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1389. La Universidad para la Paz

En 1980, cuando la crisis centroamericana estaba a punto de estallar en una conflagración casi apocalíptica –con el asesinato del Arzobispo Oscar Romero en el Salvador; con el comienzo de la guerra de los ‘Contras’ apoyado por el gobierno del Presidente Reagan en un intento de derrocar la revolución Sandinista en Nicaragua; con el golpe de Estado del General Efraín Ríos Montt en Guatemala y sus políticas contra-insurgentes que años después la Comisión del Esclarecimiento Histórico llamó “actas del genocidio”- la Asamblea General de las Naciones Unidas fundó la Universidad para la Paz, con sede en San José, Costa Rica.
La fundación de una universidad de paz en el momento de estallar las guerras centroamericanas fue un acto de perspicacia. Reconoció, aún en plena Guerra Fría y en medio del estallido de guerras ‘calientes’ en Centroamérica, que la salida de las crisis no era por la vía militar sino mediante el diálogo y la reconciliación. Subrayó que la construcción de la paz es una política de largo plazo íntimamente ligada con la educación.
Al fundar una universidad multinacional y pluri-cultural, con el apoyo de casi todas las naciones del mundo, la Asamblea General de la ONU estaba declarando que no existe una institución con más capacidad de liderar un proceso de paz y una eventual construcción del post-conflicto, que la Universidad. Sin embargo, iba a tomar una década o más de guerras en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, antes de que las propuestas de paz tomaran fuerza.
El presupuesto para la guerra fue invertido en la Universidad…
La sede de la nueva universidad tuvo un valor simbólicamente importante. Costa Rica fue el primer país del mundo en desmantelar sus Fuerzas Armadas después de una guerra civil en los años 40. Su nueva constitución de 1949 propuso que la protección territorial se produce por las capacidades diplomáticas y que la seguridad no viene con la fuerza de las armas sino con la fortaleza de las instituciones, la riqueza y bienestar de la sociedad y la educación de sus ciudadanos. Después de abolirse el ejército en su Constitución, el presupuesto anteriormente asignado a las Fuerzas Armadas fue designado para la educación.
No fue un accidente que el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, fuera quien liderara los procesos de paz centroamericanos en los años ochentas y noventas. El primer gran avance fue el ‘Acuerdo de Esquipulas II’ denominado “Procedimiento para establecer la paz firme y duradera en Centroamérica” del 7 de agosto de 1987. ‘Esquipulas II’ estableció una Comisión Nacional de Reconciliación en cada uno de los países en conflicto en la región y pidió la ayuda de las Naciones Unidas en la terminación de los conflictos.
El Secretario General de la ONU ofreció enviar algunos representantes especiales para facilitar los diálogos nacionales y con los grupos armados, y ofreció la cooperación y asistencia técnica y pedagógica de la Universidad para la Paz.
Las zonas de paz
Fue la Universidad para la Paz la que introdujo el concepto de “zonas de paz” en la región, y en 1990, los presidentes centroamericanos declararon el istmo como una región de Paz, Libertad, Democracia y Desarrollo. Más aún, los presidentes designaron a la Universidad para la Paz como una de las instituciones claves para liderar la reconstrucción y post-conflicto después de la firma de acuerdos finales.
En 1994, dos años después de la firma de los acuerdos en El Salvador, los cinco presidentes pidieron a la Universidad para la Paz que desarrollara e implementara un programa educativo que contribuyera a la construcción de una cultura de Paz y Democracia en Centroamérica. Un programa piloto fue desarrollado en 15 comunidades que habían sido afectadas por las guerras civiles o por la exclusión y la violencia.
