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1701. El Cine Suma Paz

El último gran páramo del mundo, el de Sumapaz, será el escenario de la primera edición del Festival Internacional de cine “El Cine Suma Paz” que tiene como objetivo generar espacios de reflexión a través del cine que permitan acercar a la audiencia internacional la discusión sobre la protección del medio ambiente, y la cultura de paz.
En esta oportunidad, la programación se ha realizado de forma híbrida del 10 al 25 de septiembre, con actividades presenciales y virtuales. Este proyecto nació como una iniciativa de la Fundación Cine Social con la intención de contar historias que hablan sobre la protección del medio ambiente y la cultura de paz.
La primera edición del Festival contará con muestras internacionales, espacios académicos y una selección oficial compuesta por 80 películas de todo el mundo con las que se busca posicionar al cine como una herramienta que despierte la conciencia sobre la protección del medioambiente y la cultura de paz entre los seres humanos y los ecosistemas que lo rodean.
Cabe resaltar que este festival se desarrolla en un contexto social complejo, en el que el país supera los 100 líderes sociales asesinados. “El Cine Suma Paz es un espacio con el que buscamos reafirmar nuestro compromiso con la educación ambiental, con la defensa del medio ambiente y con las personas que luchan por las transformaciones sociales y ambientales, desde diferentes lugares del mundo”, manifestó Cristhian Ossa, director de la Fundación Cine Social.
“Creemos que esta es una gran oportunidad para visibilizar las historias de la comunidad y la relación entre la protección de nuestro entorno y la cultura de paz. En estos tiempos donde los colombianos atravesamos una división tan profunda, necesitamos generar puentes de comunicación y diálogo entre nosotros, además nutrirnos de experiencias relacionadas a las temáticas del festival en donde el mundo ya ha explorado caminos y soluciones históricas, las cuales a veces no conocemos e imposibilitan implementarlas en nuestra cotidianidad” añadió Ossa.
Adelantó que los cortometrajes y el producto final, la película documental sobre el Páramo del Sumapaz, contarán al mundo la importancia de este lugar como santuario de la vida misma, por ser clave en el desarrollo de procesos biológicos vitales de nuestro planeta. Hablarán de la relación existente entre el desplazamiento de cientos de millones de toneladas de polvo del desierto del Sahara hasta el continente americano cada año, y los delicados procesos biológicos que suceden en el ecosistema del páramo.
Por otra parte, en el marco del evento, se crearon contenidos cinematográficos, uno de ellos es Pico de Plata, que relata la historia de un grupo de campesinos que libraron una batalla histórica para proteger al cerro Pico de Plata de la explotación minera en Fusagasugá. Este cortometraje se estrenará el 10 de septiembre en la ceremonia inaugural del Festival.
Cabe señalar que en el marco del festival se realizarán exhibiciones de las películas en las comunidades que integran la Provincia del Sumapaz, municipios de Cundinamarca y la ciudad de Bogotá, de igual manera, durante el desarrollo del festival, se contará con una plataforma que permitirá reproducir las películas y los contenidos del festival sin ningún costo en cualquier país del mundo.
Este es un evento imperdible tanto por su temática, atractiva programación, circulación de contenidos audiovisuales y cinematográficos como por su inigualable escenario: el bello Páramo de Sumapaz.
ElNuevoSiglo.com. Bogotá, Colombia. 21/08/21
https://www.elnuevosiglo.com.co/articulos/08-21-2021-el-cine-suma-pazcuando-el-paramo-se-vuelve-escenario-mundial 

1700. Semana por la Paz 2021: Iniciativa para la consolidación de la paz en Colombia

El aumento de feminicidios, violencia intrafamiliar, asesinatos contra líderes sociales y el crecimiento de la pobreza, señala que el panorama en Colombia para lograr un territorio sano es todavía un desafío. Por esta razón, entre el 5 y el 12 de septiembre se llevará a cabo la versión 34 de la “Semana por la Paz”, una iniciativa de organizaciones constructoras de paz de la sociedad civil colombiana, que desde 1987 visibilizan el esfuerzo cotidiano de personas, colectivos e instituciones que trabajan en la construcción y consolidación de la paz, la redignificación de las víctimas, el cuidado y respeto de la vida en y desde las regiones del país.
Con la participación de la Comisión de la Verdad, Secretariado Nacional de Pastoral Social, Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, Centro de Memoria, Paz y Reconciliación (CMPR), Redepaz, Universidad Javeriana, la Red Nacional de Programas Regionales de Desarrollo y Paz (Redprodepaz) y por cuarto año consecutivo Compensar, entre otras organizaciones, y con el lema ¡Verdad que podemos!, sebusca invitar a encontrar caminos de reencuentro y solidaridad para la reconciliación con la vida y la biodiversidad.
Por ello, y entendiendo que según estadísticas de la Base de datos de acciones colectivas por la paz (Datapaz) del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP/PPP), este es el mes que presenta históricamente mayores niveles de movilización y que entre 1987 y 2016 la mayoría de las movilizaciones (el 86%) estuvieron orientadas a la promoción de la paz, se busca este año, que las prácticas desarrolladas por personas, grupos, familias, organizaciones sociales y comunidades, enfocadas en la verdad y la reconciliación, se organicen para resignificar y superar los factores generadores de violencia, posibilitar la convivencia pacífica y comprometer a todos los actores del conflicto y a la sociedad civil en el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad.
“Estamos convencidos de que la reconciliación es la mejor manera de reconstrucción del tejido social, en un año impactado por la pandemia y por demandas sociales históricas. Por ello, con el propósito de visibilizar las diferentes iniciativas colectivas de bienestar integral que se tienen, Compensar le apuesta al desarrollo del país con distintos programas para atender primera infancia en territorios rurales, jornadas escolares complementarias en Bogotá, Soacha, Caparrapí, Yacopí, La Palma y La Peña o programas para personas mayores en Caparrapí. De esta forma, se logrará consolidar una cultura de paz”, aseguró Margarita Añez, directora de la Unidad de Bienestar y Desarrollo Social de Compensar.
En esta línea, la Semana por la Paz tiene como propósito contar las principales tareas de construcción de paz y defensa de los DD.HH. que se deben impulsar actualmente en el país, acordes con el momento de protesta social legítima que vive Colombia, la pandemia del Covid-19, el informe final que viene preparando la Comisión de la Verdad, y los avances y dificultades de la implementación del Acuerdo de Paz, tanto en la institucionalidad pública como en los grupos civiles de excombatientes, víctimas y la sociedad en general.
De esta manera, se reconocerá como un proceso que requiere compromisos y acuerdos, que se tejen de manera diferencial y multiescalar desde los diferentes procesos sociales, comunitarios y territoriales comprometidos con la defensa de los derechos humanos, la dignidad humana y la implementación integral del acuerdo de paz, teniendo como eje fundamental la labor desarrollada por la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad.
Así, se logrará la formación de una sociedad más equitativa para la construcción de una paz plural, participativa y duradera, con miras a la reconciliación nacional.
AreaCucuta.com. Bogotá, Colombia. 23/08/2021
https://www.areacucuta.com/semana-por-la-paz-2021iniciativa-para-la-consolidacion-de-la-paz-en-colombia/ 

