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1703. Yoga y meditación en prisión, una ‘nueva esperanza’ para construir la paz y repensar la justicia


El Proyecto Yoga en Prisiones tienen presencia en más de 200 cárceles estadounidenses, en Europa, y en México comenzó su labor en 2017.
Desde la primera vez que se subió al tapete de yoga, Juan José experimentó la sensación de ser libre y dejar atrás sus frustraciones y dolencias. Jamás lo había practicado y lo conoció estando encarcelado en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México.“Estuve trece años preso, caí a la edad de 20 años y salí a los 34. Me gustó el yoga cuando estuve en prisión, es diferente a otras disciplinas deportivas que te hacen sentir alterado o a la defensiva… y pues estando en reclusión me ayudó mucho a reflexionar”, cuenta Juan José.
Cuando llegaron por primera vez los instructores de yoga a la prisión donde estuvo recluido, él, al igual que sus compañeros, dudó en asistir a las clases por ideas como que era “algo para mujeres” o “para putos”. Fue un amigo que baila break dance quien lo convenció de que podía ser buena idea practicarlo. Y así fue.
Además de notar cambios emocionales y físicos positivos, pudo obtener beneficios en su proceso gracias a que acreditó que realizó actividades enfocadas en meditación y relajación. Fue encarcelado por cometer un delito con violencia, por lo que practicar box o pesas, otras opciones que tienen dentro de la prisión, no era tomado en cuenta por las autoridades para permitirle reducir su condena.
Aún después de abandonar la cárcel, Juan José considera que el yoga continúa siendo útil para sostener “que ya tienes otro pensamiento, que es verdad lo que decías allá adentro de haber cambiado”, pero también, dice, como un instrumento de supervivencia.
“En lo personal me gusta ver cada práctica como una reflexión, como un reto. A veces no te sale una postura y es un reto para la siguiente clase, esforzarte para que salga, y con el tiempo también el ir aceptando, que lo que digan de ti no importa, que las decisiones pasadas que tomaste son eso, decisiones… que puedes cambiar”.
Reconoce que “a veces todavía tengo pensamientos negativos, hay malas amistades que te van a decir que cuando salgas te necesitan para hacer un negocio, situaciones que a veces ocurren… a veces todavía piensas en tomar las mismas decisiones, pero practicar yoga me ayuda mucho a pensar en el sentido de mi vida”.
Él forma parte del grupo de instructores que da clases en varios centros penitenciarios del país como parte del Proyecto Yoga en Prisiones México, que entre 2017 y 2019 -antes de la pandemia- instruyó a 634 personas privadas de libertad en esta disciplina.
Actualmente trabaja como comerciante, y en su tiempo libre practica e instruye yoga. Por el momento, a través de videollamadas, aunque antes de la pandemia acudía directamente a los centros penitenciarios.
‘Karma yoga’ y justicia restaurativa
El Proyecto Yoga en Prisiones (Prison Yoga Project) nació en 2002 en San Quintin, en San Francisco, California, gracias a la labor de un empresario e instructor llamado James Fox, quien desarrolló una metodología especial, al percatarse de que trabajar con población penitenciaria era distinto a dar una clase al público general.
Actualmente tienen presencia en más de 200 prisiones estadounidenses, en Europa, y en México comenzó su labor en 2017, cuando Luisa Pérez, directora del proyecto en nuestro país, decidió acercarse con las autoridades para plantearles la posibilidad de impartir clases a personas privadas de libertad, con quienes había tenido contacto previo por su carrera como abogada.
“Yo estudié derecho. Soy abogada y me dediqué por más de 15 años a la defensa de los derechos humanos, y entrar a prisiones era una actividad habitual. Al salir siempre practicaba yoga. Para mí ese era mi refugio, en el que podía encontrar un poco de balance por toda la presión laboral, las angustias y los enojos con los que vivía” recuerda.
“Siempre al salir de prisión, al ir a algún contexto penitenciario me preguntaba ¿Por qué aquí la gente no practica yoga? Yo me voy a mi clase y podré dormir tranquila, descansar y relajarme. Tenía esa inquietud, de que algo tan sencillo, que solo necesita quien acompañe la práctica y un tapete -si acaso, porque antiguamente no se utilizaban- no se hiciera ahí, pero sí en centros exclusivos que pocos pueden pagar”, explica Luisa.
Por ello, se certificó como instructora de yoga, se especializó en la práctica con personas en contexto de encierro, y decidió abandonar la abogacía para dedicarse de tiempo completo a la labor en prisiones.
“Hace ya algunos años decidí dejar la abogacía, alejarme del mundo de los derechos humanos por salud mental, física y emocional. Conocí la justicia restaurativa, que para mí es como una nueva esperanza. Antes, como abogada, todo era estar en contra, peleando, principalmente con autoridades o personas con poder. Y con la justicia restaurativa descubrí que hay otras formas. Que las personas no solo podemos hacernos daño, sino también ayudar a repararnos mutuamente”, cuenta.
Hasta ahora el Proyecto Yoga en Prisiones ha trabajado en el centro federal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México; en el Centro de Rehabilitación Psicosocial de Morelos (CEFEREPSI); en el complejo penitenciario de las Islas Marías, y recientemente con el Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) 5, en Veracruz, donde actualmente tienen clases en línea.
A nivel estatal, han trabajado en el Reclusorio Oriente, la prisión varonil de Santa Martha Acatitla, en el módulo de alta seguridad, así como en un centro de reclusión femenil en Nezahualcóyotl, y en el penal de Coatzacoalcos, Veracruz.
En las evaluaciones que realizan sobre la actividad, las personas privadas de libertad que han practicado yoga señalan que han tenido efectos como “respirar más relajadamente, desestresarme y pensar positivamente”.
Otros reportan que les “enriquece el alma”, o que cuando practican se sienten rodeados “por un campo de energía positiva protegido de las vibraciones negativas de la vida de la prisión”, y que se sienten más sanos, logran concentrarse mejor y presentan menos insomnio.
Además de dar clases de yoga en prisiones, el proyecto certifica a instructores, pero también a personas que estuvieron privadas de la libertad, en albergues, o cualquier contexto de encierro o de violencia, para que se dediquen a brindar acompañamiento en esta práctica a personas que han vivido situaciones de trauma.
En estas certificaciones, los instructores no solo enseñan los valores del “karma yoga”, o práctica “de servicio”, como apoyo comunitario, sino que reflexionan sobre los contextos de criminalización y población en prisiones, adiciones, clasismo, sexismo y salud mental.
Círculos de paz
Sergio está a punto de cumplir 50 años, de los cuales, la mitad, estuvo preso en varias cárceles de los Estados Unidos, y fue en una de ellas donde comenzó a practicar yoga y conoció la justicia restaurativa.
“Fue hermoso porque entendí que uno como persona puede decidir cosas saludables. Me di cuenta que muchos decimos que cometemos errores, pero tenemos que verlos como decisiones mal tomadas en su momento, sin excusas ni culpar a otros… y también trabajamos el tema del daño que se causó a las víctimas”, señala.
“Al principio está uno renuente, no quiere aceptar sus errores. Sin embargo, con las pláticas y los ejercicios que vamos haciendo vamos aprendiendo que cometimos crímenes, tomamos malas decisiones, pero nunca dejamos de ser humanos”, explica Sergio.
En estos conversatorios entre personas presas, y algunas que han obtenido su libertad, Sergio cuenta que se dio cuenta de “que quien estaba mal era yo, no las circunstancias. Que no fue la forma en que crecí ni las personas que estaban a mi alrededor. Fueron una influencia, pero las decisiones siempre fueron y son mías. Ahora asumo la completa responsabilidad y eso me ayuda a concientizarme, a saber el valor que tengo como persona y de quienes afecté”.
Al salir de prisión, dice que le ha costado trabajo retomar su vida en México y volver a encontrar un empleo, pero consiguió trabajo en el Hotel Hilton, como parte del servicio de meseros en fiestas, aunque este quedó suspendido por la pandemia, y desde entonces no ha conseguido otra fuente de ingresos estable. En casi todos lados le niegan la oportunidad por falta de documentos y cuando saben que estuvo preso.
“Ha sido complicado para mí, sin embargo”, -concluye- “el haber tomado la ayuda de los círculos de paz y el yoga me ayudaron a salir de prisión emocionalmente fortalecido, porque no me he dado por vencido. Es difícil, pero puedo salir adelante y sé que tarde o temprano se va a presentar una oportunidad de trabajo. Por ahora, hago esto voluntariamente, así me ayudo yo, y al mismo tiempo puedo influenciar a alguien”.
Si te interesa conocer más sobre esta iniciativa, consulta el manual “Yoga y meditación para personas privadas de la libertad en México”, publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Proyecto Yoga en Prisiones México y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Eréndira Aquino. animalpolítico.com. México. 19/09/21
https://www.animalpolitico.com/2021/09/yoga-prision-esperanza-construir-paz-repensar-justicia/