En 1996, el año en que se firmaron los acuerdos de paz en Guatemala, los presidentes pidieron a la Universidad para la Paz desarrollar un ‘Modelo Integral de Educación para la Paz’ para implementar en todos los países. ‘El Modelo Integral’ está basado en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 y los documentos básicos de los Derechos Humanos desarrollados posteriormente. Enfatiza no solamente en los derechos de primera generación, -los cívicos y políticos- que contemplan el derecho a la vida y la dignidad de la personas, sino que también hace énfasis en los derechos económicos, sociales y culturales,-los llamados derechos de segunda generación-. Dándole igual importancia, el modelo también integra la idea de los derechos de la llamada tercera generación que incluyen el Derecho a la Paz, el Derecho al Desarrollo, y el Derecho a un Medio Ambiente Saludable y Sostenible. Al centro de la propuesta se encuentra una visión holística de paz, que según el mismo modelo, es el resultado de una interacción armónica a varios niveles: la integridad y la auto-realización de la persona, el diálogo y relación entre la persona y la comunidad y, entre el individuo y la naturaleza.
El legado para Colombia
Con sus límites y posibilidades, la Universidad para la Paz en Costa Rica ya tiene más de 30 años ayudando a los países centroamericanos y a las regiones en conflicto y post-conflicto en todo el mundo. Nadie duda que una de las claves para la construcción de paz en una época de post-acuerdos en Colombia es la educación para la paz.
Este año, el Presidente Santos firmó un decreto que reglamenta la Ley 1732 de 2015 autorizando a todos los colegios públicos y privados del país incluir de manera obligatoria una Cátedra de La Paz dentro de su plan curricular. Es un buen comienzo pero la pedagogía de la paz no puede reducirse a un curso más en el currículo. Entre muchos otros asuntos, hay que pensar en cómo se va a integrar la nueva cátedra dentro de la educación formal pero también dentro de la informal, ello con el fin de alcanzar más sectores de la sociedad. ¿Cuál va a ser el contenido de ésta educación? ¿Quién va a participar en su constante evaluación, seguimiento y (re)formulación? ¿Cuál será el papel de las universidades colombianas en este proceso?
UNIPAZ: la Universidad de Paz en Barrancabermeja
Colombia tiene un gran sistema de educación superior, tanto a nivel nacional como a nivel regional. Sus mejores universidades compiten con las mejores en América Latina. Las universidades en las regiones han sido un motor para el desarrollo de las mismas –unos más eficaces que otros. Hay programas que han expandido el acceso a estas universidades por parte de los estudiantes con menos recursos. Aquí debemos mencionar una experiencia no suficientemente conocida en el país, la de la Universidad de Paz en Barrancabermeja: UNIPAZ. Se fundó como resultado de las marchas campesinas en el Magdalena Medio en los años ochentas, que demandaron una institución de educación superior para formar profesionales que pudieran liderar el desarrollo de la región y consolidar la idea de la paz, que fue el centro de la política del gobierno nacional, durante el periodo presidencial de Belisario Betancur.
Es una universidad pública apoyada por la gobernación de Santander. El símbolo de esta Universidad es la paloma de la paz, que recuerda todas las que fueron pintadas por las calles de Bogotá y otras ciudades del país durante el proceso de paz liderado por Betancur.
Veinte años después, mientras las palomas de la paz han desaparecido de las calles en el resto del país, éstas siguen en los muros de la estructura campestre de la UNIPAZ.
La universidad tiene un record en formación de profesionales destacados en la región, desde ingenieros que salen a trabajar con la industria petrolera, hasta trabajadores sociales y veterinarios. Ahora, en medio de las discusiones en la región sobre el post-conflicto y la paz, UNIPAZ está desarrollando un nuevo programa de ciencias políticas y paz, que podría servir como base de una nueva carrera ofrecida por la universidad, pero también como un programa transversal para enriquecer la formación de todos los estudiantes, no solamente como profesionales para el desarrollo de la región, sino también para que ayuden en la construcción y consolidación de paz en ella.
Los estudios sobre la violencia
En el ambiente académico, Colombia se ha distinguido a nivel mundial por su innovación en el estudio de la realidad conflictiva del país. Desde los años ochentas, ha surgido en Colombia un campo de estudios sobre la violencia, practicado por quienes han sido denominados los “violentólogos”, en un intento de entender la larga historia de violencia que el país ha experimentado durante casi 70 años continuos.