1667. Semana por la Paz 2020: Suroeste porque te amo, te cuido


La Pastoral Social de la Diócesis de Caldas y la Red de Artesanos de la Misericordia, el Perdón, la Reconciliación y la Paz, realizarán del 6 al 12 de septiembre la Semana por la Paz. Este encuentro virtual contará con las voces de expertos, líderes y talentos del Suroeste antioqueño, y tendrá diferentes actividades de participación con la comunidad para promover la paz en la región. 
Suroeste porque te amo, te cuido también es una iniciativa para visibilizar al Suroeste como un punto de concentración de biodiversidad único en el mundo, reconocer el privilegio de vivir en esta región de los Andes tropicales y tomar conciencia de nuestra responsabilidad de La Semana por la Paz es un escenario que visibiliza y promueve los procesos y esfuerzos de miles de personas y organizaciones de la sociedad civil que trabajan por el logro de una cultura de paz en Colombia; la transformación pacífica de los conflictos y la construcción de iniciativas que dignifican la vida. 
La Pastoral Social de la Diócesis de Caldas y La Red de Artesanos de la Misericordia, el Perdón, la Reconciliación y la Paz, invitan a participar en la semana por la paz 2020: “Suroeste porque te amo, te cuido”, que además, tendrá el apoyo de entidades como la Unilasallista en Caldas, Visión Suroeste y medios de comunicación de la región. 
Solo podemos cuidar y amar lo que conocemos, por lo tanto, esta semana tiene la intención de fortalecer en los habitantes del Suroeste Antioqueño su sentido de pertenencia por el territorio; conocer y valorar su cultura patrimonial, la riqueza de su biodiversidad, sus aves e infinidad de especies en flora y fauna, su riqueza hídrica, y así aprender a cuidar esta abundancia de vida que hace parte de la Casa común. 
Esta unión de esfuerzos para promover una cultura de paz en la región, se realizará del 6 al 12 de septiembre, invitando a las siguientes actividades: 
Domingo 6 
Celebración de eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis de Caldas, Monseñor César Alcides Balbín Tamayo. 
Lugar: Catedral del municipio de Caldas – Transmisión Facebook Live –facebook.com/DiocesisCaldas/ https://www.youtube.com/channel/UCtgksR4W86W2nCk2uF6GyNQ 
Hora: 12:00 m. -1:00 m. 
Lunes 7 
Inauguración Semana por la Paz 
Presentación Semana por la Paz 2020 y explicación del concurso ¿Qué te da paz del Suroeste? Por parte de los organizadores: Monseñor César Alcides Balbín Tamayo, Obispo Diócesis de Caldas; Pbro. Juan Carlos Osorio Arenas, Director Pastoral Social; 
Pedro Juan González Carvajal, Rector de Unilasallista en Caldas y Catalina Mesa, Directora de Visión Suroeste. 
Transmisión Facebook Live en https://www.facebook.com/psocialcaldas 
Hora: 5:00 p.m. – 6:00 m. 
Martes 8 
Suroeste, viaje a su espíritu femenino 
Catalina Mesa, directora del documental “Jericó, el infinito vuelo de los días”, conversa con Lucía Mercedes De la Torre Urán, Coordinadora de Calidad Integral de Unilasallista en Caldas. 
Transmisión Facebook Live en https://www.facebook.com/psocialcaldas 
Hora: 5:00 p.m. – 6:00 m. 
Miércoles 9 
Suroeste, razones para amarte: historia, geografía y personajes. 
Juan Luís Mejía, Rector de la Universidad EAFIT, conversa con el Pbro.Juan Carlos Osorio Arenas Director de Pastoral Social Diócesis de Caldas 
Transmisión Facebook Live en https://www.facebook.com/psocialcaldas 
Hora: 5:00 p.m. – 6:00 m. 
Jueves 10 
Suroeste, región con alas. 
José Fernando Castaño, biólogo-Observador de aves conversa sobre Aves del Suroeste con John Wilmar Granada Agudelo, Ingeniero ambiental. 
Transmisión Facebook Live en https://www.facebook.com/psocialcaldas 
Hora: 5:00 p.m. – 6:00 m. 
Viernes 11 
Premiación del concurso: Qué te da Paz y explicación de actividad “Escríbele una carta al Suroeste”. 
Transmisión Facebook Live en https://www.facebook.com/psocialcaldas 
Hora: 5:00 p.m. – 6:00 m. 
Sábado 12 
Suroeste, un decenio con mirada periodística 
Carlos Andrés Valencia, director del periódico El Suroeste, conversa con Javier Jaramillo, Sociólogo y Asesor de Pastoral Social Diócesis de Caldas. 
Transmisión Facebook Live en https://www.facebook.com/psocialcaldas 
Hora: 5:00 p.m. – 6:00 m. 
Contexto de la semana por la Paz 
Se realizó por primera vez el 9 de septiembre de 1987, en el marco del Día Nacional de los Derechos Humanos, con el fin de visibilizar, aportar y promover las acciones de paz en el país. En 1993, la Red de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra (Redepaz) asumió la coordinación de este proyecto, y en 2011 Semana por la Paz adquirió su propia identidad. 
La Conferencia episcopal Colombiana -CEC-, a través de los secretariados de Pastoral Social en las diócesis, se suman como organizadores de este encuentro en cada jurisdicción eclesiástica. Es así como la Pastoral Social de la diócesis de Caldas, en los últimos dos años, ha desarrollado esta actividad anual en los municipios del Suroeste cercano: en 2018 con la temática “La paz como un derecho más allá de los acuerdos de La Habana” y en 2019 con “La verdad nos lleva a construir territorios de paz”. 
Para más información sobre la Semana por la Paz 2020, puedes contactarte con Pbro. Juan Carlos Osorio Arenas al correo: juancaosorio@gmail.com. De igual manera, en https://www.facebook.com/psocialcaldas encontrarás al detalle el desarrollo de cada actividad. 
Organizan: 
Pastoral Social Diócesis de Caldas, Red de Artesanos de la Misericordia, el Perdón, la Reconciliación y la Paz, Unilasallista en Caldas y Visión Suroeste. 
Alponiente.com. Caldas, Colombia. 21/08/2020 

1665. Emisoras de Paz, frecuencia de la reconciliación en el Caribe

Estas emisoras nacen por el Acuerdo de La Habana. En el Caribe, la Radio Nacional ya está al aire en Fonseca, La Guajira, y San Jacinto, Bolívar.
Cincuenta años de conflicto armado han dejado secuelas en varios territorios del país. La estigmatización es una de estas. Por eso la Radio Nacional de Colombia amplifica las voces de la reconciliación a través de cinco emisoras de paz que ya están al aire. 
Chaparral, Tolima; Ituango, Antioquia; San Jacinto, Bolívar; Fonseca, La Guajira, y Convención, Norte de Santander, son los municipios en los que la frecuencia está al aire. 
“Las emisoras de paz obedecen a una disposición legal producto de los Acuerdos de Paz entre FARC y el Estado, son de obligatorio cumplimiento. En desarrollo de estas, 20 emisoras FM operarán en diferentes municipios del país afectados por la violencia, en especial, en los llamados Pdet”, indicó Vicente Silva, director de la Radio Nacional de Colombia. 
El punto 6.5 del Acuerdo de Paz determina las herramientas de difusión y comunicación. Entre estas se mencionan las emisoras de paz como espacios en los que se hace pedagogía sobre el contenido del acuerdo para la terminación del conflicto y los avances en su implementación. 
Las emisoras en Chaparral e Ituango fueron las primeras en instalarse, el pasado junio de 2019. Las de San Jacinto, Convención y Fonseca están al aire desde el pasado 13 de agosto y seis más en los municipios de Algeciras (Huila), Arauquita (Arauca), Bojayá (Chocó), El Tambo (Cauca), Florida (Valle del Cauca) y Puerto Leguízamo (Putumayo) fueron autorizadas por el Gobierno Nacional para que funcionen próximamente. 
El consejero presidencial para la Estabilización, Emilio Archila, expresó que con la puesta en funcionamiento de estas tres nuevas emisoras, el país avanza en cambiar las condiciones que han permitido que se den las distintas violencias. 
“Necesitamos que las comunidades sepan qué es lo que Colombia está haciendo, como el acompañamiento a las víctimas, a los reincorporados que se mantienen en la legalidad y a las 100 mil familias de colombianos que renunciaron al cultivo de coca, que hacen parte de un proceso irreversible”, recalcó Archila. 
Reconciliación 
Uno de los objetivos de las emisoras de paz es buscar la reconciliación, ayudar a sanar las heridas que la guerra marcó en estos territorios. 
Luis Freyle Gómez, periodista líder de la emisora en Fonseca, contó: “Escogen esos municipios en donde, en su momento, las armas tuvieron incidencia, para llegar y construir trabajos en comunidad, generar reconciliación y buen trato”. 
La palabra es la herramienta que usan los periodistas de las emisoras de paz para ‘tejer’ la reconciliación. Richard Díaz, periodista de la emisora en Fonseca, resaltó la importancia de estas por ser “un enlace que conecta con las comunidades”. 
“Las emisoras de paz responden a ese afán de ayudar a reconstruir ese tejido social tan fragmentado y roto que dejaron estos 50 años de conflicto armado”, manifestó Díaz. 
A su vez, Emelda Wbert Deluque, productora de la Radio Nacional en el municipio guajiro, mencionó: “Fonseca es un epicentro de la reconciliación y paz y son los medios de comunicación los que se convierten en un canal para la construcción de este tejido. Recordemos que en este municipio está ubicado uno de los puntos de transición de los excombatientes de FARC”. 
Rosember Anaya Ramírez, periodista líder de Radio Nacional de Colombia en San Jacinto, expuso que pese a que este municipio del sur del Bolívar ha sido golpeado por la violencia y los grupos al margen de la ley, su población ha decidido perdonar.
“En este nuevo camino y en la construcción de esa paz que tanto anhelamos los colombianos, la Radio Nacional de Colombia llega a San Jacinto para reconstruir ese tejido social que debilitó la guerra, para que la comunidad pudiera expresarse libremente”, refirió Anaya. 
Por ello, en la parrilla programática hay un espacio dedicado a la explicación de los Acuerdos de Paz, llamado ‘Encuentros’. 
Más allá de la guerra 
Fonseca y San Jacinto son municipios que han sido recordados por la incidencia de la guerra en estas zonas territoriales. Sin embargo, la riqueza y diversidad cultural que poseen han sido relegadas a la invisibilidad. 
“En La Guajira hay muchos gestores culturales pero nadie sabe de ellos, nadie cuenta las tradiciones de este departamento. Siempre se referencia a La Guajira por la desnutrición, la corrupción y temas negativos. Pero en la Radio Nacional hay una oportunidad de cambiar esa perspectiva, de contar algo más de lo que ocurre en La Guajira”, anotó Freyle. 
Así, la riqueza cultural de los pueblos indígenas y de la comunidad en general en La Guajira tendrá un espacio destacado en la emisora de paz de Fonseca. En la de San Jacinto también las gaitas, las mochilas y las ‘tres punta’ tendrán la visibilidad que el fusil, la sangre y el plomo han desdibujado. 
“Hay tantas historias por contar y esta emisora representa algo importante para los sanjacinteros, es una ventana para que expresen sus inquietudes, para visibilizarlos y para hacer pedagogía de la paz”, resaltó el líder de la emisora de paz en San Jacinto. 
Por su parte, Wberth Deluque sostuvo: “Estos son los primeros medios de comunicación que surgen a través del proceso de paz, eso me emociona. Este será un espacio para reencontrarnos, para volver a nuestra esencia, a nuestras tradiciones y anécdotas, para volver a eso que en el pasado nos hizo sobresalir en el país y que así podamos reseñar la cultura de nuestro territorio”. 
También Eduvilia Uriana Pushaina, periodista wayuu que hace parte de la emisora de paz en Fonseca expresó: “Es una oportunidad para contar esas historias, que no se han contado, a través de las regiones, para visibilizar las voces de las mujeres, de los artesanos y gestores culturales” 
¿Qué es hablar Paz? 
“Los artistas están felices porque se escuchan hasta en Bogotá”, aseguró la productora de la emisora en Fonseca. 
Construir paz, como mencionó el director de la Radio Nacional de Colombia, no es solo hablar de los acuerdos firmados entre FARC y el Estado; sino “visibilizar una región que fue afectada por la violencia”. 
“Es mostrarlas nacionalmente no solo como un lugar donde hubo masacres, sino contar lo que hacen en estos territorios. Hacer pedagogía de paz es también hablar de sus tradiciones culturales”, expresó Silva. 
Así a través de los programa ‘Parrandeando’, ‘Música en su acento’, y ‘Demo estéreo’ los artistas locales tendrán un espacio para sonar la música que representa a sus pueblos. 
También hacen parte de la parrilla de las emisoras de paz los programas ‘Profe a tu casa’, dedicado a la educación, y ‘Campo en la radio’, en el que los agricultores y productores de la tierra podrán ser escuchados no solo a nivel local sino nacional. 
Paz sin ideologías 
Silva enfatizó en que las emisoras de paz no son del Gobierno, ni del partido FARC ni de otras organizaciones ni responden a ideologías. “Estas están insertas en RTVC- Sistema de medios públicos, depende de Radio Nacional de Colombia. Todo el control editorial es de RTVC y Radio Nacional y no está en manos de ninguna otra persona. Funcionarán las 24 horas del día y tendrán una programación descentralizada, son más de 60 horas semanales de contenido originado en los propios territorios”. 
Si bien hay excombatientes de FARC que participan en estas emisoras, no fueron elegidos, según aseguró Silva, por tal condición. “Se sometieron, en igualdad de condiciones, al proceso de selección”. 
Para ser parte de las emisoras de paz, estos periodistas tuvieron que superar 12 pruebas de redacción y audio, así como sostener una entrevista virtual con la Radio Nacional. 
Hubo cuatro evaluadores que, de más de 70 hojas de vida, escogieron un equipo de cuatro periodistas y un operador en cada una de estas emisoras. En Fonseca, a través de los 92.2 FM, suenan Luis freyle, Emelda Wberth, Eduvilia Uriana, Luis Ipuana y Richard Manuel Díaz. 
En San Jacinto la frecuencia es 89.8 FM y, hasta el momento, solo está Rosember Anaya; pero también se contará con un equipo de cinco personas. 
“Hoy la palabra está por encima de todo”: reincorporado de FARC 
“Yo participé en la organización en armas, en una emisora clandestina. Mi labor era la de ser periodista en la montaña, en la selva, y transmitía, a través de una emisora móvil, el mensaje de la organización, llegando a las comunidades que no tenían otra comunicación distinta, ya que eran zonas muy apartadas”, contó un reincorporado de FARC que hoy hace parte de una de las emisoras de paz que hay en el país. 
Él sonaba por una emisora llamada la ‘Voz de la resistencia’, en el oriente colombiano, y ahora su voz se escucha en Radio Nacional de Colombia. “Antes era un comunicador social y revolucionario; ahora di un paso revolucionario al presentarme en ese proceso de selección y poder aportar lo que he aprendido en la construcción de la paz, desde una visión distinta a la del grupo armado, construyendo el tejido social”. Este reincorporado de FARC no quiso identificarse por miedo a la estigmatización y al elevado número de asesinatos de excombatientes. “A través de estas emisoras queremos aportar a la reconciliación, que sepan que actué en la clandestinidad y en las armas; pero hoy la palabra está por encima de todo y estos micrófonos no son para expresar mis ideas, como comunicador me debo a los oyentes, y lo importante es que el pueblo se exprese y diga lo que piense, aunque no sea lo mismo que yo crea”. Esa es la paz que suena en la Frecuencia Modulada (FM) de la Radio Nacional. A través de estas emisoras se pretende que la reconciliación sea sinónimo de la visibilidad de las comunidades, en las que no se asesinen a los líderes de las ideas contrarias. 
Las emisoras de paz nacen como un espacio en la radio que no propende a las ideologías sino a la construcción de una Colombia que ponga a sonar el tambor y las gaitas; mientras los fusiles se van silenciando. 
Jennyfer Solano. Elheraldo.co. Colombia. 19/08/2020 