1694. "La Justicia Restitutiva es esencial para la reconciliación, la prevención de conflictos y la creación de sociedades basadas en la equidad, la igualdad, el respeto y la solidaridad”: António Guterres


Guterres: Los jóvenes representan la primera línea de lucha contra el racismo
El racismo "perpetúa la desigualdad, la opresión y la marginación" asegura el titular de la ONU en la jornada de la ONU dedicada a acabar con esta lacra. Por su parte, la responsable de velar por los derechos humanos en el mundo afirmó que es "imprescindible" acabar con la violencia policial en el marco de la discriminación racial.
El Secretario General de la ONU subrayó el destacado rol que juegan los jóvenes, cuyas actitudes y comportamientos “marcarán la forma y el aspecto futuros de nuestras sociedades”, en la lucha contra el racismo y les emplazó a enseñar a todo el mundo “que todas las personas nacen iguales”. “La supremacía racial es una mentira maligna. El racismo mata”, resaltó el titular de la ONU.
En su mensaje en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial que se celebra cada 21 de marzo, António Guterres recordó que durante el año pasado, y tras el asesinato del ciudadano estadounidense George Floyd, se sucedieron múltiples movilizaciones antirracistas en todo el mundo que buscaban “protestar contra la cruel pandemia mundial del racismo”.
“Reconoció el racismo como lo que es. Peligroso, abominable, repulsivo y ubicuo. El racismo es un mal mundial profundamente arraigado. Trasciende generaciones y contamina sociedades. Perpetúa la desigualdad, la opresión y la marginación”, denunció.
El titular de la ONU llamó a condenarlo “sin reservas, sin vacilaciones y sin condicionamientos” dondequiera que lo veamos.
El racismo, una triste realidad vigente
Unas horas más tarde y ante los Estados miembros de la Asamblea General, Guterres retrocedió al pasado y recordó los orígenes de la celebración de este Día, cuando el 21 de marzo de 1960 la policía sudafricana mató a 69 personas que participaban en una manifestación pacífica contra las leyes racistas del apartheid.
"Hoy, el apartheid está muerto. Pero, lamentablemente, el racismo sigue vivo, en todas las regiones y en todas las sociedades”, alertó.
El Secretario General destacó que gran parte del racismo actual se asienta “en siglos de colonialismo y esclavitud” y que se traduce en la “omnipresente discriminación y exclusión” que padecen las personas afrodescendientes, o la “injusticia y opresión” que sufren los pueblos indígenas y otras minorías étnicas.
Añadió que el racismo y la discriminación también son patentes “en el antisemitismo, el odio antimusulmán, el maltrato a algunas comunidades cristianas minoritarias y otras formas de intolerancia y xenofobia”, o contra las personas de ascendencia asiática a las que se acusa de injustamente por la aparición del coronavirus.
La importancia de la justicia restitutiva en la reparación de los errores del pasado
Guterres aprovechó la efeméride para recordar que la celebración este año del vigésimo aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban nos dan la oportunidad de evaluar honestamente “dónde estamos y hacia dónde tenemos que ir”.
A continuación, recordó la necesidad de combatir el racismo a diario y a todos los niveles, especialmente en el reconocimiento de las injusticias históricas que han contribuido “a la pobreza, al subdesarrollo, a la marginación, a la exclusión social y a la inestabilidad de las personas y de los países”.
“Es hora de reconocer y reparar los errores de antaño y revertir sus consecuencias. La justicia restitutiva es esencial para la reconciliación, la prevención de conflictos y la creación de sociedades basadas en la equidad, la igualdad, el respeto y la solidaridad” y “puede ayudar a reparar el contrato social entre las personas y el Estado”.
Finalmente, destacó que, en un contexto de sociedades progresivamente más multiétnicas, multirreligiosas y multiculturales, es necesaria una mayor inversión política, cultural y económica en inclusión y cohesión.
“Tenemos que aprovechar los beneficios de la diversidad en lugar de percibirla como una amenaza”, resaltó.
Violencia policial: Hay que abordar el racismo dentro de todas las instituciones
Por su parte, la Alta Comisionada de la ONU para los derechos Humanos abordó el tema de la brutalidad policial y la discriminación racial contra los afrodescendientes durante una presentación ante el Consejo de derechos Humanos.
Michelle Bachelet calificó como “imprescindible” el hecho de acabar con la violencia policial, pero indicó que ésta no dejará de producirse a menos que tratemos la problemática del racismo dentro de cada institución.