Se han desarrollado bancos de datos de violaciones de derechos humanos con más cobertura y precisión que casi cualquier otro país en guerra o con un conflicto armado interno. Estos estudios y procesos sistemáticos de recolección de datos y testimonios han hecho posible el informe reciente de la Comisión Histórica del Conflicto y Sus Víctimas y también los trabajos del Centro de Memoria Histórica, culminando en su libro relativamente reciente pero ya clásico, ‘Basta ya’.
Estos trabajos ya existentes sobre la violencia van a ser un factor esencial para el trabajo de la Comisión de Verdad que fue acordada hace poco y anunciada en un Comunicado de la mesa de negociación en La Habana.
Las responsabilidades de la Universidad…
Pero si Colombia fue pionera en el estudio de la violencia, ya es el momento que la universidad colombiana asuma el liderazgo en la construcción de paz en el país. Hay que conocer de cerca los modelos pedagógicos internacionales como los que han sido desarrollados en la Universidad para la Paz en Costa Rica y otros adelantados en grandes centros académicos de resolución de conflicto en todo el mundo. Sin embargo, la universidad colombiana tiene una oportunidad única de liderar el proceso de construcción de la paz en el período post-acuerdo. Esto lo puede hacer aprovechando su sabiduría construida en medio de la adversidad y la complejidad del conflicto para la creación y fortalecimiento de pedagogías de verdad y paz acordes con las condiciones y realidades específicas de las regiones colombianas y de las necesidades nacionales.
Marc Chernick. Profesor y Director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown en Washington D.C. Director del Programa Georgetown-Universidad de los Andes en Resolución de Conflictos y Derechos Humanos, en Bogotá.
ElEspectador.com. 27/08/15

1237. Educación para la Paz en la universidad

La Educación para la Paz se impartirá también en la etapa universitaria
Los tres centros de educación superior vascos analizarán este año como se adaptarán y desarrollarán los contenidos
El Gobierno vasco y las universidades de la comunidad han acordado ampliar la educación para la paz y la convivencia a la enseñanza superior. La Secretaría de Paz y Convivencia, la UPV, Universidad de Deusto y Mondragon Unibertsitatea han celebrado en Vitoria una reunión de la Comisión de Seguimiento del Convenio de colaboración que firmaron en esta materia.
En la reunión se ha hecho entrega del trabajo correspondiente a 2014, la Reinserción de las personas presas de ETA: análisis jurídico de su estado actual y orientaciones de futuro, coordinado por Jon Landa.
El informe que se elaborará este año se centrará en estudiar iniciativas o proyectos posibles de educación para la paz, la convivencia y los derechos humanos en el ámbito universitario, dentro del Convenio que el Ejecutivo y las tres universidades firmaron el 8 de enero de 2014 dentro de la iniciativa 11 del Plan de Paz y Convivencia del Gobierno autonómico.
El trabajo de 2015 consistirá en realizar una reflexión conjunta entre las tres universidades sobre cómo se podría abordar la educación para los derechos humanos, la paz y la convivencia en el ámbito universitario, como se está realizando en la enseñanza obligatoria a través del módulo Adi-adian y el programa Elkarrekin.
En la reunión, el Gobierno ha recibido el informe correspondiente al trabajo de 2014, que analiza "el consenso internacional y europeo en torno a la legislación penitenciaria para la reinserción de presos por terrorismo". El trabajo ha estado coordinado por el profesor Jon Mirena Landa y Joxe Ramón Bengoetxea y ha contado con aportaciones de otros 13 profesores del ámbito europeo.
Este informe, titulado Reinserción y personas presas de ETA: análisis jurídico de su estado actual y orientaciones de futuro, establece varias conclusiones como que "no cabe política penitenciaria especial para ningún colectivo, sino que debe ser individualizada". Entre las conclusiones del informe también está que no hay "base en el derecho internacional que legitime una política especial antiterrorista en materia penitenciaria".
En cuanto a los fines de la pena, el informe universitario sostiene que ésta debe orientarse "a la reinserción del penado", mientras que en el Estado español hay una "falta de claridad" en los casos de terrorismo que "impide que el derecho de reinserción se desarrolle con los estándares propios del emergente derecho internacional de los derechos humanos en el ámbito penitenciario".