1596. Educación para el postconflicto en Colombia


La iniciativa de Educación para el posconflicto que ganó convocatoria mundial
Se trata de Coschool, una plataforma que ha llegado a zonas que fueron afectadas por el conflicto y cuyo objetivo es, entre otros, atacar la conflictividad y desconfianza y mejorar los índices educativos locales.
“La educación es, simplemente, el punto de partida para cualquier cambio en la sociedad, en especial la educación pública. Pero sobretodo, en un contexto como el de Colombia, lo es la educación rural, que ha estado olvidada por el Estado durante muchos años y que ahora necesita inversión, creatividad y talento”.
Henry May, director general y cofundador de Coschool, está convencido del poder de cambio que tiene la educación para cualquier sociedad, pero en especial para un país como Colombia, que a pesar de haber firmado un acuerdo de paz hace ya dos años atrás, vive aún en medio de violencia y conflictividad.
Por tal motivo desde 2017, este británico decidió aportar un grano de arena al castillo de la paz en el país andino y desarrolló ‘Edumoción Móvil’, una iniciativa de Coschool, que salió ganadora a mediados de noviembre en la tercera versión del Misk Global Forum, en Arabia Saudita.
‘Edumoción Móvil’, resultado de cerca de 4 años de aprendizaje, fue la única idea de Colombia ganadora en dicho foro, en el que se postularon más de 3.000 proyectos visionarios y a cuya fase final solo llegaron 15. De los proyectos seleccionados, únicamente tres eran latinoamericanos (Colombia, Guatemala y Costa Rica).
¿En qué consiste? Básicamente, formación de profesores en zonas que fueron golpeadas por la guerra y en habilidades como empatía, colaboración, autoconocimiento, autocontrol, perseverancia, determinación o resolución de conflictos, entre otros. La idea detrás de los programas es apoyar el sistema educativo al incluir procesos de educación socioemocional que son accesibles, escalables y de alto impacto.
Su objetivo es atacar la desconfianza, eliminar la falta de colaboración y la individualidad. “Necesitamos escuchar al otro y unirnos. Es lo que hacemos en Coschool, y nos hemos enfocado en procesos presenciales con jóvenes y profesores”, le dijo May a la Agencia Anadolu.
Pero además, le apuestan a mejorar el bienestar de las personas y comunidades, bajar niveles de deserción escolar, mejorar puntajes académicos y niveles de acceso a educación superior.
La iniciativa ha llegado a departamentos como Chocó, Guajira, Valle del Cauca, Arauca y Guaviare, y a ciudades como Bogotá y Cali, y ha trabajado directamente con unos 15 mil estudiantes y 2.200 profesores.
El otro año espera alcanzar otros 1.500 docentes de áreas como el Urabá antioqueño y Cauca. También tiene en la mira a ciudades estratégicas como Medellín y Manizales y otros puntos de Bogotá y Cali.
“Creemos que el punto en todo esto es la formación en habilidades sobre cómo ser un buen ser humano, cómo tratarme a mi mismo, a mi comunidad, mis compañeros, etc. Si logramos formar a los jóvenes en esas habilidades, podemos cambiar el futuro del país”, le dijo May a la Agencia Anadolu.
Coschool ha logrado alianzas tanto con el sector público a través de diferentes Secretarías de Educación y el SENA, como con entidades del sector privado, como Fundación Bancolombia, Fundación Corona, Ernst & Young, Fundación WWB, Comfenalco, Comfandi, entre otros, que han aportado recursos y apalancado el proceso.
“La educación actual no ha evolucionado lo suficientemente rápido para satisfacer las necesidades actuales. Nosotros estamos acá para ayudar a llenar ese vacío”, señala el director de Coschool al explicar que la metodología creada es un balance entre estudios teóricos específicos sobre necesidades en escenarios de posconflicto y las necesidades locales, y lo que han expresado los jóvenes y comunidades beneficiadas.
El trabajo con los profesores ocurre en dos momentos: un encuentro presencial inicial en el que se les explica cómo funciona el programa, la plataforma y los contenidos, y luego, un periodo de ocho meses en el que tienen acceso a recursos digitales, guías, tutoriales, mensajes, entre otras plataformas, tendiendo en cuenta, claro, las limitaciones tecnológicas en las diferentes regiones de los territorios.
Actualmente, Coschool está realizando su primer estudio de impacto con 300 jóvenes en Urabá y espera conocer los alcances hasta el momento. Sin embargo, la iniciativa ha sido muy bien acogida por los pobladores.
La propuesta de este emprendedor británico participó en la convocatoria Misk Grand Challenges, de la Fundación Bill y Melinda Gates, en alianza con la Fundación Misk (de la familia real de Arabia Saudita), que busca resolver los problemas más grandes a nivel mundial con la ayuda de visionarios. Misk Grand Challenges estuvo en la búsqueda de innovadores a nivel mundial para otorgarles USD 100.000.
Esta alianza surgió hace un año atrás y tenía vigencia de cinco años para promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Sin embargo, tras el asesinato del periodista Jamal Kashoggi, los Gates decidieron apartarse a partir del próximo año del pacto con los saudíes.
Al preguntársele su postura por recibir un reconocimiento de una alianza de la que hace parte la familia saudí, May aclaró que su iniciativa seguirá en firme pues hay un contrato firmado con los Gates.
El Espectador.com. Colombia, 12/12/2018