“Sin embargo, no tendremos éxito en este empeño hasta que nos demos cuenta de que la impunidad de la violencia ejercida por la policía y otros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley contra los afrodescendientes no surge en el vacío; que las autoridades policiales y judiciales son un reflejo de nuestras sociedades; y que, a menos que abordemos el racismo sistémico dentro de todas nuestras instituciones, nunca podremos "arreglar" a la policía por sí sola”.
Bachelet explicó que la semana pasada se reunió con familiares de víctimas asesinados por las fuerzas del orden.
“Su valor y sus descripciones del impacto y el trauma continuo de perder a su hijo o hermano de forma tan repentina y violenta me afectó profundamente”, dijo.
También indicó que cree que el juicio por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos representa “una oportunidad crucial y definitoria para la justicia” que se ha denegado a muchas otras familias.
“Para terminar con las injusticias raciales entre las fuerzas del orden, no podemos ver simplemente la punta del iceberg, tenemos que abordar la masa que está bajo la superficie”, señaló.
Bachelet anunció que el próximo mes de junio presentará un informe al Consejo donde recomendará un “programa de cambios transformadores” que sirva para acabar con el racismo sistemático y la brutalidad policial contra africanos y afrodescendientes, y para promover la rendición de cuentas y la reparación de las víctimas.
También analizará las respuestas de los gobiernos a las recientes manifestaciones en favor de la justicia racial, e incluirá informes sobre el uso innecesario y desproporcionado de la fuerza contra los manifestantes, los transeúntes y los periodistas por parte de las autoridades, así como amenazas más generales a los afrodescendientes y a otras personas opuestas al racismo.
Naciones Unidas. (2021, 19 Marzo). Guterres: Los jóvenes representan la primera línea de lucha contra el racismo. Centro de Noticias de las Naciones Unidas. Recuperado el 21 de Marzo en 
https://news.un.org/es/story/2021/03/1489732

929. ¿Paz en el 2014?

Bogotá, Colombia. El desafío más grande de Colombia para el 2014 es continuar avanzando en la construcción de la paz, para lo cual se debe lograr la firma del acuerdo con la guerrilla que ponga fin al conflicto armado que ha asolado los campos y la ciudades colombianos desde hace más de 60 años.
Pero no hay que ilusionarse ni tener falsas expectativas. Si se firma ese acuerdo en La Habana y se logra que la guerrilla cambie los fusiles por los votos y la lucha armada por la contienda democrática como camino para cambiar la sociedad, se habrá dado un paso fundamental para acabar con la violencia; pero la paz no estallará al otro día, ni por arte de magia desaparecerán todas las causas que han alimentado el conflicto interno, ni se sanarán milagrosamente las heridas de tantos años de guerra.
Construir la paz es un proceso largo y complejo que requiere muchas acciones y políticas para lograr un manejo exitoso del post-conflicto. Dos de estas, muy interconectadas, son la búsqueda de la justicia y el desarme de los espíritus.
“Si vis pacem cole iustitiam”, decían los romanos. Si quieres la paz cultiva la justicia. Es la verdad y la reparación a las víctimas, es decir la justicia restaurativa que reconozca y compense las atrocidades de la guerra, pero también la justicia social, porque mientras subsistan las enormes desigualdades económicas que mantienen a millones de colombianos en la miseria no habrá garantías de una paz duradera.
La otra cara de la moneda de la restauración, como lo enseñó Mandela con su vida, es el perdón, es decir no solo dejar las armas sino desarmar los espíritus para romper la espiral del conflicto: actos violentos de venganza contra la violencia, que generan nuevos actos de revancha y así hasta que la regla del “ojo por ojo” nos deje a todos ciegos
Para fortuna del país tenemos muchos ejemplos de personas que han sido víctimas directas de las atrocidades de la guerrilla, pero que han tomado la decisión de perdonar y jugársela por la paz.
Un Alejandro Eder, cuyo abuelo fue uno de los primeros secuestrados y asesinados por la FARC y hoy dedica su vida a la reintegración a la sociedad de guerrilleros y paramilitares; un Juan Fernando Cristo, cuyo padre fue asesinado por el ELN y ha sido el gran impulsor de la reparación a las víctimas y el marco jurídico para la paz; un Aníbal Gaviria, hermano del gobernador de Antioquia asesinado por las FARC junto con Gilberto Echeverri quién dio hasta su vida luchando por la paz, y que sigue trabajando por la no violencia y la pacificación de su región.
Así como ellos, miles de víctimas exigen verdad y reparación, pero están dispuestas al borrón y cuenta nueva que permita, como en Sudáfrica, construir una patria en que todos puedan convivir. Pero también hay muchos que mantienen su dolor a flor de piel y quieren continuar la guerra hasta acabar con quienes lo causaron.
Mauricio Cabrera Galvis. Vanguardia.com. 29/12/13