En este sentido, los autores del informe consideran que resultan alejadas de esos estándares varias políticas como la dispersión, el alejamiento, el primer grado de aplicación a todos los condenados o que se impongan penas de hasta 40 años de prisión. Plantean que idealmente las penas no deberían superar los 15 años de cárcel y, en ningún caso, los 30.
Por otro lado recuerdan que el derecho internacional sí apunta la petición de perdón, el arrepentimiento o la colaboración activa como aspectos positivos en los procesos de reinserción, aunque el informe a su vez subraya que debe hacerse no de manera "coactiva bajo amenaza de bloqueo" de la progresión de grado.
"La coacción legal convierte a la reinserción en rehabilitación forzada, intrusiva y laminadora de los derechos fundamentales del interno", recalca. Por último, el informe hace una reflexión final en la que reconoce que los presos de ETA y de la propia organización han tenido una actitud frente a la política penitenciaria como "lucha política contra el Estado", lo que ha "marginado" las posibilidades de hacer efectivos los derechos de los presos.
Concluye que la aceptación de la legislación penitenciaria anunciada por representantes de "una gran mayoría" de los presos de ETA "debería abrir una nueva etapa" y contribuir a "hacer desaparecer la tentación de usar la política penitenciaria para fines distintos de aquellos que se derivan del principio de reinserción".
Elpais.com. Vitoria, España. 18/02/15

La Educación para la Paz se extiende a la enseñanza en la universidad
El Gobierno vasco y las universidades de la CAV acordaron estudiar la implantación de proyectos de educación para la Paz y la Convivencia en la enseñanza universitaria. Según informó el Ejecutivo de Gasteiz tras la reunión de la comisión de seguimiento del convenio de colaboración en esta materia celebrada en Lehendakaritza, dicha ampliación de los trabajos en este campo al ámbito universitario se llevará a cabo a lo largo de este año, en el marco del convenio que firmaron en enero de 2014 dentro de la Iniciativa 11 del Plan de Paz y Convivencia.
De este modo, el trabajo de 2015 consistirá en realizar una reflexión conjunta entre la UPV/EHU, la Universidad de Deusto y Mondragon Unibertsitatea sobre cómo se podría abordar la educación para los derechos humanos, la paz y la convivencia en el ámbito universitario, tal y como se está realizando en la enseñanza obligatoria a través del módulo Adi-adian y el Programa Elkarrekin. Las tres universidades entregarán su propuesta a finales de año.
En el marco de dicha reunión, los representantes del Gobierno vasco presentes, Jonan Fernández, Monika Hernando y Aintzane Ezenarro, recibieron además el informe correspondiente al trabajo elaborado en 2014, titulado Reinserción y personas presas de ETA: análisis jurídico de su estado actual y orientaciones de futuro y que analiza el consenso internacional y europeo en torno a la legislación penitenciaria para la reinserción de presos por terrorismo.
Coordinado por el profesor Jon Mirena Landa y Joxe Ramón Bengoetxea, el informe ha contado con aportaciones de otros 13 profesores del ámbito europeo. Entre otras cuestiones, concluye que “no cabe política penitenciaria especial sobre ningún colectivo de presos, tampoco sobre los que han cometido delitos de terrorismo”, y añade que la política penitenciaria “debe ser individualizada”. Asimismo, indica que “tampoco hay base en el derecho internacional que legitime una política especial antiterrorista” en esta materia.
Deia.com. Bilbao, España.19/02/15

1190. La cátedra de la paz

Diciembre es un mes hecho a imagen y semejanza de los encuentros, los abrazos y las reflexiones. El año termina como lo indican los nuevos y viejos calendarios, el tiempo es inexorable y camina sin reversa. Cada día es un regalo de la vida que se solaza en el tiempo en cuyo lomo invisible se viaja en compañía de todos los seres del mundo en el arca eterna de un planeta que realiza su vuelo temporal por la ruta  de las estrellas.
