, beneficiando a los titulares de activos financieros.
Sus observaciones se produjeron tras el lanzamiento en enero del informe Situación y Perspectivas de la Economía Mundial (WESP) de 2019, que mostró un crecimiento desigual (tanto entre los países como dentro de ellos) que a menudo no llega a donde más se necesita.
En cuanto a la región, un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe publicado en enero indica que durante el año 2017 el 30,2% de la población, alrededor de 184 millones, vivía en condiciones de pobreza, en tanto que un 10,2%, unos 62 millones, se encontraba en condiciones de pobreza extrema, el porcentaje más alto desde el año 2008. El informe también destaca que desde el inicio del siglo XXI disminuyó notablemente la desigualdad de los ingresos en la región.
Centro de Noticias ONU.org. Naciones Unidas, 08/02/2019

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