898. Justicia sin venganza: su lección para superar la violencia del pasado

Madrid, España. Las escenas eran desgarradoras. Una viuda que grita de pena, mientras el verdugo de su marido confiesa, entre lágrimas, cómo lo mató y quemó su cuerpo. O un anciano que con un hilo de voz señala al policía que lo torturó hasta dejarlo inválido. Y el niñito zulú que cuenta que de su padre sólo recuerda la imagen de un hombre apaleado en el suelo por tres policías blancos.
Un día tras otro, durante tres años, 21.000 personas construyeron el mayor relato de las atrocidades de casi 50 años de segregación y represión en Sudáfrica. Fue una de las jugadas más significativas de Nelson Mandela cuando llegó al poder tras pasar 27 años en prisión por motivos políticos: promover la justicia sin venganza.
"Vamos a mirar al monstruo a los ojos", les dijo Mandela, con el tono solemne que usaba para las ocasiones trascendentales, a la veintena de personalidades que convocó en 1995 para la delicada misión de lidiar con el pasado traumático del apartheid.
Con el arzobispo Desmond Tutu como presidente, nacía la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, una corte itinerante que, entre 1996 y 1998, recorrió ciudades, pueblos y aldeas para escuchar a las víctimas y también a los verdugos. Quienes confesaran públicamente los crímenes políticos y dieran toda la información que estuviera en su poder quedarían en condiciones de solicitar una amnistía.
"No era la justicia como la conocíamos. La clave era el perdón y no el castigo. Algo había que hacer con los crímenes del apartheid. La amnistía no era una solución y abrir una catarata de juicios podía impedir el gran objetivo de la unificación de Sudáfrica", recuerda la argentina Mary Burton, radicada en Sudáfrica en los años 60, a quien Mandela nombró en aquella comisión en gratitud por décadas de lucha contra el apartheid.
Las audiencias de la comisión se limitaron a los crímenes cometidos entre 1960, cuando se radicaliza la represión del régimen de segregación a la mayoría negra, y el inicio de la democracia, en 1994. Las víctimas contaban sus historias delante de la comisión y de los verdugos que se prestaban a participar del proceso.
El arzobispo Tutu recorrió el país y escuchó todos los testimonios. Se llevaba cada tanto las manos a la cabeza y lloraba, desbordado por la maldad. "Mi trabajo era estrangularlos y después quemarlos para que no se supiera nada más de ellos", relató el policía Joe Mamasela en una de las audiencias, en Port Elizabeth.
Delante de él, estaban los familiares de los Pebco Three, tres famosos activistas antiapartheid desaparecidos en 1985 y cuyos cuerpos pudieron ser hallados tras las audiencias. Ésa y centenares de escenas parecidas se veían a diario en la TV. Horas y horas de confesiones, llanto y horror.
"El corazón se me iba con las mujeres -recuerda Pumla Gobodo, otra de las integrantes de la comisión-. Ellas llegaban allí a contar la pérdida de sus hijos, de sus esposos, pero pocas veces hablaban de ellas. Cuando les preguntábamos terminaban contándonos las vejaciones a las que ellas mismas eran sometidas."
Mandela siguió obsesivamente el desarrollo de las audiencias. Fue enfático en la directiva de abrir procesos contra los activistas de su partido que habían cometido atentados y violaciones de los derechos humanos en la lucha contra la tiranía racial.
Aplicó el ubuntu, la filosofía ancestral de los xhosa, su etnia. Una forma de entender al ser humano en relación con los demás: "Yo soy lo que soy en función de lo que todos somos", podría ser una traducción de ese principio rector de la política que instauró Mandela.
La comisión fue criticada por muchos sectores que consideraban que no podía haber perdón sin castigo. También suele marcarse el incumplimiento de otro de los objetivos: la indemnización a las víctimas. Los defensores de la idea siempre destacaron el alivio que significó, para una sociedad oprimida durante décadas, contar sus dramas. "Fue un ejercicio tremendamente sano que, entre otras cosas, obligó a los blancos a entender todas las atrocidades que se hicieron para defender sus privilegios. Y les dio a las víctimas la oportunidad de recuperar el equilibrio", resume el escritor británico John Carlin.
Antes de dejar el poder, Mandela recibió de Tutu libros con el contenido de las audiencias de la comisión. "Juntos hemos superado el legado de nuestro pasado violento e inhumano", dijo el líder aquel 29 de octubre de 1998. Y lo coronó con una promesa que hasta el día de su muerte pudo cumplir: "Nunca, nunca, nunca más esta bella tierra será sometida a la opresión de unos sobre otros"
Martín Rodríguez Yebra. La Nacion.com.ar. 06/12/13
http://www.lanacion.com.ar/1645147-justicia-sin-venganza-su-leccion-para-superar-la-violencia-del-pasado

755. "La Paz es un derecho colectivo; la Justicia, uno individual"