Desde esta mirada al entorno llega el pensar sobre algo tan evidente y necesario en una actividad de vida y de persistencia, una propuesta de conocimiento, investigación y acción: la Cátedra de la Paz.
La Cátedra es un quehacer académico institucionalizado para conservar y socializar las propuestas de investigación en función del reconocimiento a la producción cultural, literaria o científica, en todas las organizaciones y grupos comprometidos en ello. Su objetivo terminal lleva a favorecer soluciones inmediatas  a los problemas locales para beneficiar las organizaciones y las comunidades.
Muy a nuestro pesar, todo parece evidenciar que “en el mundo se habla permanentemente de la paz, pero pocos se comprometen”. Desde la Organización de las Naciones Unidas hasta la más elemental reunión de vecinos, la no violencia, la justicia, la solidaridad, la convivencia y la tolerancia son temas comunes de diálogos, conversaciones y debates; sin embargo,  todo parece quedarse en la retórica, porque la paz en el mundo sigue divagando en mares de utopía.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha establecido en muchos países “La Cátedra Unesco de la Educación para la Paz”: “proyecto interdisiciplinario y transdisciplinario desde la apropiación de principios generadores de unas claras líneas de acción en la educación para los Derechos Humanos, contra el desarraigo, la marginalidad, la cultura de la guerra y a favor de la participación democrática, el respeto a la diferencia y la no –discriminación, el cuidado del medio ambiente y la promoción del desarrollo sostenible”. (Unesco: “Cátedra para la Paz”)
La metodología de intervención en las fases teórica y práctica de la cátedra de la paz, incluye: lecciones magistrales; conferencias, conversatorios; exposiciones artísticas; énfasis en la formación y actualización de docentes y todas las instancias de la comunidad educativa en aspectos de la didáctica, el currículo, la investigación  y las relaciones interinstitucionales.
La paz permanente se sustenta en los valores que orientan una cultura académica y social, la justicia, la democracia y la vida sostenible. Es la manera de abordar con efectividad la cultura de violencia e intolerancia desde el reflejo de la realidad histórica, la especificidad cultural y las aspiraciones como nación, construyendo modelos alternos de educación no violenta, servicios comunitarios y convivencia pacífica. (Unesco: Cátedra para la Paz)
La ley que regula “La Cátedra de la Paz para Colombia”, tiene como objeto formar la población escolar del país “en un conjunto de valores, actitudes y conductas que plasman y suscitan a la vez interacciones e intercambios sociales basados en principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia y solidaridad, que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos tratando de atacar las causas y solucionar los problemas mediante el diálogo y la negociación, garantizando a todas las personas el pleno ejercicio de todos los derechos”. Todo se encuentra amparado bajo los principios constitucionales que consideran la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento para todos los ciudadanos. (Proyecto de Ley 174).
La Cátedra de la Paz, debate los asuntos más diversos en toda su extensión; abre caminos para la solución de los conflictos fortaleciendo la inversión contra el desequilibrio social, la injusticia y el desamparo. Para llegar a unos resultados aceptables se posee la educación como uno de los pilares de la paz y la escuela que a pesar de ser ajena a todo tipo de conflicto recibe a la población objeto de violencia, intolerancia, marginalidad y abandono, porque aunque se pretenda cuestionar su importancia, la paz anida en sus aulas.
Neverg Londoño Arias. Eldiario.com.co. Pereira, Colombia. 23/12/14

1184. El proceso de paz en Colombia: Universidad y proceso de paz

La paz se construye con inteligencia y conciencia solidaria; el papel de las universidades es y será decisivo en la construcción del proceso de paz.
Comentarios generales. Pensando en los estudios sobre la paz, notemos que es necesario actualizarlos y profundizarlos. Entre nosotros se han desarrollado importantes reflexiones sobre la dinámica estratégica y coyuntural de la guerra. Así mismo, sectores de la sociedad civil, en su conjunto, han abierto canales de reflexión y acción en torno a la paz, no sólo como expectativa o como ilusión, sino como un marco de entendimiento cotidiano para el desarrollo concreto de la democracia.