Educación para el posconflicto en Colombia
“La educación es, simplemente, el punto de partida para cualquier cambio en la sociedad, en especial la educación pública. Pero sobretodo, en un contexto como el de Colombia, lo es la educación rural, que ha estado olvidada por el Estado durante muchos años y que ahora necesita inversión, creatividad y talento”.
Henry May, director general y cofundador de Coschool, está convencido del poder de cambio que tiene la educación para cualquier sociedad, pero en especial para un país como Colombia, que a pesar de haber firmado un acuerdo de paz hace ya dos años atrás, vive aún en medio de violencia y conflictividad.
Desde 2017, este británico decidió aportar un grano de arena al castillo de la paz en el país y desarrolló ‘Edumoción Móvil’, una iniciativa de Coschool, que salió ganadora a mediados de noviembre en la tercera versión del Misk Global Forum, en Arabia Saudita.
‘Edumoción Móvil’, resultado de cerca de cuatro años de aprendizaje, fue la única idea de Colombia ganadora en dicho foro, en el que se postularon más de 3.000 proyectos visionarios y a cuya fase final solo llegaron 15. De los proyectos seleccionados, únicamente tres eran latinoamericanos (Colombia, Guatemala y Costa Rica).
¿En qué consiste?
Formación de profesores en zonas que fueron golpeadas por la guerra y en habilidades como empatía, colaboración, autoconocimiento, autocontrol, perseverancia, determinación o resolución de conflictos, entre otros. La idea detrás de los programas es apoyar el sistema educativo al incluir procesos de educación socioemocional que son accesibles, escalables y de alto impacto.
Su objetivo es atacar la desconfianza, eliminar la falta de colaboración y la individualidad. “Necesitamos escuchar al otro y unirnos. Es lo que hacemos en Coschool, y nos hemos enfocado en procesos presenciales con jóvenes y profesores”. Le apuestan a mejorar el bienestar de las personas y comunidades, bajar niveles de deserción escolar, mejorar puntajes académicos y niveles de a
La iniciativa ha llegado a Chocó, Guajira, Valle del Cauca, Arauca y Guaviare, y en Bogotá y Cali, y ha cceso a educación superior. trabajando directamente con unos 15.000 estudiantes y 2.200 profesores.
El otro año espera alcanzar otros 1.500 docentes de áreas como el Urabá antioqueño y Cauca. También tiene en la mira a ciudades estratégicas como Medellín y Manizales y otros puntos de Bogotá y Cali.
La propuesta de este emprendedor británico participó en la convocatoria Misk Grand Challenges, de la Fundación Bill y Melinda Gates, en alianza con la Fundación Misk (de la familia real de Arabia Saudita), que busca resolver los problemas más grandes a nivel mundial con la ayuda de visionarios. Misk Grand Challenges estuvo en la búsqueda de innovadores a nivel mundial para otorgarles USD 100.000.
Red Más.com.co. Colombia, 12/12/2018

1452. La Presencia de Johan Galtung en Colombia

Como demócratas nos corresponde participar en la construcción de la paz, fundados en los designios superiores de nuestra Constitución.
Es muy grato expresar mis felicitaciones a la Universidad Santo Tomás por la continuidad de su apoyo institucional al proceso de paz, especialmente desde la Facultad de Comunicación Social. Mis congratulaciones al trabajo cualificado y responsable de su Decana María Ligia Herrera y el cuerpo de profesores de la Facultad. Estoy muy complacido de estar con ustedes para realizar la grata tarea de presentarles a una personalidad mundial, experta en paz y solución de conflictos: el profesor Johan Galtung.
Él es sociólogo y matemático, fundador del Instituto para la Investigación de la Paz en Oslo; y de la Fundación Trascend. Ha sido profesor visitante en universidades de los cinco continentes. Es autor de 51 libros y 995 artículos en revistas especializadas. Pensador, investigador, teórico, conferencista, asesor gubernamental y activista en estudios para la paz. Lo conocí en 1969, en un momento histórico importante para América Latina: la transición en Chile de Frei a Allende. Desde hace 46 años, cuando nos encontramos en la Flacso de Santiago, he compartido y dialogado con él sobre problemas significantes de la metodología de la investigación; de las teorías del desarrollo; y de la paz y de la solución de conflictos a nivel mundial, latinoamericano y nacional. Es un demócrata integral que, en 1987, recibió el Premio Nobel de Paz Alternativo.
Continuemos: Me voy a permitir compartir con ustedes cinco aportes del profesor Galtung publicados en Colombia, donde podemos encontrar aspectos significativos de la rigurosidad de su pensamiento y su capacidad predictiva e innovativa.
1.- En 1974, con Prólogo del Señor Rector de la Universidad Tadeo Lozano, Jaime Uribe Urdinola, se editó mi libro: Colombia Dependiente y no Participante, segunda edición. En el capítulo primero, pueden leer su tipología a propósito de la configuración de la estructura del poder mundial en el “continente invisible”. Este continente está integrado por las organizaciones internacionales gubernamentales (IGOS), las organizaciones internacionales no gubernamentales (INGOS), y las organizaciones internacionales de negocios (BINGOS)… Ahí, pueden probar su capacidad asertiva para la predicción en ciencias sociales y cómo las matemáticas y la estadística descriptiva e inferencial, son fundamentales para la medición en ciencias sociales.
2.- En 1975, en el marco del evento internacional sobre América Latina en el Siglo XXI, celebrado en el Hotel Hilton de Bogotá, con pensadores de la calidad de Alvin Tofler, y funcionarios internacionales como Horacio Godoy, realicé la primera entrevista con Johan Galtung sobre: Pensemos en América Latina. Esta labor fue publicada en las revistas Javeriana, y Administración y Desarrollo de la Escuela Superior de Administración Pública.
Me permito insinuarles revisar el desarrollo de sus reflexiones sobre la paz, concebida como ausencia de violencia abierta e institucional, y disfrutar el valor que esta conceptualización tiene para el abordaje preciso de nuestro más importante problema que, como sabemos, no importa solo a los colombianos, sino a todos los seres civilizados de los diversos continentes.
En ese ejercicio, encontramos también, tres de sus propuestas para enfrentar el tema de la insatisfacción de las necesidades fundamentales: i.- La estructuración del comercio exterior, donde nos recuerda el gran error que ha sido, en América Latina, exportar sus materias primas en vez de procesarlas. ii.- En lugar de importar productos manufacturados, los países latinoamericanos debemos elaborarlos en nuestras propias naciones; y iii.- Nuestros países deben institucionalizar su cooperación entre sí. Notemos que esta alternativa fue propuesta cuando el único ejemplo efectivo de cooperación, en el Pacto Andino, era la Flota Mercante Grancolombiana, fundada en 1946 entre Colombia, Ecuador y Venezuela.
3.- Pasaron unos años y en 1998, en mi calidad de Director Nacional de la Escuela Superior de Administración Pública, y en coordinación con nuestra Escuela de Alto Gobierno, organizamos el Evento Internacional y el libro: ¿Es posible la Paz en Colombia? Allí Johan presentó sus 10 pautas terapéuticas de paz para aplicar aquí. A saber: i. Creatividad para transformar el conflicto. ii. Ampliar los actores constructores de paz. iii. Activar las escuelas para educar por la paz. iv. Periodismo creativo que reconstruya las experiencias de la gente. v. Crear zonas de paz. vi. Desarrollar iniciativas prácticas para mantener la paz. vii. Impulsar el difícil arte de la reconciliación. viii. Organizar negocios para la paz. ix. Promover iniciativas productivas locales; y x. Transformar las enceguecedoras patologías culturales.
Esa propuesta, que debería implementarse integralmente, no fue tenida en cuenta por el Presidente Andrés Pastrana, a pesar de la acogida que recibió por parte de los Embajadores de la Unión Europea; de un grupo significante de embajadores latinoamericanos en Colombia; de expertos en el tratamiento de las problemáticas de la ETA en España y del IRA en Inglaterra e Irlanda; de estudiantes del Curso de Altos Estudios Militares (CAEM) de la Escuela Superior de Guerra; y de las personalidades académicas que participaron.
4.- Complementariamente, en entrevista inolvidable, que titulé “Cómo construir la paz en Colombia” encontramos entre otros temas: obstáculos a la construcción de la paz; un decálogo para la paz; y alternativas a la injusticia social estructural. Y finalizamos con dos perlitas. Una: ¿qué dijo Johan sobre Adan Smith, hoy? Veamos. “No estoy contra el mercado pero el individualismo de Smith es excesivo y una cosa que para mí importa -aún más- es la falta de calcular con las externalidades, que son los factores no económicos. Si usted tiene un hijo y le da dos tareas: una preparar su cama y la otra vaciar la basura, este no es un mal método para enseñar a los hijos. Pero si a la edad de 50 años, esas son las únicas tareas que su hijo aprendió, es algo serio. Eso es lo que estamos haciendo con el Tercer Mundo y hacemos todos los trucos posibles para mantener el Tercer Mundo en la misma posición.
Aquí tenemos las externalidades. Importa el grado de información; de complicación que tiene el producto y que usted hace. Lo que sí es más complicado es que tiene que hacer esto más frecuentemente. Entonces, usted desarrolla la capacidad de hacer cosas nuevas”.
Y frente a la pregunta: ¿Qué grado de verificación podríamos atribuirle a las tesis del señor Fukuyama y a su perspectiva sobre el fin de la historia? Respondió: “Entiendo que es un nombre americano –Francis- y un apellido japonés Fukuyama. Creo que eso fue escrito por Francis y no por Fukuyama. Un japonés nunca hubiera dicho eso. Naturalmente, es cierto que la pelea con el socialismo, en el sentido stalinista, la hemos acabado. Pero decir que ahora tenemos un futuro con la democracia y con el libre comercio, es totalmente tonto. ¿Por qué? Veamos algunos puntos. Primero. Han surgido 2000 nacionalismos en 200 Estados. Todavía no hemos encontrado soluciones a esto. Sabemos solamente que después del libro de Fukuyama, millones han perdido su vida, eso también es historia.
Segundo. Tenemos la producción de miseria. Como usted mencionó, en Colombia y en América Latina las cifras son horribles. También sabemos que 358 millonarios tienen más poder adquisitivo que el 50% de la humanidad; 50% de la humanidad son casi 3000 millones. ¿Qué tipo de mundo es este? Decir que ese es el fin de la historia… ojalá que no. Entreveo que vamos a tener cambios muy duros y estoy solamente mencionando estos dos datos. Para mí, Fukuyama es un pillo como dicen los españoles; totalmente sin contacto con la realidad”.
5.- Finalmente, la última entrevista: Construyamos paz y democracia en América Latina. Aportes a su debate y concreción, fue realizada en el 2011 en Bogotá y publicada en la Revista Análisis Político del IEPRI de la Universidad Nacional; en El Tiempo.com; y en varias de mis columnas de opinión de elespectador.com. Como buenos lectores, ustedes pueden encontrar aquí catorce páginas donde el profesor Galtung aborda temas vinculados a la evolución de aspectos estructurales de América Latina, en los últimos cuatro decenios, y temas sustantivos sobre el mundo contemporáneo, tales como el de características que deberían tener los líderes políticos, y algunas dimensiones sobre la organización del proceso de la toma de las decisiones en la Oficina del Presidente…
Apreciados asistentes: Confío que puedan disfrutar el saber y la capacidad dialogal del profesor Galtung. Johan: es muy grato tenerte una vez más en este gran país, que es Colombia -con problemas de violencia abierta e inequidad estructural- en este momento histórico para América y para los demócratas del mundo.
*Este texto es un extracto de la intervención en la sesión de instalación del Congreso Internacional de Comunicación Social para la Paz, realizado en el Auditorio Mayor de la Universidad Santo Tomás, el día 28 de septiembre de 2015.
Hernando Roa Suárez. ElEspectador.com. 28/09/15