 
Ante la Corte, el representante de Naciones Unidas para Colombia se refirió al marco para la paz.
Bogotá, Colombia. El representante de la Alta Comisión para los DD. HH. de la ONU en Colombia, Todd Howland, intervino ante la Corte Constitucional, luego de la extensa jornada en la que también participaron el presidente Juan Manuel Santos, el fiscal general Eduardo Montealegre, el procurador Alejandro Ordóñez, congresistas y magistrados, quienes discutieron el marco jurídico para la paz, cuya constitucionalidad fue demandada y que serviría como base legal en caso de alcanzar un acuerdo de paz con las Farc.
Howland afirmó que prefiere hablar de justicia postconflicto y no de justicia transicional. En el caso colombiano, la primera recomendación que les hizo a los magistrados es que analicen que en la mesa hay “una mezcla de normas legales y objetivos, y no todos están articulados”.
El representante de la ONU para los DD. HH. en Colombia reconoció que en el tema no hay todavía estudios ni hechos concretos que digan qué hay que hacer en casos como el que pretende implementar Colombia.
Para Howland, hay que priorizar y aplicar la justicia restaurativa, y que esa fomente la reconciliación, aunque aclaró que no es fácil instaurar el modelo.
“Tiene que haber un compromiso de quienes violaron los Derechos Humanos para que no lo sigan haciendo”, agregó, y afirmó que no se pueden repetir los errores que se cometieron en justicia y paz.
Hay dudas con el posconflicto
“No sabemos qué va a pasar con todos los desmovilizados de las Farc y una justicia restaurativa tardaría mínimo 5 años para implementarse”, fue otra de las afirmaciones de Howland ante la Corte.
Para el representante de la ONU, “la paz es un derecho colectivo, mientras la justicia es un derecho individual”.
Howland señaló que no se sabe cuántos casos van a ser seleccionados, y por ello es prematuro hablar de impunidad o tener un panorama claro de lo que va a pasar. Según Howlando, las más de 5 millones de víctimas demuestran que ya hay “impunidad de facto”.
Aclaró que no puede haber amnistía, ni indulto, por lo tanto los mecanismos que se apliquen deben responder a todas las violaciones. “Se deben definir las víctimas y los mecanismos que se van a aplicar. También definir cuáles son los objetivos de la paz, y primordialmente que no haya repetición”.
El Tiempo.com. 25/07/13
http://www.eltiempo.com/justicia/marco-para-la-paz-representante-de-la-onu-en-corte-constitucional_12948232-4

369. Peace works


Chicago, Estados Unidos. La práctica de realizar ‘Círculos de paz’ y la filosofía de la justicia restaurativa, para resolver conflictos a través del diálogo y no de la fuerza, ya se aplica en escuelas con alta población hispana.
Nancy Nasko es directora de la escuela primaria St. Pius V, en la que la mayoría de la población estudiantil es hispana. Ella está convencida de que sí se pude cambiar el rostro del barrio de Pilsen por medio de programas que apuesten por el desarrollo integral de los jóvenes.
Desde hace un mes funciona en dicha escuela un programa de talleres llamado ‘Peace works’, auspiciado por la Universidad de Marquette, situada en Milwaukee.
"Muchos niños en la comunidad están envueltos en pandillas y en diferentes tipos de violencia; entonces este programa les ayuda a no involucrarse en actos negativos. Durante los talleres hay oportunidad de diálogo, de hacer preguntas, de expresar sus puntos de vista y esto es justamente lo que los jóvenes necesitan para lograr un cambio”, comentó Nasko a La Raza.
Con el afán de prevenir la violencia juvenil, este programa se basa en el desarrollo positivo de la sociedad y en la trasformación de la conducta de los estudiantes en el aspecto interpersonal y de grupo. Además, el programa permite aprender las destrezas básicas de la mediación.
“Nuestro trabajo está basado en la filosofía de la justicia restaurativa y en el método de prácticas de ‘Círculos de paz’. Dicha filosofía tiene sus raíces en las comunidades indígenas de Norteamérica, en las cuales los conflictos se resolvían a través del diálogo y no de la fuerza”, dijo a La Raza Henry Cervantes, entrenador de jóvenes del mencionado programa.
Trabajo en conjunto
“En la justicia restaurativa nosotros no vemos a la persona como alguien malo o problemático, sino más bien lo tratamos como un miembro de nuestra comunidad. Aquí tratamos de resolver el conflicto tomando la palabra del maestro, de la directora, de la víctima, del victimario y de los amigos de ambas partes, así que entre toda la comunidad trabajamos juntos para solucionar el problema a través de la presencia y la palabra”, enfatizó Cervantes.
‘Peace works’ se ha implementado en la escuela primaria San Procopio, la secundaria Cristo Rey y la escuela primaria St. Pius V, todos en Pilsen.
“Estamos empezando con estos centros educativos pero planeamos expandir esta iniciativa a más escuelas de Chicago”, dijo Cervantes.
Los talleres son integrados a las materias y se dan dentro del salón de clase, tres veces por semana y durante un total de 20 horas semanales. Las charlas son en inglés y en español.
“A los estudiantes se les enseña que el tomar buenas decisiones no sólo los convierte en excelentes personas, sino que también pueden llegar a ser líderes que promuevan la paz en su comunidad”, puntualizó Nasko.
Belhú Sanabria. La Raza Noticias. 8/11/2011.