La disonancia entre el desarrollo académico y la dinámica social ha generado un vacío que es necesario llenar entre todos, y no sólo a través del trabajo de los académicos porque se correría el riesgo de caer nuevamente en los mismos errores cometidos hasta ahora. Si bien es cierto que la academia ha estado, en las diferentes convocatorias públicas, a favor de un nuevo esquema de convivencia, es tiempo ya de que se funde esa intencionalidad en una nueva vocación de servicio: la de repensar y elaborar los procesos de paz simultáneamente. Un camino significante para llenar el vacío fue el Foro Agrario organizado por la Universidad Nacional y la Oficina de Naciones Unidas en Colombia. La metodología adoptada, permitió que los 1.200 participantes, presentaran sus propuestas dirigidas a la Mesa de Trabajo, convenida por el Gobierno Nacional y las F.A.R.C reunidas en Cuba.
Como universitarios, no debemos seguir siendo espectadores y la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) y la Red de Universitarios por la Paz, (Redunipaz) deben seguir produciendo resultados para facilitar la presentación de alternativas complementarias que sean viables de implementación (1). Los universitarios estamos invitados a intervenir creativamente en el proceso de paz y a no olvidar que: Hacer no es agitarse; es realizar lo difícil. Nos corresponde intervenir en la más ardua tarea, donde está en juego el destino democrático de nuestra gran Nación. El espíritu belicista debe ser confrontado por una muy bien informada y planeada solución política negociada.
En nuestros días, los demócratas estamos invitados a ser constructores de paz y a comprometernos con esta causa. Me inclino a pensar que un colombiano constructor de la paz, la estudia individualmente y en grupo; reflexiona en distintas estrategias y tácticas y está dispuesto a contribuir en planes a corto, mediano y largo plazo, que conduzcan a su solución. Esbocemos entonces algunas propuestas viables, para vincular las universidades al proceso de paz desde su especificidad.
Propuestas
i- Convocar nuevamente el Consejo Nacional de Paz como espacio de participación y de gestión articulado a la construcción de la paz. 
ii- Intervenir en el conflicto con una perspectiva transformadora hacia la paz.
iii- Realizar análisis e investigaciones universitarias, en conexión con los actores que, más allá de estar inmersos en el conflicto, han venido construyendo procesos paralelos de convivencia pacífica en diferentes espacios locales y regionales. 
iv- Superar las elaboraciones descriptivas del conflicto y tender, más bien, al planteamiento crítico de escenarios, esquemas y tendencias de paz, con perspectiva regional. 
v- Dialogar con los actores en un contexto internacional y con especialistas que hayan desarrollado esa reflexión teórico-práctica en otros contextos. 
vi- Monitorear los trabajos desarrollados por otros actores, en regiones de países distintos. Este seguimiento permite adentrarse en otras culturas, conocer métodos de racionamiento y técnicas de tratamiento y transformación para la paz (2).
vii- Persuadir a los rectores universitarios y a las instancias académicas para que, con su capacidad de convocatoria y responsabilidad, se facilite reformular los currículos, tanto en ciencias sociales como naturales, incluyendo espacios académicos vinculados a la construcción de una nueva cultura de paz.
Asimismo, agenciar los recursos para preparar a los profesores y a los egresados, para que puedan intervenir en la construcción de la paz con eficiencia y eficacia. 
viii- Organizar en las universidades diplomados, especializaciones, maestrías y doctorados sobre los distintos aspectos del proceso de paz (liderazgo político; resolución de conflictos; análisis político moderno; pedagogías de la convivencia; zonas de paz; procesos de paz, análisis comparado de casos; políticas públicas para la paz; relaciones internacionales; y gobernabilidad democrática...).
ix- Fortalecer los centros de investigación y los proyectos sobre la paz, haciendo los respectivos seguimientos y produciendo resultados que planteen soluciones realizables. 
x- Formar técnicamente grupos profesionales para administrar y difundir –pedagógicamente- las nuevas culturas en torno a la construcción de la paz y el manejo del postconflicto.