1439. Ban Ki-moon aplaude el acuerdo entre Gobierno de Colombia y las FARC-EP sobre víctimas

El Secretario General de la ONU acogió con beneplácito el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) relacionado con los derechos de las víctimas.
En un comunicado Ban Ki-moon elogió el compromiso de las partes para situar a las víctimas en el centro del proceso de paz.
Resaltó que el anuncio del miércoles en la Habana "representa un avance significativo hacia el logro de un acuerdo final de paz y pone a Colombia aún más cerca de cerrar el conflicto armado más duradero en el hemisferio".
El Secretario General de la ONU espera dar la bienvenida al presidente colombiano Juan Manuel Santos en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York y escuchar sus puntos de vista en cuanto al camino a seguir para el proceso de paz.
El Titular de la ONU encomió el papel que han jugado y la ayuda prestada por Cuba y Noruega y también por Chile y Venezuela en este proceso de paz.
Ban Ki-moon reiteró el compromiso de las Naciones Unidas para seguir asistiendo a las partes a medida que avanzan y trabajan para alcanzar un Acuerdo de Paz, particularmente a través de la colaboración de su delegado para la sub-comisión sobre Fin del Conflicto.
También reiteró la disposición del sistema de Naciones Unidas a dar el apoyo que se requiera para asegurar la implementación del acuerdo en Colombia para el avance de la paz, los derechos humanos y el desarrollo para todos sus ciudadanos.
El Presidente de Colombia anunció el miércoles en la Habana un acuerdo con las FARC-EP encaminado a poner fin al conflicto y se mostró confiado en que el compromiso final se firmará a más tardar dentro de seis meses.
Ambas partes estuvieron de acuerdo en crear una Jurisdicción Especial para la Paz, que contará con Salas de Justicia y un Tribunal y cuya función esencial será acabar con la impunidad, obtener verdad, contribuir a la reparación de las víctimas y juzgar e imponer sanciones a los responsables de graves delitos cometidos durante el conflicto armado.
Cinu.mx. México, 24/09/15

1395. El papel de la educación en el post-conflicto

La educación es un factor determinante tanto en la guerra y como en la paz
Es motor de la guerra cuando se excluye a amplios sectores de la población por condiciones raciales o de género; cuando se somete la calidad de la educación a las condiciones del mercado; cuando se diseñan currículos que refuerzan los estigmas o se narra la guerra desde la perspectiva heroica del victimario.
Podría pensarse que basta con desmontar las anteriores variables para transformar las condiciones en las que la educación, que fue un impulso para la guerra, se convierta en un elemento que permita alcanzar la paz. Sin embargo, es prudente atender a las distintas experiencias de países que han hecho este tránsito y hoy, desde el posconflicto, se convierten en un referente para Colombia.
En 2014 el Kroc Institute for International Peace Studies analizó el papel de las reformas educativas en los acuerdos de paz de Guatemala, El Salvador, Filipinas, El Líbano, Irlanda del Norte y Sierra Leona, entre otros. El estudio presentó un conjunto de lecciones que Colombia podría replicar o evitar ante un posible escenario de posconflicto.
Un primer aspecto por tener en cuenta es el de cobertura y calidad. En el país la cobertura no debe ser pensada como el acceso inicial al sistema educativo, sino en términos de retorno, ya que muchos niños se han visto privados de este derecho por causa de la guerra: ya sea por la destrucción de la escuela, la imposibilidad de llegar a esta por el miedo a las minas antipersona, el reclutamiento ilícito o el desplazamiento forzado. De igual manera, la calidad no solo debe pensarse en términos de estándares y pruebas internacionales, sino en cuanto a la funcionalidad que tiene la educación para las realidades inmediatas de las distintas comunidades; lo que hace que sea prioritario que los estudiantes se reconozcan como ciudadanos portadores de derechos.
También resulta urgente romper el vínculo entre la calidad de la educación y la capacidad económica de quien accede a esta. Dejar la educación a las condiciones del mercado impide que esta sea un motor que genere movilidad social entre los individuos. La educación debe convertirse en un medio por el cual se puedan superar inequidades históricas que están en la base misma del conflicto.
El enfoque de este modelo debe centrarse en los territorios más afectados por la guerra y priorizar una perspectiva diferencial, que permita responder a las necesidades de las comunidades y no esperar a que dichas comunidades se ajusten al modelo educativo diseñado desde Bogotá. Este enfoque territorial ha sido determinante en países como Guatemala y El Salvador.
Por otro lado, en Irlanda del Norte, uno de los retos más grandes ha tenido que ver con la creación de una narrativa histórica que no agudice las diferencias culturales y políticas que dieron origen al conflicto. Este problema intentó superarse con la creación de una Educación para la comprensión mutua, cuyo propósito fue desafiar identidades y creencias sectarias, que impedían cualquier posibilidad de integración con ese “otro” al que solo se podía ver como enemigo. Este proceso buscaba generar integración y, sobre todo, reconocimiento. En Colombia el reto estaría en la capacidad de reconocer las dimensiones que ha tenido el conflicto tanto en el campo como en las ciudades, así como en el dolor de las víctimas en su amplio universo, de modo que no se mire a estas solidariamente según el victimario.
Por último, es fundamental aprovechar la coyuntura en que se dan los acuerdos de paz para realizar ajustes en las políticas educativas, ya que estos son periodos de grandes cambios en distintos niveles del país. Así, el sistema educativo no debe esperar que termine el proceso de paz y comience la implementación de los acuerdos para ver cómo puede contribuir a la paz. El sistema educativo no debe limitar su función a la de replicador de contenidos relacionados con la paz, sino que debe crear las condiciones necesarias para que esta sea posible, debe pensarse como el espacio donde el posconflicto se materialice y, sobre todo, debe generar las oportunidades para que las nuevas generaciones jamás contemplen la posibilidad de repetir, una vez más, la espiral de violencia que tantas veces ha retornado sobre la historia de Colombia.
Arturo Charria, Colombia, 26/09/15

1376. Educar para la Paz

Un proceso con padres de familia, estudiantes y profesores está construyendo estrategias para superar el conflicto.
“A mí una vez me pegaron un poco de niñitas, después las cogí a una por una y uhm”. “Cuando mis papás pelean tan feo, yo llamo a la policía. Pero esos son unos miedosos y como no les gusta meterse en peleas…”. Estas frases resultaron de una investigación adelantada con 11 mil estudiantes de municipios ubicados en zonas de conflicto armado: Pradera y Florida, en Valle del Cauca, y Caloto, Corinto, Miranda, Santander de Quilichao y Toribio, en Cauca.
Encuestas y grupos focales revelaron que la mayoría de los jóvenes viven en contextos violentos en los que predominan las riñas entre vecinos y familiares. Este estudio hace parte de “Habilidades para la vida, la paz y la reconciliación”, una de las acciones del programa de gobierno Colombia Responde.
En mayo de 2014 arrancó la etapa de caracterización de los jóvenes, en la que se evidenciaron dos situaciones preocupantes: el 30 por ciento de quienes han tenido relaciones sexuales lo hicieron sin consentimiento, y el 20 por ciento  no sabía si había sido una relación sexual consentida. Para Víctor Hugo Viveros, coordinador, “este es un dato que asusta, porque un quinto de ellos no tiene claro o no desea develar el escenario en que se dio. Esto puede ser un indicador de que en su entorno familiar o social el abuso sea algo tan recurrente que no sabe si fue con autorización o no”.
También identificaron el consumo de sustancias psicoactivas, participación en grupos ilegales y embarazos en la adolescencia. ¿Cómo empezar a construir una cultura de paz en una zona históricamente en conflicto? Esa era la tarea del proyecto.  
La receta
Se crearon escuelas de formación ciudadana y derechos humanos en las que se trabajaron tres conceptos clave: decisión, responsabilidad y proyecto de vida. Todo esto tiene que ver, según Viveros, con la comprensión del cuerpo como un territorio con límites.
“Cómo me dejo tratar, cómo uso mi tiempo libre, cómo accedo a una relación sexual, cómo el consumo de drogas puede afectar el futuro y cómo afecta los derechos de otros. ¿Ingreso a un grupo ilegal? Empezaron a soñar qué querían ser y eso permite que uno se programe con el futuro”, explica Viveros.
En las primeras sesiones los alumnos estuvieron dispersos y algunos fueron agresivos verbalmente. Después se volvieron más receptivos. ¿La estrategia? Escucharlos y fomentar el trabajo en equipo para generar confianza y conocimiento sobre lo que les pasa a otros compañeros.
“El trato con el otro cambia, empezaron a ser empáticos. Al final ganaron comunicación asertiva, escucha, discurso, capacidad argumentativa, rendimiento académico y fortalecen prácticas de convivencia y resolución de conflictos”, recuerda el coordinador del proyecto.
Leonela, de 16 años, experimentó transformaciones sociales y familiares. “Siempre buscaba las formas agresivas. Un día me puse a pelear con una niñita a los golpes, pero entré en razón, le pedí disculpas a la niña y ahí mis compañeras y yo empezamos a cambiar todas juntas. Con mi madrastra también tenía conflictos. Mi mamá falleció y ella ocupó ese lugar. Mi papá vivía muy triste porque yo le peleaba a ella. Ahora sé que nos quiere ayudar porque hablo más con ella. Cuando voy a alegar, salgo y al rato vuelvo y me contento”.
Leonela también descubrió que quería ser psicóloga y ayudarles a las personas a transformar sus mentalidades, como le pasó a ella. “Quiero ser una persona paciente, dialogar con las personas”.
¿Y los profes?
Los docentes tuvieron un proceso paralelo al de sus alumnos. Aprendieron que el manual de convivencia debía respetar la diversidad y garantizar los derechos, y generaron proyectos pedagógicos para incorporarlos a sus instituciones.
“La primera sesión fue muy confrontadora porque ven la diferencia como una amenaza. Les pasamos imágenes homosexuales, de niñas en embarazo con el uniforme, todo lo que genera ruido en un colegio y saltaron todos los prejuicios y estereotipos”. En las sesiones siguientes los profesores entendieron que un manual de convivencia no tiene que estar centrado en la sanción, sino estimular la convivencia.
Sobre el trabajo con los estudiantes, la coordinadora de una de las instituciones, Adriana María Campo, dice que los jóvenes dejaron conductas como la agresión física y verbal. “El proyecto tuvo una metodología que genera cambios rápidamente y nosotros queremos adoptarla porque los niños son más disciplinados y rinden académicamente, se les ve motivados”.
Semana.com. 18/08/05