368. La Resolución de Conflictos en la Reforma Constitucional del 2008



Paz en la Sociedad Contemporánea
La Resolución de Conflictos en la Reforma Constitucional del 2008
José Zaragoza Huerta
Sin duda que la reforma constitucional del año 2008 denominada de seguridad y justicia introduce un paradigma en la solución de conflictos que se presenta entre las personas y que son sometidos a un tercero en este caso, al estado para su resolución.
Cada vez que se da la resolución jurisdiccional en la cual una de las partes del conflicto debe someterse a la solución del mismo queda, en la mayoría de las ocasiones en desacuerdo con la misma.
Ante esta situación el legislador mexicano eleva a rango constitucional la justicia restaurativa, que no es otra cosa que pretender que las cosas vuelvan hasta antes del conflicto que se somete a una resolución.
En este sentido toma protagonismo la vía por la cual se acede a la misma esto es los métodos alternos de solución de conflictos que, con independencia de cualquier otra terminología, su fundamentación es el acuerdo de voluntades entre las partes de un conflicto, es decir que, paradójicamente esta reforma “penal" se sustenta en un principio de derecho civil donde la voluntad de las partes es la máxima autoridad. Esto es, que hoy más que nunca se observa en la mencionada reforma el principio de última ratio del derecho penal donde la subsidiariedad y fragmentariedad son premisas centrales.
Mucho se ha dicho que el aporte de esta reforma implica el la resolución de conflictos a través de juicios orales lo cual es erróneo pues la innovación es precisamente no ir al propio juicio oral en la medida de lo posible y que, por el contario esto se pueda resolver antes del mismo por tanto, habrá que adecuar los modelos educativos e incidir en la cultura ciudadana de la solución de conflictos a través del avenimiento, del acuerdo, del consenso y no de la confrontación.
Se ha demostrado estadísticamente que a partir de dicha reforma los estados que ha iniciado su andadura tienen un mayor índice de solución de conflictos que son sometidos vía los MASC.
Para ir finalizando no queremos perder la ocasión para reiterar que las modernas sociedades apuestan, en definitiva por estas vías, siendo necesario entonces, que la reforma constitucional permee en todas las entidades pues de lo contrario, se deja en un estado de indefensión y de falta de de acceso a la justicia a la ciudadanía, lo que viene a vulnerar sus derechos humanos que, por cierto, también cobran protagonismo a partir de la reforma constitucional del presente año.
José Zaragoza Huerta. Doctor en Derecho por la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid, España. Maestro en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Licenciado en Derecho por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Autor de numerosas publicaciones entra las que destacan los libros: "Los Derechos Humanos en la Sociedad Contemporánea", "Derecho Penitenciario Español", "El Sistema Penitenciario Mexicano" y "Los Derechos Humanos de las Reclusas" publicados por editorial La&Go, Lazcano y Porrúa respectivamente. Conferencista en Chile, España, Italia, Bolivia, R. Dominicana, Estados Unidos de América y México. Actualmente Presidente del Comité Doctoral de la Facultad de Derecho y Criminología de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Responsable de la línea de investigación en Derecho Penitenciario, Derecho Penal y Criminología de la UANL. dr.zaragoza@yahoo.com.mx 

348. Invita a escuelas a inculcar la paz


Monterrey, Nuevo León. Durante varios años, Enrique Chaux ha trabajado para hacer de su patria, Colombia, un lugar libre de violencia.
La apuesta de este Doctor en Educación por la Universidad de Harvard es que los niños y las niñas vivan desde hoy en las aulas las prácticas que los convertirán mañana en ciudadanos responsables y pacíficos.
Chaux creó en Bogotá en el 2005 Aulas en Paz, un programa que desde hace tres años se aplica en 13 escuelas de Nuevo León para que los estudiantes aprendan habilidades básicas para lograr una convivencia armoniosa dentro y fuera de la escuela.
Actuar de la manera en que deberían hacerlo afuera del salón de clases y que replicarían al convertirse en adultos implica el manejar conflictos de una manera pacífica, frenar situaciones de abuso o bullying y llegar a consensos, señala el investigador colombiano.
Desde pequeños, deben aprender, también, a defender sus derechos y los de aquellos que son vulnerados, indicó Chaux, quien estuvo ayer en Convex para ofrecer la conferencia "Empoderamiento para la convivencia pacífica", organizada por la asociación civil Via Education.
A la charla asistieron padres de familia y maestros.
El también investigador de la Universidad de los Andes en Bogotá dijo que disminuir la violencia, como la que vivó Colombia en los 90 o la que México sufre actualmente, no se logra de la noche a la mañana, pero sí se puede comenzar ahora y hay un lugar perfecto para ello: la escuela.
"Quizás la contribución mejor de la educación es ayudar a que los mismos estudiantes desarrollen las capacidades para que en sus vidas cotidianas no promuevan la violencia, sino maneras pacíficas de relacionarse", expresó.
"Si eso se logra desde temprano, en los primeros años, en las escuelas y colegios, podríamos esperar que en unos años haya una cultura que no valore la violencia, sino que valore la paz", dijo en entrevista.
El programa Aulas en Paz implica capacitación de profesores en temas como mediación, dinámicas con alumnos y diálogos con padres de familia, no sólo para prevenir violencia, sino incluso actuando en lugares donde ya existe.
Con este programa, en Colombia hay escuelas en donde se ha reducido la cantidad de estudiantes involucrados en actos violentos. Del 30 al 20 por ciento, comentó Chaux.
Aulas en Paz, dijo, está diseñado para desarrollar, principalmente, la asertividad y la empatía en los menores.
"Queremos que cuando los niños vean que hay situaciones de maltrato sientan que tienen una responsabilidad frente a esas situaciones y que tienen que actuar para frenarlas", explicó.
Entre las acciones de su programa está no sólo la identificación de alumnos con conductas violentas, sino también de aquellos calificados como "prosociales", es decir, que tienen la facilidad y la actitud para fungir como mediadores.
También se realizan ejercicios para aprender a escuchar.
Chaux dio un ejemplo sencillo: en un diálogo, un chico no puede responder si antes no repite o parafrasea la idea o postura de su contraparte.
Otra dinámica es el juego de roles, pedir a los estudiantes que supongan situaciones y que todos, en algún momento, sean mediadores en conflictos simulados o reales. Esto los sensibiliza.
"También se practica la justicia restaurativa", explica Chaux, "que es cuando los estudiantes hacen un daño a otros. Pensar qué tipo de daño genero y qué puedo hacer para reparar ese daño; desde ofrecer una disculpa hasta reparar un objeto o conseguir más tiempo de clase".
Para Chaux, no es suficiente declarar en el colegio una semana o un mes dedicado a un valor, como la tolerancia o el respeto.
"He visto con preocupación que en muchas escuelas definen su programa de formación ciudadana en términos de algunos valores, y lo único que terminan haciendo es repitiendo discursos de por qué son importantes los valores", señaló.
"Hay canciones, carteleras, premios, pero sólo se logra que los estudiantes recuerden ese valor y repitan el discurso de que es bueno ser tolerante, honesto, pero se queda en discurso. Les falta la práctica".
El bullying, ejemplifica, no se resuelve sólo hablando del respeto.
"Se tiene que desarrollar la empatía, que sienta el estudiante algo por quien está siendo maltratado. Asertividad en las víctimas, que no se queden paradas, que pongan freno, sin responder con agresión, y asertividad en todos los que están a su alrededor para que intervengan".
Así lo dijo:
"Quizás la contribución mejor de la educación es ayudar a que los mismos estudiantes desarrollen las capacidades para que en sus vidas cotidianas no promuevan la violencia, sino maneras pacíficas de relacionarse".
- Enrique Chaux
Fundador de Aulas en Paz
Daniel Santiago. El Norte.com. 28/9/2011