xi- Celebrar alianzas estratégicas, nacionales e internacionales, para facilitar el surgimiento de una nueva cultura de paz. 
xii- Acudir a la colaboración y el apoyo de instituciones expertas en la problemática de la paz y la solución de conflictos, al estilo de Naciones Unidas y TRASCEND. 
xiii- Examinar y reformular las experiencias y aportes de las universidades públicas y privadas, vinculadas a los procesos de reinserción; y xiv- Replantear la formación política ofrecida a los estudiantes, para facilitar su compromiso con los principios de la democracia participativa, los partidos políticos y los movimientos políticos y sociales -de tal manera- que se cree una cultura política capaz de derrotar las prácticas clientelistas y corruptas vigentes en amplios sectores de la vida política.
Si hemos de ser reconocidos como defensores de la paz, deben existir manifestaciones expresas de nuestro compromiso; y en él lo que está en juego es nuestro ser dinámico y creador; nuestro ser histórico. Comprometemos no tanto nuestro presente, como nuestro porvenir. Observemos que el carácter dinámico y creador de esta opción nos impulsará a excedernos y superarnos en el diseño y solución del más significante problema colombiano, sin cuya resolución sostenible el funcionamiento de la democracia será imposible.
Referencias
(1) Estúdiense cuidadosamente las conclusiones de la reunión celebrada en la Rectoría de la Universidad Javeriana, el día 14 de agosto de 2014, patrocinada por la Redunipaz, Ascun y el Instituto Pensar, con asistencia de importantes rectores universitarios a nivel nacional y regional.
(2) Es de gran utilidad revisar los aportes africanos al respecto; también los de El Salvador, Guatemala y Nicaragua…
Hernando Roa Suárez. Elespectador.com. Bogotá, Colombia. 07/10/14

770. “Violencia y Universidad de Cultura de Paz México”

 
Opinión Experta
“Violencia y Universidad de Cultura de Paz México”
Hiram Valdez Chávez
Sin duda la violencia en México sigue en aumento y más en algunas regiones del país, como en los Estados de Guerrero, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y Ciudad de México, donde se colocan como los más violentos de la nación al primer cuatrimestre de 2013, esto lo mencionó el director de Seguridad el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Alejandro Hope. Mientras que en todo el territorio nacional se registraron 6,204 homicidios dolosos entre el periodo enero-abril, en estas cinco entidades se concentró el 38% del total, de acuerdo con las cifras que dio a conocer en su reporte sobre violencia en México.
El experto en seguridad destacó que el factor violencia afecta a la competitividad mexicana, pero es difícil medir su impacto sobre la actividad económica. Sin embargo, reconoció que la cifra que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2011 que la inseguridad le cuesta a México el 1.5% del PIB, es la más cercana a la realidad. Ante esta situación en meses pasados el Procurador General de la República, José Murillo Karam mencionó que la violencia que se vive en México no es un factor que desaliente la entrada de inversión extranjera al país. Incluso, comentó que el nivel de violencia es exactamente el mismo que el de Brasil. Ante esta situación la sociedad civil se sigue preguntado, como está afectando a las nuevas generaciones la violencia y cuáles son las estrategias para reducirla por parte del Gobierno Federal,  ya que  hasta 35 mil niños, niñas y adolescentes menores de edad han sido reclutados por la delincuencia en los últimos cuatro años, según cálculos de organizaciones civiles, lo que significaría que, en promedio 8,700 infantes se sumaron a las filas del crimen cada año. Las estimaciones realizadas por la Red por los Derechos de la Infancia (Redim) y una centena de organizaciones del norte del país, agrupadas en el monitoreo que hace el Programa Infancia en Movimiento, arrojan que entre 25 mil y 35 mil menores de 18 años fueron cooptados de 2006 a la fecha. Actualmente existen organizaciones de la sociedad civil “organizados” a favor de la paz,  uno de ellos es  el movimiento nacional de cultura de paz México, “Comnapaz México”, ante la negativa de aprobar la Comisión Nacional Para la Cultura de Paz y la No-violencia de parte de la Cámara de Diputados nace este movimiento