1339. Reglamentan Cátedra de Paz como asignatura obligatoria en Colombia

Por una Cultura de Paz
El Congreso, de manera unánime -no se opuso ninguno de los partidos- aprobó la Ley 1732 del 1 de septiembre de 2014, por la cual se dispuso que en todos los establecimientos educativos del país -los de primaria, los de secundaria y las universidades- se programe y dicta la Cátedra de la Paz.
Mediante ella, como dice su artículo 1, se busca “garantizar la creación y el fortalecimiento de una cultura de paz en Colombia”.
Se trata –como también lo expresa la norma- de crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población”.
La consagración de esta cátedra tiene por objeto dar cumplimiento al preámbulo y a los artículos 22 y 41 de la Constitución Política de 1991.
Según el preámbulo constitucional, la paz es uno de los valores fundamentales de nuestro ordenamiento, y ha de buscarse -como los otros valores superiores- dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo.
El artículo 22 de la Carta establece que la paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.  Y, como lo señaló la Corte Constitucional al interpretarlo (Sentencia T-102 del 10 de marzo de 1993. M.P.: Dr. Carlos Gaviria Díaz), “la paz, en definitiva, no es otra cosa que el respeto efectivo de los derechos humanos”.
Por su parte, el artículo 41 de la Constitución establece: “En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica. Así mismo se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución”.
A tales disposiciones debemos agregar lo dispuesto en el artículo 67 de la Constitución, a cuyo tenor “la educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz y a la democracia”.
El Presidente de la República, Juan Manuel Santos, ha procedido a dictar el correspondiente decreto reglamentario, y al hacerlo sintetizó los propósitos centrales de estas importantes normas: "Debemos fomentar desde nuestros colegios escenarios de convivencia, de armonía y de compañerismo e iniciar el proceso con nuestros niños y jóvenes porque en ellos está el futuro de nuestro país. Hoy damos un gran paso en la construcción de esa paz con la que todos soñamos, esa paz que no se está negociando en La Habana sino que debe nacer desde el interior de cada colombiano en su cotidianidad".
En realidad, estamos ante  una obligación a cargo del Estado y de los particulares, cuyo cumplimiento ha debido tener lugar mucho antes.
No cabe duda: el servicio que en esta materia le prestarán los establecimientos educativos de todos los niveles, en beneficio de toda la sociedad, es enorme. Es suficiente ver los noticieros de televisión, que a diario registran los casos de intolerancia y violencia, es suficiente para entender que la formación de los niños y jóvenes en la cultura de la paz es  indispensable.
José Gregorio Hernández Galindo. Lanación.com.com. Colombia, 31/05/2015

Reglamentan Cátedra de La Paz como asignatura obligatoria
Todos los colegios deberán incluir en sus planes de estudio esta materia antes del 31 de diciembre.
Santos explicó que la implementación de esta cátedra abrirá espacios de diálogo y discusión al interior de las aulas.
El Presidente de la República, Juan Manuel Santos, firmó  el decreto que reglamenta la Ley 1732 de 2015 que implementa la Cátedra de La Paz como asignatura obligatoria en todos los establecimientos educativos oficiales y privados  del país en  en  los niveles de preescolar, básica y media.
Santos explicó que la implementación de esta cátedra abrirá espacios de diálogo y discusión al interior de las aulas en torno al aporte que deben hacer los niños y jóvenes en la construcción conjunta de la paz como factor determinante para hacer de Colombia el país que todos soñamos.
"Debemos fomentar desde nuestros colegios escenarios de convivencia, de armonía y de compañerismo e iniciar el proceso con nuestros niños y jóvenes porque en ellos está el futuro de nuestro país. Hoy damos un gran paso en la construcción de esa paz con la que todos soñamos, esa paz que no se está negociando en La Habana sino que debe nacer desde el interior de cada colombiano en su cotidianidad", manifestó Santos.
Según el decreto, todas las instituciones educativas deberán incluir en sus planes de estudio la materia de Cátedra de La Paz antes del 31 de diciembre de este año y deberá estar articulada con alguna de las siguientes áreas del conocimiento: I) ciencias sociales, historia, geografía, constitución política y democracia, II) ciencias naturales y educación ambiental, o III) educación ética y en valores humanos.
Al respecto, la Ministra Parody dijo que la implementación de esa asignatura contribuirá a la formación de competencias ciudadanas en todos los estudiantes del país que contribuyan a la solución pacífica de conflictos cotidianos y a generar ambientes propicios de estudio lejos de factores como el matoneo o la violencia.
"Lo que viene ahora es empezar a trabajar para crear los lineamientos y estándares básicos para la implementación de la cátedra, para esto nosotros como Ministerio y las secretarías de Educación iniciarán un trabajo constante que incluya un plan de estudios, la capacitación y formación a docentes, y la adecuación de los espacios que se requieran para tal fin", explicó Parody.
La cátedra deberá cumplir con el objetivo de contribuir al aprendizaje, la reflexión y el diálogo en torno a la cultura de la paz, entendida como la apropiación de conocimientos y competencias ciudadanas para la convivencia pacífica, la participación democrática, la equidad, la pluralidad y el respeto por los Derechos Humanos; y el desarrollo sostenible, definido como aquel que conduce al crecimiento económico, la elevación de la calidad de la vida y al bienestar social.
En el caso de la educación superior, y en respeto del principio de la autonomía universitaria, las instituciones desarrollarán la Cátedra de la Paz en concordancia con sus programas académicos y su modelo educativo, para lo cual podrán definir las acciones educativas que permitan a la comunidad académica contar con espacios de aprendizaje, reflexión y diálogo para la construcción de la paz.
Cabe resaltar que al tratarse de una Ley de la República, la implementación de esta materia dentro de los recintos educativos es de obligatorio cumplimiento, pues se constituye en factor de desarrollo y convivencia para los estudiantes, docentes, directivos, padres de familia y comunidad educativa en general.
Eltiempo.com. Colombia. 26/05/2015 