337. Hacia la Cultura del Perdón

México, Distrito Federal. Eduardo Garza, escritor y profundo humanista, esperaba la asistencia de 150 personas cuando organizó la conferencia “Hacia una cultura política de perdón y reconciliación”, del colombiano Leonel Narváez, que tuvo lugar ayer en la Ciudad de México. Llegaron 500. Y es que este sociólogo y sacerdote misionero, cuyo papel ha sido determinante en el proceso de pacificación de su país como facilitador de las negociaciones entre el gobierno y las FARC, se atreve a proponer: “Contra la irracionalidad de la violencia, la irracionalidad del perdón”.
Como presidente de la Fundación para la Reconciliación, Narváez ofrece una alternativa no violenta de resolución de conflictos. Quitarle el monopolio “del perdón” al confesionario para transformarlo en herramienta social, política y espiritual es uno de los caminos indispensables de la pacificación duradera. Y sus Escuelas de Perdón y Reconciliación han capacitado a profesores de 450 escuelas colombianas y a 82 mil personas a lo largo de Latinoamérica.
Su compromiso es desarrollar una “agenda de las Américas para la reconciliación”, por lo que “iremos al barrio, a las instituciones educativas, a las organizaciones empresariales, a los grupos religiosos, a las comunidades étnicas, a la nación, a la cárcel… a todos los lugares en donde restaurar heridas y promover la reconciliación sea posible”.
La de Narváez, con posgrados en Cambridge, es una propuesta desarrollada con un grupo multidisciplinario en Harvard: “Sin perdón y reconciliación no hay paz, colectivo que no perdona se queda atrapado en el pasado”.
“Hoy asistimos a una mundialización de la rabia. La rabia que produce la inequidad social, la rabia de lo más pobres del planeta. En países como México, donde la desigualdad es escandalosa, el narcotráfico aprovecha la rabia de los pobres para hacerlos adictos, armarlos y crear grupos delincuentes”. Los grandes capos no matan, mandan a los otros a matar. Y lo más pavoroso, advierte, es la generación de una narcomentalidad: “Tener rápido, mucho y como sea”. Vencer esa mentalidad no es fácil, es un tema de educación y cultura cuyo proceso puede llevar de diez a 15 años.
Viene de Monterrey, en donde hace cinco años advirtió síntomas de lo que sucede hoy. Ahora que vio a la gente encerrada en sus casas les dijo: “El miedo es el peor consejero. Tenemos que salir a las calles y posesionarnos del espacio público. En segundo lugar: influyamos políticamente para que la policía, el Congreso y los jueces no sigan corrompiéndose”.
En Colombia, cuenta, hay en la cárcel 120 congresistas que estaban involucrados en el narcotráfico y en el paramilitarismo. Y sugiere: para los grandes capos, justicia implacable. Para los pequeños, beneficios jurídicos a cambio de que confiesen y entreguen las armas. La cárcel no es un éxito sino un fracaso y encerrar corruptos es sólo una parte de la solución. El gobierno y las empresas deben ir mucho más allá con obras significativas en las colonias pobres de las ciudades, obras que den trabajo a la gente.
El nivel de criminalidad de México, dice, es menor al de otros países de Latinoamérica, “pero es más estridente, más macabro, y llega a niveles de crueldad que ni en Colombia se han visto”. Por eso es fundamental la educación para la no venganza. En el proceso de perdón y reconciliación propone dar prioridad a la víctimas sobre los victimarios. Y es que las estadísticas muestran que buena parte de los victimarios fueron antes víctimas que no lograron elaborar sus rabias y odios.
“El perdón es un aseo cotidiano del corazón, una herramienta de altísima tecnología de comunicación y de refinamiento político. El que perdona se posesiona políticamente y puede decir que trascendió a su papel de víctima, que salió victorioso.”
Una Procuraduría de Atención a las Víctimas del Delito, como la recién creada por la Presidencia de México, corre dos riesgos a su manera de ver: el de que las víctimas se queden víctimas y se aprovechen del Estado indefinidamente. Y el de la revictimización, ante la posibilidad de que, a la larga, no se haga nada.
No hay perdón y reconciliación sin justicia y verdad, asegura Narváez con toda su experiencia a cuestas, incluyendo diez años en África.
En Colombia se ejercen cinco normas para la reconciliación política: saber la verdad (quién mató, por qué y dónde quedaron los restos de las víctimas); justicia, reparación y pacto de que nunca volverá a suceder. Cita a Hannah Arendt: “El perdón es liberarse de la irreversibilidad del pasado. Se hacen acuerdos para cancelar la impredictibilidad del futuro”.
La gran violencia es la suma de las pequeñas violencias de nuestras casas, escuelas, fábricas y calles. Narváez hace hincapié en el desarme del lenguaje y la necesidad de la palabra dulce, asertiva, que no cultiva el odio ni el resentimiento, que construye y asciende a la persona. Una mala educación también genera violencia o impide que se supere la memoria de una experiencia dolorosa. En el ejercicio del perdón, las personas con rabia cambian su narrativa y hasta su lenguaje corporal.
“Las aulas están llenas de posibles criminales y zetas en potencia a quienes urge la palabra dulce y el abrazo. Enseñemos matemáticas para aprender a perdonar y geografía para generar compasión”.
En Colombia la política de perdón y reconciliación ya dio resultados significativos. En México, “lo buenísimo de lo malísimo”, celebra Narváez, es la cantidad de iniciativas de paz que se están generando. Porque “la paz es mucho más que el silencio de los fusiles. La paz es sanar el corazón”.
Para el futuro de la humanidad, este sociólogo anuncia, con toda la seriedad posible: “la etapa de lo femenino”. Hoy en día, 80 por ciento de los científicos se dedican a crear armas y el mundo en manos de los “machos” ha generado guerras desde tiempos inmemoriales. Es hora, dice, de potenciar los valores femeninos que todos tenemos para iniciar una nueva etapa de justicia restaurativa. Una era de bondad y paz duradera.
Adriana Malvido. Cambio y fuera. 14/9/2011. adriana.neneka@gmail.com