de paz, el 27 de junio de 2012, en la nueva sede del Senado de la República se reunieron cerca de 80 ONG’S del país y ante el Canal del Congreso como testigo, decidieron aprobar esta Comisión de Paz como organismo ciudadano y emprender estrategias a favor de la cultura de paz, la comisión de gobernación de la XLI Legislatura presidida por el Panista Javier Corral Jurado negó dictaminar la iniciativa de paz con proyecto de decreto, a un que el centro de estudios de las finanzas públicas de la Cámara de Diputados presentó un proyecto de presupuesto para su arranque de 193 millones de pesos. Sin duda para frenar el problema de la violencia en México debemos llegar a una reforma educativa de raíz y es precisamente un reforma educativa de fondo, instituyendo una campaña permanente, como el claro ejemplo de la “Cruzada contra el Hambre”, en este sentido,  debe ser una cruzada por la educación para la paz, ya que la UNESCO menciona que los Estados Miembros deben dar prioridad a educación para la paz. Actualmente la Secretaría de Educación Pública propone ampliar la matrícula de estudiantes de educación media superior. Se trata de 4 nuevas universidades públicas federales, una de las artes, una de la tercera edad y 2 interculturales.  Contemplan además 20 nuevos institutos tecnológicos, 19 universidades politécnicas, 22 tecnológicas y 30 extensiones para institutos tecnológicos ya existentes con una inversión de 500 millones de pesos, beneficiando directamente los Estados de Chiapas, Michoacán, San Luis Potosí y Tlaxcala, pero resulta que en un país donde los índices de violencia van en aumento no se está contemplando, ningún  centro de investigación de estudios de paz o una Universidad de Cultura de Paz, ya que actualmente nuestro país cuenta con dos Universidades que cuentan con maestría en educación para la paz, y las dos se encuentran en el Estado de México la Universidad Albert Einstein y la Universidad Autónoma del Estado de México, desde hace 15 años, es importante mencionar que existe un rezago en estudios de paz de más de 100 años en nuestro país, ante esta situación el movimiento nacional de cultura de paz, la Comnapaz México Organismo Ciudadano A.C., que aglutina más de 350 ONG´S a nivel nacional, sigue pugnando para que se edifique estos proyectos en México y hasta el momento solo dos Gobiernos Estatales han estado interesados el Gobierno de Querétaro y del Estado de Jalisco en la construcción de una Universidad de Cultura de Paz.
La “Comnapaz México” sigue sumando esfuerzos en el tema de cultura de paz, ya que actualmente cuenta con representación en 28 Estados de la República, por lo que se están formando, mesas de paz con el objetivo de ser observatorios ciudadanos de cultura de paz para generar la unidad pacífica, rescatar y validar los derechos humanos, establecer la cultura de paz en nuestras actividades cotidianas, promoviendo el desarrollo humano, educación para la paz, mediación de conflictos y coadyuvar con las instituciones de gobiernos, para que juntos se generen políticas públicas de cultura de paz e incluyentes y de respeto a los derechos fundamentales y ser organismos de ciudadanos que busquen proponer, promover e implementar una cultura de paz en los Estados a efecto de generar un ambiente de concordia entre sus habitantes, y propiciar un acercamiento del ciudadano hacia las autoridades de la entidad y sus correspondientes municipios, con programas específicos como: Prevención de la violencia social y de género y fomentando principalmente la educación para la paz, hoy sin duda la participación ciudadana en México es activa y decisiva, los ciudadanos de hoy  tenemos un papel trascendente en la sociedad, los gobiernos van cambiando cada 3 y 6 años, somos nosotros como ciudadanía los que tenemos que consolidar programas a mediano y largo plazo en cultura de paz, para encontrar la paz social en México, actualmente este movimiento nacional de cultura de paz, sigue creciendo con propuestas solidas sumando organismos de la sociedad civil y lamentablemente, tiene más reconocimiento a nivel internacional que en nuestro propio país.
Hiram Valdez Chávez. Presidente de Comnapaz México A.C., Coordinador del Consejo Nacional de Organizaciones de Cultura de Paz, México.
 

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