¿Se puede impartir la paz como clase?
La Ley 1732 de la cátedra de la paz se aprobó en septiembre de 2014
Esta semana el presidente Juan Manuel Santos y la ministra de Educación, Gina Parody, firmaron el decreto que obliga a todos los colegios del país a crear una materia dedicada a la paz.
La cátedra nace luego de que en septiembre del año pasado se firmara la Ley 1732, con la que el Congreso vio la necesidad de abrir en los colegios “un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz, que contribuya al mejoramiento de la calidad de vida de la población”.
“Debemos fomentar desde los colegios escenarios de convivencia, de armonía y de compañerismo. Hoy damos un gran paso en la construcción de esa paz con la que todos soñamos, esa paz que no se está negociando en La Habana sino que debe nacer desde el interior de cada colombiano en su cotidianidad”, dijo el presidente Santos esta semana al anunciar que al 31 de diciembre todos los colegios deberán tener la materia implementada.
La idea es que la cátedra esté articulada con áreas del conocimiento como historia, geografía, constitución política y democracia, ciencias naturales y educación ambiental, o educación ética y en valores humanos, y que, como resultado, contribuya a la formación de competencias ciudadanas para aprender a dar una solución pacífica a conflictos del día a día. En cuanto a las universidades, cada una gozará de plena autonomía para desarrollarla.
Para algunos analistas, la creación de una asignatura de este tipo resulta a todas luces innecesaria. La exviceministra de Educación Isabel Segovia cree que los congresistas suelen resolver los problemas estructurales de la educación creando materias, como ha ocurrido con los temas de sexualidad y competencias ciudadanas. “La estrategia de quienes no son capaces de idear transformaciones profundas es llenar el currículo de cátedras que no generan ningún cambio. Los maestros no tienen suficiente tiempo para dictar las asignaturas básicas y ahora deben estructurar otras. La convivencia y la resolución de conflictos son temáticas que pueden trabajarse desde asignaturas como artística, sociales, lenguaje e incluso desde la clase de matemáticas”.
Para el rector de la Universidad Eafit, Juan Luis Mejía, ninguna asignatura va a garantizar la formación de buenos ciudadanos, “porque la paz no es una materia como física o química, que tienen una acervo de conocimiento, sino que es un espíritu que resulta de la reflexión permanente. Sabemos que como institución debemos hacer cumplir la ley e imagino que será una oportunidad para motivar publicaciones y foros. La paz debe ser una discusión colectiva, no puede recaer en la visión de un solo docente”.
Por otro lado, la idea de la creación de esta cátedra la celebran maestros como John Sandoval Rincón, quien fue reconocido por la Fundación Compartir con el premio al gran rector del año por encontrar una manera de convertir su escuela, rodeada de realidades conflictivas, como el desplazamiento, en un lugar donde se promueve la convivencia a partir de la reflexión constante de la sociedad en la que se crece.
Sandoval ganó el premio precisamente por promover una cátedra de paz que ha resultado exitosa para su colegio, la Institución Educativa Alejandro de Humboldt en Popayán (Cauca). “La escuela en Colombia tiene que convertirse en ese sitio protector que les devuelva la confianza a quienes los contextos de la guerra han fragmentado por dentro. En un país tan diverso e inequitativo como Colombia, cualquier ley parece absurda para algunos y propia para otros. Pero en nuestro caso, el de las escuelas con víctimas del conflicto, la exigencia de abrir un espacio para hablar de paz, perdón y reconciliación no es sólo necesario sino vital”.
En esto concuerda Marco Fidel Vargas, educador de la Red Pro de Paz e investigador del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), quien ha trabajado durante años en la construcción de espacios de formación (laboratorios de paz) donde niños, jóvenes, adultos y ancianos intentan recuperar la confianza, reconstruir el tejido social y hallar vías alternativas para la paz en medio del conflicto.
Según Vargas, la cultura de la guerra ha degenerado las relaciones humanas de los colombianos y por eso los contextos violentos en los que se vive y se aprende se han naturalizado, a tal punto que en muchas regiones es normal que haya malos tratos o discriminación entre docentes y alumnos.
“Necesitamos sistemas educativos y escuelas que transformen esas relaciones, porque es desde el colegio que se pueden establecer territorios de no violencia. Entonces la cátedra es necesaria y funcional en la medida en que esté acompañada de una escuela donde los alumnos, directivos y maestros respeten los derechos humanos y se aplique pedagogía de la convivencia. No vale la pena tener una materia basada en discursos si seguimos saliendo de la escuela a agredirnos. Llevamos más de 30 años citando a foros y publicando libros de paz sin ver los efectos. La escuela debe ser un laboratorio de la recuperación de la dignidad. Esa es la tarea”, dice.
Angélica María Cuevas Guarnizo. ElEspectador.com. 26/05/15

La Cátedra de Paz
El presidente Juan Manuel Santos anunció la firma del Decreto de la Cátedra de la Paz como una apuesta estatal para trasformar las futuras generaciones, en la búsqueda de un mejor país que pueda vivir bajos los preceptos de la reconciliación y la conciliación con los demás.
Se trata de una cátedra que será en primera instancia obligada en primaria de todas las instituciones educativas del país, y en el caso de la universidad, será del criterio de cada entidad si se instala o no.
De acuerdo a las expresiones del Primer Mandatario de los colombianos, no se trata de una cátedra sobre el proceso de Paz, sino sobre el conocimiento básico que deben tener los colombianos sobre sus derechos y las maneras para resolver los conflictos.
De igual manera, el presidente de la República, Juan Manuel Santos expresó que si el país quiere la Paz debe cambiar la cultura de venganza y retaliaciones, por una de diálogo y reconciliación.
Por supuesto, lo primero que se debe garantizar es el acceso a  la educación de miles de colombianos que por no contar con este beneficio, entre otros, se convierten en presa fácil de la ilegalidad y sus ortodoxas maneras de resolver las diferencias.
Cabe recordar que una de las apuestas del actual Gobierno es la de crear los mecanismos para que el país sea el más educado al 2025, para lo cual se le está apostando a las estrategias TIC, a la mejora en infraestructura y a la capacitación de docentes así como la mejora en las condiciones como quedó estipulado en el anterior paro del sector.
De acuerdo con los antecedentes históricos, a los analistas donde se encuentran antropólogos y sociólogos, así como por los acontecimientos que se registran a diario en los medios de comunicación donde la intolerancia reina antes del diálogo, Colombia es por naturaleza un país de violentos, donde la sangre ha corrido desde los inicios de la vida como República, por las diferencias políticas acentuadas sobre todo en la posesión de la tierra.
En el país se ha implantado una cultura de la violencia, sobre todo en las zonas donde es limitada la presencia del Estado e impera la ley del más fuerte y la población se ha acostumbrado a hacer justicia por sus propios medios.
En muchas de estas regiones los ciudadanos desconocen sus derechos constitucionales, lo que permite que sean atropellados y vulnerados en su integridad, sin que puedan utilizar los diferentes mecanismos que para su defensa tiene estipulado el Estado.
Por tal motivo, que se pretenda desde las bases, como son los niños, que se conozca sobre los deberes y derechos constitucionales, así como las maneras para resolver las diferencias con los demás, de seguro va a contribuir para la construcción de una mejor sociedad.
Vale la pena recordar el viejo proverbio que invita a educar al niño para no tener que reprender al adulto, que además implica una restructuración a la educación del país bajo los principios de paz, reconciliación y bases morales, ya que infortunadamente no es garantía pasar por los mejores colegios del país debido a que ha sido la clase política tradicional la que más ha fomentado la corrupción.
Hsbnoticias.com. Colombia, 26/05/2015

Cátedra para la Paz será una materia que se verá en colegios y universidades
El Jefe de Estado firmó el decreto que reglamenta la ley de la Cátedra para la Paz, gracias a la cual “colegios y universidades del país comenzarán a impartir esta clase en los próximos meses”.
“Llegó el momento de educar para la paz, de formar para la paz, de enseñar a vivir en paz”, afirmó este lunes el Presidente Juan Manuel Santos, durante la firma del decreto que reglamenta la ley de la Cátedra para la Paz.
En el marco del mencionado evento, llevado a cabo en la Casa de Nariño, el Jefe de Estado señaló que con dicha norma, “colegios y universidades del país comenzarán a impartir esta cátedra en los próximos meses”.
Al explicar los alcances de la Cátedra para la Paz, el Mandatario afirmó que tiene como fin que “niños y jóvenes aprendan principios, valores básicos en asuntos como la reconciliación, la solución amigable de los problemas y el tema muy importante del respeto por los derechos humanos”.
“Con este decreto, damos vida a esta Cátedra de la Paz, que nos ayudará a consolidar la nueva Colombia sin guerra, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, por la que trabajamos todos los santos días”, sostuvo el Presidente de la República.
Insistió en que llegó el momento de que las futuras generaciones aprendan de Colombia sin conflicto.
“Si llevamos medio siglo acostumbrados a vivir en medio del conflicto, es hora de que la paz haga parte de nuestra vida cotidiana, empezando por nuestros salones de clase”, recalcó el Jefe de Estado.
En ese sentido, el Mandatario anunció que desde la Presidencia de la República se iniciará un plan masivo de pedagogía para la paz, la cual “abrirá una gran conversación nacional”.
Y por último, concluyó el Jefe de Estado: “Esa conversación debe servir para que nos oigamos sin descalificarnos y aprendamos a ponernos en los zapatos del otro”.
RadioSantaFe,com. Colombia. 25/06/15

Llegó el momento de educar para la paz’, aseguró el Presidente Santos
El Jefe de Estado firmó el decreto que reglamenta la ley de la Cátedra para la Paz, gracias a la cual “colegios y universidades del país comenzarán a impartir esta clase en los próximos meses”.
“Llegó el momento de educar para la paz, de formar para la paz, de enseñar a vivir en paz”, afirmó este lunes el Presidente Juan Manuel Santos, durante la firma del decreto que reglamenta la ley de la Cátedra para la Paz.
En el marco del mencionado evento, llevado a cabo en la Casa de Nariño, el Jefe de Estado señaló que con dicha norma, “colegios y universidades del país comenzarán a impartir esta cátedra en los próximos meses”.
Al explicar los alcances de la Cátedra para la Paz, el Mandatario afirmó que tiene como fin que “niños y jóvenes aprendan principios, valores básicos en asuntos como la reconciliación, la solución amigable de los problemas y el tema muy importante del respeto por los derechos humanos”.
“Con este decreto, damos vida a esta Cátedra de la Paz, que nos ayudará a consolidar la nueva Colombia sin guerra, una Colombia con más equidad, una Colombia mejor educada, por la que trabajamos todos los santos días”, sostuvo el Presidente de la República.
Insistió en que llegó el momento de que las futuras generaciones aprendan de Colombia sin conflicto. 
“Si llevamos medio siglo acostumbrados a vivir en medio del conflicto, es hora de que la paz haga parte de nuestra vida cotidiana, empezando por nuestros salones de clase”, recalcó el Jefe de Estado.
En ese sentido, el Mandatario anunció que desde la Presidencia de la República se iniciará un plan masivo de pedagogía para la paz, la cual “abrirá una gran conversación nacional”.
Y por último, concluyó el Jefe de Estado: “Esa conversación debe servir para que nos oigamos sin descalificarnos y aprendamos a ponernos en los zapatos del otro”.
Bogotá, 25 may (SIG).
Presidencia.gov.co. Colombia. 25/05/15