"Imposible alcanzar la paz sin un verdadero arrepentimiento de los daños causados"

San Sebastián, España. El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha considerado que es "muy difícil, por no decir prácticamente imposible", alcanzar la "deseada" paz sin un "verdadero arrepentimiento por la violencia y los daños causados" ya que ésta "no tendría unas bases firmes si estuviese fundada en meros cálculos estratégicos de efectividad".
En ese sentido, ha señalado que "todos sin excepción" deben hacer su contribución a la paz. Asimismo, ha remarcado que las víctimas del terrorismo "no deberían ser percibidas jamás como una presencia embarazosa en un proceso de pacificación" sino que, al contrario, "su necesaria participación está llamada a ser una garantía de la verdadera paz".
Munilla ha presidido en la Basílica donostiarra de Santa María la Eucaristía del Día de San Sebastián, patrono de la ciudad, donde ha hecho referencia al último comunicado de ETA, en el que la organización armada declaraba un alto el fuego general, verificable y permanente.
En ese sentido, ha señalado que la sociedad vasca "ha experimentado unos sentimientos ambivalentes ante ese anuncio: la alegría y la esperanza por el alto de la violencia, pero también la decepción por la oportunidad perdida, cuando muchos esperaban la desaparición definitiva del terrorismo".
A su juicio, todos "sin excepción" tienen que hacer su contribución a la paz, tanto la clase política, las fuerzas de seguridad, el sistema judicial y penitenciario, los medios de comunicación, la Iglesia y todos los ciudadanos. "El mayor aporte que podemos hacer cada uno de nosotros a la causa de la paz, es vivir con intensidad y fidelidad, al servicio de la sociedad, la vocación que Dios nos ha dado a cada uno", ha considerado.
De este modo, ha apuntado que los políticos deberán aportar "en la búsqueda del bien común", los magistrados "discerniendo con independencia y conforme a criterios de justicia y equidad", los cuerpos y fuerzas de seguridad, "luchando honesta y eficazmente contra el crimen", el régimen penitenciario, "caminando hacia una justicia restaurativa" y los medios de comunicación, "informando con objetividad y espíritu constructivo".
Contribución de la Iglesia
El prelado donostiarra ha considerado que la mayor contribución de la Iglesia a la paz es "la llamada a la conversión, que incluye el arrepentimiento y la petición de perdón" y ha subrayado que "es muy difícil, por no decir prácticamente imposible, alcanzar la deseada paz, sin un verdadero arrepentimiento por la violencia y los daños causados" porque "la paz no tendría unas bases firmes si estuviese fundada en meros cálculos estratégicos de efectividad".
"No podemos aceptar el pensamiento de quienes afirman que la violencia tuvo su razón de ser en otro contexto, pero que en el momento presente ha dejado de tenerlo. Quienes así sienten y piensan, no sólo corrompen el mismo concepto de la paz, sino que la fundan sobre bases inestables", ha insistido.
Munilla ha afirmado que si la violencia no tiene razón de ser hoy, "es que no la ha tenido nunca", al tiempo que ha manifestado que es "necesario empezar por purificar todas las imágenes idealizadas o románticas elaboradas en la historia de la humanidad en torno a episodios violentos".
En su opinión, la violencia "nada tiene que ver con la valentía y el arrojo, sino con la cobardía y el recelo". "En el fondo, tenemos que llegar a entender que la violencia es el miedo a las ideas de los demás, combinado con la poca fe en las propias", ha añadido.
El obispo donostiarra ha afirmado que para entender la "gravedad" de la violencia "es básico tener la capacidad de ponernos en el lugar de quienes la padecen". Además, ha dicho ser consciente de que "algunos juzgarán que esta aportación que hace la Iglesia, es equiparable, en términos populares, a un empezar la casa por el tejado". Sin embargo, ha insistido en que "el arrepentimiento, lejos de ser un sobreañadido en el tejado, forma parte de los cimientos de la paz".
Víctimas
"Mientras no cambiemos nuestra prontitud para ver la paja en el ojo ajeno y seamos incapaces de ver la viga en el nuestro, los esfuerzos para construir la paz, no serán otra cosa que un falso equilibrio estratégico de egoísmos", ha aseverado, al tiempo que ha remarcado que no se puede pedir "generosidad" a las víctimas "sin mostrarles previamente un arrepentimiento sincero y coherente, acompañado de una petición humilde de perdón".
En esa línea, ha asegurado que el perdón de las víctimas a sus agresores "sólo es posible desde la misericordia del Corazón de Cristo, que nos dio el mandamiento del amor al prójimo, el cual incluye también el amor a nuestros enemigos".
El obispo de San Sebastián ha manifestado que ser consciente de que la sociedad actual "compagina sus raíces religiosas con una fuerte secularización" aunque, no obstante, se ha mostrado convencido "sinceramente" de que "las bases en las que el Evangelio funda la paz, son válidas y necesarias para el conjunto de la sociedad, más allá incluso de nuestro credo religioso".
Munilla ha concluido su homilía con la figura de San Sebastián, "quien a pesar de ser un profesional de las armas, prefirió morir que matar, prefirió la fe en Dios a la gloria de los hombres", al que ha propuesto como "modelo y referencia moral" para los niños para ayudarles a "encaminarse por sendas de paz y de justicia".
Para el prelado, "la espiritualidad martirial es inseparable de la esperanza". "De hecho, aunque todos soñamos con la construcción de un mundo más justo, sin embargo, solamente seremos capaces de transformar el mundo, en la medida en que no nos dejemos arrastrar por él", ha concluido.
Europa Press. es. 25/1/2011

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