Declaración del Presidente Juan Manuel Santos en el lanzamiento de la Cátedra para la Paz
En los últimos años se ha venido repitiendo un mismo titular en los medios de comunicación: “En Colombia, las riñas dejan más muertos que la guerra”… Increíble, pero cierto.
La violencia no es ajena al diario vivir de los colombianos, y es por eso que debemos trabajar en diferentes sectores de la sociedad –no solo en La Habana– para ser una nación más tolerante, para que nuestras discusiones NO las resolvamos con agresiones.
Ser el país mejor educado de América Latina –como nos lo hemos propuesto en tan solo una década– significa también que seamos un país más pacífico y más tolerante.
Hoy damos un paso adelante en ese propósito, con la firma del decreto que reglamenta la ley de la “Cátedra de la Paz”.
En virtud de este decreto, colegios y universidades del país comenzarán a impartir esta Cátedra en los próximos meses.
La idea es que nuestros niños y jóvenes aprendan principios, valores básicos en asuntos como la reconciliación, la solución amigable de problemas y temas muy importantes como el respeto por los derechos humanos.
Si llevamos más de 50 años en guerra, no cabe duda de que llegó el momento de educar para la paz, de formar para la paz y de enseñar a vivir en paz… y ahí la comunidad educativa puede ser protagonista.
Sea este el momento de hacer un justo reconocimiento al creador e impulsor de esta iniciativa: el adalid de los consumidores en Colombia, Ariel Armel.
Ariel Armel –con esta Cátedra extendida a aulas de todo el país– convirtió lo que fue una iniciativa regional en un propósito nacional.
La historia comenzó hace 47 años, cuando Ariel, siendo gobernador del Tolima –con el general Matallana–, quiso asentar la paz en su departamento, luego de esa época de La Violencia que tanto nos afectó, a ustedes los tolimenses y a Colombia entera. Recuerdo que en esa época iba yo al Tolima y teníamos que ir protegidos por el Ejército, porque allá estaba la violencia en pleno esplendor.
Para hacer pedagogía en las comunidades más afectadas, empezaron a visitar las escuelas rurales y les enseñaron a los niños cómo hacer la paz y cómo preservarla.
Así nació la Catedra y, ahora, cuando avanzamos para intentar cerrar el ciclo de violencia más largo de nuestra historia, Ariel Armel extendió su propuesta pedagógica a todo el país.
Y logró lo que podríamos llamar un “milagro legislativo”, porque su iniciativa fue aprobada de manera unánime en el Congreso, y en un tiempo récord de dos meses y medio.
Ahora, con este decreto, damos vida a esta Cátedra de la Paz, que nos ayudará a consolidar la nueva Colombia sin guerra, con más equidad y mejor educada, por la que trabajamos todos los días.
Si las últimas generaciones han sido formadas en medio de la guerra… es hora de que las futuras generaciones aprendan de su país en paz.
Si llevamos medio siglo acostumbrados a vivir en medio del conflicto, es hora de que la paz haga parte de nuestra vida cotidiana, empezando por nuestros salones de clase.
Porque la superación de la guerra pasa por una evolución cultural que debe comenzar por la Pedagogía.
La  Catedra para la Paz llega a las aulas a ser un espacio que inculque de los valores de la reconciliación, y viene como anillo al dedo porque, desde la Presidencia, vamos a iniciar un plan masivo de pedagogía para la paz, que abrirá una gran Conversación Nacional.
Esa conversación debe servir para que nos oigamos sin descalificarnos y aprendamos a ponernos en los zapatos del otro, el primer paso para cualquier discusión civilizada.
“Hablando se puede” y nuestra sociedad debe pasar de la confrontación verbal a la conversación constructiva, algo en lo que pueden ayudarnos, sin duda, sobre todo nuestros maestros.
Me preguntaba hace un mes, en la Feria del Libro, y me pregunto hoy: ¿De qué le sirve al país vivir en un ambiente de pelea? ¿De qué sirve el irrespeto? ¿De qué la intolerancia?
A eso, justamente a eso, es a lo que nos está llevando la guerra absurda que sufrimos. A no oírnos. A no dejarnos oír…
Nos hemos vuelto incapaces de prestar atención civilizadamente a nuestros interlocutores.
Es más fácil gritarle al otro, tirarle la puerta, despreciarlo, decir “usted no sabe quién soy yo”, y saltarse las reglas.
¡Ese tipo de conductas son las que deben comenzar a cambiar si incentivamos valores y debates positivos en nuestras aulas, gracias ahora a la Cátedra para la Paz!
Porque la paz no es solo un acto simbólico. La paz implica cambiar nuestros comportamientos, volver a trazar una línea de civilidad que desde hace décadas se torció.
Y la paz exige paciencia, detenimiento, convencimiento.
Por eso dialogamos en La Habana, aun en medio del conflicto: para demostrar que –como ha ocurrido en muchas partes durante la historia de la humanidad– no hay guerra, por larga y dura que sea, que no se pueda resolver en una mesa de negociación.
Porque incluso más importante que reparar a las víctimas –que es importantísimo– es que no haya más víctimas.
Porque queremos vivir en un país donde nadie calle a nadie, donde nadie mate a nadie, y todos nos escuchemos.
Y si el costo de buscar la paz –lo dije desde un principio– lo pago con mi capital político, lo hago con gusto.
Lo que hemos visto en estos días –tristemente– es un país acostumbrado a la Ley del Talión, del “ojo por ojo, diente por diente”.
La guerrilla ofreció un cese de fuego unilateral e indefinido, pero asesinó a nuestros soldados en el Cauca.
Nuestra fuerza pública –en ejercicio de la fuerza legítima del Estado– ha dado recientemente golpes contundentes a la subversión.
Y la guerrilla, en lugar de replantear su posición, levanta el cese al fuego que ya había incumplido.
Es una especie de violencia innecesaria y triste, muy triste… Por eso llegó el momento de dejar de felicitarnos por las muertes.
Recordemos lo que dijo Gandhi: “Ojo por ojo –decía él– y la humanidad terminará ciega”.
Si queremos la paz, la paz de verdad, tenemos que cambiar esta cultura de venganza y retaliaciones por una cultura de diálogo, perdón y reconciliación. ¡Esa es la única manera!
Me lo advirtieron desde un principio, muchas personas, y así ha sido. Es difícil adelantar un proceso de paz cuando se tergiversan las realidades desde ambos extremos: por un lado, los adversarios que tenemos al otro lado de la mesa, tergiversando permanentemente lo que digo yo o lo que dice el gobierno, y, por otro lado, la ultraderecha que no quiere la paz.
Pero yo siempre he tenido claro el norte, he tenido claro el puerto de destino, he tenido claras las líneas que le anuncié al país desde el principio, que fijan el límite de lo que se puede negociar y de lo que no se puede negociar. Y esas reglas del juego han sido claras, con todo el mundo… ¡Nada de esto ha cambiado!
Hemos procedido, yo he procedido, como dijimos que íbamos a proceder y a cumplir desde el principio… ¡Y hemos cumplido al pie de la letra!
Todo lo que hemos dicho que íbamos a hacer, lo hemos hecho. Las reglas de juego han sido las mismas.
Lo que ha ocurrido en estos últimos días es triste –a nadie puede alegrar, ni nos alegra, la muerte de cualquier ser humano–.
Siempre lo he dicho: somos todos colombianos, y por eso hay que parar este desangre.
Lo reiteré el viernes pasado, en mi declaración sobre el golpe dado al frente 29 en el Cauca: “A pesar de tratarse del enemigo en esta guerra, también nos debe conmover a todos el dolor de las familias de los guerrilleros muertos. Somos todos hijos de una misma nación”.
Los padres de nuestros soldados asesinados y los padres de los guerrilleros muertos son también colombianos, y sus lágrimas son las mismas, no lo olvidemos.
Por eso he dado la orden a Medicina Legal de identificar sus cadáveres y entregarlos a sus familias, como lo han pedido las Farc.
¡No más guerrilleros enterrados como NN!
El Estado garantizará a sus familias que puedan reclamar a sus seres queridos y darles un sepelio como corresponde. Y así será de aquí en adelante.
Pero vayamos más allá… ¡No más muertos en Colombia en este absurdo conflicto!
Los diálogos necesitan un fuerte impulso –estoy de acuerdo– y por eso reitero una vez más mi pedido para que aceleren las negociaciones, incluyendo las que lleven a un cese al fuego bilateral y definitivo.
Cuando digo “cese al fuego bilateral y definitivo”, éste debe incluir el fin de cualquier participación en cualquier tipo de delito: el narcotráfico, la extorsión, la minería ilegal, porque nadie entendería, ningún colombiano va a aceptar un cese al fuego donde continúe la contraparte financiándose a través de la extorsión, a través del narcotráfico o a través de la minería ilegal.
Lo cierto finalmente es que no hay guerra buena, ni muertos que no importen…. Y cada día que pasa, son más muertos.
Recordaba en la pasada Feria del Libro, y recuerdo hoy, las palabras de una niña de Saravena, Arauca, que me vino a visitar con sus compañeros, porque ganaron un concurso de cartas al niño Dios, y el premio era venir a visitar al Presidente.
La niña se llama Karen Castañeda… Me dijo que me tenía una idea para conseguir la paz, y me la resumió en una frase tan hermosa como sencilla:
“Quitarnos la venda del odio que NO nos deja ver con amor al prójimo”.
¡Qué bella enseñanza! En esa frase una niña de 11 años resumió, doctor Armel, toda una cátedra de paz.
Quitémonos la venda del odio, para ver con amor al prójimo. ¡Esa es la paz!
Muchas gracias.
José Manuel Santos. Presidencia.gov.co. Bogotá, Colombia, 25/05/15

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